Paracuellos: La matanza en masa.


Enrique Delgado

Son 7 fosas de gran tamaño, para contener al menos 800 cuerpos cada una. Según los propios registros de las autoridades republicanas, responsables de las Prisiones y de las Juntas de Seguridad y Orden Público de Madrid en 1936, al menos 2400 presos fueron inscritos en los listados de «Chinchilla o Libertad», que equivalían a ser asesinados en la zona llana, bajo los pequeños cerros que dan acceso a Paracuellos del Jarama. Madrid era frente de guerra, y cualquiera que conozca algo de cómo debe conducirse en esas circunstancias, sabe que hasta para mover un simple carro de mulas, se necesitan los permisos de los responsables. Más claramente: cualquier movimiento en un frente de guerra debe estar vigilado y autorizado. Esto equivale a decir que el general José Miaja Menant, debía conocer que entre el 7 de noviembre y el 6 de diciembre, se iban a producir esos traslados de presos, y que algo más de la mitad no llegarían a ningún lado. Los 4000 detenidos del Madrid republicano fueron «evacuados» de las prisiones de Ventas, Modelo, San Antón y Porlier, con destinos a otros penales de la retaguardia, salvo los destinados a «Chinchilla» y a «libertad» inmediata.

Los listados republicanos, los que se conservaron, suelen ser exactos, porque los 400 presos que fueron asesinados en una balsa de riego seca junto a Torrejón de Ardoz, al ser exhumados en 1939 por las nuevas autoridades franquistas, se hallaron  exactamente 414 cuerpos, que fueron trasladados a una de las fosas del «cementerio de los mártires de Paracuellos«. Según relata el hispanista Ian Gibson en Paracuellos (1982), el diário El Alcazar publicó un listado con los 2800 asesinados y enterrados en las fosas. En ese momento, la década de 1980, ya no había ningún interes en seguir manteniendo las irreales cifras del franquismo, porque la reales eran y aún son, lo suficientemente espantosas. Entre otras cosas, porque esta es una de las cosas que no puede suceder en un Estado democrático y en esos momentos, lo que quedaba de La República todavía lo era. Esto es: «personas retenidas bajo la custodia del Estado, no pueden desaparecer ni acabar así». Es una atrocidad que le costó muy cara al Gobierno republicano, porque tanto Francia como el Reino Unido, si pensaban prestar cualquier tipo de apoyo al gobierno republicano, encontraron la razon o excusa, para no hacerlo. Probablemente las fosas contienen entre cinco mil y seis cuerpos, porque recibieron los de los asesinados por los Comités Populares, o «chekas» de Madrid, y que ya no tenían capacidad en los cementerios de de la capital.

  Las fosas de Paracuellos no fueron exhumadas nunca. Las cruces que se ven y los nombres, están situadas al azar, eso sí, sobre las fosas en los que fueron enterrados esos grupos y que estaban en los listados. Cualquier debate sobre cifras es estéril, salvo documentación en contra.

Santiago Carrillo, Ángel Galarza, Serrano Poncela, Manuel Muñoz. Responsabilidades.

Angel Galarza era Ministro de la Gobernación, Manuel Muñoz presidente del Tribunal Supremo, Santiago Carrillo, Consejero de Orden Público, y Serrano Poncela director General de Seguridad. Un reciente libro; Paracuellos, una verdad incómoda, de Julius Ruíz, desvela e indaga en los aspectos olvidados de Paracuellos, mucho más allá de la leyenda, porque mito no es,  ya que fue real.  El asunto es que la Justicia franquista, en su Causa General, no encontró la cifra de muertos que ellos habían imaginado (más de 10.000), ni la suma total del llamado «terror rojo», que aún alcanzado el extraordinario número de 80.000 víctimas, no completaba el medio millón  que se buscaba. Este registro, aún siendo pavoroso, resulta ser solo la mitad, o la tercera parte de la «represión franquista», que se situó en torno a las 200.000 víctimas. 

  Esta es la segunda verdad que desvela Paracuellos, y que siendo horrenda, no solo resulta incómoda, tampoco sirve de justificación, ni es equiparable, a la inmensidad y extensión de la represión de Franco.  Como ejemplo sirva decir que se fusiló al alcalde comunista de Paracuellos en 1936 (Eusebio Aresté), que no solo no tuvo nada que ver en los hechos, sino que acudió a Madrid para protestar y poner en conocimientos de las autoridades republicanas (las que todavía permanecían en Madrid), lo que sucedía por las noches en las inmediaciones de su localidad. Los varones de Paracuellos fueron obligados por los milicianos, a cavar las fosas que luego albergarían los cuerpos de los asesinados.

