Archivo diario: 9 marzo, 2014

El bebedero de los patos


    La expresión que da título a esta entrada se utiliza en un sentido muy distinto, pero aquí vamos a escribir sensu estricto, sobre el bebedero de los patos del Parque Forestal, que ofrece un aspecto bastante desagradable, sucio y casi enfermizo. Las deyecciones de los patos no parecen tener un aspecto saludable, y si el agua que beben es esa, podemos entender el estado de las mismas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, como en muchos otros, no queda más remedio que hacerlas. A los animales hay que tenerlos en las condiciones de limpieza e higiene adecuadas. He visto muchos estanques de patos, cines y otras aves palmípedas, y en ningún lugar se puede ver tales condiciones ambientales. Los patos suelen beber del mismo estanque en el que se encuentran, porque ellos saben si el agua está limpia. Los niveles de abandono y suciedad de los patos en el parque Lobera parecían difíciles de superar, pero a este paso, se conseguirá alcanzar en breve tiempo.

             La ventaja que presentaba la estancia de los patos en el parque Lobera, es que aquel es un lugar fresco y agradable, y este no lo es. Es un lugar incómodo, sin sombra y de no excesivos buenos olores  en cuanto el calor aprieta. La aves no dan la sensación ni de estar limpias ni a gusto y yo diría, que cada vez hay menos.

             La única diferencia entre el estanque de La Granja de San Ildefonso y el del Parque Forestal de Melilla, está en el cuidado y en el mantenimiento.

Tardes del Parque Forestal


        Las tardes forestales de lo que fuera La Granja Agrícola, todavía son frías y húmedas. En el momento en el que el Sol se oculta, un aire frío y húmedo, que corta la carne como un cuchillo, recorre todas la superficie del parque. Las personas que estamos allí, abandonamos el lugar en dos turnos. El primero, el más previsor con su salud, se va en cuanto el astro solar desaparece y el aire frio se adueña del entorno. El segundo y más arriesgado, aguanta hasta la penumbra, hasta ese momento en el que todos los gatos se vuelven pardos.  Es un parque sin termino medio, o se lucha contra la mordedura  del frío, o el calor veraniego lo convierte en una planchar ardiente. Pero no es ese el tema de esta entrada sino la de sus aguas, que un día albergaron vida; carpas, ranas, tortugas, etc.

        Buscando entre los inmensos archivos del Alminar, encontré estas fotografías de febrero de 2011, cuando el gran estanque tenía carpas y sus aguas no parecían tan turbias, tenían un apreciable estado de transparencia. Hoy el parque oscila entre diferentes grados de conservación, más cercanos hacia el lento deterioro, que el de un estado óptimo, pero a las ingentes cantidades allí invertidas. La fragmentación de contratos y todos los vicios administrativos señalados por el Tribunal de Cuentas, empezaron aquí.

      Nota: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/

                    (2) https://elalminardemelilla.com/2014/02/18/de-laguna-a-charco/