Al llegar a España como primer Rey Borbón en 1700, a Felipe V le ocurrió los mismo que a Carlos I de España, primer Rey Habsburgo, en 1516, y es que se encontró con una guerra. La de las Comunidades en el caso del primer Austria, con final en 1521. Felipe V se encontró con la guerra de sucesión, que no de secesión. Sin embargo, aunque la parte final y más conocida sea la guerra en Cataluña, no es menos cierto que el que lideró esta «guerra dinástica» fue el Reino de Aragón, juntos con los Reinos de Valencia, Mallorca y el Principado de Cataluña, que apoyaron al archiduque Carlos Francisco de Habsburgo. Este guerra se prolongaría a lo largo de 15 años, entre 1701 y 1715.
Los Decretos de Nueva Planta fueron aboliendo los derechos e Instituciones de los Reinos hispánicos. Los derechos y fueros de Valencia y Aragón se abolieron en 1707, los de Mallorca en 1715 y finalmente los de Cataluña en 1716. España dejó de ser una suma de Reinos, para constituirse en un Reino y Corona unificadas en la persona de Felipe V. En realidad, los Decretos de Nueva Planta o «nueva implantación» de la Monarquía, afectatoj incluso a los derechos e Instituciones de Castilla. No dejó títere con cabeza, o por decirlo de otro modo, dejó a una sola cabeza como representante de la monarquía. El monarca español ya no era un «primus inter pares», sino una sola cabeza reinante.
La división dinástica entre los Borbones y sus partidarios, y los Habsburgo y los suyos, conocidos como «carlistas», siguió vigente durante los dos siglos posteriores, originando tres guerras carlistas, que marcarían todo el siglo XIX español. Incluso en el golpe de Estado franquista, estuvieron presentes los carlistas, como la facción más tradicionalista e inmovilista del nuevo Régimen, instaurado tras la Guerra Civil (1936-1939). Las cuestiones de fondo distan mucho de estar resueltas, aun cuando ahora ya no se reclame el regreso de un representante de los Habsburgo, sino la proclamación de la república en Cataluña.
Ni en historia, ni en política, ni en filosofía, religión, o en ninguna otra materia pueden proclamarse verdades que sean absolutas, o tenidas como tales por todas y todos. Quien quiera o pretenda una justificación para su causa, la hallará en cualquier lado, o lugar recóndito de la historia. No es que todo sea relativo, sino que aquello que pretendemos como verdades son muy afirmaciones muy parciales, porque la historia humana es un tapiz, en el que no sobra ningún hilo. De todo el conjunto de verdades posibles, las políticas vales son las más efímeras. Valen solo para un día, una situación, o para un curso político.
Real Colegiata de la Granja de San Ildefonso
El ejercicio del Poder agota, las guerras desgastan mucho, y más si se producen entre gentes de una misma nación. Felipe V quiso anteponer la capilla y Real Colegiata de la Santísima Trinidad por delante de su Palacio, para que la fe lo protegiese. Abdicó en su hijo Luis, como hiciera dos siglos antes el emperador Carlos V. La repentina muerte de este efímero monarca, Luis I, le obligó a reinar hasta el último de sus días, que acaeció un 9 de julio de 1746. Desde entonces, este monarca, tan odiado en el Reino de Aragón y en el Principado de Cataluña, descansa en la Real Colegiata de San Ildefonso, junto a su esposa Isabel de Farnesio.
El falso mito de Franco en la defensa de Melilla en 1921
Enrique Delgado
El día 31 de julio de 1921, las fuerzas de Abdelkrim ya no tenían ninguna posibilidad de intentar un asalto, ni siquiera un asedio, de la entonces plaza de Melilla. Entre otras cosas porque las fuerzas de Abdelkrim no eran un ejército regular, y tampoco tenían la cohesión interna de un ejército, con su disposición táctica. En la llanura de Annual se encontraron en una situación de ventaja posicional, que supieron aprovechar de modo completo. Fue un golpe sorpresa y también de suerte, con el que obtuvo una victoria resonante pero de una magnitud inesperada. El Ejército español se derrumbó solo, porque careció de un mando firme, y porque el pánico se apoderó de la oficialidad, que dejó a las unidades de soldados a su suerte en el campo de batalla. Muerto el general Silvestre, la desbandada y retirada se llevó a cabo como Dios dio a entender a cada uno.
