Una campana llamada Inmaculada


                   Historia de la Capilla Castrense de Melilla

Enrique Delgado

                    La historia de la construcción de iglesias en Melilla siempre ha sido complicada, pero la de la Capilla Castrense de la Inmaculada Concepción,  es quizá la más enrevesada de todas. La solemne inauguración de las obras se produjo el sábado 18 de septiembre de 1920. El acto ceremonial fue presidido por el Comandante General de Melilla Manuel Ferández Silvestre, y el presidente de la Junta de Arbítrios, General Federico  Monteverde y el capitán ingeniero de la Junta, Francisco Carcaño, autor del proyecto, así como la esposa y la madre del infausto General Silvestre.    Este dato es importante porque una vieja leyenda africanista dice que la campana mayor de la capilla castrense de La Inmaculada Concepción lleva el nombre de Eleuteria, nombre de la madre del entonces Comandante General de la Plaza. Las madrinas de la ceremonia fueron la madre de Silvestre y la esposa del General Monteverde.   La  ceremonia religiosa fue oficiada por el Vicario castrense Plácido Zaidín, y los capellanes Ramón Elías y Francisco Velasco.

            Las obras se extendieron demasiado  por la falta de crédito, pese a las campañas de donativos, y las dificultades que presentaba el terreno (las antiguas ciénagas del Río de Oro), por lo que se tuvieron que sustentar las torres y el edificio, sobre un sistema de placas de cemento, lo que encareció el proyecto y provocó nuevos retrasos. Tantas fueron las dificultades que casi un año después, pese a las reducidas dimensiones originales de la capilla, a duras penas se cubrieron aguas en el mes de junio, tras finalizar la cubierta y las bóvedas interiores.

         Unos días antes de partir hacia el frente, el general Silvestre organizó una pequeña fiesta en el edificio, cuyo interior fue adornado para la ocasión  y se dispararon fuegos artificiales. En presencia de su madre, Eleuteria, de los obreros y de las mujeres encargadas de la Comisión de recogida de fondos, hizo un pequeño discurso, en el que afirmó que: «No es una obra hecha para la guerra, pero a ella puede venirse como resultado de aquella». Alabó el trabajo de los obreros, resaltó que no se habían producido incidentes en su construcción y resaltó, una vez más, el proyecto de Francisco Carcaño. En su construcción también trabajaron soldados como obreros.

           Todo parecía marchar según lo previsto. Apenas unos meses más y Silvestre podría  volver, dedicar la obra a Melilla, al servicio religioso y a su madre; pero el destino tenía otros planes. La catástrofe de Annual, de la que él fue el principal responsable, trastornaría por completo las obras de la capilla, que fue utilizada como depósito de municiones durante ese año y el siguiente, 1922. El oficio religioso militar debería seguir celebrándose en la pequeña capilla de madera, junto al Muro X.

                  Bendición de la  capilla el 22 de noviembre de 1923

           A las nueve en punto de la mañana se inició el solemne oficio religioso de la bendición,  presidido por Julio de Diego y Alcolea,  Ilustrísimo Patriarca de las Indias Occidentales, lo que hoy sería el obispo general castrense, en un acto privado. Fuera esperaban los fieles, el inicio de la misa pública. Un poco antes fue trasladado el Santísimo de la vieja capilla a la nueva. El oficio público se inició a las 10h 30 de una desapacible mañana de otoño, dominada por un intenso aguacero, como si el destino quisiese lavar con el agua, cualquier error cometido en el pasado. El 22 de noviembre se conmemora la festividad de Cristo Rey y de Santa Cecilia.

                                 Inmaculada: el nombre de la campana

       La campana o las campanas, son tan importantes para un edificio de culto cristiano, como el mismo edificio. Las campanas son únicas, y se fabrican ex profeso para el templo. El molde se rompe con posterioridad y ya es imposible repetirla. En muchos casos a las campanas se las dota de un nombre propio o de un título. Caso de ser así, el hecho es tan importante que se menciona en el acto de inauguración o bendición del edificio. Las campanas se instalan en el último momento y se tañen en el instante de la inauguración. En ninguna de las crónicas leídas sobre la construcción e inauguración de la capilla se hace mención a las campanas. No se habla de ellas.

