Averroes: el garaje dantesco


 

                            El garaje de Silent Hill

             Nunca había visto nada igual en el mundo real. En el virtual sí, cuando jugaba a Silent Hill, un juego en el que el protagonista se interna en una ciudad abandonada y con niebla constante. Algún que otro molesto zombie suelto rompía el silencio en ocasiones, pero nada más terrorífico que atravesar calles permanentemente vacías, rebuscar en un piso de apartamentos deshabitado con la única ayuda de una linterna, o entrar en un inmenso aparcamiento sin coches y en donde ya no aparca nadie.

             En mis muchas visitas a la nueva barriada de Averroes nadie me había mencionado jamás el garaje, hasta que una vecina, con la que comentaba los desperfectos de las torres construidas en 2005, me hizo la propuesta: ¿Has visto el garaje?. Le dije que no, y le pregunté que si tenía algo interesante que ver. ¿Quieres verlo?. No es un lugar del que suelan hablar, porque el 98% de las 258 familias del nuevo grupo de Averroes han olvidado que tienen garaje.

    Los dos sótanos colectivos de lo que un día fueron pensados como aparcamientos, no tienen comparación posible, salvo en el ámbito de las pesadillas . Ocurre que esta gente no se queja, sobrevive como puede en un territorio en donde los planes de empleo caen con cuentagotas. Melilla es la ciudad de las desigualdades y de los desequilibrios. Mucho para pocos en determinadas zonas,  y poco para muchos en otras.

                                   La situación del garaje comunitario

         En el principio el garaje era común a todos los bloques, pero eso fue antes de que existiera el tiempo. Los robos en coches y trasteros empezaron a proliferar, y los residentes fueron abandonando los aparcamientos. Hay que decir que a esta zona de aparcamiento solo se accede con llave, tanto en los ascensores como por las escaleras. No hay posibilidad de acceso libre desde el exterior.

       En el principio de la creación de Averroes, ese hueco oscuro y reventado de la fotografía era una «oficina de Emvismesa»*. No es un chiste fácil, es la realidad. No hay luz. Se han quitado los diferenciales. Los únicos trasteros operativos están en el sótano 1, pues al sótano 2 nadie baja. En época de lluvia, los bajantes se atoran y el agua alcanza medio metro de nivel. Inunda coches y la maquinaria de los ascensores. El sótano 2 es Silent Hill, allí no ha nada, salvo un viejo coche abandonado.

       No hay ruido de motores, los restos de vehículos que aparecen por allí llevan mucho tiempo en ese estado. No funciona la luz, ni los extintores de incendios. Nadie entra ni sale. el silencio es absoluto y atemorizador. No se oyen los motores de  las puertas correderas de entrada y salida a los garajes. Si alguien se queda allí encerrado tardarán mucho tiempo en saber que se encuentra en ese lugar. Hace ya algunos años que se tabicaron los accesos que comunicaban los aparcamientos y los bloques. Ahora los compartimentos son estancos.

           El secreto que se guardaba en lo oscuro ya está desvelado.

   Nota*: Emvismesa (Empresa Municipal de la Vivienda de Melilla).

Acciona, varada en el pasado


                      Regreso al pasado en Melilla

         El regreso a Melilla es muy duro, no porque uno/a  retorne a sus obligaciones laborales, que son las que permiten vivir y ver otras lugares; solo mitigado  por el reencuentro con amigos y familiares. El regreso a Melilla se hace duro porque se vuelve a una ciudad del siglo pasado, en todos los sentidos. Cuando se viaja y se conocen otras ciudades, villas, o pueblos, uno se da cuenta de en qué tipo de ciudad nos hacen vivir, la derecha que nos gobierna ininterrumpido desde 1991. Melilla no resiste ya la comparación con casi ninguna ciudad de su tamaño. Carece absolutamente de todo aquello que es usual y normal en cualquier villa, desde hace al menos 15 años. El bunker se ha apoderado de esta ciudad y la ha hecho suya, no permite su desarrollo en paralelo con el resto de las ciudades españolas. La responsabilidad es también de quienes siguen votando a la «derecha cavernaria», desde hace más de dos décadas.