Solo el general Navarro y su columna, recompuso un mínimo orden, llevando las tropas a Ben Tieb primero, luego a Dar Drius y finalmente a Monte Arruit, en donde se consumó la catástrofe y la hecatombe, el día 9 de agosto de 1921. Quedaron ejemplos muy honrosos, como el del Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera y la Caballería de Alcántara, el coronel Gabriel de Morales, o el comandante Julio Benítez. También los de muchísimos soldados y algunos oficiales que se defendieron con el honor exigido, pero que sucumbieron igualmente, muchos de ellos como héroes anónimos. La desbandada, los errores de la retirada, descompusieron al ejército, multiplicando las bajas y aumentando la victoria de de los rifeños
En el año 9 dC, el cónsul Publio Quintilio Varo, expuso irresponsablemente a sus ejército, tres legiones, a la aniquilación en el bosque de Teutoburgo. En 1921, el general Manuel Fernández Silvestre, hizo lo mismo con su ejército, al adentrarse en un territorio no controlado. En ambos casos, solo el suicidio les evitó la deshonra personal, pero entregaron sus ejércitos al desastre y a la aniquilación. Teutoburgo y Annual están en el libro de grandes masacres militares de la historia.
Las noticias se publicaban en Melilla con tres días de retraso. El viernes 22 de julio, con el desastre ya completado, El Telegrama del Rif informaba de la marcha hacia Annual del Comandante General Fernández Silvestre, el martes día 19. En Melilla se estaba leyendo la noticia ese viernes, pero Silvestre estaba ya muerto y el ejército español aniquilado.
La llegada del Ejército de España
La resistencia de la columna de Navarro, en la ruta de la muerte (Ben Tieb-Dar Drius-Tiztutin-Monte Arruit), entre el 21 y 30 de julio, retrasó y contuvo lo suficiente el avance del ejército de Abdelkrim, que era una suma de cábilas. En esos días arribaron hasta Melilla las mejores unidades del Ejercito de España, en la lista que ahora publicamos, por orden de llegada, según refleja la prensa. El sábado 23 de julio la ciudad de Melilla se encuentra con la cruda realidad. El ejército oriental ya no existe. La censura de prensa se impone. La población se concentra en el puerto y allí permanecerá hasta final de mes. Las tropas entran, pero nadie sale. Ese mismo día llegó a la ciudad el Alto Comisario de España en Marruecos, el general Dámaso Berenguer, quien siempre receló del ya fallecido general Silvestre. Berenguer alcanza la ciudad en el cañonero Bonifaz.
Las cábilas que siempre combatieron a los castellanos desde 1497 (Beni Sicar, Mazuza, Beni Sidel, Beni Bu Ifrur, Ulad Settut y Ulad Chaib), permanecen ahora al lado de la ciudad, de España. Ellas también contribuirán a la salvación de la ciudad. El Ejército, con el general Sanjurjo al frente, llega a partir del día 25. Las tropas llegan al puerto de la ciudad, y desde allí, unas van a los cuarteles y otras directamente a las líneas del frente. Sanjurjo asienta su cuartel general en Sidi Hamed el Hach y conforma un triple línea defensiva. El día 31 de julio, decenas de batallones, compañías y regimientos del Ejército español están en el perímetro de la ciudad. Son casi 30.000 hombres, pertrechados con los mejores materiales de guerra y equipos. Abdelkrim ya no tenía ninguna posibilidad de conquistar Melilla.
Diez días después, ni la prensa de Melilla, ni la de ninguna otras ciudad de España, mencionan al comandante Franco. Desde El Alminar les animamos a comprobarlo. En ningún caso salvó a Melilla. Ese mérito le correspondió al Ejército llegado desde todos los lugares de España, y a los miles de hijos que las madres españolas enviaron a las tierras de Melilla, y a los que no volvieron a ver nunca.