      La vieja leyenda africanista decía que a la principal, la instalada en la torre derecha o del evangelio se le había dado el nombre de Eleuteria, madre del general Silvestre y supuesta impulsora de su construcción. Tras subir a esa torre compruebo que el nombre de la campana es el de Inmaculada, fabricada en el año 1944 y donada por la Junta de Obras del Puerto. La torre izquierda, o de la epístola es inaccesible. Esta cegada y no tiene escalera interior de acceso. Esto es lo que dicen los hechos y las crónicas. La leyenda puede pervivir, por eso lo es.

Tras los pasos de la iconoclastia melillense


                 El paso de La Bombonera

        Con solo verla, la recordarán todos los que la conocieron en las calles de Melilla. Era un paso conocido como la bombonera, por su curiosa forma. Son muchas las leyendas que corren sobre estas desapariciones, y no todas son difíciles de comprobar. El gran viaje para reflotar la semana santa de Almería se produjo en 1979. El número de pasos procesionales que se compraron en Melilla fueron tres, los mismos que imágenes, todas de la iglesia de San Agustín del Barrio del Real. Se compraron exornos, ropajes, mantos. No todo llegó a utilizarse. Recorrimos en 2007 la senda de los pasos perdidos, algunas de las imágenes las encontramos en Balerma, localidad costera almeriense. En Almería no quedó casi nada, salvo el manto de la virgen de Dolores de Santiago, que a su vez procedía de la Dolorosa del Real.  La mayor parte de los exornos y uno de  los tronos fueron hasta Lucainea. Al menos dos, como este de la Bombonera*, procesionaron en Almería en los primeros años de la década de 1980. El otro paso fue utilizado por el paso de  Jesús del Camino.

                  Con el resurgir de la semana santa almeriense, se compraron nuevos pasos, y los que procedían de Melilla quedaron almacenados en el patio de Las Adoratrices, hasta su completa desaparición. De todo lo llevado de nuestra ciudad, solo queda el citado manto, y las imágenes del Nazareno del Real y de la Dolorosa, en la Iglesia de Balerma.

                                                El Nazareno del Real

                   El Nazareno del Real procedía de la iglesia del Peñón de Vélez, mientras que la imagen de la Dolorosa fue donada por Fidel Alemán. El Nazareno recaló en la parroquia de San agustín, de la que dependía administrativamente. Ambas fueron vendidas en 1979 a la expedición procedente de Almería, aunque nunca llegaron a estar en la capital almeriense. Entre 1980 y 2007, nadie fue capaz de localizar su paradero o se interesó en saber que había ocurrido con ellas. Nunca volvió a ser mencionado este suceso, ni nadie habló nunca de los sucedido durante el periodo iconoclasta melillense (1974-1989).  Tras localizar todo en el año 207, escribí una serie de artículos que sacaron a la luz todo lo sucedido y el paradero de estas imágenes. El Nazareno del Real volvió a Melilla en 2008, con ocasión de una exposición sobre el Peñón de Vélez. Pese a proporcionar todos los datos para su fácil  localización, nadie mencionó jamás mi contribución, sin embargo, la lista de colaboradores con la exposición era interminable.

                 En Melilla es norma apropiarse de datos proporcionados por otros, y no citar nada, o hacerlo lo menos posible. Tanto da que se trate de una fotografía, un artículo o un trabajo completo. Poseen todos los medios, pero carecen de ideas nuevas, por eso la vampirización se convierte en costumbre, y quizá ley. La otra costumbres es la formación de archivos personales de autor (Apas), con datos y documentación extraídos de antiguos archivos, y que jamás verán la luz pública.

