Los mil del Corpus Christi


 

             Mil es la cifra de melillenses que arropa a la procesión de La Patrona de la ciudad, la Virgen de La Victoria. Mil es la cifra de los/las asistentes a las procesiones de la Semana Santa, en los días en los que no procesionan los pasos más emblemáticos. Mil, sobre todo mujeres, es la cifra que arropó el trayecto de la Custodia del Corpues Christi, en la soleada tarde del domingo 22 de junio, en la puerta del verano. Destacaba la presencia de mujeres y sobre todo de niñas, entre los que procesionaron por las calles del centro de la ciudad. Mil son los que asisten, en conjunto, a los distintos oficios religiosos en las distintas parroquias. La gran mayoría de esas asistentes son siempre mujeres, incluso en los rezos del rosario, que suelen realizarse por las tardes. Pese a esta evidencia, que se repite en otras muchas ciudades, la presencia de mujeres en La Iglesia siguen siendo testimonial y de escasa relevancia, pese a que en nuestra ciudad ya hay dos mujeres como Hermanas Mayores de cofradías (Maripi Castellanos y Francisca Muñoz), y otra al frente de Caritas, Pilar Illázquez.

              La mítica cifra, mil, conforma la última línea de defensa de la Fe de Cristo en Melilla. No hay más, pese a que hubo muy significativas ausencias entre la cúpula cofrade de la ciudad, a la tradicional procesión del Corpus Christi, una de las celebraciones litúrgicas más importantes de La Iglesia. La gran procesión del Corpus es la que se celebra en Toledo cada año, en la que se procesiona la gran Custodia de Arfe (1), a la que acompañan las cofradías más antiguas de España.

            La Fe de Cristo vive momentos de transición en Melilla. La mezcla de las cofradías con el Poder político ejerciente, al que cubren de honores, y la intromisión de este último en la vida religiosa de la ciudad, crean una imagen de dependencia que en nada beneficia a la regeneración de todo este mundo, que cada vez da más la sensación de ser testimonial. Las religiones son usadas para favorecer un determinado aspecto de la ciudad, pero los recelos siguen estando presentes por debajo. La práctica ortodoxa de la religión aumenta en las tres confesiones religiosas mayoritarias de Melilla, y la Mesa Interconfesional es solo un organismo sin calado ninguno en la vida ciudadana, aunque muy bien promocionado y publicitado. No todo puede ser religión, y la religión no es todo. En apariencia se fomenta un cosa, y lo que se extiende es justamente la idea opuesta.

            La Iglesia conserva una gran capacidad de influencia en la vida española, pero como tal, solo tendrá futuro si abre sus puertas a las mujeres en todos sus ámbitos, el del sacerdocio incluido, por no decir el principal. Las relaciones en el mundo de la feligresía melillense son complicadas y existen graves desencuentros que se manifiestan en esta escasa presencia de público en las calles. Es una lástima porque las niñas y niños tienen ilusión, pero el mundo al que se enfrentarán les hará ver la realidad de modo muy distinto.

             En La Iglesia hay demasiado pasillo, demasiado arribismo, y esto lo ha dicho el propio Papa Francisco I, en declaraciones que han pasado con rapidez al arcón del olvido (2). Con todo esto nadie ha acabado, porque nadie se da por aludido. La relación con La Iglesia cambia mucho en una ciudad, dependiendo de quien sea su representante, ya se trate de un Obispo, de un Vicario Episcopal, o de un párroco. No hay estructuras de participación estables y democráticas en la vida de La Iglesia, independientes de quien la represente. En la actualidad existen muchos problemas y no se soluciona ninguno. El miedo a hablar y a exponerse frente al Vicario, sea quien sea, es muy intenso. «La Iglesia no es una democracia, y te irá muy mal si te enfrentas con ella», esta es la frase que le dijo un Vicario episcopal, hace años, a una conocida mujer cofrade de la ciudad. Las cosas parecen haber vuelto a aquel tiempo, en los que nadie se atreve a hablar más claro.

          Los consejos parroquiales, previstos en el Concilio Vaticano II, son solo humo. También es cierto que todas esas estructuras adosadas (cofradías, órdenes, movimientos), son tan jerárquicos y tanto o más tradicionalistas, que la propia Iglesia.