Batallones y regimientos llegados a Melilla
Fecha
Nomenclator
Clase
Buque
Procedencia
Mando
25/07/1921
Batallón Regimiento de la Corona
Infantería
Isla de Menorca
Almería
Tte. Coronel Barrera Baus
Banderas Tercio de Extranjeros
Infantería
Ciudad de Cádiz
Ceuta
Tte. Coronel Millán Astray
Batería de Montaña
Mixta
Cirilo Amorós
Ceuta
Batallón Regimiento de Granada nº 34
Infantería
Marqués de Campos
Sevilla
Tte. Coronel Antono Eugenia López
Batallón Regimiento de Borbón
Infantería
Vicente de la Roda
Málaga
Tte.Coronel Manuel Gatín Muñoz
Batallón Regimiento de Sevilla nº 33
Ametralladoras
Roger de Flor
Sevilla
Tte. Coronel José García-Aldave
Tabores de Regulares Indígenas
Infantería
Escolano
Ceuta
Tte. Coronel Santiago González Tablas
Batallón Regimiento de Extremadura
Infantería
Hespérides
Badajoz
Tte. Coronel Muñoz
Batallón Regimiento de Castilla
Infantería
Atlante
Badajoz
Tte. Coronel Álvarez Agudo
Batallón Regimiento de España
Infantería
Vicente Puchol
Lorca
Tte. Coronel Vicente Díaz García
26/07/1921
Batallón Regimiento de la Reina
Infantería
Córdoba
Cía. Regimiento de España
Ametralladoras
Lorca
Capitán Rodriguez
Baterías de Montaña y Cuarto Ligero
Mixta
Granada
Cía. Regimiento de Telégrafos
Transmiisones
Madrid
Capitán Bordón
Batallón Regimiento de Córdoba
Infantería
Córdoba
Luis Angosto Palma
Cía de Sanidad Militar
Sanidad
Madrid
Capitán Lasso
Batería Regimiento de Ceuta
Mixta
Ceuta
capitán Molina
27/07/1921
Batallón Regimiento de Otumba
Infantería
Cullera
Valencia
Cía Regimiento de Ingenieros
Ingenieros
Vicente la Roda
Valencia
Tte. Coronel Carmelo Castañón
Batería Regimiento de Artillería Ligera
Artillería
Monte Toro
Granada
Regimiento de Gravelinas nº 41
Infantería
Cabo Creux
Badajoz
Tte. Coronel Zacarías García
Regimiento de Segovia nº 75
Infantería
Cabo Creux
Cáceres
Tte. Coronel Joaquín Gutiérrez
Cías Regimiento de Tetuán nº 45
Ametralladores
Vicente la Roda
Castellón de la Plana
Capitanes Caravera y Rodríguez
28/07/1921
Batalllón Regimiento de Tetuán nº 45
Infantería
Romeu
Castellón de la Plana
Tte. Coronel Felix Molins
Baterías 6º Regimiento Ligero
Artillería
Vicente Ferrer
Valencia
Tte. Coronel Leopoldo Salgado
30/07/1921
Regimiento Húsares de la Princesa y Pavía
Infantería
Madrid
General Cabanellas
La placa mitificadora de Franco
Francisco Franco, entonces comandante, no tuvo un papel relevante en las operaciones de socorro a Melilla, que destacara por encima de las Unidades militares y nombres de oficiales ya mencionadas. Su presencia en el pabellón militar de la calle Castillejos se producirá en 1924, y como jefe accidental del Tercio, pues no era coronel, tras la muerte de Valenzuela. La placa actual es completamente falsa en su texto, Fue colocada allí en 2017, sustituyendo una anterior (1972), y en una clara finta a la Ley de Memoria Histórica vigente, pues sigue enalteciendo a Franco. Allí tienen su residencia oficial los jefes del Tercio. enaltecer al tercer Jefe de la Legión, sigue siendo franquismo tardío.
