La puerta olvidada


                Pero en la Historia, como en la vida humana, el deplorar lo sucedido no hace retroceder el tiempo, y no bastan mil años para recuperar lo que se perdió en una sola horaStefan Zweig

               Esta puerta lo prueba todo. Está olvidada, pero no sin vigilancia. Es el área 51 de la ciudad vieja. El espacio vedado al que nadie accede, en el que nadie mira. No hay permisos, no hay llaves. Stefan Zweig hace referencia a la Kerkaporta, la famosa puerta de las murallas de Bizancio que alguien dejó olvidada en la madrugada del 29 de mayo de 1453, y por la que entraron atemorizados, y luego en tropel, el más feroz de todos los cuerpos bélicos de infantería, el de los Jenízaros.

          Constantino XI Paleólogo había ganado el planteamiento del asedio al sultán Mehmet II, sin embargo, ese hecho inexplicable, el que esa puerta estuviera abierta en la mañana más decisiva de Constantinopla, dio un vuelco a la historia de aquel día, y posteriormente a la del mundo.

               Nosotros, aquí en nuestro blog, hablamos de otra puerta, o de un pasadizo, el de la Alafía o de la plaza de Armas, como lo denominamos en el primer artículo del año 2010. Hemos escrito mucho a lo largo de todos estos años, e incluso antes de la existencia del propio blog: porque antes de que existiese El Alminar, ya era. La vamos a volver a abrir, esta vez de manera definitiva, para que el viento de la historia se lleve toda la hojarasca y resplandezca la verdad.

              Nota: Esta entrada es solo un anuncio de la que está detrás de ella

 

Luis García-Alix y el asesinato de Lorca


                 

 

                  Melilla, la calle del ingeniero que detuvo a Federico García Lorca

             Luis García-Alix  Fernández, ingeniero de minas, estuvo presente en Melilla desde 1908 hasta 1928. Aparte de su actividad como ingeniero, también firmó proyectos como arquitecto, fue presidente de la Cámara de Comercio entre 1920 y 1924, secretario de Cruz Roja y su firma figura en algunos edificios notables de la ciudad, como el proyecto de garajes para Manuel Perelló en 1928, en el edificio que hoy conocemos como Teatro Perelló.

                              García-Alix Fernández, el tercer hombre

             Sin embargo, lo principal y determinante de su biografía está escamoteado a los melillenses, como es su pertenencia a la derecha radical de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) en la ciudad de Granada. Hasta aquí podría ser una biografía política al uso, de las que suelen ser recompensadas en nuestra ciudad. Es más, estamos en la ciudad que se atrevió a quitar el nombre de Lorca del edificio de la UNED, o a retirar el nombre de Gloria Fuertes de la ampliación del Parque Forestal, durante la etapa de gobierno (2000-2019).

              En Granada, desde siempre, han sido conocidos los nombres de los que fueron a la casa de los Rosales para detener al refugiado Federico García Lorca. Lo han sabido siempre, pero solo se ha podido publicar de modo reciente, junto con las fotografías. En el sistema de asesinatos políticos perpetrados en 1936 en España, el esquema de complicidades era muy importante, porque una participación diversa y amplia, procuraba el silencio de todos. Unos iban a detener, otros conducían, otros acompañaban y algunos disparaban. La implicación de todo el grupo promovía el silencio, que no la lealtad.

              En el caso de Federico hay hasta nueve nombres registrados. Tres fueron los que fueron a detener al poeta: Juan Luis Trescastro, Ramón Ruíz Alonso, y el ingeniero Luis García Alix-Fernández. Hemos consultado todas las fuentes posibles, y siempre aparece el nombre de García-Alix. Su nombre desapareció de la historia en la década de 1960 y ni siquiera se conoce el lugar o año de su fallecimiento. Su labor en Melilla no fue especialmente destacada, más bien todo lo contrario, pues ejerció como  arquitecto sin estar acreditado, y le fue retirada la licencia tras denuncias de otros arquitectos que ejercían su labor en la ciudad.

