La higuera oculta


      Esta es probablemente una de las higueras más latas de la ciudad, si no la que más. Esta oculta a la mirada directa. Solo se puede ver desde el edificio de Los Altos de La Vía. Está encerrada en un pequeño patio, y ha buscado la luz creciendo de modo vertical. Antes estaba más oculta, pero la demolición del techo de tejas de un antiguo edificio, la ha hecho más visible, pero solo desde el citado edificio. Allí existía un antiguo taller de automóviles, y otros locales comerciales. El edifico trasero ya está también vacío. Solo prosigue su actividad comercial, una pequeña tienda de ropa de bajo precio, en la calle Álvaro de Bazán. Esta es una higuera destinada a desaparecer, cuando todo ese solar y el edificio, sean declarados en ruinas. Es una higuera desconocida y por eso la traemos hasta El Alminar. Ya no dejaremos fotografías para el día siguiente.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/02/02/en-el-dia-siguiente/

Melilla: ¿capital de la abstención?


                                              

                                  Los antecedentes de la historia abstencionista

               Lo primero que hay que decir es que el comportamiento del electorado en las elecciones generales y en las municipales o locales es prácticamente el mismo, aunque siempre es un poco inferior el voto en las elecciones de carácter nacional. La diferencia de votantes es apenas un 3% inferior en las  selecciones generales.

                       La mayor diferencia se produjo entre 1987 y 1989, en dónde se estableció un arco diferencial de abstención que alcanzó el 12%; Municipales 63% de votantes, Generales 51%, respectivamente. En el siguiente periodo 1991-1993, la diferencia de participación se mantuvo en el 10%, pero en favor de las elecciones Generales del año 93, con un 66% de votantes frente al 57% de las Locales o municipales de 1991. La explicación de esto está relacionada de modo directo con el proceso de nacionalización del colectivo melillense de origen amazigh, y en las fugas de población y reordenación del padrón municipal que se produjo en el quinquenio 1987-1991. Hasta el año 1987 podríamos decir que la situación de la ciudad era parecida a la de Pretoria anterior a Nelson Mandela, solo votaban los melillenses de origen peninsulares y una exigua minoría de nacionalizados de origen bereber. También hay que decir que la derecha  siempre estuvo en contra de ese proceso de nacionalización, y que ese fue el origen del partido Unión del Pueblo Melillense, la afamada UPM, que se creó para frenar los acuerdos de Madrid entre el Ministerio del Interior socialista y el colectivo musulmán de Aomar Duddú. Esta es la protohistoria y su interpretación.

               La gran paradoja es que quienes promovieron aquel rechazo al proceso de nacionalizaciones (la derecha), sean hoy los receptores de votos de parte de ese electorado, hecha la salvedad de la eficaz red clientelar, y porque también, parte de esa nueva burguesía generada con el mencionado proceso, se siente más cómoda votando a la derecha, que a la izquierda teórica y práctica. En las elecciones municipales de 1991 el PSOE obtuvo un 40% de los votos emitidos, siendo esa la última vez en que el electorado amazigh votó a una opción de izquierda clásica. A partir de 1995, encontraron en la incipiente CM (Coalición por Melilla), el portavoz y la expresión de las necesidades de un colectivo con un hecho diferencial propio. Reducir CpM a su innegable matiz religioso, sería tanto como afirmar que el voto al Partido Popular, de carácter demócrata cristiano, se basa únicamente en este hecho.

                    Desde la aparición de Coalición por Melilla, la izquierda ha renunciado a buscar votos entre el colectivo social más desfavorecido de la ciudad, que se corresponde en gran medida con el de origen amazigh. Esta renuncia es una de las causas de esa abstención pasiva que caracteriza las elecciones melillenses. La izquierda renuncia a movilizarse en busca de los desfavorecidos, que son su causa.

                       Sin el concurso de CpM, que representa ya al 25% del electorado votante en las elecciones municipales, las elecciones Generales son un paseo para la derecha. Las únicas alternativas que se proponen para una alianza de fuerza de izquierdas, excluyen siempre a la formación cepemista. Se busca siempre una alianza blanca o neutra, de izquierdas (socialistas, la hueca Izquierda Unida, y la nueva formación que representa Podemos). En las pasadas elecciones de diciembre, Psoe y Podemos sumaron respectivamente el 24,5% y el 11& de los votos; eso sí, con los votos prestados procedentes del electorado de Coalición. Este es el único dato que interesa refrendar o verificar en las presentes elecciones. La única variación posible está aquí, y se podrán extraer conclusiones para el futuro. La primera es que sin la colaboración cepemista no se puede alcanzar una alternativa de gobierno a la derecha, la segunda es que algún día, conseguirán las cosas por sí mismos.

