La charca del cementerio


                  Son muchos y muchas los que nos preguntan qué está pasando con El Alminar, dado el decrecimiento de las publicaciones, pero no ocurre nada. Este blog ya es un legado para el futuro, una lucerna encendida en  la década más oscura de la historia de Melilla, desde el restablecimiento de La Democracia en 1978. Toda obra humana, y esta lo es, deberá cumplir al menos dos condiciones. Si tiene principio u origen, también tendrá final.

                 ¿Cómo se ha podido llegar hasta esta situación, cómo se ha podido mirar hacia otro lado durante tantos años?. No hay rincón de la ciudad que no albergue algo cochambroso en sus inmediaciones. Lo mínimo que se le debe exigir a un gobernante es que conozca la totalidad del territorio bajo su administración. Esto no es imposible en un término municipal del tamaño del melillense, pero para eso un gobierno se divide y subdivide en consejerías y viceconsejerías, cuya acción sí deben sumar el 100% del territorio. Esto no ha sucedido en nuestro caso. Algunos integrantes del anterior gobierno se fueron sin haber siquiera pisado en una parte significativa de nuestro territorio. El municipio más extenso de España es el de Cáceres, con 1750 km², o sea, 140 veces más grande que el de Melilla y prácticamente con la misma población.

          Para descubrir cosas como esta, solo hace falta levantar una alfombra, o simplemente mirar al otro lado de un muro. Detrás del cementerio de Melilla se encuentra el principal foco de contaminación de la ciudad, la planta incineradora. Un poco más allá está el depósito de escombros, en donde se está almacenando la ceniza procedente de la planta. Ese será un legado venenoso para el futuro, pero esa es y será otra historia.

                   La charca pestilente no pertenece al cementerio, está justo detrás del Panteón de Aviación, pero existe. Parece una balsa de exudado de la planta incineradora, mas bien aliviadero que toma de agua. No parece un lugar sano.

 

Remodelación en el parque Lobera


 

                                La apoteosis mixtificadora de la piedra

         El cerro de la Horca, o del Cubo,  o lo que conocemos como parque Lobera era una loma pelada por necesidades defensivas. Antes era un área rural de población y abastecimiento de la ciudad en sus etapas romana y musulmana. Probablemente fue también una zona de enterramiento, y de ello hablan las leyendas sobre la construcción del parque allá por la década de 1930.

         Era y fue un entorno delicado, porque siempre que se ha metido allí una pala han aparecido restos romanos, musulmanes y esqueletos. Cuando se han hecho excavaciones «ex profeso» se han localizado silos de época musulmana y bereber, restos romanos, y una pequeña sección de un muro de caliza amarilla, que podría bien tratarse de una pequeña muralla o de una cerca rural del siglo X en adelante, como demostraron las excavaciones de 1999, y de las que también hemos dado noticia.

         Incomprensiblemente, la consejería de Cultura del anterior gobierno cedió las obras en los recintos históricos de la ciudad a las consejerías de Medio Ambiente y Fomento, que es como poner la restauración de unos frescos románicos en manos de una empresa de señalización vial. La pala, la excavadora y el martillo hidráulico no son instrumentos sensibles y respetuosos con el pasado del suelo y de los muros históricos de la ciudad.

       La piedra mixtificadora, en un plan preconcebido y ejecutado con precisión, se ha extendido desde la punta del baluarte de La Concepción, hasta el extremo del 4º Recinto de Melillla, sin que nada ni nadie lo haya detenido, ni ninguna entidad de defensa del patrimonio o experto en el mismo haya alzado la más mínima voz. Ahora se mira hacia las murallas y se ve el mismo tipo de falsa piedra, que no informa absolutamente de nada. Ya da igual mirar un muro de Melilla la Vieja, que otro de la plaza de Las Culturas. Además, es un tipo de obra que no dura más de 10 años. Desde que existe El Alminar ya hemos visto restaurar dos veces el torreón de San José. Tenemos un apartado específico en el blog denominado: Falsificación monumental.

