Quartodecimo anno ab Alminare condito


   En el decimocuarto año «ab Alminare condito» (desde la fundación del Alminar) hemos consolidado las visitas y la actividad del blog, que se mantiene estable desde 2020, el año de la pandemia. En este quinquenio, la cifra media de visitas anuales es de 120.000, y el acumulado es superior a las 600.000. Es esa estabilidad la que interesa y era el objetivo. Desde hace dos años la escritura del Alminar no está tan pendiente del acontecer político melillense, pero sin perder el anclaje con la ciudad a la que pertenece y que le da su sentido, motivación y es a la vez su causa.

Melilla es un reflejo del mundo y éste a su vez, deja su reflejo en la ciudad, de múltiples formas, como la procedencia de la emigración, la fuerza laboral, o las variaciones de la economía. Hemos resuelto lagunas y deudas pendientes en los dos últimos años, escribiendo y dejando constancia de hechos, circunstancias, y de historias a las que no habíamos prestado atención, o la importancia requerida. Hoy en día, y en el decimocuarto año desde su creación, este blog es un banco de datos sobre la ciudad, porque todo permanece abierto, disponible y sin modificaciones, desde el mismo momento de su publicación. De esto nos enteramos durante los sórdidos sucesos de las Elecciones Municipales de mayo de 2023, cuando una periodista que esperaba frente a los juzgados, alguna información sobre los políticos detenidos, nos comentó que en las redacciones de Madrid, cuando afronta alguna noticia sobre Melilla y necesitan una indagación previa, o incluso una fotografía, se dice: «Mira a ver si hay algo en el Alminar«.

Este último comentario nos lleva a múltiples reflexiones relacionadas con el respeto a «la propiedad intelectual«, a menos en lo que respecta a la obligación de citar la procedencia, los elementos consultados, y sobretodo si se utiliza alguna fotografía. Las ideas o datos son más difíciles de detectar si alguien las utiliza, porque se puede camuflar bajo una redacción diferente. No ocurre lo mismo con respecto a las fotografías, porque nadie puede hacer una fotografía igual que otra ya existente. De un día a otro, o pasado años o incluso horas, muchos factores han cambiado. Por eso las fotografías son irrepetibles. Pero esto es parte de la eterna lucha contra la vampirización de ideas, que son las realmente necesarias y las que siempre escasean.

Los artículos más vistos y otros datos precisos

Los artículos más vistos, en cifras absolutas, de toda la historia del Alminar son: Ni Franco, ni Astray, salvaron a Melilla (8156). El Cordero, la Luna y La Meca (7.532). La leyenda del Cristo de Pedro de Mena (6.485). La situación cambia en los últimos 5 años, los que hemos denominado como de la estabilización del blog, liderados por: El fuego verde (3.570); Tiempo de acacias y de podas (3466); Brote de Covid en la comunidad hebrea melillense (2.745); A Carlos Esquembri Hinojo (2.141); y Dos Papas y una sola profecía (2.140). Asombra la presencia entre los 3 artículos más vistos de toda nuestra historia, del dedicado a la desaparecida imagen del Cristo de Pedro de Mena, que data de 2011, y que, como curiosidad, es el más visto del año 2024. Esto demuestra que lo escrito cobra su propia vida y ruta, una vez que sale de las manos y cabeza de su autor. Son las lecturas las que determinan su futuro.
Las visitas totales se acercan ya a los 2,5 millones. El motor de búsqueda más usado y con el que se accede al Alminar es Google, y las redes sociales en donde más se comparten los artículos del blog son Facebook y X, con 2 millones de visitas en cada una de ellas. Esto es nuevo, y es quienes prefieren leernos desde ellas, y comentar allí. Por eso casi desaparecieron los comentarios directos en el blog. Se han reducido los artículos publicados en los últimos cinco años, aunque son más de 500, pero las cifras de lectura son las mismas. ¿Qué nos deparará 2025? Eso es lo único que no podemos conocer. El milagro es haber llegado hasta aquí.

