Las manos atadas del Cautivo


 

                        La manos atadas del Cautivo

                                            Enrique Delgado

             La imagen del Cautivo apareció por primera vez en Málaga en 1940. Cuentan los que saben, los que lo vivieron, que el impacto fue tremendo. Acabada la Guerra Civil, con España llena de presos políticos, apareció una figura grande, poderosa, con las manos atadas, desfilando por la calles de Málaga, vestido de blanco inmaculado, el blanco de los inocentes. Se puede imaginar el estremecimiento de las gentes al verlo, la mayoría con familiares y conocidos, en las prisiones de Franco. Las autoridades religiosas lo miraron con recelo, las civiles y militares con desconfianza, pero era El Cautivo, era Ntro. Sr. Señor, era el inocente crucificado. No podían hacer nada contra una imagen así, pero captaron el mensaje y por ello la relegaron al lunes, fuera de los días oficialmente santos, los del jueves al domingo. Buscaron cualquier atisbo de herejía en la imagen, obligaron a cubrirla con una capa, la calificaron como poco valiosa desde su condición artística. Una vez cubierta, con su impactante y llamativa  capa blanca, también buscaron si ese color, era indicio de algo más. Al tratarse de un nazareno, lo normal es que la capa hubiese sido morada o bermeja.

    Salió El Cautivo y paró Málaga y desde entonces fue siempre así y desde el primer momento se convirtió, por encima de cualquier cosa en El Señor de Málaga, en título y honores no oficiales, y que nadie ha puesto en duda desde entonces. Todos veían en la poderosa imagen de las manos atadas, la imagen de la injusticia, la acusación directa y firme a quienes se sublevaron en nombre de Cristo y no ofrecieron ni paz, ni perdón. Cuentan, o a lo mejor lo he podido leer en algún libro o artículo, que más de alguno no soportaba mirar a la imagen cuando pasaba frente a la Tribuna de autoridades. Habían llegado al Poder “los sanedrines y los sayones”, los que crucificaron a Cristo. Eran malvados, pero eran listos y captaron el mensaje. Según José Jiménez Guerrero en  La Semana Santa de Málaga: “La imagen de Jesús Cautivo fue procesionada por primera vez en 1940,  por ex cautivos de la Guerra Civil. Sin embargo, el impacto devocional que produjo esta imagen hizo cambiar en los años siguientes esta primitiva concepción”.  Eran ex cautivos de la llamada zona roja o republicana, pero el rápido arraigo del paso procesional, indican que la gente vio reflejada allí sus vidas de otra manera, en un sentido contrario a la intención oficial, o quién sabe.    En solo un año, en una sola aparición, los lunes de Semana Santa se convirtieron en los Lunes del Cautivo y desde hace 72 años sigue siendo así.

                Las manos atadas del Cautivo

      La renuncia a  la defensa resulta a la larga ser un arma poderosa. Estar con las manos atadas implica, en muchos casos, no poder tomar una acción determinada,  por el árbol de consecuencias que se derivarían de ella, o porque  a veces resulta toda una decisión no responder de modo alguno. La situación de indefensión es algo mucho más general y común de lo que uno se imagina. El sistema, mucho gente que lo representa, está esperando una sola acción por parte nuestra, para justificarse en su acción de venganza. Lo vemos todos los días en innumerables y distintas circunstancias. Aquí también se produce una doble paradoja:  Por un lado la renuncia a responder en la misma forma en que se nos agrede suele desactivar la violencia y no hacerlo,  implica que muchos actúen  con más saña contra el  indefenso y el desprotegido. Ambas cosas la estamos viendo también a diario. Responder, implica por lo general, satisfacer la necesidad de justificación del agresor.

            El mismo Cautivo, tiene las manos atadas por los fuertes condicionantes en los que surgió. Después de 72 años, el lunes aplasta al Cautivo y la propia Cofradía se ve atrapada por una serie de circunstancias que la constriñen y la impiden brillar a la altura de su imagen titular. Pare el próximo año, el 2013, se plantean una serie de cambios, tales como abandonar la calle Carriles, llena de bolardos que impiden el tránsito del paso, o el salir a mediodía, para evitar el regreso de madrugada. El mundo y las calles ya son hostiles, incluso para El Cautivo. Hace ya mucho que esta imagen debería procesionar en Jueves Santo, pero tal y como son las relaciones entre cofradías, antes veremos a una mujer como Papa de La Iglesia.

