Las ranas de Todos los Santos


                                      Las ranas del Parque Forestal

          En el puente de todos los santos no suele haber muchas cosas que hacer en Melilla. La ciudad se vacía y eso se nota en muchos lugares. Hay una representación del grupo teatral  Concord, por fin, en el Kursaal.  En el estadio de fútbol la UD. Melilla jugaba contra el Levante, un equipo de 1ª División. La curiosidad estaba en el Parque Forestal, en donde las ranas circulaban por todo su perímetro. Hasta allí llegó el eco del gol del triunfo del equipo de la ciudad. Las ranas, animales anfibios, parecían ajenas a todo. Se movían curiosas y algo perdidas, por las zonas infantiles, provocando la curiosidad de la gente y sobre todo de los niños.  En dos horas, y en diferentes puntos del parque, cogimos 5. Luego las reintegrábamos a los arroyos artificiales. Todo convenientemente fotografiado, para dejar testimonio del hecho. Algunas parecían posar, y tras el susto de verse atrapadas, parecían sentirse cómodas con el calor de las manos. La población de ranas fue numerosa, durante un tiempo, en el parque, pero las protestas de los vecinos de la zona, provocaron el insólito hecho de que la Consejería de Medio Ambiente las exterminara. Nunca pude comprender ninguna de las dos cosas. Ni su eliminación por parte de la Consejería que debe proteger el Medio Ambiente, ni el que a la gente le molestara los ruidos de la naturaleza,  el croar de la ranas en este caso.

                              La rana, animal simbólico

          Es un animal simbólico, relacionado casi siempre con la prosperidad y la fertilidad. También con la muerte, pues las ranas ayudaron a recomponer el cuerpo desmembrado de Osiris. En la mitología egipcia estaba asociada a la resurrección. En muchos países es utilizada como símbolo de la buena suerte.  En el aspecto religioso y académico está relacionada con la lujuria. Todos los significados son adecuados para la festividad de Todos los Santos.

La utilidad de expresarse en libertad


                  El repentino cambio de un jardín abandonado

       La adulación es el arma del diablo. La adulación corrompe y adormece. Convertir la prensa en propaganda es peligroso, porque al final uno no llega a distinguir la realidad de la ficción. Al final siempre se necesita que alguien muestre  las cosas como son, o lo más cercanas a la realidad posible, pero no es usual que se quiera ejercer ese ingrato y nunca recompensado papel.  Nadie puede presumir de tener la verdad en sus manos, o de ser el más objetivo de todos. No podemos sustituir unos dogmas por otros, una nomenclatura determinada por otra de distinto color. Cuando se está en el Poder nadie quiere que le diga la verdad, o al menos en el modo en que  se exige desde la oposición. Cuando la tortilla da la vuelta, todo vuelve a empezar.  El otrora censor exige libertad de prensa y quien antes la reclamaba como un derecho,  ejerce hoy la censura sobre todo aquello que no le parece conveniente.

                       El jardincillo de Altos de la Vía

        Este jardín presentaba un lamentable aspecto en el mes de agosto. Todo estaba seco, descuidado y con aspecto de erial. Tres meses después, los servicios operativos de parques y jardines han debido pasarse por allí, adecentar la zona, plantar césped y hoy presenta este aspecto, totalmente distinto al del verano. Solo el blog de La Otra Melilla lo había denunciado, aparte del Alminar. Nos leen en el Consejo de Gobierno que no acepta consejos, pero de eso ya éramos conscientes y por eso lo tenemos siempre en cuenta.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/23/bellos-rincones-descuidados-en-melilla/

 

