Normalidad democrática en Melilla


Retirada la estatua de Franco dictador

La última estatua de Franco en España ha sido retirada esta tarde, en la zona en la que se ubicaba desde el año 1977, presidiendo inmerecidamente la entrada a la ciudad. Si algo hay que destacar es la completa normalidad con la que se ha producido, Es un lugar complicado, porque confluyen la salida del puerto, en donde estaba atracado el buque Ciudad de Melilla, la bajada desde Melilla la Vieja y el final de la avenida del general Macías.

Tras aprobar el Pleno de la Asamblea la retirada de la estatua, la plataforma Millán Astray, anunció una ofensiva judicial para paralizar su retirada. También, y en una operación de tenaza, el Partido Popular amenazaba con una posible impugnación del acuerdo aprobado ayer mismo. Se trataba de provocar un retraso igual al que se sometió al Gobierno de la Nación, en su decisión de exhumar al dictador del Valle de los Caídos. El frente estaba abierto, y demuestra la importancia que le otorgaban a esta última efigie del dictador, pese a que manifestaban lo contrario.

El Gobierno de Melilla se vio obligado desde primeras horas de la mañana, casi con el café sin tomar, a moverse rápido y acelerar el cumplimiento de la decisión tomada ayer. El bunker franquista estaba activo y alerta. Hoy se conmemoraba el 40º aniversario del intento de golpe de Estado de Tejero, Armada y Milans del Bosh. Era necesario poner en marcha una operación técnica de retirada, con apenas 5 horas de margen, sin levantar demasiada expectación, y llevarla a cabo en el menor tiempo posible. La operación T-Rex se ha llevado casi con el mismo secreto que el desembarco de Normandía.

A las 15h 00, las redes sociales empezaban a alertar de una inusual concentración de maquinaria pesada (retro excavadoras, radiales y martillos hidráulicos), junto a un nutrido número de operarios municipales. Lentamente se fueron concentrando viandantes, curiosos y trabajadores de los medios de comunicación de la ciudad. No sabemos desde donde se dirigió la operación ni quién era su responsable.

A las 15h 30′, el equipo especializado de los Servicios Operativos Municipales, iniciaba el trabajo de demolición y derribo del pedestal sobre el que se asentaba la estatua, de modo profesional y exquisito, para no dañar ni la efigie, ni las placas conmemorativas. Todo estaba anclado a la masa de hormigón, mediante pernos metálicos y gavilla de hierro, rodeada de un revestimiento de ladrillo macizo. Se calcula que el conjunto podría resistir movimientos sísmicos superiores a la propia escala Richter.

El trabajo de demolición y separación de los anclajes se prolongó a lo largo de hora y media, ante unas 60 personas concentradas allí por diversos motivos. La normalidad ha sido absoluta y en ningún momento se ha producido el más leve incidente. Esto sí es democracia y ejemplo de ciudadanía. Los trabajadores y sus potentes máquinas, se han empleado a fondo en la labor de retirada de la estatua de Franco dictador, convirtiéndose a su vez, en parte de la historia de Melilla. La estatua que fue instalada de modo subrepticio y sin publicidad, ha sido retirada de modo público y con luz y taquígrafos.

Hoy ha sido un día inesperado y grande, que completa la jornada histórica de ayer. Estos son días con significado, de una ciudad que clausura un pasado que se ha prolongado demasiado, y que abre la puerta a un futuro común y no impuesto. Nuestras más sinceras felicitaciones a la Asamblea y al Gobierno de Melilla, a la Consejera de Cultura, a todos y cada uno de los/as diputadas/os que dieron su voto favorable a esta retirada, por haber sabido escuchar la voz de los ciudadanos que reclamaban atender a la Memoria Histórica y Democrática y situar a nuestra ciudad en la misma senda que el resto España. La otra memoria, la franquista, ha ocupado casi un siglo de la historia de Melilla. Hoy, ya es el futuro.