                                       El Cautivo 

             ¿Es la Semana Santa un fenómeno tan generalizado como parece, o está sobre dimensionada por su condición cultural y de atracción turística?. ¿ Existe algún refugio interior a la  zozobra que se está extendiendo por la sociedad?. ¿ Es una imagen inerme y que renuncia a su defensa un símbolo que todavía puede conmover a alguien?. Hay una cosa  cierta y  es que gente malévola encuentra  justificación a sus acciones, en el mismo lugar en el que se refugia el inocente o el indefenso. ¿Cómo defender esa religiosidad popular, pagana en la mayoría de los casos sin justificar a La Iglesia?. Al Cautivo, enclavado en el popular barrio malagueño de La Trinidad, acuden tanto creyentes como agnósticos, gente de misa diaria y gente que no pisa la iglesia. Es un fenómeno complejo pero poderoso, de hondas raíces, de creencias populares con las que La Iglesia tuvo que convivir, muy a su pesar. Las Cofradías malagueñas fueron expulsadas del interior de los templos por un obispo, Balbino Santos Olvera y constituyeron sus célebres «tinglaos».

         En cualquier caso, todo el texto sirve como metáfora total. ¿Estamos con las manos atadas frente a lo que nos espera?, ¿qué hacemos?,  ¿permanecemos así o empezamos a defendernos de alguna manera?.

 Notas: http://www.malagahistoria.com/malagahistoria/barrios/trinidad.htm

        http://www.diariosur.es/20090406/semana-santa/cautivo-trinidad-anos-dehistoria-20090406.html

            PD: Fotos Cruz de Malta

El Cristo de Lepanto en Barcelona


                 Leyenda de una imagen en la catedral de Barcelona

              El 7 de octubre de 1571 se produjo una de las batallas navales más grandes e importantes de la historia europea, en el golfo griego de Lepanto. Fueron  276 embarcaciones de la Liga Santa cristiana , frente a las 273 otomanas del capitán turco y gran marino Alí Bajá. Del lado de la Liga Santa participaron dos grandes marinos del que tomaron su nombre dos Tercios de La Legión, Juan de  Austria y Alejandro Farnesio. El resultado lo conocemos todos, sin embargo, hay una interesante y curiosa historia que es la que voy a contar aquí.

                                       La leyenda del Cristo de Lepanto

             Es una de las imágenes más veneradas de la Catedral de Barcelona, y al igual que sucede en otras poblaciones de menor empaque, son decenas de personas las que acuden al templo catedralicio barcelonésa solicitar favores personales o ayuda en trances complicados de la vida. Tiene fama de milagroso. Las ciudades, por muy grandes que sean, siguen albergando tradiciones populares. Al final todas también son pueblos pequeños.

        Juan de Austria llegó a la ciudad de Barcelona el 16 de junio de 1571, para dirigir una expedición de 276 navios y 80.000 hombres, entre los que se encontraba Miguel de Cervantes. La lista de embarcaciones participantes está en el Archivo de La Marina, a disposición de todos los ciudadanos (igual que ocurre en Melilla y sus archivos).

     La nao capitana se construyó en los astilleros de las Reales Atarazanas de Barcelona y a la que  se la llamó La Real. El llamado Cristo de Lepanto fue una donación de su hermanastro el Rey Felipe II y ya era considerado milagroso en Madrid, pues recibía culto en una iglesia que se quemó. Esa es la razón de que la efigie presente una aspecto oscuro o ahumado en su mitad superior. La imagen fue colocada en el estanterol de la nao capitana.