   La mantanza en masa tiene complicaciones logísticas, y complicidades muy grandes, para empezar, la selección de las víctimas, era una actividad siniestra de la que se encargaban los CPIP (Comités Populares de Investigación Pública), entre los que se encontraba el Juez del Supremo mencionado. Sin embargo, los que firman, autorizan, conocen y saben, no son los que matan y tirotéan.

La realidad posterior demostró que la «justicia de Franco» no ofrecía más garantías a los detenidos, que los tribunales populares republicanos. La diferencia es que la represión franquista llenó de fosas pequeñas, medianas, y grandes,  las cunetas y cementerios de España, y que todavía no están reconocidas, ni por supuesto cuantificadas y dignificadas, como sí sucede en Paracuellos del Jarama. Por supuesto que este cementerio es un espacio de memoria, pero todas las otras también lo son. Pese a todo, este cementerio se mantiene al margen de ayudas públicas, y no tuvo demasiadas durante la dictadura franquista.

Conclusiones

  La conspiración militar contra La República se empezó a armar al día siguiente de la Victoria electoral del Frente Popular,  por muy cuestionable que fuese. Lo que destruye el Estado y con ello cualquier posibilidad de proteger a los ciudadanos de «las milicias arnadas», es el golpe de Estado del 17 de julio.  Todo esto, incluso la actividad chekista, solo se produce tras la eliminación del mismo. Esta es la 1ª cosa que no se puede hacer en un Estado democrático. El golpe suele tener consecuencias desastrosas.

   El Estado republicano no se implicó en esas matanzas, ni siquiera organizaciones como el partido comunista o las organizaciones anarquistas lo hicieron en su totalidad.  Muchas personas,  de esos tres grupos, intentaron evitarlas. También hubo elementos de los tres  referidos grupos, organizando y llevándolas a cabo, con la ayuda de delincuentes comunes y de psicópatas , que aparecen en cualquier guerra.

  Esto no es así en el caso de la represión franquista (terror blanco),  que creó un Paracuellos en cada provincia que caía en sus manos. La represión franquista fue organizada desde arriba, y puesta en marcha con su aparato judicial, del mismo calibre y  calado  que «los CPIP» , pero extendida a lo largo de dos décadas. Como dijera Alberto Oliart, Ministro de Defensa con Adolfo Suárez: «En España se le perdonó la cárcel a más de 2000 militares», no solo a Carrillo, que es el nombre que todos conocen.

Los demás si son mitos, como la «quinta columna » o la bolchevización de España. Ni Stalin ni la Unión Soviética tenían interés alguno en España, como afirma José Mª Faraldo en Las redes del Terror. En España se ensayó todo (matanzas en masa, bombardeo de ciudades (Guernica), campos de concentración, trabajo esclavo), pero las soluciones que se dieron fueron muy ibéricas. La verdad es así, siempre golpea. No admite escondites, ni disfraces.

El barro lanzado hasta La Corona


La política de la crispación

  En forma de bolas, en capazos, o en otros diversos proyectiles, lo más fácil de modelar es el barro, el tan aireado fango, ha alcanzado a la Jefatura del Estado y a la Presidencia del Gobierno.  Lo de menos es que te alcancen con pelotas de barro, porque el barro se limpia  con agua y se seca al aire. Lo grave son las intenciones, la ira y la indignación organizada que hay detrás.

   Lo trascendente es que algunos (no señalamos a nadie) están tapando sus errores y sus inacciones, lanzando proyectiles de barro en todas direcciones, con la nada sana intención de que pueda alcanzar a alguien, y una vez todo embarrado, sacar algún beneficio, que no lo hay, en la gran catástrofe de Valencia.

  No ha pasado ni una semana desde la devastadora Dana, todavía no se conoce el número total de víctimas y de desaparecidos, las alertas por lluvias torrenciales continúan, y no se ha alcanzado un consenso mínimo sobre dejar al margen de la lucha política,  la presente y vigente devastación.

