El fluir del Carnaval 2020


Todo va cambiando, imperceptiblemente, sin que nos demos cuenta. Poenari está cada vez más lejos. Todo fluye, como escribiera Vassily Grossman, o El río que nos lleva, de José Luis Sampedro.

               La cabalgata del carnaval de 2020 fluía lento y largo por la avenida, parecía interminable y a una carroza le seguía otra con un ritmo pausado, a la vez ruidoso y alegre. Había alegría en la gente, siempre participativa y dispuesta a dar forma y color al difícil carnaval de Melilla. El tiempo climatológico acompañó al tiempo cronológico y no hizo frío ni viento, circunstancias que han arruinado y ensombrecido muchos desfiles.

             Había animación y también temor entre los nuevos organizadores, pero la gente de esta ciudad siempre responde, si se la escucha y hace caso en sus pequeñas peticiones. Solo hay que dejar fluir en libertad las cosas, y permitir que la ciudadanía se exprese en libertad y sin intimidaciones, como ocurría en el pasado, en donde desfilaba hasta el jefe de seguridad ciudadana. Ahora no hay y no pasa nada, porque los cuerpos de policía saben hacer su trabajo.

             No hubo anacronismos ni cosas fuera de lugar. Todo fue sencillo y vistoso, incluida la carroza del equipo de baloncesto. Faltó la magnífica «carroza del diablo» de otras ediciones, pero en conjunto no hay nada que reprochar o de lo que quejarse. Quien quiso estar ahí estuvo. Fantástico el bosque animado y muchos disfraces individuales.

                     Hay ruido en las redes, se habla de derroche y de una cabalgata de elevado coste, pero con lo que sabemos, afirmamos que la presente, no estará entre la 5 más caras de la historia de reciente de Melilla, la de la última década por no mirar mas hacia atrás. Sólo podemos dar fe de los hechos producidos desde la existencia del Alminar.

                   Tras cada paso concluido vuelven a asustar. Primero intentaron dejarnos sin fuego de san Juan y ahora ya se corre el rumor de que no habrá Melilla medieval. Pero tranquilos, que habrá hasta Semana Santa.

El Unión Popular de Langreo en Melilla


 

             Fútbol, memoria histórica y la Revolución de Asturias

      Mi primer recuerdo sobre el Unión Popular de Langreo es infantil, de la década de 1970, cuando vivimos en Oviedo y mi padre nos llevaba al estadio Carlos Tartiere a ver determinados partidos. Uno de ellos fue el del Real Oviedo contra el equipo que hoy hay pisado el Álvarez Claro. Allí fue la primera vez que vi al Atlético de Madrid, cuando el
Real Oviedo y el Sporting de Gijón estaban en 1ª División. La uniformidad habitual del Langreo es azul y grana, en amplios cuadros rojos.

         En los asientos de Tribuna hemos visto al consejero de Urbanismo y Deportes Rachid Bussian, al vicepresidente 2º Hassan Mohatar, al presidente del club Luisma Rincón y al ex consejero Nono Miranda. Las reformas en la puerta de acceso y el en placo de autoridades y prensa obligan a todos a estar en las gradas, aunque es habitual verlos ocupar sus asientos de socios, como es el caso de Sabrina Moh, delegada del Gobierno.

                                  Memoria y revolución en Asturias

     Mieres, Langreo, Avilés, La Felguera o Sama son ciudades emblemáticas de la cuenca minera de Asturias, la que protagonizó la célebre Revolución de Asturias en octubre de 1934. Los historiadores revisionistas y los falsificadores de la historia presentan este hecho como el inicio de la guerra civil, pero es una burda mentira y una manipulación, que sin embargo nutren la concepción ideológica de la ultraderecha (VOX) y está contaminando a la lo que hasta ahora constituía el centroderecha (PP).

       La durísimas condiciones de vida y trabajo de los mineros de la cuenca asturiana, muy politizada, así como el gobierno de la confederación de derechas (CEDA), también conocido como bienio negro, alimentaron un estallido revolucionario que en ningún momento pretendió ni estuvo en condiciones, de suplantar al Estado. Cuando el 26 de octubre de 1934 el general López Ochoa entró en Oviedo, la revolución ya se daba por fracasada, y había dejado tras de sí un amplio historial de destrucción, vandalismo y también de crímenes injustificados.