     Cuestión distinta es el clarísimo escorzo que presenta la imagen hacia su lado derecho, como si hubiese querido esquivar algo. Aquí ya entra la leyenda. Dicen que un balazo de la flota turca entró en La Real en dirección al Cristo de Lepanto, momento en el que la efigie se desplazó hacia un lado, esquivando la bala otomana. Lo más probable es que o bien en el primer incendio o en el segundo, las altas temperaturas provocadas por las llamas alteraran la madera de la imagen, dándole esa extraña forma o postura. Pero a la leyenda eso le es indiferente.

      PD: Las fotos me fueron proporcionadas por un participante del «foro infausto», cuando yo utilizaba el nick de Lepanto, que residía en la ciudad de Barcelona, y conociendo  la imagen y la capilla,  desconocía la leyenda.  La novena dedicada al Cristo de Lepanto es de 1957, editada por la Catedral de Barcelona y dirigida por el entonces canónigo Joan Boada i Camps.

Los 1000 congregados por la Patrona de Melilla


          

          

          Hace exactamente un año tildaba de esta forma a los mil congregados en torno al desfile procesional de La Patrona de Melilla. Los entendidos melillenses dicen que cuando la fiesta coincide en sábado, al desfile procesional concurre un menor número de personas. En el artículo del año pasado lo atribuía, entre otras cosas, al hecho de  haber dejado el día festivo de la Virgen de La Victoria fuera de la semana de Feria. La igual afluencia de personas al desfile, 1000, invalida en principio este argumento, por lo que habría que buscar las causas de la escasez  de público en otros parámetros. Para este año sirve el argumento de lo exégetas melillenses, el del sábado, por lo que tendremos que esperar la evolución en los próximos para determinar las causas y sobre todo, para intuir el futuro del desfile.

                  Este año ha habido muchos cambios y novedades, empezando por la renovación en la Junta de Gobierno, que este año presidía, como Hermana Mayor Mª Piedad Castellano Trevilla, 1ª mujer que lo hace a lo largo de la historia de la Congregación. También estaba en el desfile un nuevo Vicario D. Roberto Rojo, siempre junto a la Hermana Mayor de La Victoria. Otra novedad era el menor tamaño del trono portante de La Victoria, lo que facilita su paseo procesional, al necesitarse un menor número de porteadores.

                  La procesión de La Victoria es de Gloria, no de pasión, por lo que las representantes políticas femeninas que participan en el desfile pueden llevar vestidos festivos o incluso de feria. Lo cuento porque lo llamativo de algunos vestidos suscitó algún que otro comentario entre los presentes. Esto es igual en todos lados. La representación de las otras Cofradías melillenses, fue muy exigua en el presente desfile.

                    La procesión ha resultado muy bien compuesta y  digna en su factura, Ha habido muchos cambios que no han despejado ninguna de las incógnitas sobre su modelo futuro, del que ya se han anticipado algunos cambios, como el de que la misa e inicio del desfile no se inicie el próximo año en el santuario patronal. Quizá, si se celebrase en el Templo Arciprestal y la procesión se iniciase allí mismo, la afulencia de público podría cambiar. Creo que este es el modelo vigente en Málaga, en donde la Virgen de La Victoria pasa el año completo en su santuario, hasta la víspera del 8 de septiembre, en la que es trasladada a la catedral malacitana para la misa de conmemoración y posterior salida procesional.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/09/los-1000-de-la-patrona-de-melilla/

El retorno de Monseñor Buxarrais


 

      Cualquier noticia, cualquier acontecimiento debe relativizarse. Lo que tiene importancia para algunos, no la tiene para otros. Lo que hoy es una tregedia o un gran acontecimiento, pasados unos años y con suerte, se convertirá en una efeméride. Quien hoy es grande debe saber que mañana, inexorablemente no será nada. Lo que hemos hablado en la entrada anterior, y otras muchas veces en El Alminar, se ejemplifica perfectamente en la vida y en la persona de Monseór Buxarrais (Obispo emérito de Málaga) . Estuvo en la cima de la Iglesia española casi dos décadas y supo renunciar a todo y convertirse en un cura más. Le acompañaron multitudes y docenas de colaboradores mientras estuvo a cargo de las sedes episcopales de Zamora o Málaga y luego todo eso se disolvió como los terrones de azucar en el agua.