Al Ministerio de Defensa, antaño Ministerio de la Guerra, 100 años después, le seguimos pidiendo lo mismo. El número oficial de bajas y el nombre de todos los muertos y desaparecidos.
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Justo en el lugar en que fue quemado Giordano Bruno el 17 de febrero de 1600, en el Campo di Fiori, no muy lejos del Vaticano, y frente al Castello di Sant Angelo, se alza la estatua conmemorativa del fraile dominico nacido en Nola. La Orden de los predicadores de Santo Domingo, que tuvo a su cargo la dirección de la Inquisición, veía como se quemaba a uno de sus más eminentes pensadores. Desafiar la posición imperante tiene sus riesgos, pero no por ello debe dejar de defenderse la verdad.
En Roma existió un personaje al que se conocía como Catón el censor, y Bruno advertía: «No temáis, pues estos Catones serán muy ciegos y locos si no saben descubrir lo que se esconde bajo estos Silenos«. Era una advertencia a no conformarse con la apariencia de las cosas. Hay que buscar, y mirar por debajo y por detrás de lo que se ve. Esto es así en El Alminar desde hace una década.
En la Cena de las Cenizas, de inquietante y premonitorio título, Bruno, que era muy irónico, describe la teorías de los contrarios, y es verdad que siempre hay una visión y su opuesta, y entre ellas nos movemos siempre. La Cena, redactada en forma de diálogo, es en realidad una conversación consigo mismo, pues alude muchas veces al Nolano, patronímico de Nola, su ciudad natalicia. En 1543 Nicolás Copérnico ya había formulado su teoría heliocéntrica, a la que Bruno dará carácter y forma filosófica y teológica, que lo situará en la diana de la Inquisición. Estamos en la tesitura de estar a favor o en contra, disyuntiva de la que no nos dejan escapar.
Giordano Bruno, de la Orden de Predicadores, no se contentó con el solo seguimiento de las teorías científicas, sino que quiere extenderlas a otros campos, con lo que chocará de modo inexorable con el yugo Tridentino. Cuando recita al gran profeta Isaías: El buey conoce a su dueño (Dios) y el asno sabe buscar su pesebre (Jesucristo), lo hace con una intención prístina, pero no era una observación que La Inquisición dejara pasar como si no la hubiera leído, o como si no la hubieras dicho. Roma podía tolerar lo del heliocentrismo, e incluso la rotación terrestre, pero no algo así.
Ningún objeto natural es puramente redondo, decía Bruno, o sea, perfecto, y esto ya sí empezaba a oler a humo, porque negar la perfección del Universo, era poner en cuestión la Creación. El círculo pitagórico es perfecto, pero es una creación humana. Ninguna órbita es redonda, sino elíptica. Todos los planetas se achatan en los polos. No solo puede existir un planeta habitable, sino muchos, en los que se den las mismas condiciones. Esto quiere decir, por extensión, que no solo nuestro pensamiento, obras y mundo pueden ser perfectos, sino que también pueden caber esas perfecciones en los otros, o en otro lugar.
Las Escrituras Sagradas son contendidos y normas morales, pero no contienen verdades científicas. Son y sirven para un propósito, pero para todo lo demás hay que pensar por nosotros mismos.
Cruces , signos y símbolos
Como en otros autos de fe, a Bruno, un sacerdote le acercó una cruz con una pértiga, para que la besara y se arrepintiera, con las llamas ya encendidas. Como era lógico, giró la cabeza hacia otro lado. En los últimos tiempos, se están retirando «cruces de los caídos» en diversos lugares de España, lo que está creando polémicas bastante agrias. Una cruz en esas condiciones, sin valor histórico, es solo un artefacto callejero. Es una cosa distinta una cruz consagrada o una cruz histórica, como la de La inquisición en Sevilla, erigida para conmemorar el lugar en donde se produjo una quema de herejes en la capital hispalense (1781). No es que sea una cruz inquisitorial, sino que se la denomina así.
