Archivo diario: 23 marzo, 2014

La manzana de oro del Barrio del Real


                  Es uno de los últimos ejemplos del denominado modernismo obrero del Barrio del Real. Son 2000 m² de terreno en una de las mejores zonas del barrio. Ya solo quedan dos vecinos viviendo en la calle Pontevedra. En cuanto desaparezcan todo será demolido y transformado en bloques de pisos de tres o cuatro plantas. El Ayuntamiento acaba de anunciar una gran remodelación de las aceras y paseos centrales  de la calle La Legión y del eje Coronel Cebollinos-Capitán Arenas. Van a remodelar todo con un proyecto sometido a exposición y conocimiento público, que costará 1,6 millones de euros y se prolongará a lo largo de 9 meses. Una de las consecuencias de esta remodelación será la eliminación de al menos 60 aparcamientos en vías urbanas, sin que exista una alternativa pública o suelo para la construcción de un aparcamiento público, que bien podría ser en superficie, o la construcción de otras instalaciones de uso público. En el barrio del Real solo se dan licencias para la construcción de viviendas.

                    Esta manzana delimitada por las calles Mar Chica, Pontevedra, Infanta Cristina y Cataluña, es la única superficie de esta tamaño que queda en el barrio y podría ser aprovechada para algún tipo de uso que no sea el de la construcción. En los últimos tres años, ya ha cambiado al menos dos veces de propietario, desde el titular original que la vendió, hasta otras dos posteriores que la han comprado y vendido a su vez. Es un solar privado, pero la Ciudad Autónoma podría hacer prevalecer sus derechos y adquirir el terreno para algún tipo de uso colectivo. El Barrio del Real es ahora mismo el más populoso de la ciudad, y al igual que en otras partes, escasean los aparcamientos. Se autoriza la demolición de una casamata y se edifica un edificio de cuatro plantas, lo que incrementa la densidad de población en ese punto, sin que se ofrezcan soluciones o servicios públicos alternativos. La mayor parte de los garajes de los nuevos edificios, son impracticables como tales y su eso es el de trastero.

                    De todo esto que hemos escrito, lo de menos ya es que éste fuese un ejemplo del modernismo obrero y que tenga todavía algunas ménsulas. Ya todo carece de valor, salvo el del terreno. Lo de menos también es que se haya escrito con anterioridad sobre el urbanismo desaforado en el barrio, y sobre la liquidación de los últimos edificios modernistas. Nada de eso importa a nadie. La saturación del barrio sí es real.

                Nota: (1)  https://elalminardemelilla.com/2012/02/10/la-ley-del-derribo-en-melilla/, (2) https://elalminardemelilla.com/, (3) https://elalminardemelilla.com/2011/10/08/la-desaparicion-del-viejo-real/

El derrumbe de la papelera


                 Esta papelera se derrumbó, oxidada por su base, el pasado viernes. El futuro del mobiliario urbano de metal en Melilla es muy corto. La humedad salina de la ciudad lo corroe todo. Esto es normal. Quizá el horizonte de pervivencia de este tipo de objetos oscile entre 5 y 10 años. Si las cosas durasen más tiempo no habría negocio para nadie. A todo esto se le llama obsolescencia y tiene diversas causas y modos. Contra el deterioro por los agentes ambientales no se puede luchar. Ninguna obra humana será eterna. Lo que sí es criticable y se llama dejadez y desidia es que la papelera se derrumbe un viernes en la calle Mar Chica, junto a la calle Pontevedra, y siga en el mismo lugar un domingo. Bastan poco más de cien palabras y tres fotografías para mostrar cuál es la gestión de esta ciudad.

               Nota: http://es.wikipedia.org/wiki/Obsolescencia

En la plaza Martinez Campos, del Rastro


 

                                          Tras el rastro del pescado y del deterioro urbano

                  La plaza Martínez Campos del Rastro es parte del centro de la ciudad. Sin embargo su estado es lamentable. La Empresa Municipal de la Vivienda sigue levantando edificios, pese a que más de la mitad de las viviendas edificadas hasta ahora siguen vacías y sin posibilidad de venta. Claro que las aves no piensan lo mismo y acuden, día tras día, tras el rastro del pescado que se vende en sus calles. Nada parece tener solución en Melilla. Como tampoco parece tenerla el deterioro constante del mobiliario urbano. Del problema del tráfico en la zona ya se ha escrito en El Alminar de modo constante. La circulación de vehículos en sus calles hace que se la confunda con el caótico tráfico de El Cairo. Todo el barrio, que es muy comercial, huele a pescado, sensación olfativa que se incrementará con la llegada del calor. De las posibilidades de aparcar mejor es no escribir nada, salvo que uno vaya por las tardes, a las horas en las que casi nadie necesita ir allí. Los comerciantes de la zona se quejan de modo constante de la suciedad, de los problemas de inseguridad que padece, pese a ser uno de los motores económicos de la ciudad. El menudeo de la droga está instalado en algunas de sus principales calles. El entorno no es seguro a partir de unas determinadas horas, pese a que hay locales de comidas populares y la gran cantidad de establecimientos comerciales existentes en él. En teoría, El Rastro es uno de los posibles reclamos turísticos de la ciudad, con la Mezquita de García Cabrelles, la fuente del Bombillo y algunos edificios modernistas, como principales focos de atracción. Todo esto hace inexplicable que se encuentre en tan lamentable estado. Es un entorno decadente y en ruina constante. No existe un plan de desarrollo uniforme para la ciudad. La mayor parte del dinero solo se emplea en las mismas zonas de la ciudad, olvidando otras de modo constante. El Rastro es una de ellas.

               Es igual el número de veces que se haya escrito sobre algo, y el tiempo desde que se haya escrito la última vez. En Melilla todo sigue siempre igual, en el mejor de los casos; si no peor, lo que suele también ocurrir con bastante frecuencia. El único modo de no saber en qué estado se encuentran las cosas, es no pasar por ellas. Eso es algo que no puede hacer alguien que trabaja y tiene su medio de vida en la zona o quien reside en ella.

            Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/15/en-el-rastro-de-emvismesa/