Museo de Artes Gráficas de Melilla


                Por lo que se ha escrito en el anterior post sobre la Cooperativa Gráfica de Melilla, nadie se ha molestado en hacer una historia sobre esta empresa, auténtica reliquia de un pasado reciente. Quizá algún que otro artículo pero poco más. Me cuesta trabajo asimilar que sea El Alminar de Melilla y mi más que modesta preocupación, la que haya puesto un paréntesis a años de olvido. Es algo que me resulta difícil de aceptar, cuando hay y existen varias entidades que debería proteger y evitar la pérdida total de lo que se atesora en «el destartalado» local de esta empresa melillense.

             Con solo un 10% de lo que allí hay y almacenan , se haría un Museo modélico en cualquier ciudad de España, en cualquier ciudad en la que no se tire el dinero como en Melilla. Son máquinas con 100 años de antigüedad, carteles únicos, planchas y fotolitos a punto de desaparecer y perderse para siempre. Esas entidades que supuestamente dicen velar por el patrimonio cultural de Melilla, desdeñan abiertamente lo existente en la ciudad, a la vez que se gastan canidades indecentes de dinero en dípticos, carteles, y otros folletos publicitarios, editados por supuesto fuera de Melilla.

             Hacer eso, editar fuera de Melilla, existiendo esta empresa en la ciudad, merece un calificativo que no puedo escribir en este blog, entre otras cosas, por que no podría escoger solo uno.

            De todo lo que ví allí en días pasados, me asombró el maletin de los sellos de bronce, un auténtico tesoro. En eso maletín de apenas 40 cms  y más de cinco kilos de peso, está la prueba de la existencia de cualquier asociación que haya existido, en nuestra ciudad. Escudos de La República, de Cuerpos del Ejército español ya desaparecidos, asociaciones religiosas cristianas y judías y otro sin fin de logotipos que no pude identificar. Es una joya. Debería estar inventariado y exhibido en el Museo de Melilla o en uno específico de Artes Gráficas.

             Maquinas doradoras, para hacer adornos con pan de oro o filetear en oro los bordes de las páginas. Imprentas y prensas que son directamente reliquias y el asombroso exintor de incendios en forma de cono, el obligatorio en 1912, el mismo que llevaba el Titanic. La imprenta de Artes Gráficas fue inaugurada el mismo años en que se hundió el célebre barco. ¿ Ha sido homenajeada esta empresa por la Cámara de Comercio, por la Asociación de Comerciantes, por la Ciudad de Melilla?. Si alguien lo sabe que lo escriba.

                    Allí hay de todo, incluso más de lo que nadie sabe, más de lo que nadie quiere saber. Se podría poner en marcha un proyecto de Escuela Taller de Artes Gráficas, por el que podrían pasar niños de Colegio y de Instituto. Se me ocurren decenas de ideas, de las que cualquiera resulta mejor que dejar que todo eso desaparezca. Hoy compartiré el recreo visual que suponen estas imágenes, de un tiempo pasado y a punto de perderse.

           

 

Dentro de los aljibes españoles


 

                    

                          El decantador del 2º aljibe de Melilla

         Hay dos aljibes de la Melilla española. Hay dos decantadores. Por razones que nadie supo nunca, solo se rehabilitó un aljibe y un decantador, que son los que se muestran al público. Tienen absolutamente toda la documentación posible, que es prácticamente toda la existente, pero todo es reservado. Ocurre que incluso ellos mismos, a veces, pierden noticia de sus cosas. olvidan y luego por casualidad, recuperan y lo presentan todo como nuevos e insólitos hallazgos: «Urbi et Orbe» (a la ciudad y al mundo). Ellos se reservan el acceso a todo, a cualquier zona de Melilla La Vieja.

           Para visitar algo que esté cerrado, que es casi todo, hay que pedir permisos, desde abajo, e inmediatamente toda la cadena de la nomenclatura se pone en alerta. Se pulsa el llamador en el piso bajo, y en apenas una hora, la alarma ya está encendida hasta en el piso más alto de la nomenclatura. Hace un mes, pillé abierta, por pura casualidad, la puerta del decantador del 2º aljibe. Una oportunidad así no se presenta dos veces y como siempre llevo la cámara en uso (la necesito tanto como el teléfono movil), hice todas las fotos que pude, hasta que me cerraron la puerta, de malos modos, por quien tiene la orden de avisar inmediatamente si observa a alguien haciendo fotos en el Área 51, o en el perímetro prohibido.