            Nota: (1) http://www.toledo-turismo.com/es/corpus-christi_201

                          (2) http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/04/22/francisco-en-la-iglesia-tambien-hay-trepas-en-busca-de-gloria-iglesia-religion-papa.shtml

Desmoronamiento en Lo Güeno


 

            En Melilla se desmorona hasta lo que es nuevo. Estos son los bloques de las Viviendas de Protección Oficial de Lo Güeno, construidas apenas hace 10 años. En su momento también hubo algunos casos de adjudicaciones de viviendas algo peculiares, como en todas las promociones de viviendas entregadas en Melilla. En al menos dos casos de diferentes promociones, hubo sentencias judiciales que calificaron algunas de las adjudicaciones como arbitrarias. En nuestra ciudad se recompensa a los leales con todo lo que se tenga a mano, y se castiga al disidente del mismo modo. Esto no es nada nuevo, pues ya lo dijeron los romanos, durante su imperio: «el elogio es gratuito, la lealtad no».

            El recubrimiento de la estructura del edificio presenta ya grietas en toda la fachada que da a la carretera de Alfonso XIII. La actuación de los bomberos ha sido espectacular, con su escalera más larga, la que llega casi hasta el cielo. Todos los días sucede algo nuevo e imprevisto. La ciudad se desmorona ante nuestro ojos. Debajo se encuentra la consejería de Consumo y Sanidad  de Melilla.

          Cuanto más rápido quiere uno irse, más deprisa sucede todo. La batalla contra el tiempo está siempre perdida.

Centro Cultural García Lorca de Melilla


 

                    El 20 de diciembre de 1986 fue inaugurado el Centro Cultural Federico García Lorca que acabó albergando la sede de la Universidad de Educación a Distancia, y no al revés como nos quieren hacer ver ahora. El problema ya no es que se mienta, ni que ellos mismos se crean sus mentiras. Lo inadmisible es que pretendan hacérnoslas creer a nosotros. Afortunadamente, para nosotros, la prensa de aquellos años era todavía prensa. Todavía puede recurrirse a sus páginas y ver cuál era la verdad de los acontecimientos, porque todavía se daban noticias. La de los últimos cinco años, no servirá para nada en un futuro, porque solo es propaganda al servicio del poder.

                 La visita del Ministro de Cultura Javier Solana

       Las instituciones se heredan y existe una continuidad histórica en los actos de gobierno, independientemente de que hayan cambiado los partidos gobernantes y que lo que hoy es Ciudad Autónoma antes fuese Ayuntamiento. La Fundación Municipal Socio-Cultural, de la que dependía la UNED en 1986 , estaba integrada en la concejalía de Cultura y todo ello, lo ha heredado y asumido la actual Consejería.

          El edificio, comprado a las monjas del Buen Consejo, se rehabilitó como Casa de La Cultura e inaugurado con el nombre de Centro Cultural Federico García Lorca, finalmente acabó dando cobijo a la UNED, y no al revés, como pretenden ahora que creamos. A tal efecto, se desplazó a la ciudad el entonces ministro de Cultura Javier Solana, quien fue recibido por las entonces autoridades, Gonzalo Hernández como Alcalde, y Manuel Céspedes como Delegado del Gobierno. En el patio del Centro Cultural Federico García Lorca estaban todos, incluido probablemente Ramón Gavilán, si por entonces era ya director de la UNED de Melilla.

            Si se impusiese un cambio de nombre, que no se trata de otra cosa, se trataría de una tropelía cultural inaudita en los tiempos actuales. No es posible entender como la vanidad puede llegar a cegar las conciencias de tal modo. Se podrán engañar ellos mismos, o creerse su propio cuento, pero lo que muestran los hechos es otra cosa, o algo muy claro, que el edifico fue inaugurado con el nombre de Lorca. Lo que albergue antes o después nos da igual.  El nombre del edificio no cambiará. salvo que se pretenda hacerlo, pero entonces tienen que asumirlo como tal y no escudarse en triquiñuelas burocráticas, que por lo que se ve, llevan meses estudiando.

                    ¿Dónde está la placa de inauguración?

         La fotografía del periódico del día 22 de diciembre de 1986, muestra a Javier Solana descorriendo la cortinilla de la placa conmemorativa, desaparecida en las ultimas obras de repintado. Algunos confunden el remozado de la fachada con haber construido un edificio nuevo; y además piensan que eso ya otorga derecho a cambiar el nombre. Estamos ante la versión melillense de Rebelión en La Granja, novela de George Orwel de la que recomiendo su lectura. Es una metáfora sobre la manipulación y alteración de la historia.