  La estrategia del incendio

    Santiago Carrillo, político imprescindible en la Transición española (denostada por Podemos como el régimen de 1979, origen de La Casta), señaló  la estrategia de la crispación política en España, ya en el año 2008. Sin el Partido Comunista, hoy ya casi inexistente, no se hubiese avalado la Democracia en España, pero para ello renunció al fósil del marxismo-leninismo, aceptando la bandera bicolor y la Monarquía, en beneficio de un bien común, la causa democrática y el consenso.  Al renunciar formalmente al comunismo, los últimos comunistas demostraron ser inteligente, según el axioma de Solzthenitsyn, y por ello respetados. Hoy todo esa actitud sería imposible y vuelven a enarbolarse viejas banderas y obsoletas ideologías, desde el comunismo inexistente hasta el irrecuperable falangismo, que era la versión española del fascismo italiano, según relata Stanley G. Payne, en su último trabajo. El parlamentarismo español necesita albergar formas parecidas a lo mejor de lo que fuera Izquierda Unida, en la etapa de Gaspar Llamazares.

   Pese a las constantes alusiones al guerracivilismo, Santiago Carrillo insistía en que nada tenía aquella situación con la actual, y que los políticos contemporáneos no eran los de entonces, aunque muchos de los posicionamientos y actitudes, le empezaban a recordar aquellos viejos modos políticos.

  Hay partidos políticos crispantes (VOX), medios de comunicación crispados de modo permanente, y agentes mediáticos de la crispación desde hace tanto años, que la sociedad, la gente común,  está crispada. Hay incluso un ex presidente de gobierno, ya citado por Carrillo,  que es un agente crispado y crispante por sí mismo, Jose María Aznar. Al lado de otros nombres ilustres de la crispación ya evaporados, como Albert Rivera, Pablo Casado y Pablo Iglesias , el diputado Gabriel Rufián solo es un pescador en estas aguas turbias.

El asalto a la Autoridades del Estado

Paiporta es la localidad de la Comunidad Valenciana más afectada por la devastadora Dana que ha asolado Valencia. con casi un centenar de víctimas mortales.. Sin embargo, desde el pasado domingo 3 de noviembre, es ya también el escenario del mayor acoso sufrido por las más altas Instutuciones del Estado. Pedro Sánchez tuve que ser desalojado del lugar, que no huido como afirman los mendaces, por motivos de seguridad tras sufrir una agresión directa. Los Reyes sufrieron el impacto de proyectiles de barro, y algunos de sus escoltas sufrieron heridas visibles. El perímetro de seguridad fue parcialmente vulnerado, situándose indivíduos embozados junto a doña Letizia, o integrantes de grupos ultras afines a VOX, en contacto directo con el Jefe del Estado Felipe VI. La situación fue muy grave, se mire por donde se mire. Fue una emboscada perfecta, en la que individuos violentos, previamente soliviantados en las redes sociales, pudieron provocar una situación altamente incendiaria. Los radicales y violentos se camuflaron entre los vecinos de Paiporta.

Desde El Alminar de Melilla condenamos sin ningún tipo de paliativos y con total contundencia, la agresión, que no intento, sufrida por el Felipe VI y doña Letizia; y por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Todo esto tiene inductores y cómplices. Lo peor, es que ha retirado por unas horas, el foco de atención sobre las víctimas mortales de las inundaciones de Valencia, y de las localizades duramente devastadas por la Dana. No todo está permitido en la lucha política. Aquí lo único que sigue importando es la localización de las víctimas y desaparecidos, e iniciar la reconstrucción de los devastado. Nuestra solidaridad con las víctimas y afectados es permanente. La desolación y angustia de los valencianos afectados por el desastre, es totalmente comprensible, incluso su enfado y desesperación.

Todos los muertos


   Importan, o deben importar,  todos los muertos. No se debe olvidar a nadie. La ciudad de Melilla,  a lo largo del siglo XX, desencadenó tres acontecimientos devastadores para el conjunto del país, siempre en el mes de julio.  Sin embargo,  solo dos de ellos tienen impacto, eco, y reflejo en el cementerio de la ciudad.

  En julio de 1909, el Ejército de España,  con el general Guillermo Pintos al frente,  se intentaba en la hendidura que divide el monte Gurugú. Iniciaron el camino desde la llanura de Beni Enzar. Desde las alturas,  viendo toda la maniobra,  les esperaba Ouchen, el lobo, señor o caid del barranco que lleva su nombre. Barranco del lobo- Ouchen. Lo siguiente fue la conmoción nacional,  la crisis política y la negativa de «los quintos» a una nueva recluta forzosa,  en Barcelona. Se estaba iniciando la Semana Trágica, un nombre propio en nuestra historia.

