Cuestiones de salud


                                El escáner de Remartínez prorroga su actividad

              Camilo José Cela hizo popular el lema de que «en España quien resiste vence», tomado ahora por el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez en su Manual de Resistencia. En mayo de 2011, en los primeros días del Alminar de Melilla ya proclamábamos «La voluntad de resisitir», como condición indispensable para tener al menos la posibilidad de  vencer. Algo parecido le ocurrió al conquistador de México Hernán Cortés, en su célebre Noche Triste, que abrió el camino a la gran victoria de Tenochtitlán, y de la que también hemos escrito en El Alminar.

                  Los ejemplos de resistencias que culminaron en ulteriores victorias jalonan la historia universal. Algo así le sucedió en la primera quincena de enero al radiólogo melillense Mariano Remartínez, quien nos comunicaba el cierre de su clínica de Tomografía Computerizada, conocida popularmente como «el scáner». El final estaba concertado para el pasado día 28 de febrero, y los acuerdos con el grupo de análisis clínicos Echevarne prácticamente ultimados. Después de más de medio siglo en el ejercicio de la profesión médica, el resultado parecía una salida honrosa para el octogenario doctor melillense, aunque el resultado fuese malo para Melilla, pues se perdían los mejores equipos diagnósticos existentes en la ciudad. Todavía queda un largo trecho para la inauguración del nuevo hospital, cuyas obras estuvieron paralizadas durante los siete años de gobierno de Mariano Rajoy (2011-2018).

                            ¿Qué ha ocurrido  para que la situación se invierta?

                   El artículo publicado el pasado 19 de enero en este blog fue leído por 6700 personas, y recorrió como un rayo todas las redes sociales multiplicando su efecto. La sociedad melillense salió de su letargo y apoyó de un modo claro a los radiólogos Remartínez, únicos ejercientes en Melilla. Ante el apoyo recibido decidieron replantearse la situación y buscar una vía de salvación, para mantener los equipos diagnósticos en Melilla. Un nuevo estudio de viabilidad, con reducción de costes de explotación, y los inevitables recortes de personal, permiten mantener la actual situación, al menos a lo largo de todo el año 2019. Esta es la consecuencia de dos años de acoso por parte de la anterior dirección del INGESA, que llegó a revocar el resultado del último concurso público, que todavía está pendiente de resolverse en los tribunales de lo contencioso-administrativo.

        Nuestra contribución fue solo la de encender una pequeña linterna, eso sí, dentro de una cueva de murciélagos. El ruido que se produce es ensordecedor y el alboroto indescriptible, pues si a algo teme el murciélago es a la luz. Esta ha sido la situación de la sanidad en Melilla en los últimos 7 años, llena de maniobras orquestales en la oscuridad. En algún momento del septenio cayó la opción de poder escoger entre un segundo especialista, en el concierto de MUFACE con las compañías de prestación de servicios médicos, y esta entidad dejó de vigilar la obligatoriedad de la presencia continuada de los especialistas en la ciudad, y no solo las consultas de uno o dos días al mes.

         La situación sanitaria de Melilla sigue estando bajo mínimos, con todos los servicios saturados, desde la atención primaria hasta el propio hospital comarcal. La decisión de mantener abierta esta clínica supone un alivio, porque ya había cundido la alarma social ante su posible cierre. Un diagnóstico certero, con medios adecuados, puede evitar enfermedades, tratamientos largos y costosos, y salvar muchas vidas.  Esta es una de las cuestiones más serias que penden sobre la cabeza de los melillenses.

 

Notas:https://elalminardemelilla.com/2011/05/12/la-voluntad-de-resistir/; https://elalminardemelilla.com/2017/07/03/la-situacion-sanitaria-de-melilla/

El carnaval concentrado


               El carnaval de Melilla tal cual empieza acaba. Final y principio se desarrollan en en un espacio que no dura más de 24 horas. Es un carnaval concentrado o «avecrem».  Asfixiado por un exceso de control sobre las escasas comparsas, sobre las chirigotas, sobre las letras satíricas, e incluso sobre los concursos de disfraces, no dejaron espacio alguno para lo que significa o supone la esencia del carnaval. Transgresiones estéticas en las formas y descarnada crítica contra el poder.

