Donde nace el arco iris


          Las leyendas de los niños cuentan que en el lugar en el que nace el arco iris hay unos duendes, que custodian un tesoro, que algunos identifican con una olla llena de monedas de oro. Hemos visto muchos arcos iris, en muy distintos lugares. Incluso vimos un arco iris doble, hace no mucho tiempo. Sin embargo nos faltaba ver su nacimiento, el momento y punto exacto en el que arranca del terreno o del agua. Por lo general, este fenómeno óptico suele estar a grandes distancias  desde la posición del observador.

          Esta mañana no ha sucedido eso, el arco iris estaba prácticamente encima de la ciudad, era corto e intenso y hemos podido ver donde nace, en un lugar del mar muy próximo a Melilla, en el que el agua parece hervir. Tanto da que el arco iris provoque la evaporación del agua en la zona de contacto, o que éste surja, a modo de géiser óptico, desde esos vapores. Hemos encontrado el lugar en el que nace el arco iris.

La pista del avión


        El avión esperaba en la pista para el despegue, como tantas otras veces a lo largo de los últimos años, aunque cada vez menos, porque la frecuencia de vuelos entre Melilla y el mundo exterior sigue descendiendo. Cada vez es más difícil y más caro salir de la ciudad.

      Hay hechos, acontecimientos que se repiten constantemente, como una puesta de Sol, la salida de la Luna, un rayo, el paso de un tren por un túnel, y no por ese dejan de fotografiarse. Siempre se buscar algo, un instante mágico o un efecto difícilmente  repetible. Unas veces se buscan, otras simplemente se encuentran.

        En una mañana espesa de levante y de niebla, el avión esperaba en la cabecera 15 la autorización para el despegue. Un rayo de luz se filtró por una abertura en las nubes alcanzando el fuselaje del avión. Un potente y resplandeciente reflejo, llevó la luz en una dirección diferente, creando un llamativo efecto lumínico, sobre el Cerro de Palma Santa o Loma del Viento.

           No siempre es posible ver algo diferente en lo mismo, en aquello que sucede todos los días. La búsqueda del instante único, ese que no se repetirá más.

El toro del río


                                    Una mañana taurina en Melilla

      Melilla siempre sorprende. En  la mañana de hoy, un morlaco colorado, de una capa, se paseaba por las riberas de río de Oro buscando la libertad. Al parecer se había escapado de una de las ganaderías de la carretera de Farhana. Los tendidos llenos, a una y otra ribera del río. El toro, de gran presencia, nunca le perdió la cara a los ganaderos. Estaba bien plantado, pero  en un terreno resbaladizo. En los burladeros la Policía Local, Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civíl, como mandan los cánones. La expectación creció a lo largo de la mañana, cuando la presencia del cabestro, una deslucida vaca blanca, pareció calmar al morlaco. Solo faltó la presidencia de la improvisada plaza. En las rotondas de ambos del puente del río de Oro, las patrullas de la Policía Local vigilaban por si el toro salía del cauce. En los tiempos que corren, rebasar los márgenes es siempre arriesgado. No hubo desenlace fatal. El morlaco fue indultado por su gran faena.

     Hacía mucho tiempo que no se escapaban toros. Lo sucedido puede ser el origen de una tradición centenaria. En vez del toro de la vega, el morlaco del río de Oro. Con ayuda de los antitaurinos, a los que no es conveniente provocar, la fama de la ciudad podría extenderse a lo largo y ancho del mundo. En tiempos pretéritos, poco más abajo, estuvo una de las históricas plazas de toros de la ciudad.

Donde reposan las gaviotas


        En las mañanas apacibles y tranquilas, las gaviotas reposan sobre el techo del antiguo cargadero del mineral del Rif, el que tantos disgustos causó a España, y que contribuyó a engrosar las fortunas de muchos políticos y empresarios de la época. Algún día habrá que recopilar el catálogo de ideas absurdas y peregrinas que se lanzan a la población, como si fuéramos una balsa de carpas a las que engordar; en época electoral. Una de las más insólitas fue la de crear aquí un hotel de 5 estrellas, y del que incluso se llegaron a ofrecer acciones.