  Poco más de una década después,  en 1921, estallará la mayor crisis social y política sufrida por la España contemporánea,  la hecatombe de Annual. 10.000 soldados perdidos,  el Ejército Oriental al completo,  en el espacio de una semana.  No solo no sobrevivieron los solados,  tampoco el país resistió una tragedia de ese calibre. Biografías políticas y militares se acabaron en aquel aciago mes, otro julio más.  Miles de madres perdieron a sus hijos en una situación e incursión absurda, que desbordó los planes autorizados.

    El sobrio panteón de Margallo y el siempre espectacular y sobrecogedor de Los Caídos de África,  que recoge y da sepultura inmortal a «los masacrados de Monte Arruit», esperan siempre en silencio a los visitantes.  Ambos monumentos «imponen» mucho al visitante.  En los muros, decenas de placas albergan historias y nombres de los allí enterrados,  y que también explican lo sucedido. 

   Hemos visitado ambos lugares en soledad y completo silencio, cuando ya se habían apagado los ecos de los homenajes oficiales.  Los muertos yacen ya en paz absoluta.

   Pero, siempre lo hay, hay un tercer acontecimiento que tiene como protagonista a Melilla,  y del que no existe un solo lugar conmemorativo,  pese a que los efectos y consecuencias alcanzan al presente,  a ese mismo presente en el que escribimos estas líneas.  No referimos a la rebelión militar de Julio de 1936. Hay que recorrer el cementerio,  acompañado de guías,  para encontrar las tumbas de algunos de sus protagonistas y a la vez víctimas.  Pero en realidad no hay nada, ni la más mínima mención.  Todo está desperdigado e inconexos. Por eso decimos que importan «todos los muertos», su recuerdo y vigencia. Es la principal deuda de este cementerio.

   Para «todos ellos», nuestro sincero y eterno recuerdo y nuestras oraciones. Que en Paz y Recuerdo Descansen.

De la laguna negra a la Dana


Una Dana o lluvia torrencial e intensa, «se forma por una gran bolsa de la corriente de aire frío polar que, al desgajarse del chorro de la corriente principal y rodearse de aire más cálido, se precipita de modo intenso y violento sobre una zona determinada, causando grandes estragos y sobre todo, pérdida de vidas humanas, como ha sucedido en Valencia. Todo esto ha existido en la historia de La Tierra, y han existido violentas transformaciones del clima planetario, que han extinguido y trnasformado la vida en nuestro planeta, en decenas o cientos de ocasiones. ¿Qué ocurre ahora? Que esta es la primera ocasión o época, en que la actividad humana incide y provoca cambios o alteraciones en el clima planetario, de modo global, por la propia actividad humana. En ninguna de las anteriores hemos tenido nada que ver. Siempre fueron cosas de la geología, de las glaciaciones, o de la caída de meteoritos. De otro modo no hubiésemos llegado hasta aquí, o no estaríamos nosotros contando o relatando estas cosas. Estarían probablemente los monos, o los primates, o los símios, o como se quiera denominarlos.

¿Podemos evitar algo de lo que va a pasar? Según Juan Luis Arsuaga en sus conversaciones con Juan José Millás en La conciencia contada por un sapiens a un neandertal (Alfaguara); No, no podemos evitar nada: «Creemos elegir, y esa creencia está basada en que nos faltan datos. Si tuvieramos a la vista todos los datos de una acción, veríamos que las cosas no habrían podido suceder de un modo distinto al que sucedieron». Esto es el principio antrópico fuerte. En las condiciones físicas actuales, determinadas en todo el Universo, no existe otra posibilidad de humanidad que la nuestra, y hemos llegado hasta aquí, porque no había otras opciones posibles, ni una evolución distinta. Los orangutanes habrían liderado la evolución en otro planeta y en otro universo, no en éste.

El sábado pasado estábamos con las activistas climáticos de Guelaya frente a la Laguna Negra, en plena desembocadura del río de Oro, en donde lleva formada una charca pestilente desde hace décadas, sin que ninguna administración sepa darle solución. La propia charca o laguna negra es el resultado de una nefasta acción de gestión en 2019, que al instalar ahí una fuente ornamental de colores, creaba en realidad un lodazal o pozo de cienos y sedimentos de las aguas fecales, que supuestamente se depuran a apenas 50 metros.

