El banco malo


 

Sentarse en Melilla

    Sentarse en Melilla y en muchas ciudades empieza a ser algo difícil. Los bancos de sentarse están desapareciendo de las calles, los otros desgraciadamente abundan. En las ciudades cada vez quedan menos asienteos urbanos, porque los alcaldes solo quieren que los ciudadanos transiten y se detengan lo menos posible en las plazas y calles. Por eso, los bancos no se cuidan, no se reponen si se deterioran y si se colocan algunos, no suelen estar a la sombra. Nadie quiere a los ciudadanos sentados, despotricando del gobierno e ideando sabe Dios que revueltas.

       A la derecha, los ciudadanos sentados les parecen sospechosos y más de cinco pueden constituir una concentración ilegal y ser objeto de multas. En Melilla se está perpetrando un nuevo Reglamento de Convivencia que pretende sancionar el comer pipas, no ya tirar las cáscaras al suelo, cosa casi inevitable dada la ausencia de papeleras, sino el hecho de sentarse a comerlas. Sentarse implica la posibilidad de charla y calumniar a los gobernantes, lo que resultaría intolerable.

       La 3ª ley de Melilla dice que: observada una situación de deterioro, lo normal es que pasado un tiempo todo siga igual, salvo que por catástrofe natural o por acción humana, todo haya empeorado de manera irreversible.

       Estos viejos bancos de madera, incómodos como pocos, están justo al lado de la explanada de San Lorenzo y frente a una zona residencial. Hace no mucho pasamos por allí y fotografiamos su estado, que ha empeorado de modo ostensible. Yo creo que no quieren que nadie se siente allí, no sea que se perturbe algún sueño muy principal.

         Yo tengo la sospecha de que la derecha diseña ciudades incómodas para el ciudadano. Existen patrones comunes en aquellas que he podido observar. Eso sí, mientras lo bancos se encuentra en ese lamentable e inservible estado, se instalaban nuevas macetas de adorno en las jardineras.

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/11/20/nuevas-estampas-insolitas/

La losa hundida


 

 

                               Nunca se puede pretender haber dicho la última palabra. Toda acción y descubrimiento será rebasada  por otra posterior. Si un día descubrimos un bache o socavón, con el que creemos haber tocado fondo, al día siguiente surgirá otro inesperado, que se colocará al frente de la nueva categoría. La  gloria, aunque sea la de la entropía, es efímera. En Melilla ha proliferado el cemento. Los adoquines resultaban peligrosos, ya que al desgastarse formaban una capa muy deslizante, enemiga de la frenada. El asafalto, más caro de mantener, ha ido perdiendo terreno. Sin embargo,  este tipo de pavimento era conocido como «firme». En Melilla, firme ya no es nada. Todo se desmorona. Las losas de hormigón se fracturan, o hunde por algún punto. En los últimos años ha proliferado este tipo de pavimento, porque es más barato y más rápido de colocar. Los resultados ya se están viendo.  Esta losa fracturada, socavón, bache o como quiera llamarse, se encuentra en la calle del Cuerpo Nacional de Policía, en la intersección con la de Andrés Pimentel. La  ciudad se hunde, como Venecia.

                   Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/04/25/baches-y-socavones/

Baches y socavones


         El bache es un hoyo  en el pavimento de calles, carreteras o caminos, producido por el uso u otras causas, según el diccionario de la Real Academia (RAE). El socavón es el hundimiento del suelo producido por una oquedad subterránea. El pavimento de Melilla es ondulante.  Los coches oscilan sobre él como los trenes de cercanías, que registraban cualquier ondulación del terreno. Un mismo tramo de calle se puede componer de varios tipos de pavimento distintos (adoquines, cemento y asfalto). Al haber fracturado el pavimento para instalar las nuevas tuberías de conducción de agua, se han provocado todo tipo de desniveles.

           En donde en principio existía asfalto se rellenó luego con cemento, y en dónde había cemento se volvió a insertar el mismo material, pero como parches o remiendos. El resultado es un mosaico con ranuras por donde penetra el agua. Los distintos materiales y capas con niveles de resistencia y antigüedad diferentes hace que se produzcan ambos tipos de hoyos, esto es: baches y socavones. En esta ocasión hemos registrado los más grandes, aquellos en los que el hundimiento del suelo resulta peligroso y también dañino para amortiguadores y ruedas.

La plaza inexistente


         Estamos en límite entre Batería Jota y Cabrerizas. Este es un espacio cuadrado delimitado por las calles Alcalde de Móstoles, Lepanto y Ramiro de Maeztu. La plaza como tal no existe.  Para el gobierno de la ciudad esto supone adentrarse en  «el más allá», en las tierras oscuras. Nadie recuerda cuándo se delimitó este espacio, si esto fue en su día una plaza completa o una obra inacabada.  La solución al enigma está en la datación del Centro de Salud de Cabrerizas, una obra llevada a cabo con gobiernos socialistas, como casi todas las grandes inversiones estatales, pero que por un mecanismo que nadie alcanza a comprender, siempre aprovechan «los otros», pero no los de Amenabar, sino los de la oposición política, los populares.  Se haga lo que se haga, siempre les beneficia, tanto cuando ejercen de oposición como de gobierno.

                La plaza no tiene nombre, ni está acabada, ni hemos conseguido saber por qué se realizó una cerca de metal, dentro del espacio acotado por el muro de obra. Todo es un enigma, incluso el de saber si el enlosado del suelo llegó a esta completo, o ha ido siendo aprovechado para otras obras menores. Aquí no ha habido nunca atracciones para juegos infantiles. La verja está desapareciendo. No existe puerta.  No hay recuerdo alguno de la presencia de miembros del Ejecutivo Local por esta zona, ni de futuros planes sobre esta inacabada plaza, que no se sabe si está dentro o fuera de los planes de desarrollo de los distritos 4º y 5º.

