Eucaliptal, Calle Mar ChicaLas copas de los eucaliptos El bosque urbano Eucalipto de cabezuela mazudaReplantaciones
El bosque urbano de Melilla
Una escueta nota publicada el 11 de enero de 1923 recogía la noticia de que a los ¡2000! en los márgenes del Río de Oro, se iban a añardir otros ¡2000!, también en la mis zona. Si nadie vio nunca, ni aparecen en las fotografías de época la primera masa arbórea, la segunda no debió pasar del proyecto, o de la mención, aunque no dudamos que el presupuesto se librase y enviase a las entonces arcas públicas de Melilla. Solo en la margen izquierda del río (desde su nacimiento) queda un pequeño resto de unos 100 eucaliptos, y algunos más en la zona de las huertas de la Marina. El resto de los árboles fueron plantados probablemente en la década de 1940, en la que según el Ministerio de Agricultura se produjo la gran llegada de los eucaliptos a España.
El gran resto de los eucaliptos existentes en la ciudad se concentran en el eje de la calle Mar Chica, desde el principio hasta su final, y en los márgenes del arroyo Mezquita, en la proximidades de la frontera de Beni Enzar. La emblemática calle Mar Chica, la última frontera urbana de la ciudad hasta hace muy poco, alberga al menos la mitad de los 300 eucaliptus que puedan existir en toda la ciudad (unos 150).
Esta calle es la más larga de los tres ejes perpendiculares y paralelos del barrio del Real, desde su arranque en la calle del General Villaba. Tiene un kilómetro de longitud total, y dos hileras casi iguales de árboles, a un lado y otro de la calle. Los eucaliptos existentes son de dos tipos o variedades, los de cabezuela mazuda, y los colorados.
Su presencia en la ciudad se debe a su utilización como recurso terapéutico frente a las abundantes enfermedades pulmonares y las infecciones provocadas por el río. Su aroma tiene efectos relajantes, mucolíticos y sirve de alivio en los catarros y gripes, ayudando a una mejor respiración. Cuando llueve o el ambiente es húmedo, toda la calle Mar Chica huele a eucalipto, y sobre todo cuando el viento mueve sus ramas.
La protección del Eucaliptal
Se deberían tomar varias medidas para proteger y cuidar su salud arbórea, empezando desde el mismo suelo, en los alcorques. otra es vigilar la obras en la calle, en la que se están introduciendo enormes tubos para el cableado, que acabaron con el parque Lobera al cortar sus raíces. Algunos árboles, próximos ya al centenario, dependiendo de cuando fuesen plantados, deberían estár más vigilados. Otra medida debería ser la de ser repoblados siempre por otros eucaliptos, y no por arbolitos, que ya han sido detectados. También debería contar con alguna declaración especial de protección, vía decreto del gobierno local. Pero claro, todo esto sería si algo importase. Estarán ahí hasta que se derrumben por sí mismos, y mientras aguanten con sus propios recursos.
Enrique Bohórquez, editor de Melilla HoyRecuerdos de un editor (1999-2004)Senadores Díez de Otazu, e Isabel Moreno y Ignacio Velázquez
Hace un año, con ocasión del 12º aniversario, empezamos a escribir sobre «las deudas del Alminar» con respecto a cosas, acontecimientos y personas sobre las que no habíamos escrito nada. Y una de ellas era el Melilla Hoy y su significado en la historia de la ciudad. El problema es que vivimos en un mundo de antagonismos, de filias y de fobias, lo que convierte en un ejercicio arriesgado, el simple hecho de expresar opiniones, o incluso elaborarlas. La generalidad de los debates actuales está asentado sobre los argumentarios. Son muy pocas personas las que tienen o reconocen tener amistades, o conocimientos entre las diversas facciones en litigio. Sin embargo, por debajo y sin luz pública, las relaciones son más habituales de los que luego se reconocen abiertamente.