Hace unos meses estuvimos con los mismos activistas ecologistas de Guelaya, en una charla del diputado de Las Cortes Valencianas Juan Bordera, quien precisamente habló sobre «El fin de las estaciones», título de su libro, y de la desaceleración de la corriente marina atlántica (que intercambia calor y frio en el Hemisferio Norte), y de las consecuencias climáticas que eso podría acarrear. el problema es que el consenso empeiza y acaba aquí. Hay cambio climático, lo dice una agencia de la ONU, pero no existe acuerdo sobre el límite climático a rebasar , sobre si se ha rebasado ya, sobre su posible irreversibilidad, y sobre sus consecuencias, que son estas, los fenómenos climáticos extremos.

Acabamos,  mostrando nuestro pesar a la Generalidad de Valencia por el alto número de víctimas y destrozos físicos, y nuestras afecto y solidaridad con tan importante Comunidad para la historia de España, y en aquellos otros lugares, como Letur, en los que también se han producido víctimas mortales y desaparecidos.

  Lo que ya se constata que falla, es la gestión política, bien a pequeña o gran escala.  La gente se agrupa, se apoya, se defiende. Funcionan todos los servicios de emergencias, como la UME, cuyo valor ya es un consenso nacional entre la gente, o la AEMET (Agencia Estatal de Metereología).

Iñigo Errejón, de la casta a la cesta


La violencia sexual contra las mujeres, sexo y poder.

La cruel paradoja del caso de Iñigo Errejón, es que el ya exdiputado de Sumar y anteriormente de Podemos, solo ha demostrado coherencia en el momento final, al dimitir de todos sus cargos, renunciar a su acta de diputado y aforamiento, tras reconocer la certeza de las denuncias, y la renuncia a toda defensa pública. Ser juzgado en los tribunales ordinarios de Justicia, junto a la delincuencia común, le dará una oportunidad de redimirse a sí mismo, cuando se enfrente a la totalidad de sus culpas, y pueda obtener el perdón de sí mismo, tras cumplir las condenas que le sean impuestas en un futuro. Al renunciar a demorar el proceso con el aforamiento, podrá resolver con años de antelación, todas sus posibles causas. Y esto, que es el principar valor de su acción final, que evita un mayor sufrimiento para sus víctimas, el suyo propio, y el calvario para su formación, que no es capaz de ser reconocido por los que eran sus «camaradas y compañeros», enfrascados en averiguar quién sabía y quién no, cuando ese ya no es el caso.

  La carta de explicación y dimisión de Iñigo Errejón es el texto de una persona atormentada, tanto por su conciencia como por sus actos, sean cuales sean y cuantos sean. En el momento de esta reflexión no es posible saber si estamos en el fondo,  o sólo sobre la superficie.

Lo indudable es que en el momento en que su formación política ha tenido conocimiento de los hechos (no de las habladurías), le ha obligado a dimitir y él no ha ofrecido resistencia. Comparen esto con el caso Ábalos, y otros muchos en el partido de enfrente (Rodrigo Rato) y busquen las diferencias y su significado. La mayoría leerá esta reflexión y otras muchas, buscando saber si los suyos tenían razón y si los culpables eran los otros, y unos y otros pueden alternarse según el caso. En nuestro caso, en el del Alminar, el que abusa de mujeres, de niños, de trabajadores, el que desfalca, roba o engaña; deja de pertencer inmediatamente a ese concepto o grupo de «los nuestros».   Los nuestros son los que se quedan y no hacen esas cosas. Esa es ya la única esperanza. Sean quienes sean para cada uno los suyos y los de enfrente.

  El acoso sexual como signo del Poder

  Los dos grandes partidos llevan a sus espaldas, excepto el paréntesis del franquista, dos largos siglos de alternancia  y reparto ordenado del país. Manejarse en esas alturas no es nada fácil.  En las cuatro primeras décadas de Democracia nadie pudo alterar ese espacio,  salvo en el mundo nacionalista.

     Cualquier error lleva a la  liquidación personal, y cuando no se trata de un error, sino de un presunto delito, entonces políticamente se está sentenciado. En el cargo político no existe la presunción de inocencia porque la política no es inocente. Es una actividad muy erosiva.