                                    Madrugada de agosto en Alfacar

             Federico García Lorca fue conducido a una fosa entre las localidades de Alfacar y Viznar en la madrugada del 19 de agosto de 1936, junto al maestro Dióscoro Galindo González y los anarquistas y banderilleros de profesión, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. En 2007, en una entrevista en el diario El País, el hispanista Ian Gibson hacía este comentario: «Todo lo que apuntaba al suceso estaba velado por un halo de leyenda en la zona. Nadie quería señalar, hablar era difícil y lo es aún hoy. Me revienta que la gente se calle lo que sabe».

                       Mario Garcés, escritor polifacético, en 10 Historias de España, apunta otros seis nombres al escuadrón encargado de los fusilamientos: Mariano Ajenjo, Antonio Benavides, Salvador Varo, Antonio Hernández, Fernando Correa y Juan Jiménez. Hay más, pero esto pasaron a la historia por la fortaleza histórica de la persona a la que iban a matar. También hemos consultado los textos de otros investigadores del asesinato de Lorca como Eduardo Molina Fajardo y Agustín Penón. No caben dudas sobre la participación de Luis García-Alix.

                             Hipótesis para la barriada de Las Palmeras

             La barriada de las Palmeras fue inaugurada a partir del año 2000, lo que ya nos sitúa en un horizonte determinado. Se quiso homenajear a ingenieros, arquitectos y abogados, y se escogieron diversos nombres para ello en distintos lugares de la ciudad.

              De los más de 100 arquitectos e ingenieros recopilados por el historiador Antonio Bravo en La ciudad de Melilla y sus autores, este nombre no es una de los más significados ni relevante, por lo que no puede entenderse el motivo de su inclusión en el callejero de la ciudad. Se trata de un nombre oscuro, por lo que siempre puede surgir la duda de que alguien sí conociera ciertos datos y se decidiera por él. La hipótesis más tranquilizadora sería la de la siempre recurrente ignorancia. Da igual. Ese nombre debe salir del callejero de Melilla este mismo mes de junio, aunque solo queden 8 días.

                Como apunta Ian Gibson, en cada localidad hay quienes saben todo y conocen todos los nombres, e incluso puede que guarden hasta documentos. Su única misión es permanecer en silencio hasta que algo se descubre. Por contra, también existen colaboradores de la verdad, histórica en este caso, como el periodista freelancer Antonio Ruíz, que me proporcionaba esta mañana el soplo y las pistas para descubrir el insólito secreto del callejero de Melilla. Tenemos situado en el callejero, a un implicado en el arresto, detención y muerte de Federico García Lorca.

                       Nota:https://www.elindependientedegranada.es/cultura/hallado-retrato-que-dio-dos-tiros-garcia-lorca-culo-maricon. Fotografías Getty Images.

 

El Foso de los Carneros


 

             Unas letrinas centenarias, un arco enterrado, una vieja garita, pasadizos de galerías y algunos otros restos. Todo eso hay en el siempre enigmático Foso de los Carneros. Siempre intentan disuadir del mismo modo: «esto es una obra privada, el terreno es militar, no se puede pasar», pero da igual. Aunque solo sea hacer fotos, las normas del Área 51, el terreno acotado en donde nadie puede entrar, rigen en cualquier punto del perímetro.

                  Imaginemos una Melilla muy distinta, sobre una misma plataforma, la de los últimos años del siglo XV, la que vieron los soldados de Medina Sidonia. Una ciudad edificada sobre una misma plataforma, desde la muralla de la Florentina, hasta la Alcazaba. Los tres fosos (Santiago, Hornabeque y Carneros), que dividieron la Melilla en cuatro recintos están excavados a mano, a lo largo de dos siglos, con pico y pala. La inmensa obra se tragó cualquier vestigio de la ciudad original.

