¡Corre, que viene la policía!


 

         El Rastro: la pescadería de Ordenalfabetix y Yelosumarine

     Sucede todos los días, pero no por eso deja de producir perplejidad. Todos los días, a partir de las diez de la mañana comienza la venta ilegal e insalubre de pescado,  en las calles del barrio del Rastro en Melilla. Todas las mañana a partir de las once, la Policía Local comienza sus rondas por la zona.

     Cuando se ve llegar el furgón policial, invariablemente, los vendedores de pescado recogen su mercancía e inician un simulacro de carrera. Los policías locales se bajan del furgón, deambulan por la zona y al no “pescar” a ningún pescadero ambulante, vuelven a irse.  Pasado el “peligro”, los vendedores atípicos vuelven a colocar su mercancía en el suelo y la noria vuelve a girar. Así hasta tres o cuatro veces al día.

      La verdad es que no parece haber remedio contra este tipo de comercio, que ensucia la zona y la convierte en un lugar apestoso, casi tanto como la pescadería de Ordenalfabetix, el pescadero del pueblo de Obelix y Asterix.  Sobre todo, no parece haber remedio porque si se ofrece mercancía es porque hay clientes. Cualquiera ha visto como coches de cualquier gama, se paran al lado de los puestos callejeros de pescado, miran la mercancía  del día e introducen la compra por la ventana.

        ¿De dónde sale este pescado?. Esta es la fuente de la que mana el problema. No puede saberse si se trata de pescado del día. Algunas fuentes no han comentado que es pescado del día anterior, que sale de las cámaras de refrigeración y que ya no puede ser vendido como pescado del día, que sí pasa control veterinario. Hasta la fecha, no parecen haber funcionado ninguno de los intentos de acabar con este tipo de venta, en ninguno de los mercados de la ciudad. Ni en los intentos de en serio, ni en éste momento, que más parece el juego de “la gallinita ciega”.

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14 Respuestas a “¡Corre, que viene la policía!

  1. Siempre ha sido el epicentro de los vendedores callejeros. No hacen mal a nadie y buscan el modo de vivir. No encuentran otra forma de ganarse la vida. Hay policías que les dejan ejercer a pesar de la ilegalidad. Están muchas horas pasando frío en la calle y viendo a la gente pasar. Pero están necesitados, así que no hay elección.

    Hay otras cosas más preocupantes.

  2. Reconocer si un pescado es fresco es fácil.

  3. Son muchisimas las personas que compran ese pescado y alguna vez, por curisidad me he acercado y yo creo que es pescado del día, pero aunque fuera del día anterior es lo mismo que si lo compras fresco y lo metes en la nevera para hacerlo el dia siguiente.¿Cuántas veces nos han vendido en los puestos “legales”, pescado que no era fresco? Muchas y si el vendedor es conocido tuyo te lo dice, pero si no te meten la CocaCola.

  4. Quien compra pescado conoce bien el estado en que se encuentre este, el pescado fresco es inconfundible en el estado de los ojos de este, y simplemente su aspecto refleja bien su estado.
    En Melilla siempre hubo los vendedores ambulantes que recorrían las calles al atardecer para el pescado que se utilizaba para la cena, los llevaban en dos cestas colgando de un palo sostenido por los hombros, lo que se llamaba “un violín” exactamente como aquellos vendedores de agua que transportaban dos cubos llenos para librarlos a las casas que no disponían del agua corriente!
    Actualmente, lo único que puede fallar es que el pescado haya sido cogido en algún lugar insalubre! Pero esto seria una rareza. Y es una manera de ganarse un poco el sustento ,y después pueden comer el pescado que les sobra!!

  5. Laura, Angel, Fernán, todos tienen parte de razón. Sin embargo la práctica y este tipo de venta es insalubre. La garantía del pescado casi nula. Cortan el pescado grande (corvina, emperador), o limpian un rape sobre la acera. Todo huele mal y eso que estamos en invierno. Cuando llega el verano, hasta el pescado de Ordenalfabetix parece del día. Llevo 35 años en Melilla y nunca he comprado un solo gramo de pescado en el suelo de una acera.

    • Qué buena la corvina, ya que la nombras. Me aficioné a este tipo de pescado gracias a Melilla, porque allí siempre había y la consumía, tanto en el mercado como en los diferentes bares y restaurantes de la ciudad. Era mi preferida. Aunque cuesta encontrarla en Málaga, yo la encargo en un lugar desde hace tiempo y he seguido comprándola.