                Sin embargo, en «ciudad censura» la más leve crítica ya es considerada un mundo, una revolución insoportable. Todo se controla, de principio a fin, incluida la cabalgata. ¿Alguien podría imaginarse un chanza contra el poder del «faraón y su corte» recorriendo las principales calles de la ciudad, o la quema junto a la lúgubre sardina de una efigie de  Keops?. No, imposible. En Melilla se controla hasta el asado de la triste sardina, porque al hacerse junto al Palacio de la Asamblea, podrían surgir tentaciones revolucionarias. Por mucho menos se inició la Revolución Francesa.

                       El carnaval es una molestia más que hay que quitarse de encima cuento antes. Además, el neo cristianismo preconciliar lo considera una fiesta de inspiración diabólica, al igual que Halloween y no participa en ella, ni siquiera en los colegios. En la ciudad de las religiones, ninguna otra toma parte en esta fiesta, que queda reducida a una reminiscencia pagana, o de los sin fe. Como si el diablo no tuviera cosas más serias de las que preocuparse. Aun así, esta fue la cabalgata más larga de los últimos tiempos, con una temperatura primaveral y sin ausencia de viento. En la cabalgata estaban tristes hasta las maniquíes de la carroza griega. Y sin embargo no apareció la carroza del diablo, que era un logro estético de los últimos años.

                              Con el sardinazo se quemaron los últimos cartuchos del poder reinante, que pronto vivirá también la última semana santa. El tiempo que viene va a ser muy distinto. Desaparecerá la mayoría omnímoda y con ella el viejo poder, que se ha mantenido al menos una legislatura más de los deseable. El tiempo de la renovación alcanzará a todos, incluso a aquellos que se resistan a ello. Esto ha acabado.

Encuentros políticos en la avenida


                           Visita del ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska

                   Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, ha llegado hoy a la ciudad para intentar dar con una solución adecuada a la Valla de Melilla. No es que vaya a encontrar una solución al problema de la inmigración, porque no existe, sino a buscar una alternativa  técnica a las concertinas, que resultan lesivas para la integridad corporal, y cuyo uso se está extendiendo al ámbito civil.

          El fenómeno de la inmigración es siempre utilizado como ariete político contra el gobierno de turno, y también como medio de agitación de masas. Al estar regida la ciudad por la derecha desde 1991, la agitación fronteriza solo reaparece cuando el gobierno de Madrid está presidido por un socialista. En estos últimos 8 meses ha reaparecido el problema fronterizo, el de los menores marroquíes ambulantes,  el de los transportes y hasta el de la desaladora, cuando toda Melilla sabe que en los 7 años de gobierno de Mariano Rajoy no existieron (8 meses frente a 84), e incluso teníamos el puerto ampliado.

                                             Vivir con los tiempos

               Frente a cualquier avance social y político, siempre surge un fuerte movimiento de oposición, o reacción contraria. Es lo que en la terminología clásica se conoce como reaccionario.  La ley de Igualdad de Género, la de Memoria histórica, la de Violencia contra las mujeres, no son leyes ideológicas, como las denominan movimientos políticos reaccionarios, sino adaptaciones a los tiempos actuales y a la nueva realidad social. Los intentos de retorno al pasado no sirven para nada, porque el pasado no vuelve. Pueden, eso sí, provocarse regresiones políticas y esto se está viendo en otros países europeos e incluso del mundo,

              Es preocupante que el Partido Popular, ahora bajo la influencia de la fundación FAES (análisis y estudios sociales) de José Mª Aznar, muestre ahora una clara tendencia a la regresión política, bajo la presión de VOX, claramente situado en la ultraderecha. La crispación se ha asentado en el panorama político español en los últimos tiempos, y ya solo se aclarará el próximo 28 de abril, fecha de las próximas elecciones generales.