La retirada de una cruz de los caídos en Aguilar de la Frontera, ha originado polémicas en donde la gente opinante, comete delitos verbales. Algo muy usual en estos tiempos, en los que se muestran que las mentalidades que denunciaba Bruno, y que le llevaron a la hoguera, siguen plenamente vigentes y actuales. La gente se declara dispuesta a matar si es preciso, por la simple defensa de un objeto.
Esto es terrible, pero como dijera el Nolano, todo tiene un valor y también su opuesto. Con esa cruz que se defiende ciegamente, se quemó también a la religiosa Beata Dolores en Sevilla. La cruces de los caídos, hábilmente reciclada en Melilla por la presión del COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas) albergan también un significado tenebroso. Lo decía también Don Quijote: «Guárdate Sancho, que detrás de la cruz también está el diablo». Todo esto hay que entenderlo siempre del modo más extenso posible.
Todos conocen la leyenda. Muchos conocen la historia, pero muy pocos conocen la verdad.
Mehmet II, Fatih
Vlad Drácula
Poenari, castillo de Drácula
Acontecimientos políticos han traído a la actualidad una vieja historia ya olvidada, la de Mehmet II el Fatih, conquistador de Constantinopla, y la de Vlad Drácula. El primero era hijo del sultán Murat Han, y el segundo de Vlad Dracul, de la orden del Dragón, voivoda de Transilvania y Valaquia.
Cuando queremos decir que algo es imprevisible e inestable, decimos que es balcánico, porque en esa región europea que llega hasta Los Cárpatos, nada puede predecirse. Todo parece estar en calma hasta que estalla. Es la tercera gran península europea.
El Imperio romano de Oriente y que en Europa conocemos como bizantino, cambió la historia del mundo, ya que su existencia en el siglo VII obligó a que la expansión árabe tuviera que dirirgirse hacia el norte de África y buscará la penetración en por el sur, por el Estrecho de Gibraltar. En los siglos sucesivos contuvo la expansión del Imperio Otomano, que apuntaba al corazón de Europa. Los Balcanes sufrían las constantes invasiones otomanas por parte de Murat, pero los reinos estaban divididos entre los de tradición católica (Hungría) y los de obediencia ortodoxa (Rumanía). Hasta 1451, fecha de su muerte, el sultán Murat estaba reduciendo el Imperio Bizantino a poco más que el área de Constantinopla. En los planes de Murat no entraba la conquista la ciudad.
En aquello tiempos, era frecuente que los hijos fueran a la vez garantía y rehenes de los pactos. Por esta razón Drácula y su hermano Radu fueron enviados a la corte de Murat, junto a su propio hijo, Mehmet Celebi. Fueron compañeros de estudios hasta 1448, cuando Vlad Drácula fue liberado y regreso a Transilvania para recuperar el poder para la orden del Dragón. Los amigos y compañeros de estudios acabarían siendo encarnizados rivales, e igualmente crueles. En todos los artículos aparecidos en estas últimas semanas, tras la reconversión de Santa Sofía en mezquita, no se ha mencionado la relación entre el Fatih y Vlad Tepes, el empalador, cruelísima técnica que aprendió en sus años en la corte otomana en Edirne.
¿Cuál es la verdad en la historia? Dicen que no hay mejor cuña que la de la misma madera, y eso fue Vlad Tepes para los otomanos. Quien mejor los conocía acabó siendo su peor pesadilla y enemigo. De todos los nombres de aquel tiempo hay dos que no han sido olvidados, Mehmet y Vlad.
En 1453, con la neutralidad del reino católico de Hungría, Mehmet conquistó Constantinopla. Radu Drácula se quedó en la corte otomana, convirtiéndose en consejero de confianza del Fatih, del que se cuenta que su intimidad fue total con el nuevo sultán. Radu tenía el sobrenombre de «el hermoso».