      Nota *: Dramaturgia procesional en Almería, Rafael Rodriguez Puente.

https://elalminardemelilla.com/2012/01/03/el-nazareno-del-real/

Testimonio de Monseñor Buxarrais


      El libro de conversaciones con Monseñor Ramón Buxarrais, publicado por la editorial melillense GEEPP (Gestión y Edición de Publicaciones Profesionales); se inicia con este párrafo de Juan el Evangelista:

        Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de  mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Juan 5, 31-37

       Escribir sobre una persona que ha publicado 10 libros, centenares de artículos y textos pastorales, y del que se ha escrito tanto, no es una tarea sencilla. Se trata de ofrecer una visión distinta de la persona, en su propio  contexto personal, que es la ciudad de Melilla y dentro del Centro Asistencial, en donde ejerce como capellán desde 1991, cuando renunció al episcopado de Málaga.

             Son muchos/as los que me han preguntado el por qué de escribir un primer libro acerca de un sacerdote de la Iglesia católica, y mi respuesta es invariable: ¿ y por qué no?. Llevo escribiendo más de dos décadas sobre muchos temas y muy variados. La única explicación que puedo ofrecer es la misma que he redactado en el preámbulo.

                                  Explicación      

                                   Hay un punto en el que la religión, o cualquier otra creencia, amortigua las preguntas incontestables sobre la existencia, y hay un punto a partir del cual, las abre de modo permanente, cual llagas lacerantes, que rara vez se aplacan. También debemos pensar que la mayor parte de la gente, de cualquier lugar del mundo, de cualquier creencia, o incluso en la ausencia de ellas, no pretender ir más allá, y nunca se enfrentará o tendrá ocasión de enfrentarse, a la más inquietante e irresoluble de todas las preguntas, la de qué ocurre tras la muerte o de qué sentido tiene nuestra  existencia, de no existir nada más de lo que vemos.

           En este caso hablo y escribo sobre las creencias cristianas, porque la persona con la que mantuve esta serie de charlas, entre los meses de marzo y mayo de 2012, es Monseñor Ramón Buxarrais Ventura, quien renunció al obispado de Málaga en 1991. Cuando mantuvimos estas conversaciones, no habían ocurrido algunas cosas, como la renuncia del Pontífice de La Iglesia Católica Benedicto XVI. De esta manera, 22 años después, un pontífice romano convertiría al obispo emérito Buxarrais, en un precursor, una figura muy común en la historia católica, siendo el primero y más conocido de todos, Juan El Bautista. No tiene relación con los hechos, pero precursor es simplemente el que va antes que alguien.

           Tras la renuncia de Benedicto XVI, nadie se acordó, ni tuvo en cuenta, si quiera como referencia, el caso de Monseñor Buxarrais, que renunció al episcopado malacitano por parecidos motivos, aunque a una edad mucho más temprana. Le abandonaron las fuerzas físicas y espirituales para dirigir la Diócesis malagueña, del mismo modo en que Benedicto XVI, se declaró impotente para seguir al frente de “la nave petrina”, según su propia expresión. ¿Por qué abandona un pastor?, ¿es posible bajarse de la cruz?, son algunas de las preguntas que se han formulado muchos creyentes tras la conmoción de ver renunciar a un Papa.

          Podemos responder a estas cuestiones, desde la posición del que está fuera del magisterio de La Iglesia, hablando con alguien que estuvo muy dentro, ocupando un cargo episcopal, y que sigue dentro de ella, ocupando desde la lejana fecha de 1991, el cargo de capellán del Centro Asistencial de Melilla.

         Son muchas  y diversas las sensaciones que se tienen al sentarse frente a frente con un obispo, aunque sea emérito (equivale a retirado en la terminología de La Iglesia de Roma), de indudable y sólida formación teológica. No es solo lo que él diga, sino también tratar de darle un nuevo enfoque. Se trata de buscar algo nuevo y mostrar cosas distintas, que no estén en los manuales de teología, ni en las biografías oficiales, cuajadas de documentos pastorales y textos de gran solidez teológica y argumental, pero que resultan demasiado espesos al común de los lectores y lectoras.