    Se reutilizaron los materiales (piedra, sillares, ladrillos), por eso aparecen dislocados en cualquier punto de las murallas. La caliza junto al ladrillo y en medio el asperón, o la piedra negra del Gurugú. La murallas se cayeron, derribaron o las hundieron los temporales y había que rehacerlas una y otra vez. Sin embargo, las piedras tienen memoria, y estén situadas en donde estén situadas, siempre hablan, para quien quiere escucharlas.

       Entre Rusadir, la colonia púnico-romana, y la Malila fundada por el Califato de Córdoba no hay continuidad histórica. El nexo de unión, como señalara el historiador Enrique Gozalbes Cravioto, es el elemento poblacional, o sea, los mauritanos. Es indudable que entre uno y otro periodo histórico, la población indígena habitó la zona, y el propio peñón rocoso, más grande y sin las discontinuidades actuales. Los fosos eran un elemento defensivo. En este foso existió una noria de la ciudad musulmana e incluso un potente manantial de época indeterminada, pero que ya conocían los romanos.

           Un buen colaborador de este blog, ya ausente, Corona 71, nos advertía de que no desveláramos ninguno de los secretos que alberga este foso, salvo los estrictamente históricos, que por otro lado es lo que hemos hecho siempre. Escribir acerca de Melilla y de su historia real. Es cierto que el terreno es de titularidad del Ministerio de Defensa, pero las fotos se pueden hacer desde cualquier lugar.

            El Alminar de Melilla recibe soplos, confidencias, sugerencias sobre lo que está sucediendo en un lugar u otro. Por ello, en un lugar lleno de historia, hemos acudido a desvelar aquello que ocultan para la historia de la ciudad. Hemos encontrado unas antiguas letrinas, una arco que arranca desde la tierra, la entrada a una de las galerías de minas, y algún que otro resto histórico de dudosa clasificación.  Una cosa sí podemos afirmar, y es que casi todo lo que está a la vista en la ciudad vieja, es de factura castellana, pero lo que está por debajo del suelo, como ese resto de arco, puede pertenecer a la etapa anterior de la ciudad, la del dominio califal. El ladrillo rojo es siempre sospechoso. Los reyes de este material de construcción fueron los romanos, bizantinos y árabes, por este orden.

 

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/01/05/el-cementerio-de-los-malditos/

A ras de suelo


Quien quiera alcanzar el cielo, debe excavar el suelo

       Esta máxima debe prevalecer como norma de vida. Quien quiera mantenerse elevado debe saber que tarde o temprano pisará el suelo. Quien crea que esta por encima de cualquier contingencia debe saber que aquello que más se teme, acabará sucediendo. Para no perder nunca el sentido de la realidad, debe pisarse siempre el terreno.

           En el Alminar, desde el principio, nos hemos mantenido a ras de suelo, desde cuando nos leían 40, hasta que cuando la media eran 600 visitas diarias. Hemos bajado a las zanjas, nos hemos metido en cuevas, se nos ha pegado el polvo del camino. Nuestros mayores descubrimientos estaban bajo la tierra. Nos hemos ocupado de los vivos y también de los muertos.

              Cuando decimos que todo lo que tiene principio también tendrá final, está claro que también es valido para este blog, porque cualquier máxima o consejo, debe ser aplicada primero sobre uno mismo. Ese fue el gran descubrimiento ético de Kant.

                                    Casa del Reloj, a suelo abierto

              El perfil orográfico del campo de Melilla era muy distinto al actual. Lo que hoy nos parece un perímetro llano con varias elevaciones, era en el pasado un perfil muy ondulante en claro descenso hacia la línea de costa. Tras lo acuerdos de 1860, y con el ensanche de la ciudad, se desmontaron cerros, se rebajaron perfiles y se explanó todo lo posible, sobre todo por imperativos estratégicos.