Melilla, la ONU de la pobreza


           Hace ya muchos años, en la época del V Centenario de Melilla, el insigne melillense Fernando Arrabal, nombre que debería llevar el Teatro Kursaal, propuso que Melilla fuese una sede de las Naciones Unidas (ONU). Visto con perspectiva, hay una cosa que queda clara, y es que casi cualquier acontecimiento que se produzca en el Mundo, tiene su impacto migratorio en Melilla. Hace ya 20 años desde que empezaron a llegar a nuestra ciudad los primeros inmigrantes subsaharianos, y en estas dos largas décadas, han pasado por nuestras fronteras ciudadanos de casi todos los países, ya sea en conflicto bélico, o porque las situaciones económicas hacen imposible la vida en las naciones de las que proceden. Iraquíes, pakistaníes, búlgaros, argelinos, sirios, tunecinos, casi todos los países de centro África, han pasado en algún momento por esta ciudad y siempre en relación con algún conflicto político en  los países de los que proceden.

           Vista con perspectiva y amplitud,  la frase de Fernando Arrabal tiene mucho sentido y de haber comprendido la clase política melillense la situación de la ciudad, podría haber sacado mucho partido de la innegable situación geográfica de la ciudad, buscando ayudas y recursos europeos para antender a los inmigrantes (que van a seguir llegando siempre), en vez de malgastar  5 millones de euros en un campo de golf, cuyo gasto en mantenimiento es probablemente igual que el del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrnates), con la diferencia de que el primero lo usan una media de 100 personas al año, y el el segundo unos 1000. Se trata de resolver los problemas y que estos sirvan para el desarrollo de la imagen de la ciudad. Sin embargo, el tema de la inmigración se ha usado siempre como bandería para desgastar al adversario (sobre todo la derecha);  y la acción política, en vez de tender a resolver los problemas, ha sido, por lo general, muy «llorica».

                               Dos tunecinos en Melilla

           Badel Arruah y Abdulah Ben Rabeh son dos ciudadanos tunecinos que están acampados en la Plaza de España. Llevan más de un año en Melilla y no ven solución a su problema. Obtener la condición de refugiado político es muy difícil y también es una trampa legal, pues para ello hay que demostrar que el dictador te persigue de modo específico, lo que es casi imposible. Toda inmigración es económica en el fondo. Los españoles que se exiliaron de España a partir de 1940, eran en el fondo emigrantes políticos, aunque pasaron como económicos, pues la dictadura de Franco había convertido el solar hispano en irrespirable. Se huía para buscarse una vida mejor, pero también se huía, quien podía, de la dictadura.

          Los emigrantes que continúan llegando a Melilla desde 1992, lo hacen por las mismas razones que lo hicieron los españoles en 1940 y probablemente, casi en las mismas condiciones documentales.  Si se hubiese exigido a los españoles, lo mismo que ahora se solicita a estos inmigrantes, casi nadie hubiese podido salir de España. Países como Méjico, Argentina y tantos otros, recibieron a los españoles con lo puesto. El mito es Alemania, pero Alemania no es ejemplo de nada.

          En medio de todo esto, la mayor parte de la gente solo quiere mirar a otro lado y no sentirse afectada, pero el mundo no se hunde  para un solo país. ni por una sola causa.

Un domingo en el Museo


El extraño Museo de Andrés Ibáñez

       Andrés García Ibáñez es un pintor almeriense de Olula del Río. Es un gran artista, según casi todas las opiniones que he podido leer. Además es un coleccionista de pintura y también le gusta provocar con algunas de sus obras. No se conforma con dejar clara su calidad como artista, sino que también quiere provocar reacciones con sus cuadros, con su arte, lo cual también es muy bueno. En las últimas elecciones generales, pintó desnudos a los 36 integrantes candidatura de Equo. Sus actos y sus obras conllevan una gran impacto mediático. Una de sus cuadros está dedicado al Cristo de la Buena Muerte, protector de La Legión. No es uno de los cuadros que está en Melilla, a la que ha cedido la parte más blanda de su obra. Este cuadro en Melilla podría provocar cierto debate, o al menos visitas al Museo. Es un artista encuadrado en el realismo, muy creativo, lo que hace que su pinacoteca aumente de modo constante.