        Nota: el libro puede encontrarse en todas las parroquias melillenses, y se vende a precio de coste editorial. El prólogo es del padre Francisco Sierra, capellán de La Capilla Castrense de Melilla.

La parroquia de La Medalla Milagrosa


             Hoy se conmemora la advocación de la Virgen de la Medalla Milagrosa, culto procedente de la católica, revolucionaria y también laica Francia. Según refleja Blasco Ibañez en su novela «La Catedral», el catolicismo francés siempre fue respetuoso con los avances científicos y se adaptó a ellos, mientras que el español fue siempre más tradicionalista y apegado a Roma. Francia fue sede Papal.

                        La iglesia en la frontera

           Hace siete años, cuando escribí la historia heterodoxa de las iglesias melillenses, denominé a esta iglesia como la de la frontera, porque el territorio de la fe de Cristo se ha reducido mucho en Melilla, dominando ya solo en el llano. A partir de aquí, se extiende, sin solución de continuidad,  la otra confesión religiosa mayoritaria en la ciudad, la musulmana.

              Esta iglesia, cuyo origen se remonta a 1922, nació como las escuelas del Ave María, inspiradas en la visión pedagógica del Padre Manjón. La inauguración del conjunto, escuelas y capilla, se llevó a cabo el 2 de diciembre de 1923. Aquí ofició misa el sacerdote melillense y vecino del barrio Diego Jaén Botella, que se secularizó durante La República y que luego fue martirizado y fusilado por las autoproclamadas  autoridades nacionales. Esta parroquia ejercía su administración sobre los barrios de Batería Jota, Cabrerizas y el del Príncipe. Es conocida en la ciudad como la parroquia de Batería Jota o la de La Medalla Milagrosa, advocación extendida en la ciudad bajo la influencia de los Padres Paúles, y que puede encontrarse en casi todas las iglesias de Melilla.

                             El día de La Medalla Milagrosa

       El 27 de noviembre de 1830, La Virgen se apareció por 2ª vez a Santa Catalina Labouré, y el oficio religioso del día conmemora ese hecho. Durante tres días a partir de hoy, desde  las 18h 30´ de la tarde, la asociación de La Medalla Milagrosa, celebra un Triduo en su honor, con rezo del Santo Rosario, exposición del Santísimo y celebración Eucarística. No es usual ver abierta esta iglesia, salvo los sábados y domingos, en los que se celebran las misas de precepto. El resto de la semana no tiene actividad y sus puertas están cerradas. Apenas queda ya población de confesión cristiana en el barrio, sin embargo, muchos de los antiguos residentes de Batería Jota y Cabrerizas, siguen acudiendo a esta capilla, para la celebración de los oficios religiosos.

            Muchos recuerdan también lo diferente que era esta iglesia, en dónde se originaron las célebres «peregrinaciones de San Nicolas», tras abatirse sobre ella el rigor de los iconoclastas (1974-1982). Desaparecieron imágenes y los pasos tradicionales del barrio. La iconoclasia acabó también con los exornos donados a la parroquia durante décadas, y algunas de sus imágenes más emblemáticas, como la Virgen del Mayor Dolor, ya no pueden verse en el templo. El Resucitado original se encuentra en la capilla de San Francisco Javier.

          La imagen de San Nicolás se veneraba en un altar que fue tapiado, y redescubierto en las obras de remodelación del templo en la década de 1990.