¡ A toda la comunidad Alminarense, Feliz Año y nuestros mejores deseos! ¡A todos y cada uno de nuestros visitantes y lectores: Siempre, Gracias !

Una naviera, un trayecto, un barco


El máximo contrato de minimos

  Nunca antes,  ningún gobierno había dado tanto dinero a las navieras que operan en el Estrecho y Mediterráneo español, 80 millones de euros. Nunca antes una naviera ganadora del concurso, Balearia, había ofrecido tan poco a los melillenses ( 6 trayectos semanales con Málaga).

   En las décadas de 1980 y 1990, Trasmediterránea ofrecía un barco diário con Málaga y al menos 4 con Almería.  Y en esos años, como compañía pública subvencionada,  el coste de esas operaciones no se aproximaba, ni de lejos, a la enorme cantidad recibida por la compañía Balear, fundada en Denia (Alicante). El primer artículo del Alminar sobre esta cuestión,  data de 2012. Como a la fuerza ahorcan, los melillenses nos hemos visto obligados a entender un poco de todo,  para vigilar algo fundamental para nuestra supervivencia, el transporte marítimo.  Sin la navegación comercial, Melilla no hubiera llegado hasta el siglo XXI.

  El gobierno  de José María Aznar inició la privatización de Trasmediterránea en 2001, desde la SEPI ( Sociedad Estatal de Participaciones Induatriales), cuyo proceso concluirá en 2004, con la entrada del grupo constructor ACCIONA en el mundo marítimo. No podemos saber si fue o no, una acción especulativa, pero apenas una década después vendía sus títulos de propiedad a una naviera de verdad en 2017, ARMAS, pero ya fuertemente endeudada, y cuyo proceso está siendo investigado, por si se dejaron pasar algunas irregularidades.

   La naviera Canaria emtró en fuertes turbulencias desde entonces,  y poco a poco fue vendiendo barcos y renunciando a determinadas líneas de navegación,  para ir reduciendo su fuerte endeudamiento.  Desde 1978, fecha de la estatalizacion de Trasmediterránea, todos los gobiernos españoles han estado relacionados, en mayor o menor medida, con las vicisitudes del transporte marítimo,  las compañías marítimas y sus maniobras orquestales en la oscuridad, y a veces a la luz pública.  Porque ya avanzamos,  que lo que trasciende a los medios públicos,  no es ni siquiera una parte significativa de la realidad. 

  En 1998 se fundó Balearia, aprovechando los restos de una anterior naviera, para operar en el transporte entre las islas Baleares y la península. Impulsados por la participación de la familia Matutes,  la naviera de Adolfo Utor cobró un rápido auge, pues contaban con un muy favorable viento en popa. En la década de 2010, antes del final del gobierno de Rodríguez Zapatero,  Balearia ya se estaba abriendo hueco en el Estrecho, disputando pedazos del pastel de Acciona/Trasmediterránea/Armas.

   La naviera Armas llegó en pleno dominio de Acciona/Trasmediterránea,  y apostó por la línea con Motril.  En ese tiempo y pese a que los contratos marítimos no eran, o no pasaban de los 8 millones de euros, tuvimos frecuencias diarias e incluso dobles, con las localidades de Málaga,  Almería y Motril,  que fue el gran descubrimiento. Ahora,  con un contrato 10 veces superior a los de hace 14 años, ni siquiera tenemos un viaje al día por trayecto.  Esto es algo que necesita ser explicado a los melillenses. Un sábado de octubre llegaron 3 barcos de pasajeros a Beni-Enzar, y sólo había uno el de Melilla.