                                        Encuentro en la avenida

             En una mañana muy soleada y casi primaveral, el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, acompañado por la Delegada del Gobierno Sabrina Moh (primera mujer en ocupar este cargo), se encontraron con la secretaria general de los socialistas melillenses, Gloria Rojas, que los esperaba a la altura de la plaza Menéndez Pelayo.

             El voto es libre pero también responsable. En las democracias plenas, como la española, el voto es algo que no puede ser controlado. Se es libre para votar por el modelo de sociedad que uno prefiere, pero también para el que quiere para los demás. Se es responsable de lo que suceda al día siguiente de haber votado. Ha costado 7 años poner fin al la era de Mariano Rajoy.

                 El encuentro del Alminar con el ministro del Interior ha sido casual, porque ningún medio de comunicación ofrecía hoy este titular en portada: «Hoy nos visita el Ministro del Interior». Estos son los tiempos y los modelos de la censura y del engaño.

El fin de la familia Romanov


                              La memoria de la historia

                 En el mes de junio de 1918, la familia Romanov fue de nuevo reunida en Ekaterimburgo, tras la anterior estancia en Tobolsk. El día 6, la zarina Alejandra (la nieta favorita de la Reina Victoria de Inglaterra) cumplió 46 años en lo que sería el último mes de su vida. Su hija Tatiana cumplió 21 el día 11, Anastasia 18 años el día 17, y María 19 el 28.

                El 17 de julio de 1918, hace ya 100 años, la última familia imperial de Rusia fue asesinada en la casa Ipatiev de Ekaterimburgo, la ciudad de Catalina, rebautizada más tarde como Sverdlovsk. El Zar Nicolás II, la Zarina Alejandra, las archiduquesas Tatiana, Olga, María, Anastasia y el zarévich Alexey fueron conducidos al sótano de la casa con la excusa de hacer una foto de la familia imperial. Yakov Yurovsky era el jefe de la cuadrilla de guardias rojos y el autor intelectual de la farsa.

               Según relata la escritora Helen Rappaport en «The last days of the Romanovs», la zarina se dio cuenta de que allí no había sillas, necesarias para una pose oficial, y de que los guardias se situaban bloqueando las puertas. En realidad, según cuenta también Rappaport en «Las hermanas Romanov», la familia imperial llevaba los meses de junio y julio preparándose para esto. Nicolás II se situó en el centro de la habitación, junto a él la Zarina (que se sentó en una silla traída a propósito pues padecía de ciática), detrás de ella sus hijas Olga, Tatiana y María, y a su derecha su hijo Alexey. Anastasia se situó también a la derecha de su madre, altiva y desafiante ante la guardia bolchevique. Las ventanas del sótano habían sido especial y cuidadosamente cerradas, para camuflar los sonidos de los disparos. La familia imperial rusa había sido despertada a las 2h 25′ de la madrugada. La tensa situación se prolongó durante una hora.

              En la habitación contigua los guardias y ejecutores se repartían cigarrillos, nervios y las armas. Eran 5, sus nombres: Ermakov, Nikulin, Kudrin, Mevdeved y el ya nombrado Yurovsky, quien en el instante definitivo ordeno que un vehículo Fiat arrancara el motor y comenzara a rodear la casa. En el momento de entrar en el sótano, con las armas preparadas. Al abrir la puerta, el Zar se dirigió a Yurovsky y le dijo: «¿Qué vais a hacer ahora con nosotros», a lo que este replicó con la lectura del comunicado del Soviet de los Urales que les condenaba a muerte. Nicolás quedó anonadado y solo acertó a decir: ¿Cómo, qué, no le entiendo, puede repetirlo?.