       «Yo soy la voz de uno que clama en el desierto, allanad el camino, rectificad sus sendas», decía el Bautista y esa ha sido también nuestra intención. Las malas obras parecen seguir tragándoselo todo.  No volveremos a conocer el parque Lobera tal y cual lo hemos disfrutado. A cualquier ciudad, se vuelve pasados unos años y siempre hay un lugar o varios que permanecen reconocibles, casi tal cual como fueron concebidos y creados. Esto es lo que vincula a las personas a su ciudad.

           Una montaña de cemento, piedra, hormigón armado, y tuberías de grueso calibre se despliegan de modo inmisericorde por todas las sendas del parque, que debía haber sido mantenido en su diseño original, pero conservado y atendido. Muros de piedra deleznable se alzan y recorren todo el perímetro. Algunas máquinas son tan grandes que han tenido que derrumbar parte del muro de la entrada, que aun así se derribará al completo, dado su mal estado.

       Las excavadoras meten sus palas hasta lo más profundo, sin detenerse ante nada, sin ni siquiera un mapa previo de lo que había antes. Restos triturados aparecen por todos lados. Algo se encuentra, pero es mínimo. No hay noticias de nada. El hormigón lo cubre todo. No podemos asegurar que el resto de muralla la cerca rural musulmana siga en pie. Las condiciones para el acceso a cualquier parte del Área 51 de Melilla son muy estrictas, a veces incluso hasta nos detienen. Hemos visto resto de «otras murallas» en otras partes, de las que tampoco se ha dado noticia.

        Hemos visto cosas en el parque Lobera, pero a la luz de la destrucción es difícil interpretar o avanzar una conjetura, pero esta reforma, amenazada desde 2011 es ya irreversible.

   Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2012/06/12/cuando-aparecio-la-melilla-musulmana/; (2)https://elalminardemelilla.com/2011/11/02/parque-lobera-espacio-medieval-islamico/

El ciudadano Presidente


                 

                              El presidente es un ciudadano más, ese fue el gran logro de la Revolución Francesa, y todo el mundo recibiría en adelante el mismo trato, desde los ciudadanos Dantón, Marat, Talleyrand, Marié Olympe de Gouges, Ignace Guillotin, o cualquier otro grande, hasta el último mesonero de Francia. Tanto es así, que desde el mismo Rey Luis XVI hasta el ínclito Maximilien Robespierre, probaron el collar igualitario, eufemismo con el que los revolucionarios franceses denominaban a la guillotina. Los excesos fueron tantos, que El Consistorio tuvo que recurrir al joven oficial Bonaparte, nombrándolo primer cónsul de Francia, y luego él mismo se autoproclamó Emperador y hubo que derrocarlo de igual modo. Ese es también el riesgo en las democracias.

                                                 La diferencia de estos tiempos

            Pasados los 100 días de cortesía obligada hacia todo gobierno, son bastantes los que nos han preguntado si hemos notado alguna diferencia con el anterior, y que diéramos cuenta de ella. Sí hay, y son dos, y ambas  evidentes: la falta de miedo y la sensación de libertad. Solo por esto, han merecido la pena estos cien primeros días.

                 No hay miedo a expresarse, tanto, que los Medios contrarios al nuevo Gobierno melillense de coalición de partidos, que son todos, a excepción de Radio Nacional, vapulean de modo inmisericorde e incluso airado al gobierno presidido por Eduardo de Castro, el ciudadano Presidente. Existe un boicot activo (críticas) y pasivo (inasistencia a las ruedas de prensa, bloqueo informativo casi absoluto de sus actividades, no difusión de noticias o fotografías). Todas estas acciones eran impensables en el gobierno anterior de Juan José Imbroda. Así pues estas son las diferencias fundamentales, libertad y ausencia de miedo. Con el gobierno anterior, la posibilidad de acabar ante los Tribunales de Justicia con una querella por una crítica extrema, era siempre una opción con la que había que contar. No solo existía censura, sino algo peor que la carcoma o la termita, la autocensura, y esta nos afectó también a nosotros, en El Alminar.