  Balearia que iniciará su reinado casi en monopolio,  facturó más de 600 millones de euros en 2023, y un beneficio neto de 60. Con un contrato superior a esa cifra, solo ofrece una frecuencia diaria, excepto el sábado, entre Melilla y Málaga.  Nunca se dio tanto,  por menos. Hay dos cosas que no se sabrán nunca: ¿Cuánto se pagó a la familia Matutes por sus acciones,  y cuál fue el coste del Rusadir? Este moderno y espectacular barco, tiene su talón de Aquiles en el pequeño diseño de su rampa de popa, lo que reduce su operatividad en otros puertos. Es demasiado barco para la mayoría de los días en esta línea.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/subidas-generalizadas-en-las-navieras/

  

  

Nochebuena y Navidad 2024


   Una Nochebuena más,  y ya son 14 desde 2011, año en el que emergió este blog, porque como hemos escrito en otras ocasiones; «antes de que existiera El Alminar, ya era», la versión propia de la gran frase de Jesús ante el Sanedrín: Antes de que existiera Abraham, yo soy. Ahora ya desvelamos esa sutil coincidencia y el porqué de esa frase, un tanto enigmática. Porqué es cierto que el nombre del alminar ya existía y estaba pensado,  mucho antes de la aparición física del blog.

  Cada Navidad es diferente y lo importante es estar en ellas, con el espíritu de las navidades,  de las pasadas, de las presentes y de las que estar por venir.  Con el ánimo que corresponda a cada persona y al momento en el que se halle inmersa.      Hay muchos que ya no están,  que vieron e incluso promovieron en alguna manera el surgimiento del Alminar,  que colaboraron como comentaristas, como lectores,  como el apoyo oculto.  Da igual el modo, porque sus comentarios están aquí y  permanecerán siempre.  A todos ellos les estaremos siempre agradecidos.

  Y a todas y todos los que siguen fieles a este espacio común,  que entran y leen, aunque estén casi desaparecidos los comentarios, les deseamos mucha felicidad y ánimo para seguir haciendo frente a las diversas vicisitudes y circunstancias de la vida. A todos los que siguen con nosotros y que componen y forman la gran familia alminarense, a todas las personas de buena voluntad, les deseamos: Feliz Nochebuena y Navidad.

   Y no hay una única Navidad,  hay otras, al fin y al cabo se conmemora también el solsticio de invierno, el triunfo  de la luz renovada, claro que solo en el hemisferio Norte. Toda esa cosmologia se construyó desde el pensamiento de que la luz salía para todos y a la vez. Nadie pensaba que en la otra mitad del  mundo, están en pleno verano,  o que en el Ecuador terrestre tanto da un cosa,  como otra.

  Y esta es la moraleja o axioma constante del Alminar. Siempre hay otro modo de ver las cosas. Nuestra verdad nunca es ni puede ser absoluta. Hay lugares geográficos en donde el Sol no se pone, y otros en donde no sale.

El Moscardó, derrotado en Melilla


Son madrileños, del distrito de Usera. Es un equipo profesional, de barrio, con cantera propia y presidido por un ex jugador del club, que hoy ha actuado como entrenador en la banda del Álvarez Claro, Javier Artero. ¿Qué puede llevar a un club a seguir utilizando el nombre de Moscardó? Con el nombre de Usera serían vinculados directamente con Madrid, con el de Moscardó hay que indagar, buscar datos y sacar concluiones. El club de fútbol estuvo sumido en una grave crisis y al borde de la desaparición en 2019, año en el que fue rescatado, por su hoy presidente-entrenador -director deportivo, en Melilla.

Marcelo Usera (1874-1955) era un militar, empresario urbanista, propietario de terrenos en las zonas de ensanche de Madrid, en Carabanchel, y promotor inmobiliario. Como tal, llevó a cabo «las colonias de viviendas sociales» denominadas como de Salud y Ahorro. Iniciadas en 1929, quedaron interrumpidas por la Guerra Civil. La reanudación de las obras y su finalización en 1943, llevaban ya aparejado el nombre del general Moscardó, defensor y sitiado en el Alcazar del Toledo. Fue el gran hecho bélico y propagandístico de la sublevación militar de 1936, contra el gobierno de La República. Los distritos históricos de Madrid son tan grandes, que están presididos por un concejal del Ayuntamien tomadrileño. El concejal presidente del distrito de Usera es Borja Fanjul. Con el sobrenombre de «los de Usera», estarían mucho mejor identificados.