        El general López Ochoa fue encomendado por el gobierno de La República para sofocar la revuelta, y de hecho llegó a Oviedo en el plazo mínimo posible, teniendo en cuenta que en aquella época los ejércitos se desplazaban a pie. Saliendo de León en dirección a Campomanes y con una única orden en su libreta: «cumplir la orden con el menor número de bajas posibles». Como de hecho así fue.

           Sin embargo, la derecha más radical se impacientó, y acusó al general republicano de retrasar su marcha por el puerto de Pajares, y maniobró para cortar la revuelta de un modo más drástico y rápido, consiguiendo desplazar por barco a la temida Legión o Tercio de Extranjeros, a cuyo mando se encontraba el no menos temible Juan Yagüe Blanco, quien inició en Asturias su aureola de militar sanguinario, y que alcanzó su gloria extrema en Extremadura (1936), con los apodos de la hiena o el carnicero de Badajoz. Juan Yagüe desembarcó en Gijón y se dirigió con sus tropas de modo directo a la cuenca minera, en donde obtuvo su rendición el día 18 de octubre, entre el noticias de una violencia nunca vista en territorio español por parte de legionarios y regulares.

            El monumento a Juan Yagüe fue trasladado desde San Leonardo hasta Melilla, en donde es honrado en el patio de una fundación privada. En Asturias le han devuelto su calle al siniestro militar y teniente coronel del Tercio. La Legión de hoy no es la de aquellos tiempo, pero debe modernizar y democratizar su imagen, renunciando a tan cuestionables nombres. En la Feria de Turismo se han presentado con su imagen más moderna, con mujeres entre sus filas y también como mandos.

            Franco no solo no es el fundador de la Legión, sino su tercer jefe. Si figura militar fue incluso cuestionada por el coronel y profesor de la Academia de Zaragoza Carlos Blanco Escolar. Todo su enaltecimiento es posterior a sus acciones militares, y solo se construyó su mito tras su acceso a la Jefatura del Estado. Hay nombres y ejemplos más modernos que enaltecer, como el del teniente Francisco Jesús Aguilar, muerto en Mostar, Croacia en 1993. Ni Millán Astray ni Valenzuela tienen compañías con su nombre en el Tercio, salvo Franco en Melilla.

           La revolución asturiana, un inmenso error político, se saldó con 1100 mineros o paisanos muertos, 296 militares y guardias civiles caídos, más 33 religiosos, aparte de la destrucción de una gran parte del patrimonio civil y arquitectónico de la zona de la revuelta.

            PD: El general López Ochoa fue asesinado en Madrid por miembros de la CNT en 1936, tras ser sacado del hospital de la prisión de Carabanchel.

 

 

 

La efeméride sísmica


        Efeméride es cualquier acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él. El día 25 de enero se cumplieron 4 años del terremoto o grupo de terremotos del Mar de Alborán. Enfrascados en los propios problemas de la ciudad, ningún medio ha dedicado unas líneas, aunque sean pocas, a recordar la efeméride que difícilmente será olvidada. A lo largo de todo el año se produjo una serie infernal de más de 2000 réplicas, gran parte de las cuales fueron sentidas por la población. La página web del Instituto Geográfico Nacional se convirtió en la más visitada por los melillenses. Su éxito fue tanto, que apenas un año después el IGN actualizó la web, sus formatos y contenidos. La serie fatídica se inició el día 21.

               Recuerdo a la gente en las calles desde las 06 horas de la mañana y la total ausencia de servicios de Protección Civil aconsejando qué hacer a la ciudadanía, que colapsó la carretera de Cabrerizas en dirección a Rostrogordo. Hasta muy bien avanzada la mañana no llegaron los primeros avisos en los que se suspendía toda actividad laboral, sobre todo la de los colegios.

                El Gobierno de la Nación destinó 4,6 millones de euros a la ciudad para reparar los daños, que afortunadamente fueron solo materiales, de los que hubo que devolver medio millón, por no haberse podido emplear en reparaciones acreditadas y  por pura desidia. La gestión fue mala desde el principio hasta el final.