         Es el » horror vacui», el miedo al vacio, que sigue, como la sombra al cuerpo a cualquiera cuando abandona el poder. Si el ejercicio del poder se convierte en el objetivo único de la vida, entonces esa es la razón que que ninguno quiera abandonarlo, por eso esas luchas cainitas en los aledaños y pasillos de la corte. Por eso hay que recompensar con otro cargo a cualquiera que abandona uno anterior.  La situación es talm que las excepciones se convierten en ejemplos, porque son solo eso, hechos aislados que deberían ser más comunes y no excepcionales. Debería limitarse el tiempo de permanencia tanto en cargos de elección pública, como en los de libre designación.

                    Monseñor Buxarrais de vuelta a Melilla

       Desde su llegada a nuestra ciudad en 1991, tras cesar por voluntad propia al Obispado malacitano, esta es la etapa en la que ha estado más tiempo ausente de nuestra ciudad, aunque en esta ocasión ha sido debido a motivos médicos. Ha sido intervenido en una operación de cadera y femur en un hospital de Barcelona. El resultado ha sido satisfactoria y la recuperación también, aunque algo más larga de lo previsto. Él mismo me comentó tanto el buen resultado de la intervenciones, como el regreso a Melilla en la primera semana de septiembre.

            Anoche, mediante un correo, me lo confirmaba Merche, una amiga ecuatoriana que ha residido en Melilla y que se convirtió en asistente en los oficios religiosos de Monseñor Buxarrais, en lo que ya se denomina como «la pequeña comunidad de Buxarrais»

                            Buxarrais y San Ambrosio  

         De Las Confesiones de San Agustín  extraigo este párrafo, que creo se ajusta de modo especial a la figura de Monseñor Buxarrais:

                                                    Capítulos XIII y XIV

                » Aquel hombre, todo de Dios, me recibió con un agrado paternal y todo el tiempo que estuve allí, aunque  extranjero, me trató con el amor y caridad que debía esperarse de un obispo.  Yo estaba atento y colgado de sus palabras; me deleitaba la dulzura y suavidad de sus sermones, que eran más doctos y llenos de erudición que los de Fausto y los maníqueos…. No solicitando yo aprender lo que predicaba Ambrosio, sino oír solamente el modo con que lo decía».

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/05/25/y-monsenor-buxarrais-se-marcha/

La Iglesia del Sagrado Corazón


             

          La iglesia del Sagrado Corazón, sede Arciprestal de Melilla, fue la primera iglesia construida fuera del recinto amurallado de Melilla La Vieja. Hasta 1918, fecha de su edificación, sólo existían capillas en los recintos exteriores o en las sedes de los regimientos militares. A partir de 1938, cuando se le otorga la categoría de sede Arciprestal, se constituirá en el auténtico centro religioso de la ciudad.

        Se edificó sobre unos terrenos cedidos por el Municipio y para su ornamentación y construcción se creó un patronato de damas y mujeres de altos cargos que recaudó fondos para su puesta en marcha. La presidencia la ostentaba Sofía Martín Pinillos (esposa del general Aizpuru) y la tesorera era Francisca Peré (esposa del alcalde Cándido Lobera). Una de las primeras donaciones y casi la más importante la realizó la entonces reina de España Victoria Eugenia, que donó la suma de 1000 Ptas. Cuestaron también los obispos de Tarazona, Segovia, Astorga y Palencia. Aun así, Sofía Martín Pinillos y sus amigas consiguieron entre todas 1150 Ptas. Todas estas recolectas alcanzaron el 20% de lo donado por El Estado.

       Apenas unos días antes de la inauguración, el 19 de mayo de 1918, se colocaron tres grandes lámparas y los dos altares menores, así como el Altar Mayor y el recubrimiento de la imagen titular con una artística hornacina, de las que ya no queda casi nada. Los tres altares eran de madera esmaltada en blanco imitando mármol.      Para la bendición del Templo se desplazó a la ciudad del Obispo de Olimpo, auxiliar de la diócesis de Málaga, a bordo del vapor Vicente Puchol, que venía engalanado para la ocasión o empavesado, si se utiliza la terminología original. 