La más clara victoria de la UD. Melilla

El equipo titular melillense inició el partido muy concentrado, aguantando el vendaval que el Colonia Moscardó impuso en la etapa inicial del encuentro. La prisa era tal, que apenas dieron tiempo a compener el equipo para las fotografías. En apenas unos segundos ya estaban disueltos y dispuestos a enfrentarse a «los Unionistas». Pero esa misma prisa acabó en desequilibrio para los madrileños, pues en el minuto 26 fue expulsado con roja directa, uno de sus jugadores, Samuel Guillén, muy apresurado desde el inicio. Instantes después recibieron otra tarjeta amarilla y se vieron obligado a frenar. En el minuto 32 y cuando podía pasar cualquier cosa, llegó el primer gol melillense, facturado por Bravo. El alcazar del Moscardó empezaba a presentar novedades.

En la reanudación y antes de que las gradas y tribunas estuviesen compuestas, llegó en segundo gol de la UD.Melilla. En los minutos siguientes, los melillenses pudieron marcar el tercero y dejar el partido finiquitado. No se resignó el «Mosca» con la derrota ya previsible, pero tampoco pudieron evitarla, Los goles que colocaron el marcador en el 3-1 definitivo, la más clara victoria melillense en esta primera vuelta, que concluirá el próximo domingo en Santa Cruz de La Palma, frente al Atlético El Paso, que ocupa el último lugar de la categoría, 2ª RFEF, del grupo 5º.

Las mezquitas de Melilla


           Rezos, decibelios y almuédanos

Un decreto, auto, o requerimiento administrativo, «prohibe de modo inmediato», el uso de la megafonía en los alminares de la ciudad, desde las 21h 00 de cada día, hasta las 09h 00 del día siguiente, sin derecho a réplica alguna. La orden administrativa va firmada por los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente. Supone la cancelación de la actividad de los almuédanos por espacio de 12 horas, o lo que es lo mismo, durante la mitad de las 24 horas en las que está dividido el día. El requerimiento administrativo es un despropósito absoluto, porque al citar las ordenanzas municipales contra la contaminación acústica, supondría también cargarse el «estruendo» de los villancicos en la calle O´Donnell, que aturde a los vecinos hasta las 00h 00 de la noche de cada día.

La Comisión Islámica de Melilla (CIM) ha protestado y entendemos con toda la razón del mundo, por la unilateralidad de la medida, y por la homologación de todas las mezquitas melillenses. Que sepamos, solo hay tres enclavadas en el centro de la ciudad, la mezquita central de García Cabrelles, la del Habús en la calle Querol y la del Mantelete. El resto, hasta 13, están ubicadas en los barrios periféricos, de mayoría o casi completa población de confesión musulmana, y en los que sepamos, nadie se ha quejado o protestado nunca, por la llamada a la oración desde los alminares. Salvo la mezquita del barrio del Real, todas las restantes están localizadas en los tres cerros (Cabrerizas, Reina Regente y Mª Cristina), en donde no se conoce queja o reclamación alguna por la llamada a la oración, que por cierto, apenas se prolonga por espacio de un minuto. El resto del día pasan desapercibidas esas llamadas, en medio del tumultuoso tráfico y ruido ambiente de Melilla.