                         La donación de parte de su obra a Melilla

          Las obras de rehabilitación de la Casa del Reloj han costado 800.000€ y ahí empieza la parte «custionable» de todo este asunto. Tras el cambio de ubicación del Museo Municipal a Las Peñuelas, se pensó en este lugar como idóneo para exponer cuadros de artistas melillenses, y parte de la amplia colección de cuadros cuyo titular es la Ciudad de Melilla. A la costoso rehabilitación hay que añadir un caro mantenimiento, porque el Museo, dada la categoría de y vulnerabilidad de algunas obras de esta colección, debe mantenerse a unas temperaturas entre 20º y 24º, tanto de día como de noche. Sorprendió este gasto tan elevado y sobre todo, el cambio de orientación del Museo, que pasó de concebirse como ubicación de los artistas melillenses (escasamente representados), a la prolongación del Museo que Andrés García Ibáñez tenía en su localidad natal de Olula del Río, en donde tenía su exposición permanente.

         Unas desavenencias con el regidor socialista del municipio del valle del Almanzora, le llevó a tomar la decisión unilateral de cerrar esa exposición. El pueblo de Olula se manifestó en contra de esta decisión del artista. ¿Cómo ha llegado todo a Melilla?. ¿Que ocurrió con el artista melillense, Francisco Hernández, afincado en Málaga, que también había donado parte de su obra a la ciudad.

                                 La rentabilidad de un Museo

          El Thyssen, El Prado y el Reina Sofía en Madrid, han visto reducidas las subvenciones que reciben del Estado. La garantía y el futuro de un Museo es su rentabilidad, que solo se obtiene con visitantes y con las tiendas de de bventa de objetos. No todo puede ser sostenido con dinero público, y menos en su totalidad, como es el caso del nuevo museo de Melilla.

         Gracias a esta colección privada, podemos ver en Melilla cuadros de Goya, Dalí o Picasso, pero nadie pretenderá que se puedan restar visitantes al Museo Picasso de Málaga, a la Galería Thyssen malagueña o al propio Museo del Prado. Es excesiva la inversión realizada, no es sostenible el mantenimiento y no se ha explicado el cambio de orientación de La Casa del reloj.

  Nota:   http://www.20minutos.es/noticia/811941/0/

http://www.laopiniondemalaga.es/axarquia/2012/04/05/fallece-80-anos-pintor-francisco-hernandez/497900.html

El muro transparente


      En la calle del malogrado General Pintos, en el barrio del Tesorillo, existe desde hace años un campo de fútbol, denominado en la actualidad como Fernando Pernías. Allí se juegan muchos partidos de las diferentes categorías de escolares melillenses. Melilla tiene cinco instalaciones relacionadas con el fútbol, una de ellas la muy ruinosa, destartalada y semi abandonada «ciudad del fútbol», de la que hemos hablado sobradamente en El Alminar. Esta última instalación está en un páramo y en invierno, sin protección alguna frente a los fríos aires que bajan del Gurugú, la zona deportiva resulta muy inclemente. Nadie quiere ir allí. En Melilla, como para algunas cosas sobra el dinero, se malgasta y tira a espuertas.

           Teníamos de todo, pero nos faltaba un muro transparente. Se ha tirado el antiguo muro de obra, que no molestaba a nadie y va a ser sustituido por otro, de material transparente, que permitirá integrar el conjunto deportivo en el entorno del barrio, esa es la motivación oficial. Cuatro meses de obras y un coste total de 120.000€. Ignoro, porque no he entrado nunca, en qué condiciones estarán los vestuarios y las zonas de duchas de los deportistas. No sé si habrá agua caliente, si habrá taquillas y todas esas minucias, que por lo general no suelen estar en muy buenas condiciones, pero hacía falta el muro transparente. Aquí ya no se le da importancia a nada. Nos hemos acostumbrados a que nos falte lo necesario y a que nos sobre lo superfluo y eso sí, a callarnos con casi todo.