Conocemos al editor Enrique Bohórquez desde su llegada a la ciudad allá por el año 1985, cuando ante la ausencia de prensa fundó en compañía de Ayú Lalchandani, el Melilla Hoy, que en sus primeros años era afín o cercano a los socialistas, o al menos eso creía toda la derecha melillense, que entonces era mucha y muy beligerante. De hecho, fue el único medio que en 1986 recibió con esperanza al delegado Manuel Céspedes, al que se calificó como «el pacificador», pero esto nadie lo recuerda, o ni siquiera lo sabe; bien porque no se quiere, o por desconocimiento. Este simple dato avala la enorme importancia de la existencia de prensa libre, en el formato que sea, y de la pervivencia de las hemerotecas, debidamente conservadas, y en total acceso público, para que no nos hinchen de memoria sesgada.
La situación actual es de condiciones de libertad muy estrechas, de prensa y medios de tendencia, y en la que muchos sucesos y opiniones simplemente se evaporan. Esto empezó allá por el año 2010, y motivó la aparición del Alminar, para poder escribir sobre acontecimientos que no aparecían en ningún otro lugar y opiniones ya difícilmente publicables, que ponían en riesgo las líneas editoriales. En el primer año de existencia de este blog (2011), surgió la aventura de El Vigía, de Juan José Medina, al que no se podía nombrar, y que fue el gran antagonista de todo poder posible (El Telegrama, TVM, El Faro), solo que la suya era ya la aventura final, en términos de comunicación.
Recuerdos y portadas del quinquenio envenenado
La presentación del 2º tomo (1999-2004), al que hemos calificado como el quinquenio envenenado, fue en delicado equilibrio de presencias y ausencias. Es la etapa que convulsionó la ciudad y en la que crearon unas turbulencias que todavía se dejan sentir, porque en Melilla no existen evoluciones personales o políticas. Aquí se producen tornados y terremotos políticos. En esos 5 años hubo 4 presidentes, dos mociones de censura y la intervención del Partido Socialista por parte de Ferraz, con la expulsión de su ejecutiva. Pero sobre todo, llegó la catástrofe del GIL, o lo que es lo mismo, la camorra pura y dura. El gobierno del Estado, presidido por Jose Mª Aznar, tuvo que retirar a Melilla las competencias de urbanismo, porque la madre del cordero en nuestra ciudad es el suelo, y de «aquellas corrupciones las presentes«. La cuestión es que todavía no se puede hablar de todo eso, incluso si eres Bohorquez, o Ignacio Velázquez, que también estaba presente. Y si ellos no pueden, en El Alminar tampoco, aunque sí marcamos la zona, como en Bomber Command, con bengalas de colores.
Sobre este segundo tomo escribiremos algo que se dijo en la tertulia, que el título escogido restringe el ámbito que pretende abarcar la publicación, de la que se echa de menos algo más, o bastante, edición. Una pequeña introducción sobre la década seleccionada la convertiría en un producto más sólido, También un pequeño comentario sobre las noticias y portadas seleccionadas. Algunas solo tienen sentido para los que vivimos aquellos acontecimientos, y que por tanto sabemos contextualizarlos. En Melilla nadie es capaz de resistir su propia hemeroteca, por eso urge digitalizarla, antes de que desaparezcan o la quemen como la gran biblioteca de Alejandría o la abadía del Nombre de la Rosa.Y cuando escribimos nadie es nadie.
El Poder político es insaciable con el halago, y totalmente alérgico a las críticas. El que es un santo para unos es el mismísimo diablo para otros. El culto a la personalidad se sigue exigiendo como si fuese un tributo. Por eso, en instantes complicados hemos recibido el apoyo decidido del editor del Melilla Hoy. Pese a las diferencias vitales e ideológicas, hemos mantenido la amistad y afecto de los primeros años. Por eso no dudé en acudir a la presentación de este segundo tomo, realizada de modo personal. A quien no le parezca bien es problema suyo, no nuestro. Hemos visto demasiado, y en nuestra querida ciudad nada es lo que aparenta ser o pretende, en el ámbito del escaparate público.
