Una casa en serio peligro


                   

     El incontenible avance del Moder-ruinismo

         Este inmueble se alza sobre la calle del Capitán Viñals y no es visible desde la propia calle, dada la altura y estrechez de la calle. Sin embargo, si se la ve desde la calle del General Margallo, se observan claramente las profundas grietas de la fachadas y sobre todo, el claro y peligroso desplazamiento del muro. Lo que no se puede entender es cómo lo que observa el ciudadano, no lo ven los servicios de vigilancia de la Consejería de Fomento o a la que correspondan todas estas cosas.

      Esto es  el epicentro del modernismo en Melilla, el espacio que supuestamente deben visitar los turistas. Edificios nuevos conviven con otros que ya deberían estar demolidos. Edificios magníficamente rehabilitados comparten la manzana con otros en deteriorado estado. Urge catalogar el estado de los inmuebles, tanto para su rehabilitación, como para su derribo.  Las casas no van a aguantar así mucho tiempo más, esta tiene un peligro inminente, aunque ahora mismo sólo sea visible desde cierta distancia.

           Habría que tener destinada una línea de crédito de rápido y fácil acceso para las rehabilitaciones, dependiendo de la gravedad del estado del inmueble. Agilizar los trámites, simplificar los procedimientos para pedir las subvenciones y elaborar, de no existir, un reglamente que permita al Ayuntamiento ordenar las obras a los propietarios. Melilla se cae a pedazos. Lo viejo convive con lo nuevo, en una simbiosis que puede romperse en cualquier momento.

La terraza del Garaje Estrada


      

              El foco de todas las inmundicias

 Lo denunciamos por primera vez el pasado 3 de octubre de 2011. Han pasado ya cuatro meses y a «la basura», la inmundicia, los excrementos de perros, se añaden ahora las aguas estancadas y putrefactas. En cuanto aprieta un poco el sol, el olor de los orines se vuelve insoportable. Justo enfrente, cruzando sólo la carretera de Alfonso XII, está la Dirección General de Sanidad. Justo al lado el centro de salud del Barrio de La Victoria. Todo rodeado por las calles de La Salud y del Doctor Fleming.

      Un lugar perfecto para permitir esta acumulación de basura y de porquería, en un estado de infección permanente. Por todos lados hay viviendas, en el límite, un parque infantil, pero en Melilla ya nada importa. Si se denuncia es peor, se resisten más. Debajo está el garaje de Estrada. Es uno de los contratistas de obras más conocidos de Melilla. Si todo es propiedad suya, incluido este espacio, debería exigírsele su limpieza inmediata, y sobre todo su mantenimiento.

         Hay varios barrotes rotos, o serrados. Por allí entran los sin techo a dejar todo tipo de basuras, y  a organizar sus botellones del submundo, pero también, innumerables vecinos de  las inmediaciones, para llevar a «evacuar» a sus perros. Es uno de los espacios más degradados de la ciudad, pero también una de las zonas más insalubres. ¿ Hasta dónde pueden llegar las cosas en Melilla?.

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/03/barrio-de-la-victoria-espacio-homeless/

La cárcel de los santos. Iglesia del Real


“El humo de Satanás se ha colado por una rendija dentro de La Iglesia”. Pablo VI

           Siempre me intrigó esa frase, dicha por un Papa, porque los Papas hablan pero no siempre aclaran las cosas, o quizá, sus dichos sólo son entendidos con el paso del tiempo. Cuando empecé esta investigación sobre el arte religioso en Melilla, mis pretensiones eran mucho más modestas, realmente uno nunca se sabe con qué cosas se va a encontrar cuando empieza un trabajo.

           En 1974 se suspendió la Semana Santa en Melilla, el hecho es sorprendente y aunque sucedió en otras partes de España. Lo que siguió a esa suspensión tiene un alcance más amplio y hunde sus raíces en la herejía iconoclasta que asoló el Imperio Bizantino en el siglo VIII.