               No quise crear problemas a quien no tiene culpa de esas cosas y decidí no publicar la fotos, tampoco había fotografiado la «tumba de Alejandro Magno», pero la cadena de la nomenclatura se puso en estado de alerta. La semana pasada oí al Viceconsejero de Turismo decir que se iba a rehabilitar tanto el 2º decantador, como el 2º aljibe, para que puedan ser vistos por el público, por los turistas. Entonces ya me quedó clara la cadena y la consecuencia de mi visita fortuita. Aún así, me parece una medida excelente poner en uso público ese 2º aljibe, para que pueda ser visto y visionado por los melillenses. Sorprende que sea el área de Turismo la que se encargue de eso, y no aparezca Cultura por ningún lado. 

              La Viceconsejería de Turismo está haciendo cosas por intentar que la Ciudad Vieja vuelva a ser parte y objeto de las visitas de los melillenses. Otra cosa es que solo lo estén intentando en una dirección, la de la hostelería, y que no exista una infraestructura de apoyo. No tiene explicación que el ascensor lleve ya dos años sin servicio. Si se hace una cosa y falla todo lo demás, nada cuajará de modo perdurable.

 Nota: Turismo ha anunciado que a partir del mes de julio podrá ser visto el 2º aljibe y el 2º decantador. Los lectores de El Alminar de Melilla verán al menos este 2º decantador, que ahora solo es un cuarto de los trastos, en rigurosa exclusiva y primicia.

 

Depósito de agua de la Granja Agrícola


                 Ignoro quién y porqué decidió conservar este depósito de agua, estéticamente atractivo y atrevido desde el punto de vista arquitectónico. Tampoco recuerdo si hubo debate previo sobre tirarlo o conservarlo, en una zona histórica y llena de historia, la Granja Agrícola, en donde se ha tirado absolutamente todo. La explanación fue del 99%, salvo este depósito de agua.

             Indudablemente acertaron conservándolo, porque se ha convertido en un icono del Parque decorado Forestal y a quien corresponda el mérito de haberlo mantenido en su lugar, en medio de la orgía de destrucción que supuso la modificación de  esta histórica zona verde de Melilla, solo cabe el reconocimiento por parte de El Alminar. El autor de este depósito fue el ingeniero Julio de Castro Nuñez, que dejó un variado legado en la ciudad y tuvo una desigual suerte, pues el primitivo techo voladizo del estadio álvarez Claro, hubo de ser derribado por algunos problemas en su estructura.

             Recupero un artículo de otro investigador heterodoxo de Melilla, Ginés Adán, en donde publicó la historia de este depósito y el catálogo de las obras más conocidas de este ingeniero. No se sabe por qué razón, algunos periódicos están blindando sus hemerotecas, o poniéndoles un coto temporal, con lo que dificultan o impiden la labor de investigación, aunque quizá la intención sea esa. Un día trataremos el tema del blindaje de los periódicos y de sus hemerotecas. Los analizaremos uno a uno.

                   

La magnesita de Almeria


             La inclinación de una chimenea condenada

      En la carretera de salida de Almería en dirección Granada, se puede observar una alta chimenea de una antigua refineria de azufre, conocida en la ciudad como «la magnesita», que ha dado su nombre tanto a una calle como a una urbanización próxima. Es la última y única chimenea industrial existente en la capital almeriense. Hasta hace no muchos  años existía otra, conocida como La Térmica, que pertenecía a una central eléctrica, que era de una gran altura y bella factura. El desarrollo urbanístico del Paseo Marítimo de Almería provocó el derribo de ese gran  ejemplar de chimenea industrial de ladrillo.

         El azufre fue un producto muy común y muy usado en la España de la postguerra, por lo que proliferaron este tipo de refinerías. En aquella época era muy facil comprar azufre en cualquier droguería de España, un tipo de establecimiento que ya es casi inexistente. El uso doméstico mayor era su utilización como  desinfectante. Todavía se sigue viendo en los bajos de los edificios para luchar contra insectos y para evitar que los perros orinen. Su fuerte olor, asociado con los vapores que exhala el diablo, sirve como repelente.

       La chimenea es muy alta, obligada por la toxicidad de los gases procedentes del refinado. A mayor toxicidad, mayor altura. Pese a todo, la expansión de las ciudades obligó al cierre de estas industrias, dada la toxicidad tanto de los gases emitidos, como del de la manipulación y almacenamiento del mismo. El tratamiento del azufre tiene efectos muy nocivos para la salud y para el Medio Ambiente.

        La antigua refinería ya está completamente desmantelada. solo queda en pie esta chimenea, pero no por mucho tiempo, dada la gran inclinación del fuste, que se mantiene en pie gracias a los ceñidores de acero instalados a lo largo de toda su longitud.

La mezquita y la alcazaba de Farhana


            Enrique Delgado

   La actual villa de Farhana está situada a tres kilómetros de de Melilla y surgió como consecuencia de los acuerdos de Demarcación de Territorio firmados entre España y Marruecos en Wad el Ras en 1863.