En los siguientes 20 años, Drácula unificó el reino de Transilvania e impidió una vez tras otra, los intentos de invasión del sultán Mehmet y sus tropas, a las que derrotaba en todas las batallas , con una crueldad extrema. En una ocasión estuvo incluso a punto de capturar al Fatih. En 1476, en la región de Bucarest, Drácula fue derrotado. Su cabeza fue enviada a Constantinopla y allí clavada en la muralla. Mehmet II el Fatih, obtuvo la gloria de Constantinopla, pero no encontró la paz tras la conquista. Vlad Drácula se lo impidió. Mehmet II murió solo 5 años después que Drácula.
Nota: Vlad, la novela de Drácula, C. G. Humphreys. Edit. Zeta.
En la tarde noche del 28 de mayo de 1453, Constantino XI paleólogo, convocó al pueblo, a los defensores, a los nobles y a todo el clero en el majestuoso tempo de Santa Sofía, no llamado así por invocación a una determinada santa, sino en honor de la sagrada o santa sabiduría; a la que sería la última misa como catedral cristiana, del templo religioso más portentoso de toda la cristiandad.
El escritor Stefan Zweig, selecciona y narra la caída de Constantinopla, entre los 14 episodios de su libro Momentos estelares de la Humanidad. Al otro lado de los ya deteriorados muros de Teodosio, espera el inmenso ejercito del sultán otomano Mehmet II, preparado para la conquista más famosa de toda la historia humana, la que separa la Edad Media del Renacimiento, aunque estos límites sean arbitrarios.
La última liturgia de la ciudad de Constantino, de la ciudad consagrada a la virgen María, duro hasta la madrugada del día siguiente, el 29, que marca el colapso final del imperio bizantino, con la pérdida de su más preciada ciudad, y su definitiva desaparición en la historia.
La gran catedral de Santa Sofía permaneció iluminada por miles de lámparas y velas a lo largo de toda la tarde-noche, envuelta en el denso aroma del incienso, acompañados con el sonido de miles de plegarias y y de los hipnóticos cantos bizantinos, en espera de un socorro que nunca llegó. Europa, el Papado, la Gran Venecia, sus aliados balcánicos, miraron hacia otro lado en la hora final, en una conjunción de desinterés, que aún hoy resulta incomprensible, porque la petición de socorro de Constantino XI fue muy clara, es más, llegó a realizar el gesto al que tenían más aversión los griegos, el del reconocimiento por parte de Constantinopla, de la primacía del obispo de Roma, o sea, el Papa. Sin embargo, Roma, siempre recelosa, no creyó en este gesto y dejó caer la ciudad, hermana en la fe de Cristo, pero que también era su mayor rival.
Hubo grandes héroes en la defensa final de Constantinopla, pero que no han pasado a la historia, porque hasta los cronistas sucumbieron en la defensa de la ciudad. En el amanecer del día 29 de mayo ya quedó claro que no habría milagro, ni tampoco socorro. Cuando las tropas de élite llegaron hasta la gran catedral de Santa Sofía, seguía abarrotada de gente. La orden, eso sí, era no tocar una sola baldosa de la gran basílica bizantina (bajo pena de la vida) que fuera la luz del mundo durante las tinieblas de la Edad Media.
Una a una fueron siendo ocupadas todas las iglesias, monasterios y casas de Constantinopla, que sufrieron un duro proceso de saqueo y destrucción. Dicen que Mehmet II, ya declarado como fatih (conquistador) exclamó: «Pobre ciudad que hemos entregado al pillaje y la destrucción»¹. Con el tiempo, Mehmet II reconstruyó la ciudad, sus monasterios e iglesias, pero bajo la nueva condición de mezquitas. Gran parte del legado bizantino sigue presente en Estambul, bajo la forma de patrimonio cultural.
La cuestión de Constantinopla es importantísima y seguirá viva hasta el fin de los tiempos, sobre todo para la iglesia católica y su pretensión de unidad. La Iglesia ortodoxa de Grecia difícilmente perdonará a Roma la caída de la que considera su capital espiritual en 1453, y la omisión de la ayuda solicitada, pese a que se cumplió lo exigido por Roma. Sin embargo, pese a la traumática y definitiva desaparición de la capital bizantina, existe otro saqueo que los ortodoxos griegos no olvidarán jamás, mucho más bárbaro que el final, el de 1204, y que sí contó con cronistas. Constantinopla fue saqueada de modo inmisericorde por los soldados papales de la IV Cruzada.