                        Acciona promociona el pasado de Melilla

           Cualquiera que esté viajando en barco a lo largo de este verano, está comprobando en sus carnes en qué ha quedado convertido «el mejor contrato marítimo de la historia». En un lema propagandístico más, por decir algo suave. Hoy el barco ha estado varado durante una hora y media (08h 00 -09h 30), en la bocana del puerto

                  El Buque Sorolla promociona una Melilla que no existe, en sus paneles sobre la ciudad. Pero esa ciudad que ofrecen ya era inexistente en la España de Franco. La Avenida del Generalísimo dejó de llamarse así en 1980. Otras como «Españolito» o «General Aizpuro», no se han llamado así nunca. Los puntos 3, 5  y 6, de las 10 cosas que hacer en Melilla son puros delirios. Ensoñaciones  causadas por las adormideras.

              No merece más comentarios. Ya ni se molestan en hacer bien las cosas. Agradecemos al blog de La Otra Melilla por alertarnos sobre este despropósito, y por esperar hasta el día de ayer para hacer público este disparate.

        Nota:http://laotramelilla.blogspot.com.es/2015/08/esto-no-te-lo-puedes-perder-un-plano.html

Sin parar de podar en Melilla


               Al que buen árbol se arrima buena sombra le cobija

              Este refrán ha dejado de funcionar en nuestra ciudad. Podar en el mes de julio hasta trasparentar los árboles no tiene sentido alguno. Nadie puede parar a la empresa Talher, encargada del mantenimiento arbóreo y de los parque de Melilla, pero alguien debería de hacerlo. Urge el relevo en la Consejería de Medio Ambiente.  El estado mediomabiental de Melilla es crítico. La poda en la calle de La Legión en el Barrio del Real, para adaptarla al paso de vehículos pesados, la he dejado en un estado lamentable. Ha pasado de ser un paseo con abundante sombra a un secarral intransitable. La imágenes expresan la situación por sí solas, sin necesidad de mayores descripciones. Por si fuera poco, las podas prosiguen el antiguo Barrio Industrial, en el que se están reduciendo las copas de los árboles al mínimo posible. Las aceras se están quedando sin sombra y el Sol atraviesa ya las copas arbóreas sin ningún problema. Toda la ciudad está atenta al nuevo Consejo de Gobierno, que se conocerá tras el nombramiento presidencial del 15 de julio.

                 Debe cambiar el modo de gestionar la ciudad. Deberían cambiar casi todos los nombres de los gestores. Debe cambiar el concepto de política de Medio Ambiente en Melilla.

Los árboles secos de Melilla


De aquellas podas, estos árboles

            Las podas de Melilla no son tales. Llegan cortan las ramas principales, dejan el tronco pelado y se van a otro lugar a hacer lo mismo. Los árboles pierden frondosidad y los melillenses sombra y frescura en las calles. Algunos árboles no superan esas podas nunca, o tarde años en recuperar el aspecto original. La Consejería de Medio Ambiente ha hecho de todo contra el arbolado de la ciudad.

                 La implacable hemeroteca muestra como en 2011 las propia Consejería dio la alerta al detectar un picudo rojo. Cuatro años después el picudo rojo acabó extendiéndose por todo el palmeral de la ciudad. No hay una sola área del Gobierno de Melilla que funcione con el mínimo de exigencia y eficacia admisible. La ciudad se nos está cayendo encima, y no es una frase hecha. Solo hay que ver lo sucedido en la barriada de Averroes, o lo que pasa día tras día con los edificios modernistas; u otras zonas paupérrimas de la ciudad, acerca de las que también hemos escrito.