            En Melilla dos iglesias sufrieron el rigor iconoclasta en modo extremo: La Iglesia del Sagrado Corazón y la de San Agustín del Real. En ambas se destruyeron imágenes sagradas y retablos donde décadas de fervor popular habían colocado vasijas, adornos, exvotos, jarrones, imágenes privadas, tapices y todas aquellas formas de exorno con que las personas muestran agradecimientos personales a las imágenes veneradas en las iglesias. En todas las demás se destruyó todo el patrimonio y enseres que habían acumulado las cofradías en siglos de existencia y se ocultaron las imágenes.

            Solo la Iglesia Santuario de La Virgen de La Victoria o Iglesia del Pueblo se salvó de este “terror azul” gracias a la decidida intervención de los Capuchinos o de al menos alguno de ellos, porque algunas voces señalan a Fray Eulalio Valverde como uno de los más fervientes iconoclastas, ordenando la destrucción del púlpito, una joya de mármol de Coín.

          Al frente de La Iglesia en Melilla se encontraba el sacerdote Salvador Guirado Tamayo, Vicario y párroco del Sagrado Corazón, en cuya iglesia se liquidó además de todo lo señalado, un púlpito de madera noble. Otros apuntan hoy en día, a que la liquidación iconoclasta fue culminada por el Vicario Lorenzo Orellana.

            Tras la escabechina, en la que por las noches no eran infrecuentes las llamadas a los párrocos para advertir del hallazgo de un santo o Virgen en un contenedor, algunas personas piadosas escondieron imágenes o adornos sagrados en sus casas y que procedieron a devolver pasado el furor hereje. Otros no las devolvieron nunca y hoy componen los patrimonios artísticos de muchos.

             En cualquier caso, las imágenes no volvieron nunca a sus altares, a sus retablos o a la veneración popular y quedaron abandonados y olvidados y las iglesias quedaron vacías, tanto de imágenes como de fieles.

           Muchos, los más conservadores, culpan de esto al Concilio Vaticano II  y a sus reformas, otros a que esas reformas no fueron entendidas, pero de lo que no parece haber duda, a decir de los expertos, de que esa fue la grieta por la que penetró “el humo de Satanás dentro de La Iglesia”, como advirtiera el Papa postconciliar Pablo VI.

       A esto se añade el hecho de que el Papa impulsor del Concilio Juan XXIII, cayera fulminado antes de su finalización, lo que redunda en la idea del desacuerdo divino.  Las reformas del Culto propuestas por el Concilio Vaticano II advertían de que en las Iglesias sólo podrían estar presentes o en modo principal, las imágenes de Cristo y su madre, La Virgen María, pero a nadie se le ocurrió tirar a los pozos los estandartes cofrades o eliminar, incluso de modo físico, las imágenes de los santos, como sucedió en Melilla.

            Sería el Padre Gonzalo, sacerdote Paul,  el que pasados algunos años abriera una alacena situada sobre uno de los salones parroquiales y descubriera “la cárcel de los santos”. Allí y en otros escondrijos se hallaban apiladas mas de 20 imágenes sagradas. Para un hombre de Iglesia la sorpresa debió ser sobrecogedora. Cubiertas de polvo, tapadas con plásticos, algunas rotas, se encontraban todas las imágenes que habían llenado la otrora atestada Iglesia del Real.

Estación Marítima de Melilla


           

   Sin modelo de explotación en la Estación Marítima

  El pasado mes de diciembre, en una entrevista en la Cadena Ser, el presidente de la Autoridad Portuaria, Arturo Esteban, hablaba de como los melillenses «dábamos la espalda a la Estación Marítima» y explicaba las supuestas bondades de tomarse allí un desayuno, disfrutando de las excelentes vistas que se ofrecen desde  la Estación. Un mes después, la cafetería y el restaurante de la planta alta ya no existen.