                 Todavía hay edificios y muros en los que se pueden apreciar las grietas del terremoto, otros ya han sido reparados y bastantes, entraron en la amplia lista de derribos de la ciudad. Algunos, en pie todavía, finalizaron su periodo de vida útil aquel 25 de enero de 2016.

               En la red social Twitter, hay un experto apasionado por la sismología, Paco Almanzor, que rastrea la historia de todos los terremotos tanto históricos como actuales. Ofrece abundante y precisa información sobre sismología, con planos, escritos antiguos, dibujos y fotografías de gran calidad. Para El Alminar es una fuente de conocimiento. Es un sabio y un gran dibujante, que abarca infinidad de temas, entre los que destaca especialmente el de la arquitectura musulmana hispana. El buque oceanográfico Hespérides estuvo analizando la zona, y descubrió una nueva falla, causante de estos terremotos de alta magnitud.

                Nota:https://www.diariosur.es/malaga/identifican-nueva-falla-20180723184701-nt.html

 

 

El estado de inercia


  La arboleda abandonada

        En días pasados, en el debate político melillense surgió el concepto de inercia. La inercia, según la Primera Ley de Newton, también se conoce como ley de inercia, o principio de inercia,  y afirma que un objeto permanecerá en estado de reposo o en movimiento uniforme en línea recta, siempre que no tenga su estado alterado por la acción de una fuerza externa. Por lo tanto, cuanto mayor es la masa del objeto, mayor es la inercia, es decir, mayor la resistencia que el cuerpo ofrece a la alteración de su estado.

          Una masa de inercia de más de una década de desidia es difícil de subvertir, más cuando el gobierno saliente, en periodo de funciones, dejó pactadas, atadas y comprometidas 39 obras por toda la ciudad, una de ellas este posible parque entre Altos de la vía, y general Astilleros, por un montante de 1 millón de euros. En el año 2013 ya escribíamos sobre él, y lo nombrábamos como «la arboleda perdida del ferrocarril«, porque por esta zona pasaba el tren de las Minas de Rif.

              En aquel artículo, además de incidir en el estado de abandono en que se encontraba, resaltábamos las escalones de madera, que fueron preservados en la etapa del regidor Ignacio Velázquez, tras demoler un grupo de viviendas prefabricadas allí existentes, heredadas a su vez de no se sabe qué época, quizá la del alcalde socialista Gonzalo Hernández o anteriores. En toda la etapa de Juan José Imbroda (2000-2019), no se realizó allí acción alguna. Sin embargo, con el inicio del año electoral de 2019, entraron las prisas por realizar y proyectar obras que no se habían pensado ni puesto en marcha en dos décadas. Así pues tendremos otro parque millonario en la ciudad, que ya imaginamos que será una acumulación de cemento, parterres y suelo movedizo de falsa piedra, altamente deleznable. Hay inercia sí, pero es imposible detenerla y viene de tiempo atrás, tanto, que ya casi nadie recuerda como empezó. Los escalones de madera ya no existen, ni quedan, ni nadie se ha molestado en conservarlo. Eran pasto de la carcoma desde hace 10 años o más.

                                     Lo que queda de los árboles

                Son todos eucaliptos y ficus, de la flora australiana, algunos han sido talados en el último año, en la acera superior de Altos de la vía, y probablemente tenga que ser talado alguno más, pues presentan troncos completamente secos, o de un insano color negro. El árbol más sano de todos es el ficus. Hoy hemos visto los restos del tronco de un árbol que ha sido ya talado y convenientemente cortado con las motosierras. No será el último. Habrá que estar atentos.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/la-arboleda-perdida-del-ferrocarril/

 

El Yennayer en el calendario melillense


                    La celebración de año nuevo Amazigh concluye con éxito

                              El Yennayer es el primer día del calendario agrario del pueblo bereber, tradicionales pobladores de norte de África. Coincide con el 12 de enero de calendario romano y se utilizó como punto de partido para su cómputo la fecha en la que el bereber Sheshong accediera al trono como faraón de Egipto. A diferencia de otros calendarios, como el islámico o del hebreo, se trata de un calendario solar, por lo que su celebración no presenta variaciones.

