La dirección prohibida de San Agustín


                                   El paso de cebra escondido

        Toda la señalización vertical, la horizontal, e incluso la lógica, indican que en este tramo inicial de la calle del General Villalba, junto a la iglesia de San Agustín, indican que sólo se debe circular en dirección ascendente, hacia la calle de Altos de la Vía, sin embargo, algunos vehículos enfrenten el sentido mayoritario del tráfico, en dirección de regreso hacia la calles Jiménez e Iglesias, procedentes de las dependencias parroquiales del final de la calle, o de la guardería infantil de las Damas y Luisas de Marillac. Normalmente uno no se espera que puede tener tráfico frontal en este punto de la calle, llegando a producirse situaciones peligrosas en algunos casos. ¿Es posible una incongruencia así?.

         Nada indica que se puede circular en sentido contrario, no hay señalización alguna, ni horizontal ni vertical que lo indique, pero los coches vienen desde el fondo del callejón. Así pues, nos encontramos en una situación en la que no está prohibida esa doble circulación, pero tampoco está permitida. La lógica indica que no se debería permitir semejante incongruencia, y que es algo que debería ser solucionado de modo inmediato. Las dependencias de la Policía Local y del área de Seguridad Ciudadana apenas están a 100 metros. Es insólito que no se haya definido ni resuelto una situación así, que permanece inalterable desde hace años. La desidia es absoluta. Todo se deja a su suerte hasta que se produce un accidente grave y entonces ya se actúa.

        No hemos encontrado indicios de que se pueda circular en sentido contrario desde el fondo del callejón, es más, no hay marca divisoria alguna sobre el asfalto, o señalización vertical, que lo autorice, ni ninguna señal de advertencia de que en ese determinado tramo exista la posibilidad de circular en doble sentido. Solo hay una división de la superficie de rodadura en el primer tramo, sin aclarar si es un doble carril en el mismo sentido de la circulación, o un doble sentido muy restringido.

        Tras mucho buscar, solo encontramos una señal de Ceda el Paso casi escondida entre las hojas de un ficus y una farola con su globo roto. No hemos resuelto la duda sobre si está prohibido o autorizado el circular en ese doble sentido.

Plaza de la Aviación Española


 

           Esta era la plaza del aviador melillense García Morato, comandante aviador de la Aviación Nacional. Como ya tenía una calle dedicada, no estaba justificado mantener la duplicidad del nombre y se inventaron una nueva denominación, no demasiado imaginativa. Tras no mucho pensar, se decidieron por el de la plaza de la Aviación Española, nombre demasiado arcaico y con reminiscencias franquistas, porque ya nadie llama así al Ejército del Aire o a la Fuerza Aérea de España. Claro que de lo que se trataba era de huir de la denominación de aviación nacional, sin perder la esencia de la plaza.

              El caso es que una plaza de nombre tan ostentoso necesitaba de una reforma adecuada y grandiosa, al estilo del urbanismo de los «Nuevos Ministerios»  de Franco y llevaron a cabo esta reforma por una cantidad cercana a los 600.000€, con cesión de la hélice incluida. Del deterioro constante de la hélice ya hemos dado cuenta en El Alminar.  De la situación de descomposición de la plaza es la primera vez. Si nada se cuida y mantiene, es necesario gastar un constante río de dinero en su reparación. Esta plaza no lleva más de dos años rehabilitada. Está en el mismísimo centro de la ciudad, al lado del faraónico templo del Kursaal. El equipo de gobierno y su corte, solo pasean por la calle Ejercito Español, otra denominación de la misma catadura, y no suelen subir hasta aquí, por eso no ven.

         ¿Para qué haberse molestado en buscar nombres de republicanos/as que defendieron con lealtad a su gobierno y pagaron el precio de sus vidas?.  Melilla, la muy desmemoriada.