  Lo que hay que decir también es que los mismos que criticaban los excesos y errores de la Ley del Sí es Sí,  ahora no tienen duda alguna sobre el testimonio de la mujer denunciante,  que como cualquier otra, debe ser creída desde el principio.  En casos anteriores , no muy lejanos, decían,  y es un argumento que está en la calle: «que ser hombres es un riesgo en tiempos de leyes comunistas’. Esto es falso, lo  que debe ser un riesgo es ser un machista agresivo,  abusador y otras cosas peores.

   No hay comunistas en España, como tampoco hubo nunca nazis en Ucrania.  Unos quedaron extinguidos en 1945 y los otros en 1991. El espacio de la izquierda seguirá existiendo,  pero necesita adoptar y definir nuevos parámetros. En este caso, al asumir la culpa desde el principio y dimitir, Errejón  ha cerrado el espacio de la culpa sobre sí mismo. Y esto es muy importante. Aunque lo pretendan,  la culpa no se extiende ni alcanza a Sumar, Podemos, ni al comunismo inexistente. La culpa sólo afecta al acusado y a/o los pocos que pudieron conocer sus acciones y encubrimiento. Claro que esto sirve también para todos.

   Las cosas son malas porque lo son son, no porque lo hagan los nuestros,  los suyos o los otros. La violencia contra las mujeres existe,  es estructural,  existe desde el principio de los tiempos, y se mantiene incólume en cualquier forma de Estado y sociedad. En este momento se matan mujeres en un Estado democrático como México,  y en otros tiránicos como Irán y Afganistán.

 

La iglesia patronal de Melilla en el limbo


La segunda visita realizada al templo Patronal del Melilla, o de la Purísima Concepción, tras la finalización de las obras de consolidación y excavaciones pertinentes, nos ha llenado de inquietud. Ahora mismo ni es un templo de culto (carece de imágenes), ni tampoco un museo (carece de contenido). La última vez que estuvimos en el templo fundacional fue en mayo de 2022, y vimos cosas que hoy están ocultas,  e intuimos otras que no dejaban ver.

En el año 2016 el templo patronal melillense quedó dañado por el Gran Terremoto del 25 de enero. Desde ese momento el templo quedó cerrado y se iniciaron las gestiones para su consolidación. La imagen de la Virgen de la Victoria salió del templo y desde entonces no ha regresado, ni tampoco se la espera. El resto de imágenes migraron hacia el templo Arciprestal a lo largo de esta casi década, y actualmente abarrotan la iglesia del Sagrado Corazón. Arrumbada ya las leyendas de las basílicas menores que nunca existieron, sería hora de renombrar el templo, la denominación de La Purísima es una obsesión capuchina, y otorgarle el de Iglesia, o templo de la Virgen de la Victoria.

Los materiales con los que fue edificado el templo, son altamente deleznables, en desintegración constante. Las zonas abiertas y expuestas al público, salvo el arco ojival, no datado, carecen de gran relevancia, salvo la de la propia historia del edificio. Las criptas de las capillas no son visitables, y tampoco albergan ya restos humanos de interés históricos. Parece ser que fueron vaciadas en la década de 1960, y de ahí surgió la «leyenda urbana» de los camiones con huesos con destino al cementerio municipal, de nombre homónimo al del templo, igual que el cerro en donde se encuentra el fuerte de Sidi Uariach. Poco más de un año después de finalizarse las últimas obras definitivas, ya ha ladrillos rotos, y pequeños pero constantes montoncitos de arena de la caliza degradada.

La interpretación de lo descubierto es bastante paupérrima y muy poco atrevida. No hay ningún resto identificado del pretérito templo de San Miguel, que da nombre a la calle de acceso a la iglesia, y que debió ser el primero de Melilla, junto con la capilla de Santiago. En lo que fuera las antiguos despachos de la sacristía, han quedado al descubierto unos restos de muros y suelos, de imposible datación. Tampoco se ha hallado ningún objeto o moneda que ayude a situar la cronología anterior. No hay folletos explicativos, ni actividad cultural o museística. El visitante deambula por la nave vacía, sin apoyo documental alguno. El silo descubierto en medio de la iglesia, frente al altar, tampoco es descrito de ninguna manera, ni siquiera como silo. ¿Qué hay allí, dónde está los restos humanos que sí se identificaron? Todo preguntas en el vacío, como la propia nave, que recoge el eco de los murmullos de los visitantes.