Los mil del Corpus Christi


 

             Mil es la cifra de melillenses que arropa a la procesión de La Patrona de la ciudad, la Virgen de La Victoria. Mil es la cifra de los/las asistentes a las procesiones de la Semana Santa, en los días en los que no procesionan los pasos más emblemáticos. Mil, sobre todo mujeres, es la cifra que arropó el trayecto de la Custodia del Corpues Christi, en la soleada tarde del domingo 22 de junio, en la puerta del verano. Destacaba la presencia de mujeres y sobre todo de niñas, entre los que procesionaron por las calles del centro de la ciudad. Mil son los que asisten, en conjunto, a los distintos oficios religiosos en las distintas parroquias. La gran mayoría de esas asistentes son siempre mujeres, incluso en los rezos del rosario, que suelen realizarse por las tardes. Pese a esta evidencia, que se repite en otras muchas ciudades, la presencia de mujeres en La Iglesia siguen siendo testimonial y de escasa relevancia, pese a que en nuestra ciudad ya hay dos mujeres como Hermanas Mayores de cofradías (Maripi Castellanos y Francisca Muñoz), y otra al frente de Caritas, Pilar Illázquez.

              La mítica cifra, mil, conforma la última línea de defensa de la Fe de Cristo en Melilla. No hay más, pese a que hubo muy significativas ausencias entre la cúpula cofrade de la ciudad, a la tradicional procesión del Corpus Christi, una de las celebraciones litúrgicas más importantes de La Iglesia. La gran procesión del Corpus es la que se celebra en Toledo cada año, en la que se procesiona la gran Custodia de Arfe (1), a la que acompañan las cofradías más antiguas de España.

            La Fe de Cristo vive momentos de transición en Melilla. La mezcla de las cofradías con el Poder político ejerciente, al que cubren de honores, y la intromisión de este último en la vida religiosa de la ciudad, crean una imagen de dependencia que en nada beneficia a la regeneración de todo este mundo, que cada vez da más la sensación de ser testimonial. Las religiones son usadas para favorecer un determinado aspecto de la ciudad, pero los recelos siguen estando presentes por debajo. La práctica ortodoxa de la religión aumenta en las tres confesiones religiosas mayoritarias de Melilla, y la Mesa Interconfesional es solo un organismo sin calado ninguno en la vida ciudadana, aunque muy bien promocionado y publicitado. No todo puede ser religión, y la religión no es todo. En apariencia se fomenta un cosa, y lo que se extiende es justamente la idea opuesta.

            La Iglesia conserva una gran capacidad de influencia en la vida española, pero como tal, solo tendrá futuro si abre sus puertas a las mujeres en todos sus ámbitos, el del sacerdocio incluido, por no decir el principal. Las relaciones en el mundo de la feligresía melillense son complicadas y existen graves desencuentros que se manifiestan en esta escasa presencia de público en las calles. Es una lástima porque las niñas y niños tienen ilusión, pero el mundo al que se enfrentarán les hará ver la realidad de modo muy distinto.

             En La Iglesia hay demasiado pasillo, demasiado arribismo, y esto lo ha dicho el propio Papa Francisco I, en declaraciones que han pasado con rapidez al arcón del olvido (2). Con todo esto nadie ha acabado, porque nadie se da por aludido. La relación con La Iglesia cambia mucho en una ciudad, dependiendo de quien sea su representante, ya se trate de un Obispo, de un Vicario Episcopal, o de un párroco. No hay estructuras de participación estables y democráticas en la vida de La Iglesia, independientes de quien la represente. En la actualidad existen muchos problemas y no se soluciona ninguno. El miedo a hablar y a exponerse frente al Vicario, sea quien sea, es muy intenso. «La Iglesia no es una democracia, y te irá muy mal si te enfrentas con ella», esta es la frase que le dijo un Vicario episcopal, hace años, a una conocida mujer cofrade de la ciudad. Las cosas parecen haber vuelto a aquel tiempo, en los que nadie se atreve a hablar más claro.

          Los consejos parroquiales, previstos en el Concilio Vaticano II, son solo humo. También es cierto que todas esas estructuras adosadas (cofradías, órdenes, movimientos), son tan jerárquicos y tanto o más tradicionalistas, que la propia Iglesia.