Si lo que se pretendía es regular el volumen de la megafonía en los lugares en los que hay más población (Barrio del Real) se debería haber citado a las comunidades islámicas de la ciudad, y a los propios clérigos de cada mezquita, de modo individual, para estudiar la medición de los decibélios, mezquita por mezquita, número de reclamaciones, y posibles medidas a tomar. En los lugares en donde no existan quejas, no debería tomarse medida alguna. Lo que es imposible es que moleste a alguien la llamada a la oración desde el cerro de la Palma Santa. En los días de poniente, se oyen mucho más las megafonías de la nueva mezquita de Farhana, o la de  Mezquita, o las limítrofes, cualquier otra de las melillenses.

  La CIM, presidida por Farid Abdel-lah Amar, ha emitido un comunicado rechazando está medida, desproporcionada, a la vez que ha mostrado el párrafo final de un escrito de la Consejería ambiental,  en la que prohíbe la actividad de los alminares, en el espacio horario mencionado.

   Urge pues revisar ese escrito por parte del consejero Ventura, y evaluar las circunstancias de cada mezquita y sus decibelios.  Algunos son oratorios, como el del Mantelete, o el de Los Pinares, con una capacidad exigua para los fieles.  Se da la circunstancia de que la Comisión Islámica y la consejera de Cultura Fadela Mohatar, habían firmado un convenio de actuación, hace unos pocos meses, por lo que no se entiende este movimiento desde Medio Ambiente.

El recelo sigue prevaleciendo en estas relaciones interreligiosas y culturales, pese a todo lo que se firme y declare de modo público.

El melillense antecesor


La historia en el barranco de Cabrerizas (Enrique Delgado)

Cazadores, recolectores, nómadas o sedentarios. Durante miles de años la lucha por la supervivencia humana no admitía contemplaciones. Cualquier circunstancia imprevista podía significar la aniquilación individual o colectiva. El asalto a otro grupo o tribu debía ser un procedimiento habitual. Una característica que sorprende en los poblados humanos de la Edad del Bronce, es la gran envergadura de sus murallas de defensa y delimitación. Esa cronología aparece por primera vez en La Ciudad Antigua de Rusadir (1991), obra de Enrique Gozalbes Cravioto: «hace algunos años aparecieron en la barriada melillense de la Constitución restos de cabañas datables en la Edad del Bronce»(3000 AC.). Antes que él, también habían estudiado la zona y escrito sobre ella Paul Pallary, Angelo Ghirelli y Carlos Posac Mon. El eminente profesor Gozalbes reeditará la Prehistoria Norte Marroquí de Ghirelli, en edición del Archivo General de Ceuta en 2018, que se convertirá en su obra póstuma. Todos los autores y estudiosos coinciden en manifestar como evidente la presencia humana antecesora en el entorno del campo de Melilla, así como en la propia ciudad.

Sin embargo, esa evidente presencia coincide con la notable ausencia de restos, salvo las manofacturas de herramientas de silex, el gran material neolítico por excelencia. Solo una notoria presencia humana en la región melillense, explica el establecimiento de una factoría o colonia fenicia hacia el 1000 aC., siendo los primeros de los que dará cuenta la historia, pese a la ausencia de hallazgos significativos. Los fenicios son los inventores de comercio, pero ni escribían ni daban cuenta de sus rutas y localizaciones, para mantenerlas en secreto. ¿Qué cosas podían intercambiar con los nativos melillenses? No hay respuesta posible, según el profesor Gozalbes Cravioto. Podríamos especular con que podrían abastecerse de agua, abundante en la comarca, buscar refugio, productos alimenticios, dada la fertilidad de las tierras circundantes. Todo lo demás, el emplazamiento de Rusadir en el peñón calcáreo de Melilla la Vieja, o de las tribus circundantes no está seguro, salvo una zona, el poblado antiguo de Cabrerizas.