                                  ¿Abstención activa o pasiva?

                  La abstención activa era la promovida por los anarquistas, la ideología suicida, que participaba en todo el proceso político y social, salvo en el de las elecciones, lo que finalmente les llevó a la desaparición. Los Estados son cada vez más fuertes, aumentan su capacidad de amedrentamiento, y es imposible derribarlos por acciones revolucionarias y violentas. En la Democracia, es fundamental plasmar en votos la capacidad de transformación de la sociedad. Solo alcanzando el poder con la fuerza de los votos, puede transformarse la sociedad y las mentalidades.

                La abstención en Melilla oscila en las elecciones generales entre un máximo del 49% en 1989, y un mínimo del 34% en 2008. En las elecciones locales  la oscilación es parecida, aunque la abstención es siempre menor. La participación aumenta en un 5% de media. La abstención máxima se dio en las últimas lecciones locales, las de mayo de 2015, situándose en el 44%, mientras que la mínima se dio en 1995, con un 38%.

                   La situación no es tan grave, y el porcentaje de votantes destinado a arrancar a la abstención se situarían entre un 10% y 15%. Esa es la labor de la izquierda, una izquierda que integre desde el principio, en su seno, a los colectivos más desfavorecidos de la ciudad, tanto en militancia, como en órganos de representación y candidaturas. El modelo de izquierda blanca/neutra, debe ser ya superado. Si se quiere acabar con la abstención, y buscar una alternativa de gobierno para Melilla desde la izquierda, no hay otro camino posible. Mientras tanto, seguiremos votando por desesperación, por proximidad. Mientras tanto, el principal partido de la ciudad seguirá siendo la abstención, que no es algo que se disuelva tocando un cuerno o a mezclándola con agua.

                 La derecha vota con conciencia de clase. En la izquierda se vota mirando el programa y a las personas que deben llevarlo a cabo. Es tan importante lo uno como lo otro. Hay candidatos sin partido, y partidos sin candidato.

La higuera del puente del ferrocarril


 

 

    Hay un error que no puede cometerse en Melilla, llevando siempre una cámara fotográfica encima. Cuando se ve una foto hay que hacerla, porque si se deja para el día siguiente, puede que el objeto que llamó la atención ya no exista. Si es un edificio puede estar derribado al día siguiente, si en un contenedor o una papelera puede haber ardido esa misma noche y si se trata de un árbol, puede estar talado la siguiente vez que se pase por allí.

                        El talado de la higuera del puente del ferrocarril

         El puente del ferrocarril tenía una higuera hermosa, que florecía en mayo y proporcionaba un deliciosa aroma al pasar junto a ella, en una ciudad que no se distingue precisamente por sus buenos olores. Talar una higuera no tiene sentido alguno, y más estando florecida. No lo han hecho por limpiar la zona en donde se asentaba, que sigue estando sucia y llena de residuos. No causaba molestia alguna y proporcionaba un detalle verde y aromático en una zona gris, con el puente gris del ferrocarril, que en otra época estuvo pintado de color beis claro.

                 No tiene sentido lo que se ha hecho. Es una mala acción, una de las muchas que se cometen de modo constante contra el arbolado melillense. Era una higuera de un esqueje, pero muy robusto, aferrada al puente de una manera imposible, pero una planta al in y al cabo, un ser vivo. Un verde florecido que rompía la gris uniformidad de la zona.

                 Todos los años, desde la creación del Alminar, revisamos las higueras existentes, buscamos nuevas, y damos cuenta de ello. Lamentar profundamente su tala, y sobre todo, que la semana pasada, tanto Uno de Melilla (que me avisó de la fechoría), pensamos en hacer una fotografía más de la rama  de higuera del puente. Tanto uno como otro, pese a llevar cámaras fotográficas siempre en el zurrón, dejamos la posible escena para otro momento. Craso error, si nosotros fallamos ellos no. El bien descansa pero el mal no. La mierda y la ruina allí siguen.

                Hoy la higuera ya no es nada. Hemos recogido sus últimos frutos, y mostramos sus últimas imágenes.

Los terremotos de Alborán Sur


         Al otro lado del cabo Tres Forcas, se encuentra la zona denominada como «Alborán Sur«, en la que se están originando todos los movimientos sísmicos que sacuden Melilla, sin solución de continuidad, desde el pasado 21 de enero. Dos nuevos movimientos sísmicos de igual magnitud (4,8), han sacudido la ciudad a las 16h 04´y a las 16h 17´. Previamente, a las 10h 20´, uno de magnitud 3,7, había alertado a la población en la mañana del sábado. La paz sísmica con la que parecía haberse iniciado el mes de marzo, sin movimientos sísmicos significativos en los dos primeros días, se quebró el día 3 a las 12h 36´, con un nuevo movimiento de 4,7.