                 Un solar interesante es el recién explanado de la Casa del Reloj, antigua Feria Internacional de Muestras y convento de  Adoratrices. Tras el hundimiento y demolición del inmueble, todo ha quedado expedito. Ya han quien recuerda aspectos y datos interesantes. Esta zona está elevada unos pocos metros sobre el nivel del mar (6m). El antiguo nivel del terreno se puede comprobar con un resto de cota algo más elevado que el resto, en donde había un pequeño jardín que ya se ha retirado. Hoy recuerda un amigo del Alminar, Carlos Esquembri, que la primera piedra fue colocada por el Rey Alfonso XIII en enero de 1911. Esto quiere decir que esa pequeña caja con objetos de época, puede aparecer en cualquier momento.

                 También, y lo hemos mencionado en otro artículo, podría existir un pequeño cementerio de mujeres prostituidas, muertas en extrañas circunstancias, según una leyenda urbana que denominaba al lugar como «la iglesia maldita». A todo esto habría que añadir otro aspecto interesante, y es que a pocos metros de aquí se encontraba el demolido cerro de San Lorenzo. En un vistazo rápido sobre el terreno, hemos identificado un gran pedazo de silex, material neolítico por excelencia. En donde se encuentra silex, hay actividad humanas.

                  Toda la tierra de Melilla era rica en agua, cerros, y buenas tierras de cultivo, lo que facilitaba el pastoreo y el vida humana. Los mauritanos siempre han habitado esta tierra, por eso vinieron a ella fenicios, cartagineses, romanos y bizantinos. Todos esos pueblos asentaban sus estaciones comerciales solo en aquellos lugares en donde existía población autóctona.

 

 

El Hornabeque


                  El Hornabeque es un foso defensivo de los recintos de la Melilla originaria, modificada por los castellanos para su defensa. Está excavado a mano, por debajo de la roca y separa los recintos segundo y tercero. Al otro lado del baluarte de San Fernando se encuentra el foso de los Carneros, en donde se enterraba a los apestados y a los muertos por traición o fiebres. La excavación del foso en el siglo XVII dejó a la vista dos de los muchos silos de almacenamiento de la ciudad musulmana. Todo está lleno de túneles y vías cubiertas de comunicación entre los recintos, para resguardarse del constante tiroteo de los rifeños sobre la ciudad de los castellanos, que soportó un largo asedio de cuatrocientos años.

                   El foso del Hornabeque fue el lugar de un suceso increíble,  de un intento de asalto a la ciudad, en la que un santón o morabito intentó invadir y adueñarse de la ciudad mediante un ardid o peregrinación de lugareños. Es lo que se conoce como «suceso del morabito». Los alcaides de Melilla se pasaron sus mandatos de reclamando albañiles, canteros, herreros y ladrillos. Las penalidades fueron muchas, como relata Rodríguez Puget en Crónicas de una fortificación: «El alcaide Bernabé Ramos de Miranda comunica el 26 de enero de 1690 el mal estado en el que se halla la guarnición, con 434 hombres de tomar armas, justos para cubrir la muralla y puestos sobresalientes. Por todo ello no hay gente suficiente para trabajar en las obras más precisas, y al no disponer de albañiles ni canteros están paradas las obras (hornabeque). Extraña el alcaide que los ministros de Málaga reclaman el mal albañil que enviaron, que ya se ha muerto, un herrero y dos canteros en un momento en el que hacen falta muchos». Melilla siempre estuvo en riesgo de perderse.

                                               Los restos del Belén

           Siempre es necesario contar un poco de historia para recordar en dónde nos encontramos y su contexto. El foso del Hornabeque fue rehabilitado hace unos años y se invirtió en él una suma importante de dinero. Actualmente se utiliza para dos eventos importantes y estables en la ciudad, el mercado medieval y el tradicional Belén de Navidad. Es precisamente de esta última celebración de donde proceden estos «restos históricos» que ahora pueden contemplarse; la fuente romana de mármol,  y los depósitos para el teñido de cuero de procedencia medieval.

                 Una cosa es decorar y ambientar una zona para circunstancias determinadas, con elementos móviles que puedan ser retirados sin problemas; y otra muy distinta dejar elementos anacrónicos fijos como estos dos. No solo no embellecen el lugar, sino que demuestran poco interés por él y su historia.

