El gran teatro de Melilla


 

                                                    Autoridades melillenses en las calles junto al dragón lanzafuego

          El reducido espacio de Melilla permite ver imágenes y mezclas difíciles de ver en otros lugares. En la tardes de domingo no hay nada ni nadie en las calles. Sin embargo, la tarde de ayer era la del último domingo ante electoral y la Consejería de Cultura decidió entretenernos con un fin de semana de teatro en la calle. Todo el espectáculo estaba dirigido a los niños y niñas, pero los padres y madres tienen que acompañarles. Las autoridades melillenses pueden ser vistas en muchos lugares, porque la ciudad es pequeña, pero no a todas, pues hay algunos que desaparecen los fines de semana. Hay autoridades cercanas, que se dejan ver en lugares públicos, y otras a las que no se las ve nunca. Se nota mucho cuando la presencia es forzada y cuando es natural, como la de cualquier otro ciudadano/a. La etapa de cargo público acaba pasando, aunque parezcan imposible, dada la extraordinaria «longevidad política» de algunos. Es algo para lo que hay que estar preparado cada día. Todos los días podemos ver paseando por nuestras calles a quienes hace no mucho lo fueron casi todo, y hoy vuelven a ser quienes eran en un principio.

           Ayer domingo había vida en el centro de la ciudad, en el Parque Hernández. La Consejera de Cultura Simi Chocrón aguantó impasible todo el espectáculo, que se prolongo durante dos horas. La realidad es que en la tarde del domingo ya no debía haber espectáculo alguno, pero la lluvia vespertina del sábado alteró los planes y la actuación de los magos, comedores de fuego, la mujer burbuja, los equlibristas,  la payasa, Fran Diabolo y la cabalgata del dragón lanzafuego se pospuso para el domingo.

            Allí nos encontrábamos todos, en el crisol de culturas del Parque Hernández, las autoridades públicas, los melillenses de a pie, las niñas y niños de Melilla, los inmigrantes centroafricanos, y los encargados de entretenernos. En un instante mágico pudo obtener imágenes nunca soñadas: una la de una sonriente Simi Chocrón, la todopoderosa consejera de Cultura junto a Fran Diabolo, finalista de la edición de Tú sí que vales. La otra era la de un distendido delegado del Gobierno Abdelmalik el Barkani, charlando relajadamente con la consejera melillense, y junto a un cercano grupo de inmigrantes. Las vicisitudes y las tensiones del salto a la valla han quedado atrás y una vez dentro de la ciudad, frente al gran teatro de la vida, se comprueba que todos compartimos un mismo mundo, y que el deseo de una vida mejor es un objetivo para cualquiera.

El Gran Salto a la valla de Melilla


Las imágenes del Gran Salto

                              El día 19 de marzo se recordaba el levantamiento del Asedio de 1775. La conmemoración de esa efeméride otorga el carácter de día festivo a la ciudad. Una de las brumas más espesas de los últimos tiempos cubría por completo la valla fronteriza entre España y Marruecos. Desde aquel lejano año se acordó la celebración de una santa misa en conmemoración de los caídos en defensa de Melilla y en recuerdo de sus defensores, a cuyo frente se encontraba el Mariscal Sherlock. Pasados 239 años, la efeméride iba a añadir un nuevo signo a tan larga historia. Un día antes, un numeroso grupo de inmigrantes centroafricanos, que duplicaba aproximadamente el número de años de distancia con el aniversario que se conmemoraba, iniciaba el gran salto a la valla de Melilla, amparados por la densidad de la niebla. El 19 de marzo de 2014 tiene ya su propia señal y significado.

                             Una fotografía del gran salto ha dado la vuelta al mundo. El Alminar de Melilla puede ofrecer hoy nuevas imágenes de aquel instante, gracias a la colaboración anónima con nuestro blog, abierto a la verdad y al conocimiento. La gente se ha puesto nerviosa en Melilla desde aquel día. La mala reacción de algunas de nuestras autoridades espolearon el temor entre la ciudadanía, que se sintió amenazada. Las autoridades están para buscar soluciones y no para crear problemas. Los sentimientos xenófobos están apenas a unos milímetros de la epidermis. Hay que huir de los lugares comunes y de los pensamientos más primarios. El incendio puede empezar con cualquier chispa o con un fuego mal apagado.  Medio millar de personas no son nada, en comparación con los miles de refugiados que albergan los países limítrofes de aquellos que se encuentran en conflictos armados, y de los que proceden todos estos ciudadanos.

Tempestad sobre el lago


el lago en movimiento

       El viento de levante se impuso este fin de semana tras más de un mes de dominio del frío poniente. Las aguas se agitan tempestuosas en el mar, e incluso en el lago artificial del Parque Forestal, que parecía un mar embravecido.  Las aguas de Melilla están revueltas, eso ya nadie lo duda y todo el mundo espera ver a quién o quiénes se tragarán las olas, o qué barca zozobrará y no soportará más embates.

          Solo es una foto, realizada casi a ras del agua, justo detrás del chorro que rellena el nivel del lago o que lo renueva para oxigenar las aguas y provocar algo de corriente. Las aguas estancadas siempre son malas. Vista así, desde una posición tan distinta a la habitual, ni siquiera parece que estemos en Melilla, ni frente a la laguna del Parque Forestal.