Los aniversarios se diluyen, se oscurecen. Han pasado ya 32 años de su asesinato por la Mafia en Palermo, el 23 de mayo de 1992, y 13 desde que empezáramos a recordarlo en El Alminar. Su nombre está unido de modo indeleble al de Paolo Borsellino, también juez, además de compañero y amigo, asesinado igualmente el 19 de julio del mismo año.
Las actividades mafiosas, las prácticas corruptas, se extienden y asientan en cualquier parte, sin que el poder político tome medida efectivas para limitar su actividad. El mayor triunfo de la mafia, en sus diversas variantes, al igual que el diablo, es convencernos de que no existe. En raras ocasiones vemos a representantes del poder político condenados por prácticas corruptas, pese a las decenas de casos que se abren cada mes, desde pequeños ayuntamientos hasta los gobiernos nacionales y autonómicos.
La dificultad estriba en que no hay leyes específicas, ni juzgados, dedicados sólo a este tipo de delitos. Lo que investigan los agentes policiales, acaban en juzgados de turno, mucho menos formados que los que los abogados especialistas. Como decía Giovanni Falcone: «La Cosa Nostra no expide recibos de cotizaciones, ni elabora listas de adheridos a su causa», pero existe, tiene normas y son universalmente conocidas.
Cada año repasamos el libro de conversaciones con Marcelle Padovani, es como un pequeño evangelio (noticia) de la defensa del Estado frente al crimen organizado, cada vez más próximo a la actividad política. La lucha contra esta actividad delictiva organizada, exige la implicación del Estado, como decía el propio Falcone: «El método anticrimen con el que sueño implica la profesionalidad de los investigadores y su especialización; la concentración de esfuerzos en determinados procesos, en detrimento de otros, dejados deliberadamente dejados de lado con el convencimiento de que, son menos importantes. La creación de estrategias centralizadas, la responsabilización del ministerio público.
Ha pasado mucho tiempo. La batalla contra la corrupción está muy lejos de ganarse. También la percepción de la corrupción y hoy en día ya casi nadie identifica ciertas prácticas con ella. Por eso las vemos repetirse tanto, y lo que es peor, quedar impunes por defectos de forma, sobreseimientos, anulación de pruebas, o cualquier otra circunstancia legal. El mal se banaliza demasiado.
Despanzurrando el Derecho Coalición por Melilla Populares en Libertad Ciudadanos Patrón de los juicios justos
Interpretando un caso mediático
Si conmocionó la apertura, extensión y dureza de la operación Rusadir (rehusamos del sobrenombre de Santiago), la revocación de las medidas cautelares ha causado perplejidad. La libertad sin fianza hace pensar que las principales acusaciones decaerán de aquí a la apertura del juicio oral, si es que llega a celebrarse algún día con algún acusado de renombre.
A estas alturas no había nadie que no pensara que la prisión preventiva se extendía demasiado, 71 días, y que la asignación de unas fianzas similares a las del Procés de Catalunya eran excesivas. Pero no cabe discutir las acciones judiciales, solo recurrirlas por parte de las defensas, cosa que han hecho.
Tenemos a mano un manual de Derecho para «no letrados«, publicado bajo el pseudónimo de Judge the Zipper (JthZ), y titulado Destripando el Derecho, que viene a ser un catecismo judicial para neófitos.
Jueces y Justicia
La politización de la Justicia es un hecho innegable porque muchas cuestiones políticas se deciden en los tribunales y porque se recurre a ella para que los dirima. Ya no sólo vale con refutar al adversario, sino que además se intenta su condena en algún modo. Según JthZ «esto no afecta directamente a la independencia judicial», pero añadimos que sí la contamina y altera. Los jueces trabajan bajo la presión política, social y la mediática y esto puede ser causa de excesos, errores, aciertos, desde nuestra óptica, pero los jueces rectifican reformando sus propios autos, como ha resultado en el presente caso.
Una cuestión preventiva
«La prisión preventiva es un medida muy excepcional que el juez sólo puede acordar en determinados casos y que lo normal es que los investigados permanezcan en libertad durante todo el proceso, recursos contra la sentencia incluidos», en opinión de JthZ, para que se determine este tipo de medida deben concurrir tres hechos, a saber: 1- Que el delito principal supere los dos años de prisión. 2- que existan sospechas fundadas de que se ha cometido ese delito. 3- Que lo solicite el fiscal o una acusación particular. El juez no puede actuar sin apoyos.