         Las gaviotas no vuelan todo el día, pasan mucho tiempo posadas. Cada una tiene su farola, o su lugar de reunión. Ahora están tranquilas. Ya ha pasado la época de cría y el alimento no falta. Reposan tranquilas en espera de lo que les deparará el nuevo día. Viven confiadas. El antiguo cargadero del mineral, se asemeja a una flecha que se adentra en el mar. El eco doloroso de la guerra ya está olvidado.

Desmontando las grúas del hospital


       Las grúas del abandonado hospital universitario de Melilla podían verse desde cualquier lugar de la ciudad, y desde los cuatro puntos cardinales. El partido Popular ya ha cumplido 1500 días en el gobierno, que coinciden exactamente con los de la paralización de las obra sen el hospital. Desde los primeros días de la semana se apreciaban signos de actividad en el interior del mismo. Se estaban retirando cubetas de hormigonado, materiales de obras y hoy, se apreciaba cómo se desmontaba una de las grúas. Puede ser el principio del desmontado de todas, lo cual puede significar varias cosas: (1) la grúa retirada estaba en mal estado; (2) el proceso por la paralización de las obras ha llegado a su final, lo que significa que se renuncia a la reanudación de las obras y,  (3) se desmontan todas las grúas porque hay que volver a reiniciar el proceso de adjudicación de obras.

              Esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que ya nadie escuchará, caso de repetirse las elecciones, la ridícula promesa de: «las obras del hospital se reanudarán en los próximos meses. La parte mala es que efectivamente las obras no se reiniciarán en los próximos meses, y que los melillenses no tendremos hospital nuevo hasta pasado el año 2020, como mínimo.

Grúas en la niebla


     Por alguna razón, las grúas son uno de los objetos preferido de las películas de terror y de ciencia ficción. Después de ver Terminator en su primera versión, no he vuelto a confiar en las grúas. Su silueta en las ciudades forman sombras inquietantes. Las grúas son el icono de la burbuja del ladrillo, cuando España se llenó de grúas.

        Melilla amaneció en la mañana del día 6 de septiembre, cubierta totalmente por una espesa bruma que no dejaba ver nada. Los objetos normales dibujaban paisajes diferentes y siluetas y contornos extraños. El altísimo calor ha provocado una gran evaporación, y la humedad retenida en el aire cubre todo con un manto de invisibilidad. Todo está ahí, pero nada se ve.

         Hemos compartido en varias ocasiones  hermosas imágenes de la bahía de la ciudad , compartida con Marruecos. En esta ocasión, y ya rebasado el medio día solar, la bruma comenzaba a retirarse del mar y empezaban a atisbarse las siluetas de las grúas de descarga de mineral del puerto de Beni Enzar.

La higuera oculta


      Esta es probablemente una de las higueras más latas de la ciudad, si no la que más. Esta oculta a la mirada directa. Solo se puede ver desde el edificio de Los Altos de La Vía. Está encerrada en un pequeño patio, y ha buscado la luz creciendo de modo vertical. Antes estaba más oculta, pero la demolición del techo de tejas de un antiguo edificio, la ha hecho más visible, pero solo desde el citado edificio. Allí existía un antiguo taller de automóviles, y otros locales comerciales. El edifico trasero ya está también vacío. Solo prosigue su actividad comercial, una pequeña tienda de ropa de bajo precio, en la calle Álvaro de Bazán. Esta es una higuera destinada a desaparecer, cuando todo ese solar y el edificio, sean declarados en ruinas. Es una higuera desconocida y por eso la traemos hasta El Alminar. Ya no dejaremos fotografías para el día siguiente.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/02/02/en-el-dia-siguiente/