              Sic transit gloria mundi 

    La gloria del mundo pasa demasiado rápido y apenas cien años después de su edificación, pocos nombres han sobrevivido desde aquellos días. Los generales Monteverde y Aizpuru dieron la bienvenida al Obispo en el muelle, haciendo los honores el Regimiento de África, y todo ello en presencia de un numeroso público. Melilla iba extendiéndose poco a poco fuera de su recinto histórico y edificó esta primera “ iglesia del llano”, que es como se la denominaba en la prensa en su momento.

     La comitiva partió desde el cuartel de la Cia. de Mar con el Obispo de Olimpo bajo palio, cuyas varas sostenía el capellán Calzada, los coroneles Revilla y Baños, el comandante marítimo Orús, el notario Cano y otros notables de la época, así como varios clérigos.      El recorrido se inició en el muelle, atravesó las calles de San Jorge, Almodóvar, Alfonso XIII y Menéndez y Pelayo.

     El Obispo de Olimpo dio las gracias a todos los que habían hecho posible la construcción de este templo y incidió en un aspecto que a la larga resultaría “cuasi profético”: “ la emoción me impide expresar lo que siento, pero confiad en mí, soy obispo de muchas iglesias abandonadas, de muchas iglesias en cuyo camino ha crecido ya la hierba y prometo trabajar con fe y entusiasmo para que cese ese desidioso estado, los templos son escuelas de conciencia y he de procurar que no perdure el abandono del que os hablaba”. Tras la homilía se llevó a cabo una procesión del Santísimo por las calles del centro de la ciudad o “del llano”.

      El Templo fue llevado a cabo por el arquitecto de la diócesis Fernando Guerrero Stracham y se realizó en ladrillo, en estilo románico, con una superficie de 500 m2 y con capacidad para 2000 personas. Las obras empezaron en 1911 con las 30.000 Ptas. que consignó el Estado sobre terreno público. El Obispo permaneció un día mas en Melilla realizando diversos actos y visitas. Como dato anecdótico se cita el primer bautizo, el de una niña a la que se impuso el nombre de María y que era hija de Manuel Núñez. 

                     1989, crísis y ruina de una iglesia

          En 1988, tal y como profetizara el Obispo, la Iglesia del Sagrado Corazón se caía literalmente a pedazos. No había ni campanas y el sonido de éstas se simulaba por megafonía y altavoces. También hay que añadir al deterioro de los años, los devastadores efectos de la iconoclástia, que había arrasado los ornamentos de la Iglesia, en dónde ya no funcionaban ni las lámparas.

          Mohand Moh Mohatar se ofeció a restaurar la Iglesia, ya que había trabado gran amistad con el Vicario Santiago Martínez, sacerdote carismático que fue secuestrado por los vecinos del pueblo donde ejercía de párroco, para impedir su traslado a Melilla.    El gesto de Mohand Moh Mohatar no fue suficientemente valorado en su día, pese a que fue el obispo Buxarrais quien lo autorizó y elogió, pero sobre todo, no ha sido suficientemente reconocido con posterioridad.       Con ese dinero, 11 millones de pesetas de 1989, se pintó La Iglesia, se renovó la instalación eléctrica, se repararon y barnizaron altares, tronos y mobiliario y lo que es más importante, en palabras del entonces Vicario Santiago Martínez, se construyó el Sagrario situado a la izquierda del Altar Mayor y que para el padre Santiago era la piedra angular de la restauración, el punto central de la renovada iglesia.  

                     Virgenes patronales y soldados en Melilla

          Los soldados de reemplazo, que llegaron a miles durante décadas a Melilla y sostuvieron su economía y comercio, llenando de vida las calles de la ciudad, buscaban la forma de dejar algún recuerdo en una tierra en la que pasaban entre uno y dos años. Como no había manera de crear sociedades culturales o casas regionales, pues les estaban prohibidas cualquier  tipo de actividades fuera del cuartel; solo quedaban el recurso de agruparse en torno a actividades religiosas, y la vía más fácil era traer una imagen de alguna patrona regional y crear una mínima agrupación cultural.  Solo así se explica el hecho sorprendente de que se permitiera, a soldados catalanes, editar una hojita de oración en el idioma catalán, absolutamente prohibido,  excepto para rezar a Dios o a la Santísima Virgen.