                                          Melilla en el 12 de Octubre

               ¿Cómo es el desfile del 12 de Octubre, Día de la Fiesta Nacional desde la Tribuna de personalidades del Estado? Por primera vez tenemos las fotografías, que han sido distribuidas de modo igualitario a todos los Medios de Comunicación melillenses y a quienes  las han solicitado, como este blog. Publicamos las fotografías por dos motivos, uno el informativo, pues hay un ciudadano Presidente distinto al de  los últimos 20 años, y el otro para romper el «boicot» informativo existente en la ciudad. La ciudad de Melilla estuvo presente una vez más, en el desfile del 12 de octubre, y eso es o debería ser un motivo de satisfacción para todas/os, independientemente de quien ostente la condición de ciudadano presidente, que debe ser el primer servidor de los ciudadanos, y no el primero en servirse.

              Escribiendo este texto, nos hemos dado cuenta de que hay una tercera diferencia, y es la ausencia de «corte o nomenclatura».  La asistencia diaria a una céntrica cafetería, en coche oficial, de toda la corte del anterior presidente, ofrecían una imagen de los tiempos franquistas, reflejados en la película de «La escopeta nacional». Escribimos en otro momento que el breve tiempo que se está en un cargo de representación del Estado o de Autonomías o Ayuntamientos, la conducta debe ser ejemplar. Los años de fiestas continuadas, a voz en grito, en otra no menos afamada tasca, no ofrecían una imagen de servidores de la ciudadanía, ni de igualdad frente a quienes debían servir. Todo eso ha desaparecido, y no es poco.

             Sin caer en el elogio fácil, más bien es solo una descripción, Eduardo de Castro está demostrando ser solo  «el ciudadano Presidente», que es lo único que esperábamos con este cambio, así como los de todos los ciudadanos/as consejeros/as. Nada más, y nada menos, ciudadanos y ciudadanas, como cualquier otro.

 

 

Un mundo de desplazados


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Frente al sueño europeo

           El sueño europeo en sí no es nada, pero al menos garantiza que no te maten en las calles sin motivo alguno. Hay decenas de guerras en curso en el mundo. Según los datos de ACNUR (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) la guerrilla islamista de Boko Haram ha provocado el desplazamiento de 2,4 millones de personas en Nigeria, hacia los países vecinos.

          Burundi tiene 343.000 personas refugiadas desplazadas de sus hogares hacia zonas más seguras. Su único objetivo es salvar sus vidas, desplazarse a zonas en donde no corran peligro. Además sufren una epidemia de malaria.

          La República Democrática del Congo, en cuyo suelo se extraen los materiales y materias primas necesarias para los telefonía móvil del Mundo Desarrollado, existen más de 4,5 millones de personas desplazadas, refugiadas. Emigran en masa hacia otros países limítrofes y a su vez reciben refugiados de los países vecinos. “Hombres armados mataron a mi esposa y a tres de mis hijos. Yo no sé por qué”. Kadima Kabenge, minero que huyó de los ataques en la Provincia de Kasai.

           La depravada guerra de Arabia Saudí contra el Yemen, el país más pobre de Oriente Medio, ha provocado ya el desplazamiento de 184.000 personas, la devastación del país, mientras la Comunidad Internacional no impone una sola sanción o advertencia al emirato feudal Saudí, mientras que se publicitan sus supuestas medidas modernizadoras, como el que las mujeres puedan conducir automóviles de alta gama. Toda la población del Yemen se enfrenta a la pobreza y a la carencia de los recursos básicos, mientras sus vecinos y agresores saudíes viven en el lujo extremo.

          Así país tras país. A Melilla, a España, a cualquier otro país de Europa solo llega un pequeño mosaico de las diferentes guerras mundiales. Las que provocan las políticas internacionales. Aquí solo llegan los más fuertes, los más jóvenes, los más capaces, los que han podido contar con los recursos económicos para pagar a las mafias de Trata de Personas. No hemos contado los millones de vidas perdidas en el último decenio.