¿ Qué es lo que ha ocurrido en Melilla? Hemos pasado en un mes de la prisión preventiva y de fianzas millonarias, a la desaparición de todo eso. La única interpretación posible es que existan dudas razonables sobre el delito más sorprendente: el de asociación criminal con fines delictivos. Algo que se veía como desmesurado, y que deberá probarse en juicio, de mantenerse esta acusación, que no lo parece. La prisión provisional es algo que el juez debe motivar mucho, se escribe en Destripando el Derecho.
La cuantía de la fianza debe estar en relación con la capacidad económica del investigado. No puede ser una segunda barrera y eso podría explicar su desaparición.
Melilla, bajo la sombra de la corrupción
Todo lo que llevamos de siglo hemos caminado bajo la sombra de la corrupción. En el año 2000 fue detenido un consejero autonómico de Hacienda bajo esta sospecha, siendo finalmente juzgado y declarado inocente, con la anulación de todas las pruebas que condujeron a esa imputación. Las operaciones policiales de Ópera y Tosca (2014 a 2016) pusieron patas arriba el Palacio de la Asamblea, resultando imputados consejeros, cargos de confianza y funcionarios, pero todo se archivó sin llegar siquiera a juicio.
Resolución final
Nada se ha sustanciado en Melilla en todo lo que llevamos de siglo XXI, ni antes tampoco. JthZ hace mucho hincapié en que a pesar de las imputaciones, de la apertura del proceso, de la revelaciones filtradas a los medios, «la presunción de inocencia sólo se destruye con la sentencia» o con el reconocimiento por parte del acusado.
Hemos detectado una desaparición completa de analistas oficiosos, de filtradores y de comentaristas, en los últimos días, como si nadie entendiera qué ocurra. Ahora solo impera el silencio.
El lawfare es un concepto sometido a debates e intervenciones muy amplias y difusas. Lo que existe es la instrumentalización de la Justicia por parte del mundo político. Todos quieren extender la influencia este tercer poder del Estado. Hay jueces instrumentales y políticos que son jueces, aunque lo prohíbe La Constitución. Para evitar esta y otras incomodidades se hicieron los reglamentos.
El Poder político, sea cual sea, lo esgrime como recurso para crear zonas de sombra. Es un concepto importado de Sudamérica, pero resulta difuso, salvo en que el Derecho se interpreta y utiliza como arma arrojadiza. Los delitos lo son o no en función del actor principal, y de la posición con respecto a los mismos, no de los hechos.
No sabemos qué ha pasado en Melilla en las últimas décadas, aunque hayamos podido verlo y formar opinión. El mal tomó forma en 1997 y nombre en 1999, bajo las siglas del GIL (Grupo Independiente Liberal).
Cambio de imagen en La Castrense San Judas TadeoCristo de Regulares (2007)Lampadario de ceraOficio litúrgico en febrero
Lo que ha cambiado es la imagen titular del Cristo Crucificado, presente en todas las iglesias de rito católico, en el retablo y presidiendo el altar de oficios. Son pocas las iglesias de Melilla que se han librado de los avatares históricos, pero la capilla castrense de la Inmaculada Concepción es la más afectada por ellos.
La solemne inauguración de las obras se produjo el sábado 18 de septiembre de 1920. El acto ceremonial fue presidido por el Comandante General de Melilla Manuel Fernández Silvestre, y el presidente de la Junta de Arbitrios, General Federico Monteverde y el capitán ingeniero de la Junta, Francisco Carcaño, autor del proyecto, así como la esposa y la madre del infausto General Silvestre. Este dato es importante porque una vieja leyenda africanista dice que la campana mayor de la capilla castrense de La Inmaculada Concepción lleva el nombre de Eleuteria, nombre de la madre del entonces Comandante General de la Plaza, algo que todavía no ha sido corroborado. Las madrinas de la ceremonia fueron la madre de Silvestre y la esposa del General Monteverde. Las obras avanzaron muy lentamente y se interrumpieron abruptamente en julio de 1921, con la catástrofe de Annual. También sufrió importantes daños en el terremoto de 2016, que interrumpió la labor de relanzamiento emprendida por el anterior pater castrense Francisco Sierra.