Nota: ¹La Caída de Constantinopla, Sir Steven Runciman.
La República de Mongolia, capital Ulan Bator. Esto es casi todo lo que sabemos de este país de las estepas, situado entre China y Rusia, y muy cercano en su frontera norte al lago Baikal. En el décimo año de existencia del Alminar, solo se han producido 7 visitas desde allí hasta este blog, en el que en alguna ocasión, ya han entrado casi todos los países del mundo.
Es un país de clima frío extremo, poblado solo por 3 millones de personas, aunque su territorio se encuentra el desierto del Gobi. Mongolia proporcionó un nombre al mundo, pero imborrable, el del Gran Gengis Kan, que extendió su imperio desde la estepas de Asia oriental, hasta las mismas puerta de Europa, en Hungría. Fundó un imperio similar en extensión al de Alejandro Magno o el mismísimo Imperio Romano.
La creencia religiosa mayoritaria es el budismo, que profesa algo más del 50% de la población, mientras que el siguiente grupo lo constituye la «irreligión» o ausencia total de cualquier creencia, y que engloba al 38% de sus habitantes. El islam y el cristianismo son casi irrelevantes, sumando apenas un 5% entre ambas creencias.
Mongolia está hoy en el mapa mundial del coronavirus por una razón, tiene solo 16 + casos y ningún fallecido, de los cuales solo 12 son activos. Pasados ya dos meses de la expansión de la epidemia, se puede observar como en los países asiáticos tiene una incidencia muy baja de infección por covid-19. Incluso en los países en donde más ha azotado la epidemia, como Irán, la cifra de víctimas mortales (4357) está muy alejada de las de los países europeos como Italia, España o Francia.Turkmenistán y Tajikistán, no tienen ningún caso confirmado. La expansión e incidencia es más lenta en los países de Europa oriental. El arrasado Yemen, tiene un solo caso confirmado.
La epidemia de Peste Negra del siglo XIV (1346), vino a lomos de los jinetes mongoles, desde las lejanas estepas da Asia, durante el asedio a la ciudad bizantina de Caffa.
Escribimos anteriormente y lo volvemos a hacer, diciendo que la expansión de la pandemia, que dista mucho de estar concluida, aportará muchos datos sobre la desigual incidencia, tanto en países próximos al foco, como en los más alejados. Hay hechos que ahora mismo son muy difíciles de explicar. El Covid-19 parece haber saltado países enteros, y estallado con especial magnitud en la franja sureuropea occidental.
Todos los estudiantes de España hemos aprendido estos dos datos: La Bíblia Políglota Complutensefue la 1ª Biblia editada en España (1520), pero en hebreo, griego, latín y arameo. Esto la convertía en inservible para el 99% de la población. La Biblia Vulgata Latina fue traducida al castellano y publicada en 1807 por primera vez. Esto quiere decir que hasta el siglo XIX, el 90% de la población española no pudo leer la Biblia en su lengua vernácula, hasta esa tardía fecha.
Estos dos datos son correctos, pero faltan aquellos que fueron ocultados durante 4 siglos, y que siguen sin estar en el acerbo común de los estudiantes. El primer traductor de los Evangelios al castellano fue Francisco de Enzinas, hijo de una acomodada familia de Burgos, publicó su traducción de los evangelios en 1543 en Amberes, cuando ya era un proscrito de La Inquisición. Murió en Estrasburgo el 30 de diciembre de 1552 a causa de la Peste Negra, con tan solo 34 años.Su nombre está todavía más oculto que el de JuanPérez de Pineda, al que se considera como su primer traductor, aunque su edición fue publicada en 1556, apoyada eso sí, en la de Enzinas.