            Si se dejará de robar, de despilfarrar y de malgastar el dinero público, habría dinero para atender todas las necesidades de los nacionales, y atender con suficiencia a todos los refugiados.

       Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/10/27/melilla-la-onu-de-la-pobreza/

El final del plazo


            Han pasado 100 días desde la formación del nuevo gobierno de Melilla, contados desde el día en que tomaron posesión. Todo plazo se cumple. El tiempo corre sin que nada pueda detenerlo. Los romanos decían que » el elogio es gratuito pero la lealtad no». Algunos/as adelantaron el cómputo de los 100 días para poder desembarazarse de las ataduras del silencio, y poder criticar a gusto al gobierno local.

           El pasado 6 de septiembre, en plena feria y como presagio, salió premiado el número 100 en la Rifa de la Caridad. Los primeros 100 días del gobierno se cumplen hoy 10 de octubre (10 del 10), y 100 es diez veces diez. El próximo 10 de noviembre nos enfrentaremos a una nueva cita electoral de la que dependerá nuestro futuro próximo. El destino está marcado por el número 10.

              Hay clanes familiares que se hacen dueños de ciudades e incluso de países, bastaría con citar a los Medici en Florencia,  a los Borgia en el Papado, los Bonaparte en Francia, o los Franco en España. Para derrotar a Napoleón Bonaparte se hizo necesaria la unión de Europa entera en una Coalición. El poder democrático, para no incurrir y ser degradado por estos vicios, debe tener límites temporales.

                  «La tendencia humanísima de subirse al carro del vencedor para aprovecharse de sus laureles, hábito con frecuencia practicado por aquellos que, antes del éxito, fueron sus peores enemigos, la caída del vencedor de hoy, tantas veces inesperada, suele dar lugar a mutaciones  de lealtades a veces sorprendentes»*.

                  Hemos visto muchas cosas en estos 100 días, sobre todo la desaparición mediática de un gobierno, con el que no hay manera de comunicarse, ni que tampoco puede hacerlo con los ciudadanos sobre los que gobierna. Escribimos esto el pasado 3 de julio, un día antes de la toma de posesión del nuevo gobierno: «Lo que si ha quedado claro en este tiempo, es que no habrá ni un solo día de tregua, ni tampoco los 100 días de cortesía concedidos a un nuevo gobierno. La sola publicación y presentación de la lista y personas que lo integren, será la señal para la ruptura de hostilidades de la nueva oposición, conjurada y cohesionada en torno a un fin, el derribo del gobierno de la esperanza, ya sea por vía asamblearia o judicial. Agrupados por este nuevo objetivo y causa común, ya avanzamos desde El Alminar, que no habrá renuncia al acta de diputado por parte del ya ex presidente Juan José Imbroda, en un futuro próximo. La nueva causa y el lavado de lo que consideran una afrenta (la expulsión del poder) no permiten renuncias de momento».

                 Sabemos que nos leen, otra cosa muy distinta es que nos hagan caso. Advertido está todo desde el principio. Hemos tomado mucha distancia con respecto a los acontecimientos mundanos, pero no dejamos de observar nada. Desde el inicio del año, la cifra media de visitas mensuales es de 12.000 y han pasado ya 8 años. Ese es el viento que nos ha empujado en todo este tiempo, y que esperamos que nos siga acompañando.

                  Seguimos siendo los únicos que publicamos fotografías de los componentes del gobierno de Melilla. Todo un síntoma. Tenemos muy claro que solo somos la voz que predica en el desierto, pero esto es así desde hace 8 largos años y no pretendemos otra cosa.

Nota: *Las guerras privadas del clan Bonaparte. Madame de Rémusat. Arpa

 

 

 

La alerta climática llega a Melilla


 

             Los sonidos de los tambores del grupo de batucada de Cañada Viva inundaron con sus rítmicos y vibrantes sonidos toda la plaza de Menéndez Pelayo, y animaron a todos los allí congregados por el movimiento de «alerta mundial ante el cambio climático«. El calentamiento global provocado por los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metanos, óxidos nitrosos y fluorocarburos) es ya un hecho, y esta es ya la principal causa del calentamiento global, cuyos efectos ya se están dejando sentir sobre el planeta y sobre el tiempo meteorológico.