 

 

Concepción Pozurama López


             Concepción Pozurama y Alberto Castro Girona

           La rehabilitación del puente de las Minas del Rif, que no de los alemanes, nos ha llevado hasta dos nombres casi olvidados, el del general Alberto Castro Girona, comandante general de Melilla entre 1925 y 1927; y el de su esposa Concepción Pozurama López. Pese al corto espacio de tiempo que estuvieron en la ciudad, dejaron algunas obras permanentes, que dan testimonio de sus nombre.

          La más emblemática, la que lleva el nombre de castro Girona, es la capilla de la Cruz Roja o de San Francisco Javier, bendecida el 27 de septiembre de 1927. La madrina e inspiradora de su construcción fue Concepción Pozurama, quien el jueves Santo de 1925, le dijo a la madre Superiora de la Comunidad de Hijas de la Caridad: «No, madre, esto no puede ser, esto no puede continuar así; esto no es digno ni de Jesús, ni de este edifico. Es necesario que se edifique enseguida una capilla». Su voluntad e intención se cumplió y dos años después, y casi al punto de marcharse de Melilla, se inauguró la capilla que hoy conocemos. La réplica a tamaño completo del Cristo de Limpias, es también una donación de Concepción Pozurama, pero para la capilla Castrense, bendecida el 22 de noviembre de 1923. Actualmente puede contemplarse en esta capilla.

              En Navalperal de Pinares (Ávila), en la ermita del Cristo, existe una talla de un crucificado firmada por Jerónimo Pozurama, artista que tenía el taller en Madrid. Es casi igual al existente en Melilla, y sigue la línea naturalista y expresiva del imaginero Gregorio Fernández. La talla original del Cristo de Limpias sigue considerándose de autor anónimo. Esta figura de Navalperal es conocida como Cristo de la Indulgencia.

              Alberto Castro Girona siempre estuvo en el escalafón por encima de Franco, y esto hizo que nunca recibiera del futuro Dictador el más mínimo privilegio. En todas las circunstancias en la que se encontraron en la Guerra de Marruecos, Franco estuvo siempre bajo su mando. No se sublevó contra la República, pero aún así fue puesto bajo arresto, dado su inmenso prestigio. Murió el 3 de agosto de 1968, con el rango de Tte. General y está enterrado en el cementerio de San isidro en Madrid, junto a la que fuera su esposa. En Palencia aseguran que dejó escritas unas memorias, que no han aparecido nunca, y que probablemente contuviese referencias sobre Francisco Franco.

                 María de la Concepción Pozurama López, presidenta de Cruz Roja en Melilla, nació en un entorno que podría situarse entre las provincias de León, Palencia y Valladlid, sin que pueda precisarse el dato. Probablemente compartiese los orígenes palentinos con Alberto Castro Girona, quien también tenía orígenes filipinos por parte de madre. Falleció el 21 de febrero de 1978. Concepción tuvo al menos dos hermanos, Elisa y Enrique. Se casaron en 1905, con autorización registrada por el Consejo Supremo de la Guerra, siendo él capitán del Regimiento de Covadonga nº40. La orden la firmó el general Weyler.

              La mezquita del Habús

            Es la primera mezquita edificada en Melilla por los españoles, y es el otro gran legado de Alberto Castro Girona, cuyo empeño personal la hizo posible, pese a las muchas resistencias en contra. En el mes de octube el general Castro Girona recibió la visita de los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que llegaron a la ciudad el día 7, en su tercera visita a Melilla. La dos anteriores fueron en 1904 y 1911.