                    En una semana convulsa, en la que pareció ponerse en peligro la cohesión del Gobierno de Melilla, surgió la Viceconsejera del Mayor Fatima Mohamed Kaddur,  con una propuesta inédita, la de incluir esta conmemoración en el calendario de celebraciones de «los mayores melillenses», algo que no se le había ocurrido a ningún gobierno anterior, tras dos décadas de multiculturalismo oficial, que contaba hasta con un Instituto de las Culturas.

             Hasta la fecha los almuerzos oficiales de la Viceconsejería incluían San Valentín, la comida de Navidad y la del Día del Mayor, pero no incluía nada relacionado con las segunda comunidad mayoritaria de la ciudad. A partir de ahora, y tras la acertada y urgente decisión tomada en esta misma semana por la viceconsejera Fatima Mohamed, esta celebración quedará ya incluida en el calendario oficial de actividades de la Ciudad de Melilla.

             Aunque no es muy conocida su biografía, Fatima Mohamed es una de las diputadas con más experiencia del grupo cepemista de Melilla, pues fue concejala de Festejos en Ginés, localidad del Aljarafe sevillano, entre 2003 y 2011, por el Partido Popular, formación que abandonó en 2010 tras posicionarse Mariano Rajoy, entonces Presidente del Gobierno, en contra del uso del hijab en los colegios. Hasta la finalización de su mandato municipal, se mantuvo en el grupo mixto junto al PSOE e Izquierda Unida.

                La rápida decisión de la Viceconsejería, tomada en esta misma semana, y cuando ya el Partido Popular empezaba a abrir brecha, tras la comparecencia en la ciudad de la también rifeña Zoubida Boughaba, activista radical contra el uso del velo islámico, ha conseguido que las aguas políticas vuelvan a su cauce. No se ha tratado de una actividad paralela, ni de un intento de solapar las actividades de la Consejería de Cultura, como pretendía la oposición, sino de una actividad novedosa y quizá complementaria, que se mantendrá a lo largo de los próximos años.

                   La presencia del presidente de la Comunidad Judía de Melilla Jaime Azancot, junto con esposa, Simi Chocrón, que fuera Consejera de Cultura de Melilla a lo largo de una década, ha supuesto un importante espaldarazo a esta nueva actividad, en la que el protagonismo correspondió únicamente a los mayores y a las comunidades melillenses, y que también incluía a la comunidad hindú y gitana.

                   No hay camino para la multiculturalidad, sino que es el único camino posible. Con respeto, con tolerancia, con conocimiento y sobre todo, con convivencia.

Cuarteles y mazmorras


 

                               El solar del zoquillo o Gabriel de Morales

     Melilla fue una ciudad de cuarteles. El Ejército de Franco vigilaba su propio país, el aprendió bien la lección de la sublevación de Julio. Hoy sus solares abandonados o semi vacíos siguen ocupando amplias zonas de la ciudad. También fue un cuartel la zona sobre la que hoy se asienta en Parque Comercial Murias, el antiguo cuartel de Valenzuela. Ese terreno fue objeto de un escandaloso «pelotazo» urbanístico, que era como se conocían esas operaciones urbanísticas de alto rendimiento. Algo que se compró por 1 se vendió por 12. Aquella operación y la oposición de los empresarios y comerciantes melillenses paralizó durante dos décadas la llegada de una gran superficie comercial en nuestra ciudad.

           De haberse llevado a cabo todo aquello en beneficio de Melilla, algo en lo que nunca se pensó, hoy tendríamos un comercio renovado y probablemente una alternativa económica al comercio transfronterizo o «contrabando». Sin embargo, primaron los intereses personales y especulativos. El Ministerio de Defensa cogió miedo a Melilla y paralizó las cesiones y ventas de terrenos militares a la Ciudad Autónoma, por temor a la intensa y voraz especulación sobre el suelo que existe en nuestra ciudad. A día de hoy, los convenios por los que se ceden terrenos son muy exigentes, y albergan poco margen para que todo acabe en fines distintos a los pactados y previstos.