         

Juan el Bautista


                Yo soy la  voz que grita en el desierto. Juan 1, 23

      Juan el Bautista fue un profeta muy peculiar, anacoreta, primo hermano de Jesucristo y exactamente de la misma edad que Él. La iconografía cristiana lo presenta de modo muy idealizado, pero en realidad debió ser un personaje muy extraño. Su importancia es muy grande, puesto todos los evangelios canónicos empiezan el relato con el anuncio de la concepción del Bautista, por parte de una mujer de edad madura, Isabel, hermana de la Virgen María.

         El arcangel San Gabriel anuncia ambos embarazos a las dos hermanas, iniciando el recorrido en casa de Isabel, a la que luego visitará la Virgen María. El anuncio de algo nuevo, de la llegada del Mesías, necesitaba de un hombre nuevo y de un nombre nuevo, Juan,  inédito en la tradición hasta ese momento. Es el primero de los juanes.

          Los evangelistas Marcos y Mateo lo describen como una persona de aspecto extraño, al que acudían decenas de personas de la región de Judea para ser bautizados en el Jordán y confesados por él. Tenía seguidores y discípulos. Se vestía únicamente con una piel de camello, atada por un cíngulo a la cintura. Su alimento eran unicamente la miel y los saltamontes. Era muy brusco en sus declaraciones y bastante escueto, eso sí; su papel era, fue, el de anunciador: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo, y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias».

            Es Lucas el evangelista,  quien más se atreve con la descripción del evangelista y el que más profundiza en el personaje. Por Lucas sabemos que  Juan y Jesucristo, primos, se envían embajadas y se tenía mutuo respeto. En Lucas 7,28, leemos por boca de Jesucristo: «Porque os digo, entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan,  aunque el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él». La tardanza de Cristo en recibir el bautismo, y quizá la impaciencia de Juan, le hará exclamar lo que sigue: ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?.

            El encuentro entre los primos es muy interesante y está perfectamente descrito en Mateo 3, 13-16. Juan le dice a Jesucristo: Soy yo el que necesita que tú me bautices, ¿ y tú acudes a mí?, a lo que Cristo le responde: «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia». Apenas se bautizó Jesús, se abrieron los cielos y el espíritu de Dios bajó como una paloma y se posó sobre él.  

                              Málaga. Parroquia de San Juan Bautista

  La figura del Bautista sigue teniendo una gran proyección y atractivo. De hecho, las reliquias de Juan el Bautista siguen siendo unas de las más ansiadas, solo por detrás de los Lignum Crucis o pedazos de la Vera Cruz de Jesucristo. La Reina Isabel La Católica fue una gran devota del Bautista, tanto, que las primeras iglesias que fundaban en las recien reconquistadas ciudades del Reino Nazarí (Almería, Málaga; Granada), al menos una estaba dedicada a él. Tal es el caso de esta espléndida iglesia del centro de la capital malacitana, dedicada a San Juan Bautista, y que ha sido fotografiada por la colaboradora Cruz de Malta.

             Esta es su descripción de la iglesia: El Cristo de la Veracruz preside el  Altar mayor, justo encima está la imagen del Bautista. La procesión de la Veracruz (sale a las 5 de la madrugada del Jueves Santo y se encierra a las 8 horas, justo antes de que amanezca), acompañada de un recogimiento extremo, mientras van rezando las estaciones.   La Capilla de Ánimas y Ciegos está a la izquierda del altar mayor. Fue la propia Isabel La Católica la que mandó construir esta iglesia. También se encuentra allí la capilla del Cristo de Azotes y Columna. La esbelta torre impresiona por su solidez y apariencia de ligereza.