En 1923 se concluyeron definitivamente las obras, bendiciéndose la capilla el 23 de noviembre. A las nueve en punto de la mañana se inició el solemne oficio religioso de la bendición, presidido por Julio de Diego y Alcolea, Ilustrísimo Patriarca de las Indias Occidentales, lo que hoy sería el obispo general castrense, en un acto privado. Fuera esperaban los fieles, el inicio de la misa pública. La efeméride se conmemoró el año pasado, con la celebración de su centenario. Velas votivas y medallas se editaron para la ocasión y todavía están a la venta. La capilla está viviendo un nuevo impulso con la llegada de dos nuevos capellanes, pertenecientes al Arzobispado Castrense de diócesis única.
El Cristo de Regulares
Así lo llamó el padre Sierra en 2007, cuando lo fotografié en el trastero de la torre del evangelio. La iconoclasta melillense asoló todas las iglesias, que llegaron casi en ruinas a la década de 1990. Con menos imágenes que los templos luteranos y totalmente devastadas. La capilla castrense empezó a salir de la penumbra en el presente siglo. Hay datos y fechas que todavía estamos buscando. Desconocemos la fecha de instalación del crucificado ahora sustituido, de madera de cedro del Líbano, y más oscurecido que el Cristo de Lepanto de la catedral de Barcelona, recientemente restaurado.
En esta semana se ha cambiado al Cristo, y se le ha dado más luminosidad al fondo del retablo. También se ha bendecido una imagen de San Judas Tadeo y se ha instalado un lampadario de velas de cera, arrinconando los eléctricos que no crean ambiente. Nunca se oyó o documentó que una iglesia ardiera como consecuencia de sus propias velas. Por todo esto y más cosas decimos que: Antes de que existiera El Alminar, ya era. Ya teníamos fotografías mucho antes de que existieran los hechos que hoy escribimos.
XIII aniversarioEl Alminar en La LuzLas cerillasLa lámpara
El tiempo del Alminar
Han pasado 13 años desde la creación de este blog y hemos visto y dado testimonio del modo más objetivo posible, porque nuestro trabajo fundamental ha sido mantener encendida la lámpara de la verdad. Hemos contado todo aquello que estimábamos que debía ser contado, y a lo largo de todo este tiempo hemos ido rellenando huecos y faltas de acontecimientos y cosas que pertenecen a la realidad de Melilla, pero de la que no habíamos dado testimonio. Si alguna militancia teníamos y tenemos ha sido siempre con la Democracia y con la luz, como elemento imprescindible de trabajo. No es otra nuestra causa. Ocurre que trece años son una enormidad de tiempo para un blog, pero no tanto para una ciudad y sus mil y una características.
Hemos contado siempre con la presencia de colaboradores, de comentaristas, de ayudantes ocultos que nos descubrían cosas o hechos en los que no habíamos reparado. Tambien notamos la presencia de todos aquellos que nos leen cada día, incluso en este tiempo en la que nuestra presencia escrita es más pausada. Aun así, son más de 100.000 visitas al año las que nos respaldan. Por ese motivo seguimos aquí, porque esa presencia constante se nota pese a que los comentarios ya no existan. En algún momento no muy lejano, recuperaremos los nombres de todos aquellos que a lo largo de todo este tiempo han dejado aunque solo sea un comentario, en las páginas y noticias del Alminar. Será una labor minuciosa, pero lo merecen nuestros comentaristas. No nos olvidaremos de ninguno y para ello tendremos que revisar mil páginas de comentarios.