Lo que hemos podido documentar con nuestros propios ojos y documentos, lo hemos publicado en este blog , desde hace 13 años. Lo que hemos escrito por textos y trabajos de otros, ha quedado citado, para que así cada cual permanezca con su verdad, o con su ocultamiento. Las criptas existentes están vacías desde hace décadas. La que dicen que contiene restos de «los antiguos melillenses», no está probado por fotografía o texto alguno. El Vicario Roberto Rojo sí los vio y nos lo confirmó. Nada más afirmamos.

No sabemos ni podemos afirmar nada acerca del futuro. Ni siquiera sabemos a quién pertenece la titularidad del inmueble. El uso del edificio sí es de la Iglesia, pero su mantenimiento es también municipal. Se necesita un plan rector, con una zona museística, y restaurar la parte de culto. Conocemos la importancia de ese recinto y de esas piedras para la historia de la ciudad, esa que todavía no se ha contado, pese a algunos y muy notables esfuerzos. No hay sacerdotes, pero ¿Quién dice que hagan falta?. Un patronato dirigido por la Iglesia puede mantener el buen estado de las imágenes, las que regresen, y dotar al lugar de un archivo, sala de lectura y de investigación. Mantener la vinculación de los fieles, y de los que no lo son, con respecto al recinto, pero evitando los estrambotes y usos nefastos del pasado. El que vuelva o no el culto religioso es otra historia. Lo que sea debe hacerse ya, porque en un año o dos, habrá que volver a empezar las rehabilitaciones y mantenimientos. Un Consejo mixto parroquial y municipal, con personas entendidas, que preserve la notoriedad de este símbolo. Nada de lo que se ha hecho hasta hoy ha funcionado, incluyendo a la fundación denominada Melilla Monumental.

Una flotilla de patrulleras en Beni-Enzar


El Dique Sur es el Finis Terrae melillense, un lugar que apunta a la intersección de la bahía de Melilla, de Melilla, divididas entre los puertos de España y Marruecos. Es un lugar único, frontera entres dos mundos, lugar privilegiado para el ocio de los melillenses. Enclave privilegiado para la pesca, para los amantes de la fotografía, de los paseos, de las carreras junto al mar o de las puestas de Sol. Lo único que está prohibido es el baño. Ver la entrada de los buques de pasajeros, o de los barcos de pesca, resulta una actividad enormemente relajante. Hasta el pasado 8 de octubre estuvo aquí el barco insignia de la Armada de España, el buque multipropósito Juan Carlos I.

Es habitual ver la entrada de las patrulleras de la Armada española o de la marina marroquí, y hemos dado algunas veces cuenta de ello. Lo que no es normal es ver una flotilla completa de patrulleras de la Marina Real de Marruecos. Hemos podido contar al menos 6, además de lanchas de desembarco y de otras pequeñas embarcaciones de transporte. Al frente de ellas se encuentra la patrullera guía, con los emblemas y banderas de Marruecos. Las patrulleras, de facturación española, son de al menos dos clases distintas.

¿Cuándo han entrado? ¿Cuál es el motivo de esta agrupación? Como hay obras en el muelle exterior, para evitar las corrientes y la entrada de arena al puerto de Beni-Enzar, no han atracado en el dique exterior y de carga, en donde se las suele ver habitualmente, sino en el interior, el que es paralelo a la carretera de acceso y a las vías del tren, en las que se transporta el mineral de hierro y carbón, de modo constante. Está incluso más alejado que los muelles de los barcos de pasajeros, que son muy visibles desde el dique Sur. Al estar más alejados, la flotilla de patrulleras pasaba desapercibida, ese es el motivo por el que los barcos de guerra llevan ese color gris, que casi los invisibiliza de la visión directa.

Marruecos está luchando contra la emigración masiva por el mar hacia las ciudades de Ceuta y Melilla, que erosiona su imagen de país moderno y democrático en el mundo árabe. Se ha tomado en serio este tipo de emigración, y desde las costas salen las pateras en dirección a Almería. Esta sería la versión blanda. La intermedia se encaminaría hacia la constitución de una «base» de la Marina Real para la reparación, descanso o el avituallamiento de sus embarcaciones. La tercera opción sería una respuesta gestual a la reciente visita del buque insignia de La Armada, el portaaeronaves Juan Carlos I.

En el Reino de Marruecos todo es interpretable, pero a decir de los analistas experimentados, nada se hace sin sentido, ya sea real o figurado. Las embarcaciones estaban visibles a una observación atenta, pero tampoco demasiado expuestas.