             La alcazaba musulmana existente en el cerro de Santiago en Melilla, sería trasladada a la actual Farhana por el príncipe marroquí Muley el  Abbas tras los acuerdos de 1863 con España. La construida en Farhana era más pequeña, de tan solo media Ha., que la existente en el cerro de Santiago. Los restos de las murallas de adobe de la alcazaba de Farhana todavía pueden verse junto al río.  En 1903 la sitiarían las fuerzas rebeldes del El Rohgui y la volarían con dinamita, con lo que se inició su inexorable ruina. En adelante, las fuerzas partidarias del Sultán de Marruecos, se acantonarían en la más segura y amplia de Zeluán n, que data de la época merinida.

             Se sabe que dentro del nuevo territorio de Melilla existía otra  antigua mezquita, que fue demolida en 1938 para construir allí la Zauía del Cerro de La Palma Santa. Al quedar esta mezquita dentro del territorio español,  los lugareños debieron quedarse sin lugar de culto, por lo que debieron construir otra. En Farhana se habla de que esta mezquita es muy antigua, tanto que hasta el más anciano la recuerda ya edificada, por lo que su antigüedad podría rondar los 120 o 130 años. Su construcción debe situarse a finales del siglo XIX, tras quedar la mezquita de Farhana dentro del campo español. Las mezquitas de la zona norte de Marruecos, pueden evolucionar desde una pequeña instancia, que va extendiéndose en sucesivas ampliaciones, hasta conformar su último aspecto.

            Su tipología no recuerda a ninguna otra, ni de las inmediaciones ni del tipo clásico de la mezquita marroquí, rectangular y con un minarete cuadrado situado en uno de sus laterales. El minarete almenado parece de inspiración almohade y está integrado en la fachada de la mezquita, cuya entrada está porticada, algo inusual en la mayoría de las mezquitas de su entorno. La otra diferencia radica en la división interna, realizada en arcos lobulados, con un patio central en donde se asienta la cúpula y separada de la sala en donde se encuentra la Qibla y el Mihrab. Esta disposición muestra claramente las sucesivas ampliaciones de la mezquita.

            Actualmente está cerrada y no volverá a abrirse. La construcción de una nueva con tres cúpulas y un altísimo alminar, convertirá ésta en solo un recuerdo del pasado.

Sin acuerdo en la mezquita del Buen Acuerdo


             

                    Marruecos en el centro de Melilla

       ¿Qué hace una mezquita de titularidad marroquí en el centro de Melilla ?. La explicación no es fácil ni tiene respuesta, salvo la relacionada con la tortuosa y complicada historia de Melilla. Cuando se llevó a cabo el Acuerdo de Demarcación de Límites con Marruecos en 1863, existía una mezquita dentro del nuevo territorio melillense que fue derribada, la de Lal-La Zurzut o de La Higuera: http://www.webislam.com/articulos/40409-la_mezquita_de_la_higuera_sagrada_147_anos_de_su_demolicion.html.

         Probablemente para compesar aquel hecho, se inició en 1905 la cesión del solar para construir una mezquita que reparase aquel injustificado suceso, propiciado por el temor de los españoles a albergar un santuario islámico dentro de los nuevos  límites territoriales.

            Este edificio, emplazado en los márgenes del Río de Oro, recibe diversas denominaciones, pero yo prefiero llamarla “la mezquita del Habús”,  Institución Marroquí de asuntos religiosos que es  la propietaria del edificio. El suelo pertenece al Ministerio de Asuntos Exteriores como heredero del anterior ‘Ministerio de la Guerra’. Por tanto nos encontramos ante un complicado asunto con posibles derivaciones exteriores. 
                ¿Quién tiene razón en este conflicto?

         En el verano de 2010 el Ayuntamiento quiso iniciar la reparación del edificio por las bravas, llamémosle procedimiento de urgencia, y enquistó de modo irresoluble el problema. Quisieron apuntarse un tanto político y religioso y no tuvieron en cuenta las especificidades del edificio. Es verdad que la asociación cultural «Mezquita de Buen Acuerdo», que administra la mezquita desde el año 2000, ha puesto mucho orden en un edificio en el que no se pagaba ni la luz. Sin embargo, la asociación que preside Mohamed Tieb, se vio superada por una anárquica gestión de más de 20 años, en la que los negocios existente en los laterales de la mezquita, fueron ampliando y haciendo reformas, no consolidadas legalmente. En un principio había tres familias autorizadas a residir dentro del entorno de la mezquita. En  la actualidad solo reside legalmente el «almuédano».