       Esperaremos a ver si el resultado, al menos visualmente merece la pena.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/25/el-olvidado-caso-de-la-ciudad-del-futbol-de-melilla/

En las fronteras de Jauja


 

              Cuando las autoridades pierden los papeles

            Jauja es sinónimo de riqueza y prosperidad. Solo la pronunciación de este nombre, sugiere tanta abundancia como otro lugar mítico, El Dorado. Jauja es una ciudad de Perú, de las primeras fundadas por el  español Francisco  Pizarro en la conquista del país andino. Esto sucedió el 25 de abril de 1534. Ahora, por obra y gracia de la nueva avalancha migratoria sobre nuestra ciudad, nos enteramos que Melilla es el equivalente africano de Jauja. Por eso vienen hasta aquí millares de centroafricanos. Desde luego, para algunos, como decían ayer varios/as  comentaristas del Alminar, nuestra ciudad sí es Jauja y El Dorado también.

             Esta es la parte «jocosa» de una fase no excesivamente pensada, porque la realidad es mucho más dura y cruel. No hay que olvidarse nunca, que lo que hay al otro lado de la frontera, son ante todo, seres humanos. Hasta ahora creíamos que los «sin papeles» eran los inmigrantes que cruzaban o intentaban entrar en Melilla, pero desde ayer hemos comprobado que los que han perdido los papeles son nuestras autoridades civiles. Hay frases que los representante públicos y políticos no deben pronunciar. Hay imágenes que un alto cargo de la Administración del Estado no debe ofrecer.    Mil personas pueden resultar un inconveniente grave, pueden  provocar situaciones difíciles, pero nunca pueden constituir una invasión. En cualquier caso, ellos son las autoridades y de ellos es la responsabilidad. Lo único que tienen que hacer, es repasar la hemeroteca y exigir y actuar, del mismo modo en que debían hacerlo, según ellos, las autoridades socialistas del periodo 2004-2011. Se puede volver a solicitar la comparecencia del Ministro del Interior, llamar a José Mª Aznar o  invocar a Santiago, por aquello de: .. ¡ Y cierra España!.

                                   Ni soberbia, ni prepotencia

       No sé de donde han salido estos lamentables adjetivos referidos al grupo de inmigrantes subsaharianos que entraron en Melilla y recorrieron el cauce del Río de Oro. En muchos se aprecia temor y cansancio y en otros satisfacción por haber logrado la proeza. No se puede hacer aflorar los sentimientos de xenofobia, hacia gente que solo está luchando por su vida y por su supervivencia, con frases y calificativos mal medidos, desde los representantes políticos, ya sean locales o estatales.

           En 1992 empezaron a llegar a Melilla los primeros colectivos de inmigrantes centro africanos. Tras las primeras sorpresas, y la misma falta de sensibilidad de La Administración, fueron los ciudadanos y entidades sociales melillenses las que iniciaron la labor de atención y amparo de los primeros inmigrantes. Durante varios años, hasta la construcción del CETI, al que se negaban las autoridades gubernativas de la época, por entonces socialistas; los inmigrantes se refugiaron primero en el abandonado edificio de la Cruz  Roja, y posteriormente en las dependencias de La Granja Agrícola.

            Fue durante el septenio de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando el PP melillense convirtió el problema de la inmigración en un «casus belli» contra el Gobierno de España.  A veces, hay una cierta justicia histórica que pone a algunos responsables políticos, frente al espejo de sus actos y declaraciones pasadas. Eso es lo que ha sucedido ahora. Han quedado atrapados por sus propias palabras y actos anteriores.

             Entre 1992 y 1996, tanto como corresponsal de periódicos nacionales, colaborador de medios locales y como voluntario de organizaciones no gubernamentales, pude conocer y tratar a decenas de inmigrantes subsaharianos. También publiqué infinidad de artículos de prensa.  Jamás vi en ninguno de ellos nada parecido a la prepotencia o a la soberbia. Había dos días felices en sus vidas, uno era el de la llegada a nuestra ciudad, el otro era el de la salida. La fotografía es del año 1996, cuando acompañé a Alex Brown, uno de los 46 hijos del comerciante y  ex presidente de Nigeria Abiola.