Juan Pérez de Pineda, fue un notable clérigo cordobés, impulsor del erasmismo en España e introductor de los textos reformados. Ocupó altos cargos eclesiales tanto en Roma como en Sevilla, hasta que el nuevo Arzobispo hispalense Fernando de Valdés y Salas le puso bajo la sospecha Inquisitorial. En 1550 Pérez de Pineda se vio obligado a huir de España.
Los primeros traductores de Las Escrituras al castellano
Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera no son nombre reales, o son los nombre en religión de dos frailes Jerónimos del monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla, la capital del protestantismo español en la mitad del siglo XVI. En 1550 La Inquisición ya tenía a la capital andaluza bajo su foco. La Inquisición registraba los barcos buscando copias no autorizadas de la Biblia, y de textos luteranos, que entraban en España por puertos y fronteras. La sola posesión de un texto protestante llevaba directamente al poseedor a prisión y probablemente a las llamas de la hoguera. Pérez de Pineda huyó de Sevilla hacia 1550.
Avisados Reina y Valera, huyen en 1557 hacia Ginebra, en donde les esperaba el ya huido Pérez de Pineda. Sin embargo, en el siglo XVI casi toda Europa pertenecía o estaba bajo la influencia del Imperio Español, por lo que no podían vivir seguros en casi ningún lado, y se veían obligados a mudarse de lugar de modo constante. Un edicto de la Inquisición, equivalía a una orden europea de búsqueda en nuestros tiempos.
Casiodoro de Reina encontró refugio un primer refugio en Londres en 1558, pero aun así se vio obligado a huir de modo constante. En una vida vertiginosa, Reina consiguió publicar los primeros 1600 ejemplares de su Biblia en castellano, en la ciudad de Basilea en 1569. Reina falleció en Frankfurt en 1594. Se le puede considerar el autor de la primera traducción de la Biblia al castellano, aunque esto no es un dato que sea del dominio común. Cipriano de Valera, fraile y compañero de Reina, fue también un pensador, lingüista y teólogo, huido igualmente a Londres, que publico además diversas obras, pero su nombre quedó para la historia, al publicar en 1602 una edición corregida y revisada de la Biblia de Reina, por eso, la edición de la Biblia protestante o reformada, es conocida por el sobrenombre de Reina-Valera.
Valera desapareció de la historia en una fecha posterior a 1602, probablemente en Londres, aunque no es seguro. Los datos biográficos sobre ambos son mínimos. La Inquisición consiguió interceptar todos los ejemplares de la Biblia de Reina, o del Oso, llamada así por figurar ese animal en su portada. Todo registro sobre ellos quedó borrado de la faz del Imperio español. Los tres religiosos mencionados, Pérez de Pineda, Reina y Valera, fueron quemados en efigie (in absentia), en el Auto de Fe de Sevilla del 26 de abril de 1562, junto a otros que sí fueron «relajados» en cuerpo presente.
Miguel de Cervantes y La Biblia
El insigne autor del Quijote tenía muchas virtudes, pero probablemente una de ellas no sería la de conocer y traducir el latín. La primera parte del Quijote apareció en 1605. Sin embargo, Cervantes cita de modo abundante textos de las Escrituras en castellano, según el estudio de Plutarco Bonilla Acosta, para la edición conmemorativa de la Biblia del Siglo de Oro. De ser así, constituiría un monumental desafío del más grande escritor español de todos los tiempos, a la todopoderosa Inquisición, de cuyas sospechas jamás se libró. Le protegió el enorme éxito del Quijote, y quizá explique la persecución judicial de la que fue objeto, y de su muerte casi en la pobreza, aunque sobre esto existe controversia. Lo que sí parece claro es que Cervantes tuvo acceso a los textos reformados, que la Santa Inquisición persiguió con celo hasta su abolición en 1808 por Napoleón Bonaparte.
Lo que también es un hecho es que la Biblia Reina-Valera es el segundo libro más editado y con mayor número de ejemplares impresos, solo por detrás de El Quijote.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.