   Nota:  https://elalminardemelilla.com/2013/10/16/la-historia-interminable-en-melilla/

La arruinada residencia militar de Melilla


 

Un paseo entres cascotes

      La situación de ruina de este edificio camina hacia el estado de irreversible, casi el mismo que alcanzó el edificio de la Cruz Roja, hoy sede de la Consejería de Hacienda. La razón es clara, cuando mayor sea le grado de ruina, mayor será el coste de la rehabilitación y el volumen del negocio. La correspondiente  entrada del Alminar quedó escrita el 29 de febrero de 2012, en año bisiesto, en un día irrepetible hasta el año 2016.  Han pasado dos años y las leyes de Melilla se cumplen de modo inexorable: lo que está mal, permanecerá en igual estado pasado el tiempo, salvo que por alguna circunstancia empeore de modo definitivo y catastrófico.

       Intentar buscar explicación a las cosas empieza a resultar difícil en esta ciudad. No sé quién es en este momento la titularidad del inmueble, aunque imagino que pertenecerá al Estado, a través del Ministerio de Defensa. Luego ocurrirá como con la inversión millonaria en el edificio de Cruz Roja, que llegará la rehabilitación correspondiente, se «descubrirá» un sótano, cuando los sótanos no se descubren sino que están, se modificará el proyecto y todo saldrá más caro de lo previsto. ¿Hay que seguir tirando y dilapidando el dinero público, el de las inversiones estatales, el de las ayudas europeas, en rehabilitar edificios que se dejan arruinar por sí mismos?.

     Pese a todo haremos algunas preguntas: ¿porqué se cerró el inmueble y se desalojó a las familias que allí vivían?, ¿cuántos años lleva en estado de abandono y cerrado?, ¿quién es el titular del edificio y a quién corresponde su rehabilitación?, y ¿qué se piensa hacer con el mismo?.

  Han pasado dos años desde la entrada anterior. La próxima la escribiré, D.M.,  el 29 de febrero de 2016.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/29/residencia-militar-de-melilla/

La farola de Pisa


 

       En Melilla, lo que está mal permanecerá así de modo invariable, salvo que por alguna circunstancia, empeore de modo definitivo y catastrófico. Hasta hace no mucho, aquí solo había media farola, de hecho la ciudad está llena de medias farolas.  El caso es leyeron El Alminar y repararon el desperfecto, y en donde había un muñón de farola repusieron la otra mitad, pero con no demasiado acierto, o en vez de una farola nueva pincharon una mitad, como en un juego infantil de bloques y el caso es que los últimos vendavales la han colocado en una situación inclinada.

          En principio parecía un efecto óptico. Uno se detiene allí, esperando el interminable paso de cebra y acaba dándose cuenta de que la farola está inclinada en su mitad superior. Para que la observación fuese científicamente admisible,  realicé las fotografías en dos periodos distintos del día, con luz solar y sin ella. El resultado de la observación es que la farola está inclinada.

        Esto también muestra que la crítica es útil. Lo más dañino tal y como decía San Jerónimo,  es la lengua del adulador. Son decenas las cosas reparadas gracias a blogs como éste, La otra Melilla, y también las redes sociales. Son los ciudadanos los que deben agruparse en defensa de sí mismos, frente a un Poder paquidérmico, indolente y completamente paralizado. El servilismo no sirve de nada frente al Poder, que solo reacciona con la crítica y la defensa de los derechos ciudadanos en la calle. Su capacidad de desmovilización es inmensa, pero frente a eso solo cabe la alerta constante.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/11/18/estampas-ciudadanas-insolitas/

¡Corre, que viene la policía!


 

         El Rastro: la pescadería de Ordenalfabetix y Yelosumarine

     Sucede todos los días, pero no por eso deja de producir perplejidad. Todos los días, a partir de las diez de la mañana comienza la venta ilegal e insalubre de pescado,  en las calles del barrio del Rastro en Melilla. Todas las mañana a partir de las once, la Policía Local comienza sus rondas por la zona.

     Cuando se ve llegar el furgón policial, invariablemente, los vendedores de pescado recogen su mercancía e inician un simulacro de carrera. Los policías locales se bajan del furgón, deambulan por la zona y al no «pescar» a ningún pescadero ambulante, vuelven a irse.  Pasado el «peligro», los vendedores atípicos vuelven a colocar su mercancía en el suelo y la noria vuelve a girar. Así hasta tres o cuatro veces al día.