   Hace apenas dos semanas, con gran aparataje de medios de propaganda, acudieron todas las autoridades marítimas de la zona de Melilla, a inaugurar la nueva cafetería. Inauguraban la nueva porque habían cerrado la anterior, sin dar mayor explicación, para sustituirla por un macro gimnasio, en una prueba más de ausencia absoluta de modelo de explotación.

        La realidad es que 5 años después de ser inaugurada, un fin de semana como este, repleto de lluvias y parques mojados, la nueva Estación Marítima no ofrece nada al ciudadano melillense, porque está todo cerrado. Realmente, e invirtiendo la frase de Don Arturo Estaban, quien da la espalda al ciudadano de Melilla, es la propia Estación Marítima.  En la planta 1ª no hay ni una sola concesión comercial, en la baja, solo «la nueva micro cafetería escondida», dos ventanillas de coches de alquiler y una tienda de chucherías cerrada.

  En la planta alta o 2ª, no hay nada, salvo la zona de embarque y la promesa de un futuro gimnasio, que nadie entiende muy bien que va a hacer allí, ni a que sector de la población pretende dirigirse. Aparte estarían las obras de acondicionamiento del local, instalación de duchas, lavabos, zona  de taquillas y vestuarios.

   Soñar no cuesta nada, y eso es lo que hicieron en días pasados al presentar e inaugurar la nueva cafetería, cuyo aspecto es bastante decepcionante. uno les oye hablar y se imagina que aquello ya es «una zona comercial» a la altura de los grandes aeropuertos y «estaciones intermodales». Luego se acerca el ciudadano a la supuesta nueva zona de ocio  y resulta que no hay nada, que todo es propaganda, incluidos esos premios grandilocuentes de «excelencia» que conceden no se sabe qué revistas.

         El ejemplo de la Estación Marítima es paradigmático, porque aquí no hay posibilidad de echarle la culpa a un supuesto gobierno anterior. El modelo de gestión, desde que se pusieron los cimientos hasta el día de hoy, corresponde exclusivamente,  al 100%, al mismo gestor, la Autoridad Portuaria de Melilla, que en estos 10 últimos años ha estado gestionada, por alguien designado por el PP de Melilla.

                             La realidad es esta. Nada. Salvo que se utilice para entrar o salir de Melilla. Bonita, eso sí, con vistas excepcionales, pero vacía, hueca, como una cáscara de nuez, pero  al precio de tres.

 

  

Gobernador, el yacimiento muerto


       Leo ayer, en el País de Andalucía, que en las obras de la nueva terminal de contenedores del Puerto de Cádiz, ha aparecido un lingote de plata y una moneda Carlos III. Sigo leyendo, que en las obras del dragado, están siempre presentes arqueólogos del Centro Andaluz de Arqueología y que por eso, pudieron detectarse esos dos piezas. Ahora estudiarán, si esas dos apariciones, son hallazgos casuales o se deben a la presencia de algún pecio.

    En Melilla, se ha vaciado por completo una cantidad enorme de metros cúbicos del antiguo solar de Isla de Talleres, sin que aparezca siquiera una chapa de cobre de época tardo púnica, o un denario romano. Nada de nada en Melilla, cuando en cualquier otra parte de España, se mete una pala y aparece algo. Me sigue extrañando que a principios de la década de 1990, en cualquier zanja, de las pocas que se abrían entonces,  apareciesen » restos arqueológicos de orden menor» y en la actualidad, a pesar de los miles de metros de zanjas que se han abierto en zonas sensibles, no haya aparecido nada. Esa nada llama la atención.

                       No apareció Russadir

  Un yacimiento abierto y sin resolver, sin excavar en su totalidad, desde hace diez años, pierde información cada día que pasa. Abandonado a su suerte como está ahora, ya no sirve para absolutamente nada. Está claro que lo que buscaban, siguiendo la mítica pista de la Russadir fantástica, cuyo emplazamiento dista mucho de ser seguro, no apareció por ningún lado y que lo que no se buscaba, la existencia de la ciudad musulmana previa (a la que el diablo confunda en el averno), deja cada vez más pruebas de su existencia. Excavar más, sería encontrar más cosas, quizá algo de mayor empaque que restos cerámicos y mobiliares y de eso, se huye como de la peste negra.