               Faltan árboles, los alcorques están desaparecidos, el suelo levantado. No hay mantenimiento de ningún tipo. La plaza, o lo que sea esto, está completamente abandonada.

Letrina a bordo


 

                              Lo que el barco esconde

     ¿Nunca han sentido la curiosidad de  ver qué hay dentro del barco pesquero?. El Alminar sí, y lo ha comprobado, así que ahorraremos a los lectores y a los ciudadanos el encontrarse con la dura y maloliente, a veces, realidad.  La culpa tampoco es de los que allí se «alojan» para dormir, o los que utilizan el lado de babor del pesquero como letrina. Hay una gran cantidad de personas, menores y adultos (casi siempre varones), que viven en la calle, sin ningún tipo de recursos o albergues a los que acudir. No hay siquiera instalaciones públicas en donde asearse, o a las que acudir para hacerlo. Por tanto, y aunque no sea ni excusa ni justificación, para  tan lamentable y pestilente uso del barco que homenajea a la flota pesquera de Melilla, cualquier lugar es bueno para hacer lo que aquí se intuye. El Alminar no publicará, y ahorrará así a sus lectores, la visión más dantesca de lo que ocurre dentro de este barco. Se que hay un blog muy bueno ( http://laotramelilla.blogspot.com.es/), de una amigo, que tiene fondo para hacerlo, pero en aquí no podemos con semejante carga. Con lo que se intuye es suficiente.

      Siempre haremos la misma pregunta, nunca nos cansaremos de repetirla.  ¿Cuál es la Consejería encargada de que estas cosas no ocurran?, ¿ por qué son los ciudadanos los que tiene que alertar de una gestión tan deficiente?.

La dirección prohibida de San Agustín


                                   El paso de cebra escondido

        Toda la señalización vertical, la horizontal, e incluso la lógica, indican que en este tramo inicial de la calle del General Villalba, junto a la iglesia de San Agustín, indican que sólo se debe circular en dirección ascendente, hacia la calle de Altos de la Vía, sin embargo, algunos vehículos enfrenten el sentido mayoritario del tráfico, en dirección de regreso hacia la calles Jiménez e Iglesias, procedentes de las dependencias parroquiales del final de la calle, o de la guardería infantil de las Damas y Luisas de Marillac. Normalmente uno no se espera que puede tener tráfico frontal en este punto de la calle, llegando a producirse situaciones peligrosas en algunos casos. ¿Es posible una incongruencia así?.

         Nada indica que se puede circular en sentido contrario, no hay señalización alguna, ni horizontal ni vertical que lo indique, pero los coches vienen desde el fondo del callejón. Así pues, nos encontramos en una situación en la que no está prohibida esa doble circulación, pero tampoco está permitida. La lógica indica que no se debería permitir semejante incongruencia, y que es algo que debería ser solucionado de modo inmediato. Las dependencias de la Policía Local y del área de Seguridad Ciudadana apenas están a 100 metros. Es insólito que no se haya definido ni resuelto una situación así, que permanece inalterable desde hace años. La desidia es absoluta. Todo se deja a su suerte hasta que se produce un accidente grave y entonces ya se actúa.

        No hemos encontrado indicios de que se pueda circular en sentido contrario desde el fondo del callejón, es más, no hay marca divisoria alguna sobre el asfalto, o señalización vertical, que lo autorice, ni ninguna señal de advertencia de que en ese determinado tramo exista la posibilidad de circular en doble sentido. Solo hay una división de la superficie de rodadura en el primer tramo, sin aclarar si es un doble carril en el mismo sentido de la circulación, o un doble sentido muy restringido.

        Tras mucho buscar, solo encontramos una señal de Ceda el Paso casi escondida entre las hojas de un ficus y una farola con su globo roto. No hemos resuelto la duda sobre si está prohibido o autorizado el circular en ese doble sentido.

Plaza de la Aviación Española


 

           Esta era la plaza del aviador melillense García Morato, comandante aviador de la Aviación Nacional. Como ya tenía una calle dedicada, no estaba justificado mantener la duplicidad del nombre y se inventaron una nueva denominación, no demasiado imaginativa. Tras no mucho pensar, se decidieron por el de la plaza de la Aviación Española, nombre demasiado arcaico y con reminiscencias franquistas, porque ya nadie llama así al Ejército del Aire o a la Fuerza Aérea de España. Claro que de lo que se trataba era de huir de la denominación de aviación nacional, sin perder la esencia de la plaza.

              El caso es que una plaza de nombre tan ostentoso necesitaba de una reforma adecuada y grandiosa, al estilo del urbanismo de los «Nuevos Ministerios»  de Franco y llevaron a cabo esta reforma por una cantidad cercana a los 600.000€, con cesión de la hélice incluida. Del deterioro constante de la hélice ya hemos dado cuenta en El Alminar.  De la situación de descomposición de la plaza es la primera vez. Si nada se cuida y mantiene, es necesario gastar un constante río de dinero en su reparación. Esta plaza no lleva más de dos años rehabilitada. Está en el mismísimo centro de la ciudad, al lado del faraónico templo del Kursaal. El equipo de gobierno y su corte, solo pasean por la calle Ejercito Español, otra denominación de la misma catadura, y no suelen subir hasta aquí, por eso no ven.

         ¿Para qué haberse molestado en buscar nombres de republicanos/as que defendieron con lealtad a su gobierno y pagaron el precio de sus vidas?.  Melilla, la muy desmemoriada.

   Notahttps://elalminardemelilla.com/2013/10/16/la-historia-interminable-en-melilla/