Los gorriones al Sol


           Esta curiosa y tierna imagen se produce en la jaula de las palomas del parque forestal a la caída del Sol. Decenas de gorriones aprovechan sus últimos rayos para calentarse.  Las todavía frías tardes de febrero animan al encuentro en grupo y a buscar un lugar bajo los rayos solares. Los gorriones se agrupan en los primeros instantes  de la mañana y en los últimos momentos de la tarde. Es considerada como el ave más humanizada de todas, pues está perfectamente integrada en el habitat humano. Sin embargo, está reduciéndose su número de modo significativo, sin que los científicos se pongan muy de acuerdo sobre las causas. Yo voy a aventurar una explicación para el entorno urbano, y es el de la poda salvaje y constante que se lleva a cabo en nuestra ciudad, en la que no se respetan  las épocas de anidación , que son varias a lo largo del año, incluidos los meses más crudos del otoño y del invierno, como es el caso.

    Nota: http://www.sierradebaza.org/Fichas_fauna/00_Aves/09-04_gorrion/gorrion.htm

La mirada tranquila


Gaviota mirona

           Hemos buscado analogías, similitudes, escrito en parábolas, pero nunca habíamos visto esto. La tranquilidad de la gaviota ante el ojo del que le observa es absoluta. Ninguna permanece quieta con un ser humano tan cerca.  Por lo general suelen levantarse y alejarse discretamente del observador, a la misma velocidad con la que nos aproximamos hacia ellas. Suelen mirar desafiantes y en Melilla hay quienes les tienen especial fobia, sin embargo están siempre presentes en nuestro paisaje urbano, con sus endiablados gritos. La actitud de este ejemplar es insólita en un ave, pues o tiene mucha confianza en sí misma, o sabe que nada debe  temer  del ojo que la observa, por eso  se deja fotografiar con toda confianza, aunque con curiosidad y en estado de alerta.  Seguimos en medio del invierno, parece que febrero empieza a señalar tímidamente la primavera, que está a sólo un mes de distancia.

             Poco a poco intentamos volver a recuperar el pulso, con las reflexiones y con todo aquello que no ha situado en el lugar en el que estamos. La guardia no debe bajarse nunca, pero a veces es necesario reposar y observar las cosas con cierta tranquilidad. Los temporales parecen haber ofrecido un descanso.

La doble visión


                              El templo Patronal de Melilla

            La doble cara, los dos modos de ver las cosas.  Siempre hay una vista frontal y otra posterior, pero no siempre puede trazarse un eje imaginario y ver las cosas, a la vez, de un modo distinto. Es el mismo edificio, pero visto desde puntos opuestos. No siempre puede hacerse. A menudo nos tenemos que contentar con ver todo desde el mismo lugar, porque elevarse por encima de las cosas es muy difícil, encontrar un punto desde el que se vea todo es difícil.  Estamos siempre pegados al terreno.  Otras veces tardamos mucho tiempo en tener una perspectiva distinta. Nada se manifiesta tal y como es desde el principio y las cosas, al igual que las personas pueden cambiar.

              Mirando el presente podemos estar solo viendo el pasado. Una imagen a que a nosotros nos dice algo, o nos provoca una determinada sensación, puede no decirle nada a otra persona. Habrá quien aquí solo vea una foto bonita y a quienes esto le llene la cabeza de recuerdos.

              Este es el presente del templo de la imagen patronal de Melilla, en donde vemos que las tejas de la cubierta están algo deterioradas, pero también es el pasado de la ciudad. En torno a esta iglesia se tejió la historia de la ciudad, pero con la expansión de la misma hacia el campo exterior dejó de tener el papel central en la vida religiosa y cívica de la urbe. Todavía hay quien cuida de esta iglesia, a la que alguno quiere cerrar. En la pasada Semana Santa no hubo oficios religiosos propios del tiempo (triduos). Los monjes capuchinos que la regentaban se fueron hace mucho. Dijeron que en las antiguas dependencias de los frailes iban a hacer una hospedería. Un Vicario quiso hacerse allí su residencia. El caso es que todo sigue sin uso y sin ideas. En lo que deciden algo podrían abrirse para visitas.

                Hay quienes recuerdan las décadas de 1960 a 1980 como un periodo idílico en la vida de Melilla y pretende un retorno nostálgico a ese pasado. La realidad es que hoy la mitad de la población es de confesión musulmana  y de la otra mitad, apenas una cuarta parte vincula el hecho religioso a su vida. Lo que algunos recuerdan ya no existe. Estamos en un presente distinto al que le corresponderá un futuro distinto, pero no sabemos cual.

             Entre ambas imágenes existe medio año de diferencia, pero eso no se aprecia salvo que se diga. Mostrar las cosas de modo compelto requiere su tiempo, pero no siempre es posible. Siempre hay otro modo de ver las cosas, pero no siempre está anuestro alcance.

El Sol como una luna


         En la mañana de hoy una densa bruma cubría toda la ciudad. Era casi imposible ver más allá de lo inmediato. No se veía ningún barrio, ni se distinguía ninguna silueta de edificios representativos. La visibilidad era nula. Hace apenas un mes escribía sobre una Luna que parecía un sol, y hoy escribo sobre el Sol que se asemejaba a la luna. Son efectos engaños, cosas que parecen lo que no son. Si el adecuado filtro de las nubes resultaría imposible mirar al disco solar sin quedar cegados al instante. La bruma ha retrasado su salida casi una hora, porque el Sol de enero es dormilón, sale muy tarde. Pese a todo, el astro solar aparecía potente tras la niebla, y en este momento empezaba a mostrar su inmensa fuerza. Apenas un instante después ya era imposible mirarlo de frente.

          Sin referencias nada es lo que parece. Sabemos lo que son las cosas o distinguimos sensaciones porque las oponemos o comparamos con algo. En sí mismas las cosas no son nada. Ayer escribíamos sobre despegues y aterrizajes, y el primer avión de la mañana no pudo aterrizar en Melilla.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/12/17/la-luna-como-un-sol/