          Todos los locales que tienen su sede social en la mezquita pagan el alquiler a Marruecos a través del Habús e incluso los impuestos catastrales anuales son satisfechos por el citado organismo marroquí. El Habús es una Instutición religiosa y benéfica islámica, fundada por el propio profeta Mahoma, que no tiene equivalente en el mundo cristiano. El Habús equivale a «ligar» un patromonio  o una vida a la caridad y al servicio a Dios, sin que ese lazo pueda ser jamás disuelto.  Es una Institución en la que no puede haber cristianos, ni dinero procedente de manos que no sean musulmanas, por lo que la intervención de la Ciudad Autónoma de Melilla, no pudo ser más desacertada.      Por otro lado, el Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos carece en Melilla de los instrumentos jurídicos necesarios para poner orden en el complicado laberinto de los locales allí asentados.

      El aspecto interior de su sala de rezo es magnífico, pues fue completamente reformado en los finales de los años 80 del pasado siglo, con materiales y técnicas modernas. En los primeros años de esa década un impresionante y potentísimo rayo abatió toda la techumbre del edificio (que estaba realizada en un magnífico artesonado de madera), y lo redujo prácticamente a ruínas y carbones. La reparación consistió en realizar una nueva superficie de rezos, dotarla de columnas de hormigón y  la realización de una doble cúpula, una de ellas de estilo bizantino de gran altura. Es una mezquita muy luminosa y de aspecto muy esbelto.

     Personalmente creo que los funcionarios marroquíes del Habus actuaron conforme a sus derechos al precintar el acceso a lo que es un edificio de su propiedad. Ellos son los encargados de velar por la seguridad de los fieles que allí se congregan y de permitir o no, el paso al edificio, cuya titularidad ostentan. La CIM (Comisión Islámica de Melilla), no actuó correctamente al reventar los candados colocados por los marroquíes. La historia de Melilla es la que es y también la de ese edificio. Además, todo se está llevando a cabo con la vigilancia de la asociación de La Mezquita del Buen Acuerdo, que es la que gestiona y administra legalmente esta mezquita emblemática.

Nota:http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/9207-la-mezquita-del-habus.html

¿ Quién fue el soldado Bueno Espinosa ?


                        El monumento del soldado desconocido

    Si hay alguna ciudad de España en la que su cementerio esté integrado en la vida de la ciudad, esa es Melilla. Todo melillense cristiano, acude al menos media docena de veces al año al cementerio, por uno u otro motivo. Pero además, están los «viernes» melillenses, en los que se acude al cementerio a recorrer las diferentes rutas de las tumbas milagrosas o de «favores». En esas rutas hay una serie de tumbas que son visitadas por casi todos y otros distintas, según con quien se vaya.   

    Hay un monolito o pequeño mausoleo, que destaca por la gran inclinación de la columna que sirve de recuerdo y conmemoración de la muerte del soldado Fernando Bueno Espinosa. En el callejero de la Asociación de Estudios Melillenses, editado en la etapa de José Luis Blasco como presidente, se pueden recoger los pocos datos que sobre este soldado existen. El monumento o monolito, que consta de una columna partida apoyada sobre un basamento labrado e inclinado, fue costeado por los jefes y compañeros del «Batallón Disciplinario de Melilla», al que pertenecía este soldado.

      En la parte frontal hay una lápida, partida e ilegible en un tercio de la misma, en la que  está inscrito el nombre de Bueno Espinosa y también un poema o largo epitafio como dedicatoria. Debería intentarse recuperar todo el texto antes de que se pierda. Ya ni siquiera puede verse la fecha del fallecimiento, que parece se produjo en el Barranco de Cabrerizas en 1892.

        Está colocado en una posición privilegiada que hace que siempre se vea, se vaya a la parte del cementerio a la que se vaya, pues está en el camino central. Está claro que con el paso del tiempo, todo nombre, toda gloria, por muy grande que esta haya sido,  está destinada a perderse y disolverse en el tiempo. Si he traido esta tumba a El Alminar, es porque no se trata de ningún muerto en acción de guerra, ni en batalla heróica alguna. Se trata de un simple soldado peninsular, fallecido en unas circunstancias extrañas, dicen que fue encontrado muerto por apaleamiento en Cabrerizas.

            Según Gabriel de Morales, el más grande historiador que haya tenido Melilla, muerto trágicamente en Annual, Fernando Bueno Espinosa murió al intentar perseguir a dos prisioneros fugados y vigilados por el Batallón Disciplinario. Al parecer rebasó los límites de Melilla en la persecución y fue capturado por los rifeños, que lo mataron por apaleamiento. Su cadáver fue objeto de intercambio entre los cabileños y la plaza de Melilla. Murió el 31/03/1982.

        Está integrado en la ruta de los viernes, y se depositan claveles rojos en su tumba. En un tiempo también se le consideró milagroso. Tiene una calle dedicada en Melilla.