                     Yakov Yurovsky sacó su revolver y disparó varias veces sobre el Zar y seguidamente Ermakov descargó su fusil sobre la zarina Alejandra. Tras el tiroteo la estancia se llenó de humo, vómitos y orines, lo que hizo que los guardias rojos tuvieran que salir una y otra vez. Mientras tanto, completamente bebido, Ermakov intentaba acabar a bayonetazos con las archiduquesas, que se habían refugiado malheridas, en las sombrías esquinas. La lóbrega estancia estaba solo iluminada por una fría bombilla. A través del humo y la invisibilidad, Yurovsky fue buscando los cuerpos de las jóvenes para realizar los disparos finales sobre ellas. El último en morir fue el zarévich, más como consecuencia de la hemofilia, que de los desorganizados disparos y bayonetazos del grupo de guardias. El horror duró exactamente 20 minutos. Los Romanov fueron abatidos junto con sus criados. Fue León Trotsky el responsable último de la ejecución.

                                Memoria histórica frente a Causa General

            Todo crimen es un crimen, da igual quien lo lleve a cabo. Los crímenes y más si son políticos, no admiten distinciones. Pueden existir categorías e incluso magnitudes (genocidios, masacres, matanzas) pero no dejan de ser crímenes. El pueblo siempre guarda memoria de ellos. La sangre es un eco que no suele apagarse.

              Tras acabar la Guerra Civil española, Franco ordena abrir la Causa General o investigación sobre los crímenes políticos acaecidos en la zona Republicana, cometidos en su mayor parte por anarquistas y comunistas, nunca por el Estado republicano. Pese a todos los esfuerzos, medios y años invertidos en la Causa General, los investigadores no consiguen rebasar la cifra de 75.000 víctimas. Pese a ser muy alta la cifra, los franquistas esperaban al menos el doble, sus esfuerzos se dedicaron entonces a ocultar las cifras y la realidad de sus propios crímenes.

               Los mismos 40 años que invirtieron en la Causa General, los dedicaron a borrar rastros en los registros civiles, cementerios o cualquier otro lugar. También a borrar fosas, vaciarlas o a hacer traslados ilegales hacia fosas comunes en los cementerios o al propio Valle de los Caídos. Historiadores franquistas como Salas Larrazabal, De la Cierva, y actuales como Moa o César Vidal, se dedicaron y dedican a minimizar la represión de Franco, que triplicó la cifra republicana. Antes del traspaso Constitucional se destruyeron los archivos de Falange.

             La mala fe consiste en decir, con conocimiento de causa: «que hay que hacer una memoria histórica para todos». Esto es una falacia dicha con mala fe, porque la memoria histórica del franquismo se llama Causa General. Mala fe es seguir impidiendo que se conozca la cifra real de la represión franquista, o que se impida la excavación y localización de las fosas. La ignorancia puede ser perdonada, la mala fe, no.

                                        Nicolás II declarado santo

              Nicolás II Romanov no fue un santo en vida. El reinado del último zar de Rusia estuvo plagado de errores y de baños de sangre, como el del Domingo Sangriento. Las hambrunas mataban tanto en la época de los zares, como en época soviética. Los mismo, aunque con diferente magnitud, sucedió con el recurso al Gulag como método de represión política. La diferencia está en lo que vino después. En 1960 el régimen soviético condenó el stalinismo y daclaró nulas miles, si no millones de las condenas estalinistas. Antes de la caída de la URSS, Mijail Gorbachov ordenó la búsqueda de los cuerpos de la familia imperial rusa. A lo largo de los años, y tras ser demolida la casa Ipatiev, el pueblo erigió una cruz sobre el lugar en donde fueron ejecutados. La Rusia soviética empezó a avergonzarse de parte de su pasado.

      Con el tiempo se erigió un pequeño altar, luego una capilla de madera  y finalmente una catedral, la de la Sangre. En 1991 se localizaron los cuerpos del Zar, la Zarina y de tres de sus hijas. Faltaban el del zarévich y el de la gran duquesa María, que fueron localizados en 2007.   En 2000, la Iglesia ortodoxa de Rusia declaraba oficialmente santos a Nicolás, a Alejandra y a todas sus hijas e hijo (no por sus vidas sino por su muerte). Fue un caso excepcional, pues la Iglesia Ortodoxa no canoniza del mismo modo que la Católica romana.