La ciudad y los cerros

Sin embargo, la orografía de la comarca, la tupida vegetación mediterránea, los cerros y los arroyos, favorecerían esa presencia humana, necesaria para el establecimiento del comercio. Al menos la zona de la Constitución, Camellos, San Lorenzo y Cabrerizas sí han aportado vestigios de asentamientos de población. La remoción del terreno por las necesidades de la guerra, y la construcción de líneas de ferrocarril modificaron todo el entorno hasta hacerlo irreconocible. Los hallazgos se iban sucediendo en modo paralelo a su destrucción y laminado. En varias ocasiones han aparecido enterramientos, incluso en los años inmediatamente anteriores, pero seguidos de su ocultación absoluta. No hay informes de datación de los mismos, o fotografías consultables . Supuestamente están en el Museo Arqueológico Nacional, pero no hay información disponible sobre los mismos.

Los cerros ofrecían dos cosas, la primera seguridad, la segunda vigilancia. Cualquier movimiento en el mar era inmediatamente detectado y la población podía esconderse de oleadas no amistosas. Cualquiera que suba a una de ellos y mire en dirección al mar, se dará cuenta de la imposibilidad de acercarse a Melilla sin ser detectado. Además, las formaciones calizas que conforman el territorio melillense ofrecían la posibilidad de ampliar y ocupar las oquedades naturales, que servían de refugio ocasional e incluso de habitat.

El Neolítico en Melilla

El profesor Enrique Gozalbes escribió el único libro sobre historia antigua de Melilla, y en él se lamenta sobre el poco interés en documentar un tiempo todavía desconocido, en la historia de la ciudad. Se trabaja sobre todo lo escrito con anterioridad, sin aportar hallazgos nuevos. Apenas hay nada sobre la parte que más interesa, la ciudad púnica, pero el vacío es enorme en todo los que puedea hacer referencia al «antecesor melillense», que está ahí desde el 4000 AC., sin arriesgarse demasiado. Un hacha de piedra, una lascas, algunas puntas de flechas, unos pocos utensilios y ya está.

Sin embargo, el barranco de Cabrerizas constituye la zona menos batida por la guerra y el urbanismo. Si se le recorre de abajo a arriba, sin mirar la obra moderna, podemos imaginar que vemos un panorama parecido al que vieran los nativos melillenses. Existe en el barranco un elemento fundamental, las cuevas neolíticas, excavadas a lo largo de los siglos. El tallado de las mismas albergan las pruebas de su factura y de su antigüedad. Aparte está la enorme cantidad de material disperso y a simple vista. Con una excavación científica, los datos surgirían por centenas. Incluso existen cuevas ocultas a la vista, y prácticamente sin alterar. Ya en época moderna, José María Tomassetti Guerra, publicó en 1996 un estudio sobre Las industrias líticas de Sidi Guariach, dentro del entorno de Melilla.

Un terreno abierto siempre descubre y muestra sus secretos. El antecesor está ahí, los restos de sus útiles labrado lo indican claramente y señalan en su dirección.

Asalto al barranco de Cabrerizas


Enlosando la naturaleza

Fue el terce artículo de la historia del Alminar, un 8 de mayo de 2011, de hace ya 13 años. La especulación intentaba asaltar uno de los pocos espacios naturales vírgenes del territorio melillense. Quería canalizar el barranco, y construir encima, en medio del entorno natural. El proyecto no se llevó a cabo, pero los constructores nunca se olvidan de las cosas. Ha pasado mucho tiempo, y el asalto actual va en serio, de hecho, ya ha comenzado. Hubiese sido suficiente con evitar que se hubiese convertido en un vertedero ilegal de escombros, como casi todo el entorno natural de la ciudad, lo que se llamaba el campo de Melilla. Desde que podemos dar cuenta de las cosas, la propia existencia del Alminar, el deterioro ha ido en aumento constante. El gran problema del barranco es que por allí no va nadie, y por eso apenas tiene defensores, salvo este blog y algún puñado más, lo que facilita el asalto y destrucción de un entorno natural.