         El caso es que tras el repintado, desapareció la cruz, algo de lo que algunos se mostraron orgullosos, pero no caímos, hasta hoy, en la desaparición de la placa.  Lo sucedido prueba claramente el aserto incluido en El Qujiote: guárdate Sancho, que tras la cruz siempre está el diablo. Lo que sigue sorprendiendo, aparte de todo lo que ya hemos escrito, es el silencio cómplice, de todos/as aquellos que deberían estar opinando sobre este tema.

          La verdad histórica, la de los hechos, es la que mostramos. A partir de aquí, que hagan lo que quieran.

     Nota: Hubo dos inauguraciones, una en Melilla el 28 de noviembre de 1986, y otra un mes más tarde, con el Ministro Solana el 20 de diciembre.

El gran teatro de Melilla


 

                                                    Autoridades melillenses en las calles junto al dragón lanzafuego

          El reducido espacio de Melilla permite ver imágenes y mezclas difíciles de ver en otros lugares. En la tardes de domingo no hay nada ni nadie en las calles. Sin embargo, la tarde de ayer era la del último domingo ante electoral y la Consejería de Cultura decidió entretenernos con un fin de semana de teatro en la calle. Todo el espectáculo estaba dirigido a los niños y niñas, pero los padres y madres tienen que acompañarles. Las autoridades melillenses pueden ser vistas en muchos lugares, porque la ciudad es pequeña, pero no a todas, pues hay algunos que desaparecen los fines de semana. Hay autoridades cercanas, que se dejan ver en lugares públicos, y otras a las que no se las ve nunca. Se nota mucho cuando la presencia es forzada y cuando es natural, como la de cualquier otro ciudadano/a. La etapa de cargo público acaba pasando, aunque parezcan imposible, dada la extraordinaria «longevidad política» de algunos. Es algo para lo que hay que estar preparado cada día. Todos los días podemos ver paseando por nuestras calles a quienes hace no mucho lo fueron casi todo, y hoy vuelven a ser quienes eran en un principio.

           Ayer domingo había vida en el centro de la ciudad, en el Parque Hernández. La Consejera de Cultura Simi Chocrón aguantó impasible todo el espectáculo, que se prolongo durante dos horas. La realidad es que en la tarde del domingo ya no debía haber espectáculo alguno, pero la lluvia vespertina del sábado alteró los planes y la actuación de los magos, comedores de fuego, la mujer burbuja, los equlibristas,  la payasa, Fran Diabolo y la cabalgata del dragón lanzafuego se pospuso para el domingo.

            Allí nos encontrábamos todos, en el crisol de culturas del Parque Hernández, las autoridades públicas, los melillenses de a pie, las niñas y niños de Melilla, los inmigrantes centroafricanos, y los encargados de entretenernos. En un instante mágico pudo obtener imágenes nunca soñadas: una la de una sonriente Simi Chocrón, la todopoderosa consejera de Cultura junto a Fran Diabolo, finalista de la edición de Tú sí que vales. La otra era la de un distendido delegado del Gobierno Abdelmalik el Barkani, charlando relajadamente con la consejera melillense, y junto a un cercano grupo de inmigrantes. Las vicisitudes y las tensiones del salto a la valla han quedado atrás y una vez dentro de la ciudad, frente al gran teatro de la vida, se comprueba que todos compartimos un mismo mundo, y que el deseo de una vida mejor es un objetivo para cualquiera.

La Ley Boyer de arrendamientos urbanos


Emblemáticos negocios de Melilla cerrarán o cambiarán su ubicación

          El primer gobierno socialista de 1982 heredó un país  lastrado por las viejas leyes franquistas. Había que legislar todo de nuevo. Los arrendamientos urbanos de renta antigua no se revisaban con el índice de precios al consumo (IPC), y los propietarios de inmuebles antiguos cobraban cantidades eximias. Para corregir esos desajustes se ideó la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1984. Tantos los inquilinos de viviendas, como los arrendatarios de negocios, fueron sometidos a la revisión de rentas. La normativa  es conocida como el decreto Boyer, ministro de economía bajo el que se promulgó la mencionada Ley.

         Los inquilinos de viviendas no tenían ni tienen problema alguno, porque el contrato de viviendas se vincula a la vida del arrendatario. Sin embargo, no sucedía ni sucede lo mismo con los gerentes o propietarios de locales actividades comerciales. La flamante Ley escondía un efecto perverso, que o no fue previsto, o no se le concedió la suficiente importancia, y es que los arrendatarios de los locales de negocios, pasados 30 años, perdían todo derecho a la prórroga. La Ley legislaba la extinción total del contrato pasados 30 años, que se cumple precisamente ahora, en 2014.