             El cambio climático son los efectos y cambios producidos por el calentamiento global en la atmósfera, como el transporte de calor desde los trópicos hacia los polos. Estos hecho ya no son negados casi por nadie. El desacuerdo científico estriba en el tipo de cambios  que producirán y su lapso temporal. Si se verán efectos permanentes y casi inmediatos, o si por el contrario el plazo será algo más largo y todavía hay tiempo para revertir la situación ya desencadenada por la acción humana en La Tierra, el planeta que nos acoge.

            La alerta climática está ya iniciada. Los movimientos sociales se suceden y renuevan y los partidos políticos empiezan a incorporar medidas de matiz ecológico en sus programas. Es un tema del que ya se habla en las reuniones políticas de los mandatarios mundiales, aunque los países más contaminantes sean los más reacios a tomar medidas que ralenticen y disminuyan la producción de gases de efecto invernadero.

                                           El clima de Melilla

                Melilla tiene tres grandes problemas de contaminación y salud ambiental(planta incineradora, fábrica de electricidad de ENDESA y el problema del amianto). Los tres afectan a toda la ciudad y continuarán a lo largo de los próximos años. En los últimos 20 años no se han tomado medida alguna frente a estos problemas.

                    En cuanto al clima político el grado de contaminación es máxima. Continúa el boicot y censura mediática por parte de los propietarios de medios de comunicación, que tienen totalmente invisibilizado al Gobierno de Melilla. Salvo pequeñas excepciones (RNE, Onda Cero o el Faro TV) con informaciones muy puntuales. Es una lástima que los profesionales y trabajadores de los Medios locales tengan que trabajar en estas condiciones de incertidumbre y bajo estas directrices.

                    La presencia de Dunia Almansouri, Vicepresidenta 1ª de la Asamblea de Melilla, es siempre saludable y digna de mención, aunque mañana no aparecerá en medio de comunicación alguno. Su cordialidad y sentido político, mantenidas a lo largo de los años, y en los peores momentos de las etapas  de las mayorías omnímodas, la convierten en uno de los grandes valores de la política local. Es por ello que siempre será una presencia destacada en El Alminar.

 

 

 

Medios, libertad de expresión y censura


                         Sin noticias del gobierno de Melilla

           Hemos revisado todos los medios de comunicación escritos e impresos desde el día 1 de septiembre, y no hemos encontrado noticia alguna, ni referencias al gobierno de Melilla, ni de modo colectivo o individual. No hay noticias ni fotografías de los consejeros, ni de las consejerías, ni de entidad alguna del organigrama institucional de la administración local melillense. Es una situación de censura de la que no podemos dar cuenta de en qué estamento se ha decidido, pero que confirmamos enteramente.

              Tampoco hay noticias de las posibles respuestas por parte del Gobierno de Melilla, de la que se desconoce la composición del área de prensa y comunicación, y de su situación física. Si hay una entidad o estamento que tiene capacidad de defensa es el gobierno de una ciudad, provincia o autonomía. No vamos pues a salir en su defensa, ni tampoco nos lo ha pedido nadie. Estamos dando cuenta de una situación inverosimil.

                El Derecho  a la información veraz y libre difusión de ideas

            En su artículo 20, la Constitución Española consagra el derecho a la expresión y libre difusión de ideas, pensamientos y opiniones. También a la recepción de información veraz por cualquier medio de difusión.  Cualquier tipo de censura previa es inconstitucional. No informar de las actividades de un gobierno, omitir los nombres de los consejeros y de las fotografías en donde aparecen, es una forma encubierta de censura.