          Rusia ha ajustado cuentas con el pasado soviético, Alemania con su pasado nazi. En España el franquismo sigue indemne. En Rusia, los nietos y bisnietos de Stalin tienen concedido el derecho a modificar el orden de sus apellidos, para que nadie los pueda identificar con el dictador soviético. En España, su familia se exhibe en cualquier medio público y postula una fundación de homenaje al dictador Franco.

         Nota:https://escritoconsangre1.blogspot.com/2014/03/yakov-yurovsky-el-asesinato-de-los.html?zx=fdf897f0a0464cbd

 

 

 

Todo cae


 

 

                    Se caen a la vista de todos y de todas. Es la mejor manera de que todo pase desapercibido. En Melilla las casas caen o las tiran. Hace ya tiempo que condenaron al «modernismo» a un presencia residual, lo menos molesta posible. Lo suficiente como para que constituya una marca de la que poder seguir extrayendo réditos de diverso tipo, pero no tan potente como para que impida el negocio inmobiliario.

               Pasamos por esos lugares a diario desde hace años y las casas está como estaban, pero cada vez con más peligro de derrumbe sobre los ciudadanos. Se mantienen negocios bajo edificios completamente arruinados, a no mucho tiempo del colapso. En las calles interiores no hay problema, pues en ellas no hay observadores ni testigos. Solo algunos pocos ciudadanos/as viven en las inmediaciones, pero esos no importan a nadie, salvo en época de voto. Esplendor y cochambre se dan la mano en la ciudad. Las fotografías de hace años siguen siendo útiles en la actualidad, solo confirman hasta qué punto la dejadez y la desidia extienden su mano sobre la ciudad. La década melillicida está mostrando su factura.

              No se puede parar el tiempo, no se puede parar nada. La ciudad de hoy es un reflejo distinto de la ciudad que fue un día y que ya no puede recuperarse. En ese sentido, en ese intento de mantenerse en una ciudad que ya fue, decimos que Melilla está muerta. La ciudad que se pretende, carece de futuro social, político y económico, porque no es una ciudad del futuro sino del pasado, como la Comala de Pedro Páramo. La cifras del éxodo hablan por sí solas.

                   Hay decenas de inmuebles vacíos en el centro urbano. La gravedad y las fuerzas erosivas trabajan en una misma dirección, sin que nada las detenga. Esta última década se conocerá como la década perdida para la ciudad, pero no para los que detentan el poder económico. Los últimos pingües beneficios se están obteniendo ahora. Solares, inmuebles completos, negocios cambian de mano con la misma facilidad que en una partida de cartas. Solo es tener suerte de acertar con el palo dominante. Más de una tercera parte de la ciudad está en este estado.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2017/03/02/el-negocio-de-las-ruinas/

El Hornabeque


                  El Hornabeque es un foso defensivo de los recintos de la Melilla originaria, modificada por los castellanos para su defensa. Está excavado a mano, por debajo de la roca y separa los recintos segundo y tercero. Al otro lado del baluarte de San Fernando se encuentra el foso de los Carneros, en donde se enterraba a los apestados y a los muertos por traición o fiebres. La excavación del foso en el siglo XVII dejó a la vista dos de los muchos silos de almacenamiento de la ciudad musulmana. Todo está lleno de túneles y vías cubiertas de comunicación entre los recintos, para resguardarse del constante tiroteo de los rifeños sobre la ciudad de los castellanos, que soportó un largo asedio de cuatrocientos años.

                   El foso del Hornabeque fue el lugar de un suceso increíble,  de un intento de asalto a la ciudad, en la que un santón o morabito intentó invadir y adueñarse de la ciudad mediante un ardid o peregrinación de lugareños. Es lo que se conoce como «suceso del morabito». Los alcaides de Melilla se pasaron sus mandatos de reclamando albañiles, canteros, herreros y ladrillos. Las penalidades fueron muchas, como relata Rodríguez Puget en Crónicas de una fortificación: «El alcaide Bernabé Ramos de Miranda comunica el 26 de enero de 1690 el mal estado en el que se halla la guarnición, con 434 hombres de tomar armas, justos para cubrir la muralla y puestos sobresalientes. Por todo ello no hay gente suficiente para trabajar en las obras más precisas, y al no disponer de albañiles ni canteros están paradas las obras (hornabeque). Extraña el alcaide que los ministros de Málaga reclaman el mal albañil que enviaron, que ya se ha muerto, un herrero y dos canteros en un momento en el que hacen falta muchos». Melilla siempre estuvo en riesgo de perderse.