                 El día 1 de enero de 2015 todos los contratos otorgados con anterioridad al mes de mayo de 1985, quedarán extintos, y sin posibilidad de prorroga. Los propietarios recuperarán su propiedad de modo completo y sin obligación alguna de renovar los contratos. Podrán realizar nuevos contratos, o eliminar totalmente la actividad comercial de sus propiedades.  La situación afectará y afecta a muchos locales de negocios establecidos en el centro de la ciudad y en el barrio del Real, que son los barrios en donde existen más comercios con contratos de arrendamiento antiguos.

                  En el barrio del Real ya han recibido la notificación de extinción de contratos, locales tan conocidos como el bar Cinema, foto Soria y la peluquería Mimón. Algunos otros, como la cafetería La Campana y otros muy conocidos no conocen todavía qué harán los propietarios de los inmuebles, que son los que en definitiva tendrán la última palabra para decidir qué hacer. Algunos como la Confitería España ya cerraron ante la inminencia del cambio impuesto por la normativa.

              En el centro de la ciudad ya han cerrado algunos locales cuyos dueños les avisaron de que renovarían el contrato de arrendamiento, pero a precios del mercado actual. La administración de loterías de la Avenida de Juan Carlos I,  ya comunica a sus clientes el próximo cambio de ubicación.  La Cooperativa Gráfica también está dentro de las actividades comerciales afectadas por la Ley Boyer.

          Ahora mismo es imposible conocer qué cantidad de establecimientos está afectada por esta normativa. Todos los contratos de arrendamiento antiguos se considerarán extinguidos el último día del año. Los mayores cambios suceden frente a nuestros ojos, sin que nos demos cuenta de ellos.

   Nota: http://www.bufeteconesa.com/actualidad/articulos/civil/finalizacion-contratos-arrendamiento-1-enero-2015

Melilla y la guía Telefónica


La desaparición de los usuarios en la guía Telefónica

   La guía telefónica y su registro de usuarios ha sufrido una reducción considerable, en tamaño y también en datos. Los dos tomos, blanco y amarillo, que dejaban en la puerta de nuestros domicilios se ha unificado en uno solo. Las nuevas técnicas de impresión y la reducción del grosor del papel han obrado el milagro de convertir en un pequeño libro, toda la guía telefónica de Málaga y de Melilla.

       Sin embargo, tras una primera revisión de los usuarios de los teléfono de línea, se puede apreciar que faltan la casi totalidad de los datos de los abonados a la red telefónica de Movistar, antes Telefónica de España.

        Melilla está justo detrás de las poblaciones de Villanueva del Trabuco y Viñuela, comprendiendo las páginas 825 a 832. Hemos quedado reducidos a la nada. Siete páginas cuando en la edición de 2010 los nombres de los abonados ocupaban 31 páginas, de la 687 a la 709.

       La reducción del tamaño, exagerada, obliga a usar la lupa para poder leer el teléfono y el nombre buscado. La pérdida de datos de los abonados, debida probablemente a un error de impresión, convierten la guía en un instrumento inútil.

                              Edición digital de la guía Telefónica

        La consulta digital tiene el problema de que o se saben todos los datos de la persona o comercio buscado, o el resultado de la búsqueda concluye de modo invariable con el texto: no se han encontrado datos…. 

         Todo empuja a que se utilicen los teléfonos de información de pago, atendidos desde sabe Dios dónde. Tampoco es que la guía Telefónica la ofrezcan gratis, porque la cobra a lo largo del año en las cuotas de abono. Movistar, antes Telefónica de España, es una de las compañías más ricas del País.

Tráfico, el infierno en las calles


accidentes en melilla

         Los accidentes de tráfico son constantes y diarios. Jugársela en las calles también. El mal estado del pavimento, la saturación y densidad del tráfico junto a la falta de una regulación efectiva, son males endémicos en la circulación en Melilla. La proliferación de rotondas (algunas de ellas inservibles), la ausencia de una señalización vial permanente, salvo el esporádico repintado electoral, consiguen que casi nadie circule adecuadamente por la calles. La falta casi generalizada de respeto o atención del automovilista melillense hacia cualquier señal o norma de tráfico empieza a ser legendaria. Suele ser normal que en un semáforo pasen más automóviles con la luz naranja o roja, que cuando está en verde. Exaspera ver el tiempo que se toman algunos/as en salir de un semáforo cuando el disco muestra el color verde, o la parsimonia con que  algunos/as salen de los aparcamientos, provocando enormes considerables embotellamientos. Los vicios de los automovilistas melillenses llenarían paginas de una enciclopedia. No todo podemos achacarlo a una gestión pésima.