La luz permanece encendida desde hace 13 años bien con lámparas de aceite, que para encenderlas necesitan cerillas, como las de esta caja fechada en 2012. Hace unos años, un joven me pidió fuego para su cigarro, algo que ya apenas sucede porque afortunadamente se fuma cada vez menos, y su sorpresa fue mayúscula cuando le ofrecí una caja de cerillas, que siempre suelo llevar encima.
Destacar una imagen sobre 13 años es imposible, pero es obligado el recuerdo a dos personas, a dos melillenses que nos aconsejaron crear este blog en el año 2011, y que ya no está aquí para el presente aniversario, pero que forman parte de la historia de este blog. Uno de ellos, el que más, es Carlos Esquembri, el otro es Alberto Weil.
Seguimos acompañados, pero estamos más solos. Ni siquiera están ya aquellos que escribían sobre nosotros, como el semanario de La Luz. Tampoco existen ya algunos de los lugares que nos albergaron. Mientras tanto y mientras podamos, seguimos en lo mismo, tantos años después, manteniendo encendida la lámpara.Y como cada año, agradecemos a todos y cada uno de nuestros seguidores a lo largo de todo este tiempo. A los que están, a los que estuvieron, a todos los que nos leen y acompañan. Mayo es el mes del Alminar.
Pedro Sánchez en MelillaTiempos de Zapatero El juez Marlaska
Y de repente el mundo político se volvió del revés, pero eso es algo que no puede evitarse. La cábala es el retorcimiento de las palabras para buscar significados ocultos, o la conjetura llevada hasta el extremo, incluso más allá del hecho visible. Hemos leído e interpretado todos los libros de Pedro Sánchez, bien dictados o escritos por él mismo, y no hemos sacado nada demasiado concluyente. Enarbolar pensamientos o ideas claras en tiempos de la política turbia es un ejercicio difícil, y quizá tampoco importe demasiado. El mes de abril no acaba como empezó, pero es que nada puede predecirse.
La crispación política y la gresca pública en España
Fue Santiago Carrillo el que intentó analizar el tema de la crispación y enraizarla con nuestro pasado más reciente. La lectura de su libro nos lleva a la conclusión de que los dabtes siguen dominados por las mismas tensiones nacionalistas (presentes desde el siglo XVIII) los mismo actores políticos (izquierda y derecha), y la misma cuestión sobre la forma de Estado.
El guerracivilismo no está superado ni siquiera en los Estados Unidos, en donde se ha estudiado a fondo. En España se está intentado poner en valor y en un lugar visible la parte de la memoria silenciada (lo que concita una resistencia feroz) desde el inicio del siglo XXI. Decía Santiago Carrillo que: «una de las consecuencias más curiosas es que todavía hoy sea un lugar común referirse a Franco y los franquistas como los nacionales, y a los vencidos simplemente como los <rojos>, o los republicanos». Es más simple, pese al tiempo transcurrido, no dejan que se equiparen e igualen las memorias de las víctimas. Conocemos sobradamente, al menos algunos, el volumen y el grado de barbarie que alcanzaron las matanzas anarquistas y las de las checas, algunas nombradas con nombres de ministerios públicos, como las de Fomento y Bellas Artes en Madrid. Sin embargo no ocurre lo mismo al identificar las matanzas y ajusticiamientos perpetradas por las fuerzas sublevadas contra el gobierno, que no contra la República y sus ciudadanos. En un principio nadie quería abatirla, pero Franco dio un golpe palaciego dentro del propio Golpe mayor, y transformó el Estado en una autocracia y dictadura militar. Hay ñ un trazado muy simple para lograr esta equiparación, pero no aciertan con él, pese a las dos leyes de Memoria en vigor, sin añadir crispación a la tensa situación política
Las tribulaciones del presidente Pedro Sánchez
No es lo mismo irse del Papado (Benedicto XVI), de la Jefatura del Estado (Juan Carlos I), que de la Presidencia del Gobierno, un lugar en el que a nadie llevan a la fuerza. ¿Son las circunstancias políticas más adversas para Pedro Sánchez que para cualquier otro lider político europeo, por ejemplo Boris Johnson? ¿Son más tensos los debates políticos en el Parlamento español que en el de Italia, Francia o la misma Inglaterra? ¿Son más duros los escrutinios sobre la vida personal y privada de los servidores públicos en España que en EEUU? ¿ Son más graves las presentes circunstacias que las de Felipe González, en los años más duros del terrorismo de ETA? En ninguno de los casos, es más, en muchos países europeos han dimitido primeros ministros por asuntos que en España son considerados baladíes, de esos por los que ni siquiera en casa se darían explicaciones. A Felipe González y a sus ministros les llamaban «asesinos» cuando acudían una funeral tras un atentado, y como dijo el ministro Barrionuevo, no había semana en la que no acudieran a uno.