                                               Los restos del Belén

           Siempre es necesario contar un poco de historia para recordar en dónde nos encontramos y su contexto. El foso del Hornabeque fue rehabilitado hace unos años y se invirtió en él una suma importante de dinero. Actualmente se utiliza para dos eventos importantes y estables en la ciudad, el mercado medieval y el tradicional Belén de Navidad. Es precisamente de esta última celebración de donde proceden estos «restos históricos» que ahora pueden contemplarse; la fuente romana de mármol,  y los depósitos para el teñido de cuero de procedencia medieval.

                 Una cosa es decorar y ambientar una zona para circunstancias determinadas, con elementos móviles que puedan ser retirados sin problemas; y otra muy distinta dejar elementos anacrónicos fijos como estos dos. No solo no embellecen el lugar, sino que demuestran poco interés por él y su historia.

 

 

Tres imágenes


                    El Alminar de Melilla es una combinación de texto e imágenes, para aumentar la fuerza de lo que se muestra y también para reducir al máximo posible la visión del observador y narrador. Cada uno/a lee y luego saca sus propias conclusiones. Este blog está también inspirado por la idea de compartir. De nada sirve almacenar sin tasa y convertir todo en un archivosaurio, que nadie puede ver, ni resultar útil.

                    El tiempo digital empezó a tomar cuerpo a partir del inicio del último lustro del siglo XX en 1995, cuando empezó a ser accesible a todo el mundo y se abrió paso en el hemisferio norte. Desde esa fecha todo está separado por una gran barrera, la del mundo predigital, en el que el número de imágenes existentes es limitado, y el del momento actual, en lo que cualquier acontecimiento o punto geográfico está fotografiado hasta el infinito. Existe una descompensación clara que ya es imposible de remediar. Hay centenares de momentos, de acontecimientos, de personas, perdidos para siempre y que ya no podrán ser recuperados. Ahora hay mucho de todo y no siempre tiene valor.

                       A todo esto hay que agregar las especificidades de la ciudad, en donde no hay un solo archivo digitalizado y con los fondos catalogados y expuesto al público. Muchas veces lo hemos escrito y no nos cansaremos de repetirlo. Los archivos de Melilla carecen hasta de páginas web. No hay catálogos, no existen fotografías descargables, no hay libros disponibles en formatos PDF o EPUB que puedan ser leídos «on line», sin la engorrosa obligación de acudir a ellos y buscar mediante la forma digital, o sea, la de rebuscar las fichas con los dedos, y llenarse de polvo y ácaros. Al menos en la Biblioteca Pública ofrecen guantes para mover la páginas de los tomos de la prensa local.

                         Estas tres fotografías que hemos encontrados  están datadas en 1991, dada la presencia del edificio de la Escuela de Enseñanzas Artísticas (Enrique Tierno Galván), junto al puente nuevo del Tesorillo. Todavía existe el hospital de Cruz Roja que vivía sus meses finales, pues en ese año fue inaugurado el Hospital Comarcal. La huerta de Caballería es la otra presencia del pasado, en lo que hoy sería el campo de golf y el CETI (Centro de Inmigrantes de Melilla). La costa de Aguadú muestra un aspecto virgen y libre de cualquier urbanización. Lo mismo ocurre con el monte Gurugú, totalmente agreste y sin ningún rastro de edificaciones. Tampoco existe la valla frontera, ni la carretera perimetral. la fotografía también muestra la mezquita del Habbús en su aspecto original, y el bosquete mediterráneo de Sidi Ouariach.

         No es que aquel tiempo fuera mejor, pero sí muestra que otra Melilla fue posible. Eso es lo que compartimos.