     Nota: Con el Bautista acabamos esta primera etapa del Alminar, apenas a dos días de su fiesta, la del solsticio de verano.  El martirio y el final del Bautista fue muy sórdido, pero dejamos que  al que le interese el tema, lo busque. En el nº 8 de la serie Caballo de Troya, Jordán,  de J.J. Benítez; se presenta una visión algo enloquecida del Bautista, que sin embargo, debió ser más próxima a la realidad, que la idealizada de los evangelios. En los llamados apócrifos, no hay apenas información útil sobre el personaje.

     PD:  reliquias del Bautista.

http://www.latercera.com/noticia/tendencias/ciencia-tecnologia/2012/06/739-466982-9-estudio-reliquias-de-juan-el-bautista-datan-del-siglo-i.shtml

Jesucristo y la higuera


           

 

               <A vosotros se os ha dado el misterio del reino de los cielos; en cambio a los de fuera todo se les presentan en parábolas, para que «por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados>. Marcos 4, 10-12

    Esta es una de las parábola más extrañas de las muchas contenidas en los evangelios, es más, la acitud de Jesucristo resulta dificil de comprender, incluso por sus mismo discípulos, que no entendieron su reacción contra la higuera. Ante el asombro de Cruz de Malta y el «vago» recuerdo de Padeciendo la incompetencias, El Alminar ha investigado el asunto en todas las fuentes disponibles.

             Evangelio de Mateo. 21, 18-20 : 

   De mañana, camino de la ciudad tuvo hambre. Viendo una higuera  junto al camino se acercó, pero no encontró en ella nada más que hojas y le dijo: «Que nunca jamás brote fruto de tí». E inmediatamente se secó la higuera. Al verlo los discípulos se admiraron y decían: ¿Cómo es que la higuera se ha secado de repente?.

           Evangelio de Marcos. 11, 12-14

   Al día siguiente, cuando salía de Betania, sintió hambre. Vió de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: «Nunca jamás nadie coma frutos de tí». Los discípulos lo oyeron.  A la mañana siguiente vieron la higuera seca de raíz. Pedro se dió cuenta y le dijo a Jesús: «Maestro, la higuera que maldijiste se ha secado».

      El texto de Marco es absolutamente preciso y difiere por completo del de Mateo, porque especifica que no era tiempo de higos. Aquí los apóstoles no se asombran, sino que se callan y sólo al día siguiente Pedro se atreve a preguntarle por el incidente. Eso sí, la higuera está igualmente seca.

              Evangelio de Lucas. 13, 6-9     

             Uno tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. «Dijo entonces al viñador: Ya vés, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro». Cortalá, ¿para qué va a perjudicar el terreno?. Señor, déjala todavía este año, cavaré a su alrededor y le echaré estiercol, a ver si da fruto en adelante.

      Lucas redacta su evangelio con los dos anteriores a la vista, eso está claro y altera toda la historia para «suavizar» el inexplicable comportamiento de Jesucristo. No era tiempo de higos y no podía haberlos. Tampoco está justificado el secar una higuera que no da frutos cuando no es su tiempo. En el evangelio de Lucas todo se relata como una conversación entre agricultores. No hay maldiciones y sobre todo; no talan la higuera, porque las higueras no deben talarse. Juan, el discípulo amado y también evangelista, ni siquiera menciona el asunto de la higuera.

        Esto es todo lo que hay sobre este inexplicable suceso y como dicen los porpios evangelios: ¡ Quién tengan ojos que vea, quién tenga oídos que oiga y quién pueda entender que entienda!.

                        El Cerro de la Higuera en Melilla

  El cerro de la higuera fue llamado por los españoles como de Santiago y así se le conoce en la actualidad. Los nombres también borran el pasado. En ese cerro existía un conjunto integrado por una alcazaba musulmana y un santuario religioso islámico de tipo morabítico, con una pequeña mezquita asociada. El complejo tenía también un arbol sagrado, en concreto una higuera. Todo fue demolido en 1863, con un decreto emitido por la Reina Isabell II de España, lo que da una idea de la importancia del conjunto. Hoy he fotografiado la higuera allí existente, muy próxima a lo que pudo ser su emplazamiento real.

        Nota: Todas las fotografías son de higueras actualmente existentes en Melilla.