                Se ven árboles secos por toda la ciudad. Ramas que se caen por toda la ciudad. Pérdida de masa arbórea evidente en el Parque Hernández y en el Lobera. Árboles pequeños, grandes, ancianos o jóvenes. Ninguno resiste estas podas y esta falta de buen cuidado y trato.   Insistiremos en todo esto las veces que sea necesario, incluso cada día, si es necesario.

    PD: Añadimos el trabajo del seguimiento de palmeras cortadas en el Parque Henández, en el blog de La Otra Melilla.

   http://laotramelilla.blogspot.com.es/2015/06/tala-palmeras-picudo-rojo-parque.html

Poda y repoda en el Barrio del Real


 Cortan las ramas de los ficus del Real por las obras del bulevar 

                       Nos había avisado de que se estaban repodando los ficus de la calle de La Legión, debido a que el estrechamiento de la calzada impide la circulación de los autobuses urbanos, de los grandes camiones y de los vehículos de emergencias, como es el caso de camiones de Bomberos. Siempre creímos que los de talar árboles para ver mejor el bosque era uno de los dichos de Abundio, pero no creímos que llegase a plasmarse en nuestras calles. En la parte alta del bulevar principal del Real ya se había llevado a cabo este despropósito, pero entre las elecciones, la paralización de la obras, y la mordaza constante, el asunto había quedado silenciado o disperso en las profundidades de las redes sociales, en donde acaba todo aquello que ya no encuentra cabida en los medios de propaganda. Había que verlo in situ, y poder comparar la magnitud de esta repoda, que se sitúa en torno a los 20 cms. de ramas frondosas. Se pierden aparcamientos y ahora nos dejan sin sombra en los laterales.

                  Sostenerla y no enmedarla, es la actitud de los empecinados. Esto es lo que está ocurriendo en las obras de la falsa peatonalización del barrio del Real. Esta vez lo están haciendo rápido, para dar menos oportunidades a los paparazzis aficionados. Las ramas ya convertidas en leña eran amontonadas y quitadas de la vista con celeridad. Después de una rápida pasada se perderá el recuerdo del estado anterior. Esto es destrozar los árboles. No hay más que decir. Los hechos están a la vista de todos/as.

Nueva temporada de playa en Melilla


                       El próximo día 21 de junio se inicia la temporada de playa en Melilla, una ciudad en la que no hay ningún lugar al que escapar. El único recurso es la playa portuaria, anunciada oficialmente en la Feria de Turismo, y los asfixiantes Pinos. Todo es muy pequeño y su estado debería ser casi perfecto a lo largo de casi todo el año, salvo los periodos de temporales.

                                     La situación de las playas.

                  A las playas de la ciudad les falta arena. Los temporales se la llevan. Un gobierno atento y eficaz (él nuestro no lo es en ningún sentido), repondría la arena de la playa mediante el dragado, pero no creando hoyas, como sucedió hace siete  años en el que se ahogaron una mujer y su sobrino (juni0/2009), en la playa de San Lorenzo.

                       El marasmo de obras sin sentido al que han sometido a la ciudad le ha pasado factura electoral, pero ellos confiaban en que no sería así. Vivían en su permanente siesta mediática, que les presenta la realidad justo al contrario de como la padecen los melillenses. Año tras año, en este blog y en La Otra Melilla, dábamos cuenta del lamentable estado de nuestro escaso kilómetro de playas, y del apestoso estado de la desembocadura del Río de Oro. En esta ciudad, hasta el ejercicio de la crítica acaba convirtiéndose en una rutina. Siempre las mismas entradas, siempre en las mismas fechas, siempre los mismos temas. Hacer algo diferente, año tras año, sin abandonar y largarse, resulta un auténtico sacrificio y un ejercicio de autodisciplina extenuante.