   El abandono y el desinterés por El Gobernador es tan notable, como muestran las fotografías. En septiembre lo abrieron para pintar la pared interior del edificio, con ocasión de la celebración de la otra efeméride falsa, la de la conquista del 17 de septiembre. ¿ Es lógico el gastarse dinero en pintar la fachada de un edificio abandonado, mientras no se invierte un solo € en excavar de modo total el yacimiento, todo el área del patio ?.

El misterio de las imágenes perdidas


                         ¿ Qué guarda la casa amarilla ?

      Cuando en el año 2006 conocí a Pepe Vacca (qepd), nunca pude imaginar que las iglesias de Melilla albergaran tantos misterios. Tampoco podía imaginar lo que esa amistad iba a influir en mi vida, porque me abrió la puerta a un mundo del que desconocía practicamente todo. Desde ese momento, la densa bruma que tapaba lo sucedido en Melilla durante el periodo iconoclasta (herejía que persigue la destrucción de imágenes sagradas), empezó a disiparse cuando ibamos abriendo las habitaciones que llevaban más de 20 años cerradas. El eco y el clamor de las imágenes perdidas seguía intacto, esperando que alguien rescatara todo eso del olvido.

         Pepe Vacca lo sabía absolutamente todo y prometió contármelo, pero falleció en el 2007. Me dejó un bagaje de conocmientos con el proseguí mis investigaciones durante los siguientes años. Al menos, había conseguido romper el muro del silencio. Hombres de iglesia de Melilla conjurados para que nada se supiera. En ningún sitio he visto «ofidios» con venenos más potentes, que entre algunos de esos autodenominados «hombre de Fe y de Iglesia». Quien más sabe de estas cosas, ahora mismo, es Imparcial.

        Hace unas semanas un mensaje anónimo me ponía sobre la pista del paradero definitivo del Cristo de Limpias, y que todavía no hemos podido desvelar, pese a la intensa ayuda de Impacial, aunque al menos hemos podido mostrar su imagen.

        Hace unos pcoos días, un colaborador hablaba de una imagen perdida de San Francisco y preguntaba por su paradero y no pudimos decirle gran cosa. Sin embargo, volví a recibir otro extraño mensaje, esta vez de otro emisor y que decía lo siguiente:  » El San Francisco manco está en una casa amarilla entre el parking y la iglesia. Tambien está el Santiago a caballo,  un paso y más figuras……….un saludo amigo».

     Lo reproduzco aquí, y también la foto de los Sagrados Corazones, en progresivo deterioro. Al menos, que no se pierdan más cosas. Ya se perdió bastante.

Y de repente, el diluvio


         Después de unas mañanas de intenso frío, hoy el día parecía más templado. Las nubes suavizaron los rigores de las temperaturas invernales. Nadie recuerda tanto frío, ni tampoco los días otoñales del primer mes de invierno. Nadie recuerda una climatología tan cambiante. A partir del medio día, la temperatura empezó a bajar, pero seguía siendo una mañana agradable. Sin embargo, a las 13h 30´horas,  la temperatura se desplomó casi diez grados en apenas unos minutos, hasta los 4,5º.

         Todo se oscureció en un momento. Fueron 40 minutos de duro granizo e intenso aguacero. Los ríos de agua recorrían la calles, mientras que las zanjas de las obras quedaron colmadas en un instante. En las zonas altas de la ciudad, como la del barrio de La Victoria, todo fue más intenso. La tormenta estaba justo encima de Melilla, en dirección al Gurugú. Enormes rayos se veían en sus laderas, mientras que el retumbar del trueno parecía producirse directamente sobre nuestras cabezas.

         Nota:  Han caído 30 litros de agua por m². La temperatura mínima la que se ve en la fotografía.