Damos por sentado el acoso mediático y político de la derecha política, y la utilización y su recurso la Justicia como tercera cámara, pero también hay que decir que si alguien tiene recursos de defensa es un gobierno. Al presidente Pedro Sánchez le fallan sus apoyos y no sus adversarios. Para El Alminar lo más grave que ha sucedido en las últimas décadas son el encarcelamiento de un ministro de Hacienda (Rodrigo Rato), de uno de Trabajo (Eduardo Zaplana) y las sospechas extendidas a otro ministro de la Hacienda Pública como Montoro, y también las que afectan a una ex ministra de Defensa (Dolores de Cospedal) y del Interior (Fernández Díaz), por espiar las vidas privadas de ciudadanos sin sospecha, en beneficio de intereses personales o partidistas, nunca de gobierno. Todos son del Partido Popular.
Manual de resistencia y la única respuesta posible
¿Merece la pena ser presidente del gobierno de España? La respuesta a esto debe ser sí siempre, pese a la coyuntura en que se ejerza, y pese a las indudables dificultades y sinsabores que pueda reportar. El servicio público es una vocación, no una profesión. El problema estriba en que cuando se emite una «carta a la ciudadanía» lo menos que se puede esperar es que surja un debate, y posibles líneas de respuesta. Algunas podrán iluminar la respuesta y otras no, pero en el presente caso, lo obligatorio es responder a quien pregunta.
Solo sí es Sí
En realidad es un pregunta retórica porque no cabe otra respuesta. Sí merece la pena ser presidente del gobierno de España, y sobre todo, cuando se han recibido los votos suficientes para ello, ya sea en modo directo o en suma, hace apenas un año. Lo que puede merecer la pena o no, son los compañeros de viaje, y aquí es en donde está el problema crucial, el que no se menciona.
Ahora mismo y en las actuales circunstancias, siempre susceptibles de empeorar, no cabe más remedio que seguir. La dimisión, cuando nadie lo ha pedido, no cabe en ninguna cabeza. Lo único que puede modificarse son las condiciones, o sea, decidir que está será su última comparecencia como cabeza de lista , o determinar el lapsus de tiempo, o lo que es lo mismo, en qué momento decidir el fin de la legislatura, aunque esta acabe de empezar.
Carta y espantada
No hay duda alguna sobre la campaña orquestada contra la «esposa» (en sus propias palabras) del presidente Pedro Sánchez. Los denunciantes instrumentales no ofrecen confianza alguna. Hasta la fecha no hay nada que resquebraje su presunción de inocencia, por lo que este movimiento, no excesivamente pensado, sólo alimenta las dudas y no las certezas.
Como Presidente del Gobierno hay que explicarlo todo, cualquier cosa, y sufrirlo todo hasta que se dice basta, como Adolfo Suárez. Cuando se ha escrito un Manual de Resistencia hay que tener claras dos cuestiones, una es que hay que tener un fe o convicción interna a prueba de todo, la otra es que la única consigna es precisamente esa; resistir. Curiosamente, en el referido manual, ni siquiera se habla de eso, de resistir.
Hay cosas que se pueden hacer como diputado (dimitir sin demasiadas explicaciones), o como jefe de un partido (renunciar a la dirección del mismo), que no se pueden hacer si se es presidente del gobierno de España.
En este callejón con una única salida. Solo se puede salir diciendo sí a todo y contando, sin límite alguno, la verdad de lo que pasa a la ciudadanía.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.