                                 Demolición en La Hípica

             Pensaban seguir de esta manera nuevamente, un año más, una legislatura más, pero la pérdida de la mayoría absoluta en las urnas de mayo; les ha sorprendido del mismo modo que al dictador Batista la llegada de «los barbudos» a Sierra Maestra. No contaban con eso, y por este motivo, todo está en el más lamentable estado posible, a sólo cuatro días del inicio oficial de la temporada de playas.

             Ninguno de sus medios de propaganda ha informado ni fotografiado la situación de La Hípica, pero todos han recogido que tenemos de nuevo bandera azul. La situación de La Hípica, la mayor zona de privilegio feudal franquista de toda España, es indescriptible. Es mejor verlo con nuestros propios ojos.

           Una obra iniciada no se sabe cuando, y sin fecha probable de finalización. Una inmensa polvareda. Todo un ejercicio de conducción al límite. Aparcar entre escombros y basura, aunque resulta enternecedor el pasillo para que los usuarios de la piscina del Trébol, puedan seguir caminando hacia la playa sin perderse en medio de la obras. Algunas diferencias deben mantenerse. Algún día habrá que proponer una solución definitiva a los problemas urbanísticos, éticos y políticos, que sigue planteando La Hípica, en su existencia y concepción actual, aunque provenga de la Edad Media.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/17/el-estado-real-de-las-playas-de-melilla/

Menores en desamparo Institucional


  El estado de la seguridad en Melilla

               El Gobierno de Melilla no está en funciones, dejó de funcionar hace mucho tiempo. Todos sus integrantes debieron ser cesados hace mucho tiempo. No hay explicación para que algunos de sus componentes se mantengan desde hace 14 años en las poltronas, dada la ineficacia patente de algunas de las áreas de gestión gubernamental. Menos explicación tiene que algunos de esos integrantes repitieran puesto en la lista de la derecha popular.

                  Los menores custodiados por la ciudad autónoma están en situación de desamparo institucional. El área de Servicios Sociales no funciona, la de Seguridad Ciudadana tampoco. Que un menor desamparado se despeñe, estrelle y mate en las rocas de Melilla La Vieja y nadie dimita o sea cesado, supera cualquier límite de ética política, la personal no nos importa nada.

                                 Una tarde frente a la playa de San Lorenzo

                 Todas las fotos están hechas en el mismo lugar y a la misma hora. Merendar en un centro de ocio, en una reunión infantil o familiar, y estar rodeados de menores y jóvenes que piden comida golpeando los cristales es una situación muy incómoda. En primer lugar porque no deberían estar ahí, tanto si se trata de menores acogidos  por la Ciudad Autónoma, como si son los que ya han cumplido la edad máxima de permanencia, y se ven obligados a deambular por la ciudad desde la mañana hasta la noche. No deberían estar en esa situación de desamparo absoluto, Melilla, la ciudad de los 2000 millones de euros calcinados en los últimos doce años, solo tiene un centro de acogida para personas sin hogar, un solo comedor social, y un solo centro de menores.

                Los menores no hacían otra cosa que pedir comida a través de los cristales. Pese a su situación de extremo desamparo, no se comportan  de manera intimidatoria o desagradable, pero sí crean una situación incómoda, la de estar merendando y que te pidan comida a través de un cristal.  Es un contraste brutal, en una de las zonas más selectas de la ciudad, en donde vive el propio Consejero de Seguridad Ciudadana, y en donde tiene una vivienda en propiedad el propio Presidente melillense.

                  Resultó sorprendente la aparición del propio Consejero de Seguridad por uno de los laterales , en comunicación con su teléfono móvil, imaginamos que reclamando la presencia de la Policía Local, que él mismo dirige. Los menores acabaron yéndose, y el Consejero también. No fue necesaria la intervención de nadie. De momento estas situaciones incómodas se resuelven solas, pero cualquier día, pudiera no ser así. Aunque tampoco entonces  pasará nada. La vergüenza solo la sentimos nosotros.