               Sin la barbaridad de Valenzuela, hoy tendríamos un desarrollo urbano distinto, no tendríamos el déficit de centros educativos, de áreas de esparcimiento, de zonas deportivas, e incluso de Viviendas de Protección Oficial. La realidad es que el gobierno precedente no debió ofrecer muchas garantías  en cuanto a la gestión de los terrenos de dominio público, y las cesiones tampoco se llevaron acabo. Un hecho claro es que el Plan General de Ordenación Urbana de 2012 sigue sin ser aprobado y los sucesivos convenios con el Ministerio de Defensa tampoco se llevaron a cabo. El suelo de la ciudad es estratégico.

          En Melilla el control del Estado sobre este tipo de terrenos debe ser máximo, sin permitir la más mínima variación. Por este motivo, el antiguo solar del cuartel de Automovilismo sigue sin uso, y no se podrá apartar un solo m² para fines que no sean los previstos. Toda esta zona tiene también la denominación del «zoquillo», aunque ya está casi perdida. En sus inmediaciones se establecían las caravanas que bajaban por el Cerro de Camellos, para comerciar en la ciudad con los lugareños, hasta el acuerdo de límites de 1860. Tras la ampliación de territorio melillense, este mercado se trasladó a Zoco el Had. Un poco por encima se encuentra el antiguo cerro de La Higuera, hoy cerro de Santiago. El terreo presenta diferencias de nivel importantes.

Zoubida Boughaba cogió su avión



   Zoubida  Boughaba cogió su avión y llego a Melilla, como no podía ser de otro modo, y en una decisión que solo podía tomar ella. Nuestra ciudad está integrada en el marco constitucional español, amparada por el Estado de Derecho y en el que impera la Libertad de Expresión. Miedo pues, ninguno y las amenazas se denuncian. Hizo bien en venir y así no dejó desairada a la Consejera de Cultura Elena Fernández.

               La Fetua del Imán Jomeini contra Salman Rushdie convirtió al autor hindú en un éxito de ventas mundial en 1989, y a su libro de «los versículos satánicos». Fue un acto desproporcionado, como también lo ha sido el comunicado de la Comisión Islámica de Melilla, condenando la presencia en Melilla de la autora rifeña, nacida en la ciudad marroquí de Alhucemas. No se puede intentar impedir actos culturales, a golpes de «declaración de persona non grata».

               Zoubida Boughaba ha llegado a Melilla en su condición de mujer cuenta cuentos rifeña, empeñada en la recuperación y conservación de tradiciones y cuentos populares de su Rif natal. No venía a la ciudad como activista feminista y contraria radical al uso del velo islámico en cualquier mujer. Aquí habría que decir aquello de: «La culpa no era mía, ni de donde estaba ni cómo vestía». Esto vale para todas, incluidas las mujeres que deciden usar velo. Las mujeres iraníes solo pide el «uso voluntario de esa prenda», no su erradicación, ni tampoco el fin de las tradiciones islámicas. El modo de vestir de las mujeres no puede ser objeto de discusión, y si son víctimas, no se las puede convertir en culpables.

         Pero esa no es la cuestión, porque Zoubida no vino a hablar de eso, sino de las tradiciones culturales del Rif, dentro del marco de la conmemoración del Año Nuevo Amazigh o Yennayer 2970, acompañada por la propia consejera, y por los profesores  y escritores Mohamed el Morabet y Mustafa Akalay Nasser. Este era y es el motivo de la reunión cultural en el salón de actos de la antigua Cámara de Comercio y hoy sede de la Consejería de Cultura.

             Sin embargo, el aludido comunicado de la CIM, que solo cabe calificar como despropósito, convirtió el acto cultural en uno solidario, porque la Libertad de Expresión prevalece por encima de cualquier cosa, salvo el de la intromisión en la intimidad de las personas, algo que no era el caso. El pequeño salón se quedó más pequeño aún, ante la masiva presencia de público.

                 Lo que debió ser un acto cultural melillense, ha quedado convertido en un asunto de relieve internacional. Lo que era solo una manifestación cultural se transformó en un acto contra la censura. Hace unos años, a Melilla llegó la profesora española de origen sirio Sirin Adlbi a criticar al movimiento feminista en su conjunto, a arremeter contra eminente feminista y profesora Fatima Mernissi, y nadie se rasgó las vestiduras. Ante actos con los que uno no está de acuerdo, está siempre la opción de no acudir a ellos.