             A lo largo del día 12 se han producido más de 50 movimientos sísmicos, y 40 el día anterior, en un mes de marzo, que estaban resultando relativamente tranquilo, con un número pequeño de seísmos, entre 4 y 10 movimientos al día. Estas cifras, no obstante, están muy alejadas del centenar de movimientos diarios que registraron los sismógrafos con posterioridad al gran seísmo del día 25 de enero (M 6,3), y hasta el del día 22 de febrero, que resgistró el tercer terremoto de mayor intensidad (M 5,1). de los producidos a lo largo de esta crisis sísmica o grupo de terremotos. Desde que hay estadísticas registradas, y en los datos históricos anteriores, parece que estamos ante la mayor serie de seísmos de la historia de Melilla.

            Las efemérides de Gabriel de Morales, registran que entre finales de marzo y principios de abril de 1848, se registraron fuertes terremotos. En julio de 1902 y en junio de 1903, data la existencia de terremotos, sin daños reseñables ni víctimas. también anota uno, en el mes de junio de 1899.

                   Entre los datos registrados por Gabriel de Morales, encontramos otro año crítico, 1792, que anota 38 terremotos significativos, entre el 1 de enero y el 2 de septiembre.                                                           

                                               Alborán Sur

                La línea de máxima peligrosidad del los terremotos, se detiene un poco antes de la ciudad de Melilla, quedando tanto nuestra ciudad como la vecina de Nador, en una zona intermedia. El cabo Tres Forcas parece estar recibiendo la mayor intensidad de las ondas sísmicas. Sin embargo, se trata de un área con poca densidad de población, salvo algunos núcleos urbanos, en donde predominan las casas tradicionales, de una sola planta, agrupadas en pequeñas aldeas o aduares. Eso hace que el impacto de los terremotos sea en principio menor, aunque no se dispone de noticias sobre daños en la región de Tres Forcas. Los medios informativos marroquíes sí recogen la inquietud de la población en la zona de Alhucemas, y en las poblaciones rurales, que tienen los epicentros sísmicos delante de sus costas. Los datos publicados por el Instituto Geográfico de España, recogen terremotos en poblaciones marroquíes del interior, como Anoual y Mezguitem.

                                      Melilla. Convivir con grietas y temblores

               Dentro de unos días se cumplirán dos meses desde el primer terremoto del 21 de enero. Las grietas se han multiplicado por toda la ciudad, y los edificios dañados en un primer momento están viendo incrementados sus deterioros. Pasado este tiempo, ni los organismos públicos, ni los centros educativos, ni la propia ciudadanía tienen información adecuada sobre qué hacer en caso de que los temblores pasen de una determinada magnitud. Se producen dos terremotos importantes en un fin de semana, y nadie transmite a los ciudadanos la más mínima información. Protección Civil no existe en Melilla. En la era de la tecnología y la comunicación, la ciudadanía recurre a las redes sociales, con el riesgo de bulos y de desinformación que ello conlleva,  para enterarse de qué pasa, dada la ausencia absoluta de sus autoridades.

Muros agrietados


 

   ¿Existe Protección Civil en Melilla?

       No se puede dejar de escribir sobre algo que no ha acabado, los movimientos sísmicos en el Mar de Alborán: La ciudad parece cada vez más agrietada y las autoridades melillenses parecen haber pasado página. No hay ninguna comisión de evaluación, los plazos para reclamar los posibles daños ya han acabado, y mucho nos tenemos que los 11,9 millones de euros sea sólo una cifra de propagandística. Las reclamaciones de daños presentadas apenas superan los 2 centenares, con lo que puede asegurarse que la mayor parte de los edificios, muros, tabiques, azoteas, dañados por los seísmos, no serán revisados, ni incluidos en el plan de ayudas.

     El pasado día 3 de marzo, a las 12h 36 minutos, se produjo un nuevo terremoto de magnitud 4,7, y no se activaron planes de emergencia o evacuaciones de los edificios públicos. Las Torres V Centenario se mueve mucho, y no hay ninguna instrucción dada a los organismos allí instalados, repletos de trabajadores y de público, sobre qué hacer en el caso de que el nuevo movimiento sísmico supere la magnitud 4, que es cuando puede hablarse propiamente de un nuevo terremoto. Es incierto que haya habido un único terremoto y 1600 réplicas. La realidad es que ha habido más de 60 terremotos significativos, cada uno con su grupo propio de réplicas.