            Nota: (1) http://www.toledo-turismo.com/es/corpus-christi_201

                          (2) http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/04/22/francisco-en-la-iglesia-tambien-hay-trepas-en-busca-de-gloria-iglesia-religion-papa.shtml

El corazón en llamas de Servitas


 

                Los santos fundadores de Los Servitas fueron 7, eso dice la leyenda. No hay constancia real de quienes fueron, aunque figuran algunas relaciones de nombres. Se reunieron o encontraron en Florencia, en 1233, en la misma ciudad que dos siglos después conociera la predicación del dominico Girolamo Savonarola. Frente a la lujosa y lujuriosa vida de la ciudad, vicios a los que no era ajena La Iglesia, surgieron un grupo de varones virtuosos que hicieron de la ejemplaridad, de la austeridad (sin los excesos franciscanos)  y de la modestia, su regla máxima. Su vocación era la de ser «servidores de la Virgen María».  Más tarde, algunos años o siglos después, surgió la devoción de «los 7 dolores de María», que acabó quedando incorporada al culto «servita», constituyendo finalmente su divisa.

         Una profecía  recogida por el evangelista Lucas y dirigida a María, será el emblema de este singular culto: Y a tí misma, una espada de dolor te atravesará el alma. El estandarte de los servitas refleja un corazón en llamas atravesado por una espada.  Todas estas cosas e historias son fáciles de buscar y de encontrar. Nosotros tenemos que contar cosas nueva o el por qué de las mismas.

                                Una trinidad singular

                        En 2006, Pepe Vacca, identificó los tres puntos esenciales de su creencia y que se encontraban en la ciudad de Málaga. Fue la primera vez que escuché hablar de estas cosas. Esa «trinidad» estaba compuesta por el Cristo de Mena, El Cautivo y la Virgen de Los Servitas . Este año he podido completar los tres vértices de ese triángulo equilátero, en el que ninguno de sus lados tiene mayor importancia que el otro.  En el caso de Servitas se dio la circustancia de que pude visitarla en el Viernes de Dolores, en su sede canónica de parroquia de San Felipe Neri.

                          Ocurre casi siempre, que una cosa tiene su origen en otra y luego esta a su vez se prolonga hacia un lugar distinto. La entrada de la devoción de los servitas en España, tiene su punto de arranque en la recristianizada Sevilla, la segunda gran capital del islám hispano después de Córdoba. Málaga habría de esperar todavía dos siglos para iniciar su andadura por la senda del cristianismo. Este hecho, me decía un experto, explica la rivalidad religiosa entre las dos mayores ciudades andaluzas. El exceso de los cultos de Sevilla rivalizan con la inmensidad de los tronos de Málaga.

                             Melilla, una virgen que primero fue servita

                         La llegada de la Virgen de La Soledad en 1950, se llevó a cabo bajo la inspiración y la austeridad de las cofradías servitas de Málaga y Sevilla. La primera se venera en la parroquia de San Felipe Neri y la segunda en la de San Marcos Evangelista. La más sobria y austera de todas en la malacitana, que procesiona sin ningún tipo de exorno y ni siquiera cuenta con el apoyo de la Banda de Música. Solo oración, Fe y velas orlan a Los Servitas malagueños. En Melilla el carácter sobrio de esta cofradía desapareció con la suspensión de la Semana Santa en 1974. La refundación de La Cofradía de La Soledad en 1981, la dotó de un significado diferente, aunque no ha llegado a desvincularse completamente de su carácter originario. Hace años encontré unas viejas estampas de 1962, que expresan perfectamente ese carácter austero.

                         Como ya he escrito, este año pude completar ese viaje ritual del que me hablara Pepe Vacca, en el único año en que pude conocerle, pues falleció en 2007. En el Viernes de Dolores, en la iglesia de San Felipe Neri, pude ver la afamada y sobria talla, que se encontraba desplazada de su altar y situada a la altura de la vista. Es el único momento en el que se puede contemplar a esa distancia. Allí mismo, fotografié a parte de los integrantes de La Congregación o Hermandad de Los Servitas. No promueven el culto a la personalidad y sus nombres no son tan conocidos y significados como los de otros Hermanos Mayores de otras cofradías. La única recomendación que me hicieron fue la de fotografiar su estandarte, al que calificaban como auténtica obra de arte, y que representa el «corazón en llamas traspasado por la espada».