  6. Lo bueno de esa zona es que diariamente pasa el camión de la limpieza y se limpian todas las aceras con la manguera… estampa muy difícil de ver en otros barrios… como por ejemplo en el Industrial…

  7. Desde que llegué a Melilla por primera vez, hablo de hace más de dos décadas, siempre he visto ese tipo de venta ambulante de pescado en las calles de la ciudad. Recuerdo a la entrada de calle Margallo y de Padre Lerchundi, vendedores con cubos de pescado ofreciendo su mercancia, y también en zonas más céntricas aún. La verdad es que sorprende, fuera de Melilla no he visto eso en otras ciudades. No está muy curioso ni higiénico tratándose de alimentos perecederos, pero como en todo, si están y se lo permiten es que tendrán su público. Yo no compro así desde luego.

  8. Antiguamente en la ciudad de Málaga habia Cenacheros, que eran vendedores de pescado, habitualmente pescadores, que con un cenacho, una especie de cesta de esparto iban “pregonando” por las calles la venta de pescado. Era muy común, un personaje habitual de la ciudad. Tanto es así, que su figura se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. Junto al puerto de Málaga, en la conocida Plaza de la Marina hay una estatua en su honor.

  9. La figura del cenachero o su equivalente “bereber”, que traslada el pescado desde los mercados a las casas, también existe en Melilla. De lo que trata esta entrada es de la venta de pescado, sin control sanitario, en las aceras y sobre el asfalto de las calles, en el lugar más sucio posible, junto a los tubos de escapes de los coches, con pescado de calidad dudosa, sin ninguna protección higiénica. En verano, con el calor, la situación es insostenible. Volvemos a escribir que si hay oferta es porque también existe demanda.

  10. Tal como describes la situación Hospitalario es que es de verdad “asqueroso”, nunca me habia fijado en esos detalles, pero efectivamente existe la demanda y si repiten comprando ahí el pescado será por que no es tan malo.Yo recuerdo que de pequeña, había un cabrero que vendía la leche de sus cabras sin pasar ningún control sanitario y a nadie nos ocurrío nunca nada lo mismo con la leche de vaca, y los huevos, incluso el agua de trara y aquí estamos.El lugar donde el cabrero ordeñaba las cabras era en un descampado que había dónde ahora están los pisos de “Ciudad de Malaga”, imaginate el lugar como estaria.

    • Eso no es lo mismo, estimada Laura. Todos hemos comprado agua a los aguadores, leche a los lecheros y cabreros y a nuestra casa han traído pescado, directamente del mercado, personas que se ganaban así la vida.
      Esto es comprar pescado sobre la mugre, sobre el asfalto y en medio de la suciedad.

  11. En Melilla, como dice Laura, los cabreros tenían costumbre cuando volvían al atardecer para encerrar sus cabras en su corral tenían costumbre de ordeñar sus cabras directamente en medio de la calle, que caia en los vasos o tazas que le aportaban los compradores para beberla directamente. ¡Salia calentita y en verdad que estaba riquísima! No nos preocupaba que el cabrero hubiese estado desde el amanecer en el campo con sus cabras, ni siquiera se pensaba que tuviese sucia las manos.

    Yo mismo desde chiquito hasta ya bastante mayor, aguardaba su pasaje para beber aquella rica leche, lo mismo que hacia tantísima gente! Y aquí estoy con mis ochenta y ocho añitos! Y ahora que lo pienso quizás sea por esas cosas que hoy lo puedo referir!!!

    Cruz de Malta refiere lo de los cenacheros de Málaga. Era igual en Melilla, llevaban las dos canastas o cenachos de esparto, cargadas de pescado que vendían por las calles de la ciudad, pero no eran “bereberes”, sino españoles peninsulares, que así se ganaban el sustento de la familia.

    Si, como dice Hospitalario actualmente los que los venden cortan el pescado por los suelos, es seguro que no es normal, y pienso que es eso lo que aquí quiere denunciar.

  12. Es que lo que se denuncia es que se venda y compre el pescado sobre el suelo y el asfalto de las calles. Creí que el sentido del texto había quedado claro desde el principio. Nunca en El Alminar se han cargado las tintas en contra de los desfavorecidos. Esto es un problema de salud pública.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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