El clima no es algo que se puede controlar. Nunca hace el tiempo que se necesita. Inmersos en el cambio climático, a periodos de sequía extraordinaria le siguen los de abundantes aguaceros. Si los barrancos y torrenteras están urbanizados y enlosados cuando llegan las lluvias torrenciales, las consecuencias serán muchos mayores, o catastróficas. Lo acabamos de padecer en la Comunidad Valencia y en el ya tristemente célebre barranco de Torrent.

El poblado histórico de Cabrerizas

La obra ha comenzado con la alteración del perfil del terreno, para crear bordes y líneas rectas, que habrá que sujetar con muros de piedra y cemento, o lo que es lo mismo, la degradación del terreno. Con el tiempo y las lluvias (que llegarán) se producirán derrumbes y desperfectos, pero eso garantizará el mantenimiento del negocio de las obras. Sin embargo, lo primero que se ha destruido son las ruinas históricas del poblado bereber de Cabrerizas, que por cierto, no le interesan a nadie. Es una zona arqueológica de primer grado, que no tenía catalogación alguna y por lo tanto, estaba desprovista de cualquier protección. Y esto no es algo que nos hayamos inventado, pues está señalado en el diario del capitán Francisco de Miranda, héroe melillense y colaborador posterior del Libertador de América, José de San Martín. Lo normal, en un paseo atento por el barranco, es encontrar en superficie, junto a todo tipo de restos contemporáneos, gran abundancia de fragmentos cerámicos antiguos, trozos de asas, bordes de vasijas, e incluso restos óseos. Alterar todo eso con palas excavadoras, sin miramientos, supone perder decenas de datos del pasado melillense. Además, insitimos que se ha empezado por la zona más sensible, incluída en la cartografía militar de 1970 con la denominación de «ruinas del poblado bereber de Cabrerizas«.

Cabrerizas y su cábila, conformaban uno de los asentamientos históricos de la zona, y era una de las que se alternaba en la guardia y custodia del entramado de Lal-la Zurzut (Higuera sagrada), del que también hemos escrito en este blog. La llegada de los españoles y su potentísima artillería, obligó al refugio de los lugareños tras la loma de Santiago, en denominación castellana. En la zona existe también una abundante presencia de silex tallado, el material neolítico por excelencia, junto con la existencia de cuevas naturales del macizo calcáreo, pero con claros indicios de ampliación y utilización humana. La presencia de poblaciones en el entorno melillense está documentada desde hace al menos 5.000 años (estudios de Bravo, Bellver y Posac). Así pues, al daño ecológico a una zona, que pese a todo se había mantenido casi inalterada, se une el daño a la historia y pasado del entorno de Melilla.

El barranco de Cabrerizas, un entorno natural

En la turbulenta historia melillense, son pocas la zonas que no han sido explanadas y modificadas por las necesidades bélicas, las urbanísticas, o las de extracción de materiales. Melilla, ciudad de colinas y de arroyos, ha visto modificada su orografía por necesidades muy diversas. Normalmente se establecian nuevos barrios sobre las cimas de los cerros (Camellos, Reina Regente, Mª Cristina) y sus laderas, pues el sentido común llevaba a dejar expeditos los cauces de arroyos y torrentes, Este es el motivo por el que permanecía inalterado el de Cabrerizas, que es el acceso a la zona más elevada de la ciudad, la meseta de Rostrogordo. Pese a todo, se ven restos de antiguos pilares de puentes, restos de muros de contención o o de antiguas balsas de agua. Es una zona natural a preservar y así lo escribimos en 2011. Además y lo decimos en 2024, es una zona histórica a conservar y estudiar. Ya no es nada porque la destrucción y la alteración han empezado por ahí. Las fotos de 2011 prueban que la utlización como escombrera y vertedero se ha llevado a cabo en los 10 últimos años. Entonces estaba solo olvidado.

No habíamos escrito nada en todo este tiempo, precisamente para no llamar la atención sobre la zona, confiando en que el olvido la protegería, pero no ha sido así.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/05/08/el-barranco-de-cabrerizas/