        Protección Civil parece no existir en Melilla. Hay una situación continuada de movimientos sísmicos, y no hay instrucciones para saber qué hacer en caso de nuevos seísmos, normas para abandonar los edificios de riesgo, o sobre qué hacer o cómo comportarse, o a dónde dirigirse.

           El tramo de calle comprendido entre las Torres de la Administración del Estado, y la plaza de España, está delimitado por muros que presentan un estado muy deteriorado, con profundas y amplias grietas. Cientos de personas pasan por allí todos los días, y la mayoría no son conscientes del riesgo que podrían correr en caso de que un último movimiento sísmico, termine por echar abajo los muros que circundan la Delegación del Gobierno, la fábrica de electricidad de ENDESA, y el Club Marítimo.

     El aspecto de esas grietas es muy amenazantes y no ofrecen confianza alguna, como tampoco una en un edificio de la calle Gral. Marina, frente a la salida del parque Hernández. Los desprendimientos de cornisas, trozos de fachadas y caídas de muros, son los que causan más víctimas en caso de terremotos de intensidad media o fuerte,; como es el caso. Algunas cosas no pueden evitarse, como los movimientos sísmicos, el peligro para los ciudadanos sí, y eso es lo que no parece tenerse en cuenta en esta ciudad. Junto a estos muros no debería pasar nadie.

La Luna de día


             El astro solar abre el día y lo cierra y su luz pone límite a las tinieblas, que quedaron recluidas a la noche. No sucede esto mismo con el satélite terrestre, la Luna, que aunque esté asociada a la noche, también puede verse durante el día. En esta primera semana de marzo, la Luna está en fase menguante, sobre la constelación de Sagitario, apareciendo de madrugada, pero ocultándose hacia el mediodía. Es una presencia casi invisible, pues la luz solar  hace que pase casi desapercibida, casi confundida como una pequeña nube errante. Dentro de la ciudad es difícil fijarse en ella, sin embargo está ahí, como tantas otras cosas.                 Se la ve nítida y resulta llamativa, pero a la hora de apuntar con el objetivo de la cámara desaparece del campo de visión. Hay que apuntar a ciegas y luego ver el resultado. El azul celeste es demasiado intenso y resulta deslumbrante. La Luna es un nombre propio que también ha acabado siendo un genérico. Suele decirse que Júpiter o cualquier otro planeta del Sistema Solar tiene determinadas lunas, del mismo modo en que se utiliza también el término de satélite.

 

La procesionaria del pino


 

              La procesionaria del pino indica la llegada de la primavera, que es cuando las larvas de la mariposa nocturna, nacidas en verano, empiezan a salir de los bolsones en los que han pasado todo el invierno, ocultas entre las ramas de los pinos, y entre las acídulas. No ha sido un invierno frío en Melilla, salvo la parte final del mes de febrero. La naturaleza tiene sus propios ritmos y no entiende de las hojas del taco del calendario. Su presencia también es un síntoma de un pinar enfermo. Los pinos de Rostrogordo presentan problemas ecológicos importantes desde hace años. Un experto lo califica como paleo pinar. Muchos de sus ejemplares están bastante secos y su color en marrón, en claro contraste con las zonas menos frecuentadas e inaccesibles en coche.

                     Estas procesionarias iban camino del pinar militar del cuartel de La Legión, más fresco y apetecible para establecerse. Es un pinar y un monte bajo custodia militar, por lo que la presencia humana está prohibida y eso hace que se conserve en buen estado, frente al deteriorado y reseco pinar que sirve de zona de recreo de los melillenses.

                   La presencia de la procesionaria resultaba impresionante. Constituían dos largas filas, y en el momento de la fotografía atravesaban un zona reseca y pedregosa, equivalente para su tamaño a lo que resultaría el desierto de Tabernas para cualquiera de nosotros. La fila no se detenía ante nada, piedras o ramas, y no se descomponía en ningún momento. En apenas dos o tres días estarán colonizando su lugar de destino, el pinar de La Legión.

             Este tipo de pinos es de tipo mediterráneo, propio del Levante y del sur de España, y fue plantado aquí en la época del Protectorado. El espacio en el que se ubica nuestra ciudad fue deforestado por las necesidades bélicas, perdiendo casi toda su vegetación autóctona. Solo tras la llegada de la paz con el Reino de Marruecos, se procedió a la repoblación, con una especie no autóctona de pinos, cuya presencia se extiende hasta Cazaza,. Lo más parecido al bosque original existente en el territorio de Melilla, es el que rodea al cementerio de Sidi Ouarichi.