              La emigración no se acabará ni hoy ni nunca, así como tampoco con las mafias que tratan con las personas. Los melillenses ya nos hemos acostumbrados a esta situación, ahora solo falta que lo hagan las autoridades.

Trompetas y tambores del Cautivo


             La Banda de trompetas y tambores del Cautivo ha iniciado sus ensayos en el solar conocido como el patio del cura.  Antaño fue un una zona de esparcimiento del barrio de La Victoria, y su último uso fue como centro educativo.  Está formada por 40 personas, entre hombres y mujeres. Todos son voluntarios y autodidactas. Los que llevan años en La Banda del Cautivo, desde 1996,  y saben de música, enseñan a los que menos saben y a los nuevos. Tienen suficientes tambores y bombos y ahora quieren incrementar los instrumentos de viento, trompetas y cornetas, que son los que exigen más esfuerzo, más dedicación y aprendizaje y también lo que da mayor vistosidad y lustre a una banda. Las trompetas y cornetas cortan el silencio en las procesiones y lo transforman en vibrantes sonidos que sugieren todo tipo de sensaciones, de sentimientos. El ritmo de los tambores son aldabonazos dirigidos a la conciencia o al espíritu. El incienso es la corriente que conecta todos los sentidos. Nada hay más evocador que los olores, son una sopa cuántica que activa todo tipo de recuerdos y sentidos.  Durante unos segundos o minutos, la combinación de música y el embriagante aroma del incienso procesional y litúrgico, parecen transportarnos a un situación atemporal  en la que no hay problemas, incertidumbre o angustia.  El tiempo se detiene aunque solo sea por un instante fugaz.  No hace falta ser creyente para sentir esa sensación. El no creyente, el agnóstico, al que le gusta el ambiente y la ceremonia de la Semana, percibe unos matices distintos.  Dejarse mecer por los sones suaves y bamboleantes acordes de las trompetas, dejarse transportar por las sensaciones que de ellas emanan. Nada es exclusivo de nadie.

              La Banda del Cautivo, sin local de ensayo      

             Es a todas luces un lugar inadecuado, sin sonoridad alguna, con dos bloques de viviendas familiares rodeándolos, con un hospital y un centro educativo colindantes. Ellos, los 40 del Cautivo, inician sus ensayos a las 7 de la tarde y hasta las 9 de la noche.  El año pasado lo hacían a las cinco de la tarde, en la hora de la siesta, pero las quejas de los vecinos les obligaron a retrasar la hora hasta la actual. También ha protestado la dirección del Hospital, porque hay gente enferma en sus instalaciones.  Si en las inmediaciones de un centro hospitalario no se puede tocar una bocina, mucho menos una docena de trompetas  y otra de tambores, y están todos los días de buen tiempo, de lunes a sábado.

                                   El extraño caso del Patio del Cura

          Lo contamos todo hace un año, el 26 de septiembre de 2011. Un solar y unas instalaciones cedidas por el Estado a la ciudad y que incomprensiblemente, fue vuelto a ceder por el Gobierno de Melilla, mediante decreto de la entonces Consejería de Hacienda, en manos de Juan José Imbroda,  siendo Presidente de Melilla Enrique Palacios.  A eso se llama hacer favores y caridad con la Iglesia, con el dinero y las propiedades de todos los melillenses. En la ciudad en la que se derrocha el dinero  a manos llenas, en donde tenemos muchas cosas duplicados (pabellones deportivos, palacios de congresos, auditorium al aire libre o se pagan estaciones marítimas al precio de tres), 40 muchachos y muchachas de la Banda del Cautivo, no tienen un solo local en donde ensayar,  a cubierto de las inclemencias temporales y sin incomodar a nadie.

  Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/09/26/el-extrano-caso-del-patio-del-cura-2/

                            http://www.marchasdeprocesion.com/