      La verdad es que no parece haber remedio contra este tipo de comercio, que ensucia la zona y la convierte en un lugar apestoso, casi tanto como la pescadería de Ordenalfabetix, el pescadero del pueblo de Obelix y Asterix.  Sobre todo, no parece haber remedio porque si se ofrece mercancía es porque hay clientes. Cualquiera ha visto como coches de cualquier gama, se paran al lado de los puestos callejeros de pescado, miran la mercancía  del día e introducen la compra por la ventana.

        ¿De dónde sale este pescado?. Esta es la fuente de la que mana el problema. No puede saberse si se trata de pescado del día. Algunas fuentes no han comentado que es pescado del día anterior, que sale de las cámaras de refrigeración y que ya no puede ser vendido como pescado del día, que sí pasa control veterinario. Hasta la fecha, no parecen haber funcionado ninguno de los intentos de acabar con este tipo de venta, en ninguno de los mercados de la ciudad. Ni en los intentos de en serio, ni en éste momento, que más parece el juego de «la gallinita ciega».

El derrumbe de la papelera


                 Esta papelera se derrumbó, oxidada por su base, el pasado viernes. El futuro del mobiliario urbano de metal en Melilla es muy corto. La humedad salina de la ciudad lo corroe todo. Esto es normal. Quizá el horizonte de pervivencia de este tipo de objetos oscile entre 5 y 10 años. Si las cosas durasen más tiempo no habría negocio para nadie. A todo esto se le llama obsolescencia y tiene diversas causas y modos. Contra el deterioro por los agentes ambientales no se puede luchar. Ninguna obra humana será eterna. Lo que sí es criticable y se llama dejadez y desidia es que la papelera se derrumbe un viernes en la calle Mar Chica, junto a la calle Pontevedra, y siga en el mismo lugar un domingo. Bastan poco más de cien palabras y tres fotografías para mostrar cuál es la gestión de esta ciudad.

               Nota: http://es.wikipedia.org/wiki/Obsolescencia

El parque infantil Duquesa de La Victoria


                        El parque que antes era erial

       Una erial, según el diccionario de La Real Academia Española, es una tierra o campo sin cultivar ni labrar. El patio trasero de lo que fue el hospital de Cruz Roja nunca fue eso, era en un principio un jardín modernista, lleno de vegetación, que luego se convirtió en un jardín abandonado, eso sí, durante muchos años. Antes había vegetación, era un espacio verde, Ahora es cemento puro y duro, sin sombra, eso sí, con un parque infantil.

        Afortunadamente existe la memoria y las fotografías, para mostrar las cosas como eran, y como son ahora, o en qué las han transformado, para que las personas vean y comparen por sí mismas, sin la propaganda, sin los titulares esplendorosos que encubren una realidad muy gris, como la del cemento, la que ha asolado y enlosado un bello y fresco jardín abandonado.

                                    El estado del nuevo parque

       El nuevo parque infantil lleva inaugurado solo un mes y ya le faltan los columpios y la mesita Tuti Fruttii. No hay ni una pizca de sombra. Todo lo que se ha publicado es solo propaganda. Es un enorme enlosado, una víctima más de la especulación urbanística, disfrazada de atención y servicios al ciudadano. El suelo de goma, cuando llega el verano y el Sol cae a plomo sobre él, se torna hirviente y el olor a caucho quemado resulta hasta desagradable. Allí no hay protección ni para niños ni para adultos. Algunos o no saben lo que es un erial, o jamás se pasaron por el patio trasero del antiguo hospital de Cruz Roja.

        El jardín abandonado no era un erial, pero ésto tampoco es un parque ni una zona verde. Alguien intenta confundir a los ciudadanos, haciéndoles creer que lo que vemos es una cosa distinta de lo que en realidad es. Las fotos dan testimonio de lo que había, y de lo que hay.

 Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/02/14/cruz-roja-el-jardin-perdido/. (2)

http://elfarodigital.es/index.php?option=com_content&view=article&id=139691:la-magnifica-plaza-de-cruz-roja-deja-de-ser-un-paisaje-desolador&catid=141:sociedad&Itemid=882