Nota: http://www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=621

El evangelio de Tomás


 

         Ipsissima verba Iesu (las propias palabras de Jesús)

      Para evitar angustias innecesarias a todo aquel que lea este texto, diré que no me caben dudas de la existencia histórica de Jesús, el Cristo, pese a que muchos estudiosos pongan en duda incluso esto. Es verdad, como decía Isa, que soy un escrutador de los estudiosos de las fuentes bíblicas y de los de los evangelios. Leo todo lo que puedo, tanto a favor, como en contra. El alcance del Jesús de la Fe queda a demasiada distancia de mis pretensiones. Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, encuentra grandes dificultades y no puede aproximarse demasiado al Jesús histórico, pese a ser considerado como uno de los mayores estudiosos vivos. Las personas queremos resolver nuestra dudas, pero en muchos casos esto no es posible.

     Aparte de las cuestiones relacionadas con la redacción de los evangelios, las fuentes de los mismos, e incluso de la datación de los mismos, existe otra duda muy importante, y es la relacionada con cuáles son las propias palabras de Jesús, ipsissima verba Iesu, y cuáles son las que se le atribuyen. Los estudiosos coinciden en que apenas un grupo más o menos amplio de frases  le son atribuibles y originales, puesto que otras proceden de fuentes anteriores, sobre todo las bíblicas.

                      ¿Es el de Tomás el quinto evangelio?

      El evangelio de Tomás, que no debe ser confundido con el evangelio apócrifo de Tomás, se abre  de esta hechizante manera: (1) «Quién encuentre el sentido de estas palabras, no gustará de la muerte». (2) «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y reinará sobre el universo».

        Estamos acostumbrado a los evangelios canónicos, aceptados por La Iglesia, con su estilo redaccional, y en principio nos resulta extraño un evangelio como el de Tomás, que se compone de 114 dichos sin trama argumental no contexto temporal o narrativo. Además, está la propia extrañeza que producen las frases, desnudas de todo adorno y sin relacionarse con contexto alguno, ya sea real o literario. Sin embargo, los estudiosos consultados sí coinciden en afirmar que podría tratarse de la mayor colección de frases del propio Jesús, pero al que la exégesis evangélica no se ha atrevido a relacionarlo con los evangelios conocidos y universalmente aceptados por los cristianos.

       Muchos de los pasajes y parábolas de Jesús, el Cristo, siguen resultando difíciles de comprender, incluso dentro del propio contexto redaccional evangélico, y además, existen discrepancias sobre la interpretación de algunas máximas, tras casi dos mil años de profundos estudios.

        Hay que tener en cuenta que Jesús murió en la cruz con la convicción de la inminente llegada o advenimiento del Reino de los Cielos, y han pasado ya dos mil años.  Lo que debemos concluir, es que si era el Hijo de Dios, ni siquiera Él conocía los planes del Padre, lo cual es lógico deducirlo, pese a que afirmó con contundencia que: «No he venido a abolir La Ley, sino a hacerla cumplir». El que se daría cuenta de todo esto, un siglo después, fue Pablo, el apóstol que no conoció a Cristo, y que situó la cosas en su justo punto: «sin la resurrección de Jesucristo, nuestra fe no valdría nada«. Es Pablo el que consiguió extender la universalidad del mensaje de Cristo, pero lo pudo hacer porque en cierto sentido estaba fuera o vino desde fuera.

         Eso sí, cuando escribo de todo esto, no estoy escribiendo en modo alguno sobre La Iglesia, ni a favor, ni siquiera en contra. Quién quiera entender, que entienda.  La frase de Tomás, el que no creyó hasta que vio, es colosal: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre».

      Nota: http://escrituras.tripod.com/Textos/EvTomasGn.htm