            En un principio se pensó que la nueva mezquita fuera inaugurada por Los Reyes, pero se descartó la idea, pues la historia de la ciudad con las mezquitas siempre fue problemática. La mezquita del Habús se inauguró el 18 de octubre de 1927 con la presencia del Gran Visir de Marruecos Ben Azúz, el director de Intervención Civil del Alto Comisario de España en Marruecos sr. Teodomiro Aguilar y el comandante general interino Gonzalez Carrasco. No estuvo Castro Girona, pero la mezquita se inició y acabó durante su mandato

Nota:http://navalperaldepinares.es/turismo-y-senderismo/monumentos/capilla-del-cristo/

San Miguel, la primera calle


 

                San Miguel es la primera calle de Melilla, la primera que conocemos como tal y por su nombre. En ella estaba la primera iglesia o capilla de la ciudad vieja, y también el primer cementerio. La calle está abandonada casi al completo. Todos los números impares son ya edificios vacíos, o algunos en estado de solar, como la Casa de los cuatro patios*. Estuvimos dentro de ella antes de que la derribaran, en marzo de 2012 y lo escribimos, pero se fue al suelo de igual manera. En nuestra ciudad se acaba con la historia a martillazos, o se desmorona por sí misma, pero todo acaba en polvo.

                Existe especulación sobre el suelo en la ciudad vieja y sobre algunos de sus inmuebles, ocurre que tiene un problema y es el suelo. Su catalogación como arqueológico obliga a que cualquier proyecto deba autorizarse, aunque eso tampoco sea obstáculo para nada. La Casa de los cuatro patios fue comprada por alguien relacionado con la misma empresa que intervenía en aquel momento en una de las restauraciones del barrio de Medina Sidonia, el primero de Melilla.

                   Todo está perfectamente relatado en El Alminar, en este largo periodo de 7 años. Todo está escrito, documentado y debidamente fotografiado. Hace unos pocos días, nos escribían de un programa de la televisión autonómica andaluza, Canal Sur, para pedirnos la autorización para publicar unas fotografías. En el primer semestre, concedimos una autorización para la publicación de una fotografías en un medio digital de Almería. Publicamos las fotografías en buena calidad y tamaño para que sean útiles, tanto para hoy, como para el futuro.

                   San Miguel y Gobernador; la historia abandonada

                 Nada hay tan extraño en la ciudad vieja, como lo sucedido con la Casa del Gobernador y de los antiguos juzgados militares. Fue un yacimiento descubierto y excavado bajo la dirección del arqueólogo ceutí  Noé Villaverde en 2002. Posteriormente fue abandonado por más de 5 años, vuelto a abrir de nuevo, y abandonado de modo definitivo. ¿Dónde están las 10.000 piezas de cerámicas, ánforas, loza y ajuar encontrados en todos estos años?.

                   Nadie responde, nadie pregunta y nadie se siente en la obligación de dar la más mínima explicación. Nadie que pretenda entrar en el yacimiento obtiene autorización, ni siquiera cuando la solicitud llega por parte de diputados locales. Lo esconden todo sin que conozcamos la causa. Hemos mostrado el yacimiento lleno de basura, pues durante dos años el edificio fue morada de los menores marroquíes. Ahora todo está tapiado y casi no hay posibilidades de intromisiones indeseadas.

                   Son ya 7 años de secretismo y cerrojazo en el Área 51 de Melilla, y otros tantos de publicaciones desde El Alminar de Melilla. Hemos conseguido fotografiar lo que allí sucede y mostrar su estado al mundo entero. Todos los años en verano, los periódicos nacionales y mundiales se llenan de noticias sobre descubrimientos arqueológicos. El mundo entero, salvo nuestra ciudad, sumida en el más absoluto de los ridículos históricos. Todo es visitable en el mundo entero, salvo aquí.

                 La Ciudad Vieja está abandonada. Los edificios antiguos están deshabitados o a punto de serlo. El yacimiento del Gobernador lleno de maleza, y con el picudo rojo asolando sus dos únicas palmeras. Esto es lo que quieren evitar  que veamos y que mostremos. Las zanjas abiertas hace años presentan derrumbes y  colmataciones. Fue cerrado de modo definitivo en 2011**.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/03/01/la-casa-de-los-4-patios/;https://elalminardemelilla.com/2011/07/07/el-ultimo-ano-en-el-gobernador/