            El artículo 20 también regula las relaciones del gobierno con los medios de comunicación, en las que debe primar la pluralidad informativa, que debe ser un reflejo de la sociedad, garantizando el acceso de todos los grupos a dichos medios de comunicación. Dicho de otro modo esto quiere decir, que aquellos medios que reciban ayudas, subvenciones o inserciones de publicidad institucional, deben respetar el pluralismo social, y garantizar el acceso a los mismo de todos los grupos y sectores sociales, y de expresiones contrarias a las acciones de los gobiernos. Esto dejó de existir en Melilla allá por el año 2010, y esa fue una de las variadas razones de la creación del Alminar, porque había contenidos que ya era imposible colocar en los medios de comunicación sometidos al «dirigismo informativo».

               Un periódico, un semanario, un diario digital pueden tener su tendencia política, pero no pueden ocultar información, sucesos, nombre o entidades. No se puede ocultar a un gobierno entero, sin que se resienta toda la deontología profesional. Noticias sobre el malestar ciudadano que se han ocultado en el último decenio aparecen ahora a diário.

       Medios de comunicación y subvenciones

          En todas las ciudades que hemos consultado, se inserta publicidad institucional y todas tienen al menos dos periódicos escritos, más las cadenas de radiofrecuencia. En cada una de ellas los diferentes medios de comunicación tiene su propia tendencias, pero en ninguna ocultan las fotografías del alcalde o eluden escribir su nombre. En Melilla desde 2010 se estaba viviendo una situación de dirigismo informativo, en la que toda la información era monocorde, salvo excepciones personales. El rigor en la labor de propaganda del gobierno ha sido distinto en cada medio, y destacaba alguno que buscaba y ofrece todavía una mayor amplitud informativa. En todos era común la ausencia de crítica editorial a la acción del gobierno anterior.

           Los críticos como Cablemel, La Luz o El Telegrama en su último años directamente se dejaban de subvencionar. Salvando siempre al colectivo de trabajadores de la información, aunque algunos nombres de muy buenas periodistas, desaparecieran para siempre del panorama informativo local. Toda esta situación se viene produciendo desde que el actual Gobierno ha decidido dejar de insertar publicidad a mansalva en los diversos medios de comunicación melillenses. A razón de 1,2 millones de euros al año, los diversos medios han recibido en su conjunto 12 millones en el último decenio (2.000 millones de las antiguas pesetas), de los que solo 1/4  ha ido destinado al mantenimiento de los puestos de trabajo. En todo este decenio, el número de trabajadores de los medios de prensa o radio difusión se ha reducido en un 20%, mientras que se reducían costes de explotación y aumentaban o se mantenían los beneficios empresariales.

                                                El dirigismo informativo

            El dirigismo informativo es una tentación totalitaria en las democracias. Se subvenciona para controlar la información y no para que exista la pluralidad informativa, la libertad de expresión o la veracidad informativa. Esto es lo que ha sucedido en nuestra ciudad, en donde se vive una situación inverosímil. Como ejemplo máximo basta con repasar los dos medios impresos que informaban sobre el Día de Melilla, en las ediciones del 18 de diciembre. En uno de ellos no sale ni una sola fotografía del gobierno local ni de su presidente, evitando las tomas generales. En el otro sí hay tomas generales pero no en detalle, por lo que resulta imposible identificar a casi nadie, pero al menos en una de las fotografías sí sale el presidente de Melilla Eduardo de Castro, aunque sea para resaltar al anterior presidente, que está justo detrás. Es la única vez que se ve a un miembro del actual ejecutivo, desde el día 1 de septiembre, en los 25 días estudiados.

              Ahora resulta que solo en El Alminar de Melilla, y  sin pretenderlo,  publicamos las fotografías de los miembros del Ejecutivo Local, asistentes al acto del 17 de septiembre. La inserción de publicidad en los medios de comunicación debe ir orientada a tres conceptos: Mantener la pluralidad informativa, la obligación de emitir una información veraz y objetiva, y sobre todo, mantener los puestos de trabajo.

Notas:https://elalminardemelilla.com/2011/05/31/el-dirigismo-informativo/; https://elalminardemelilla.com/2012/06/06/prensa-subvenciones-y-hemerotecas/