El mar de cristal


 

         Remodelación de las pistas de padel de Rostrogordo

         Mar de Cristal es una estación de las nuevas líneas del Metro de Madrid. En un mar de cristal es en lo que han convertido las mamparas de las pistas de padel de las instalaciones del Fuerte de Rostrogordo, que conocieron días mejores. Todo está siendo remodelado, pese a que solo fue reinaugurado en 2006. Se han levantado las moquetas de las pistas, se están desmontando los bancos, y lo más sorprendente es que las mamparas que separaban y aislaban las pistas, están siendo destruidas a golpes de machota. Cuesta y mucho creer que una instalación, en tan solo 8 años, necesite ya una remodelación tan radical.  Cuesta y mucho creer, que las mamparas de cristal no pudiesen ser reutilizadas, y que solo la maza haya sido el único elemento decisivo sobre el reclicado o reutilización del cristal .

         Ante cosas inexplicables, hemos vuelto a la actitud incial del Alminar, que es: ver, oír y contar. Tampoco se entiende que ninguna placa o monolito recuerde que este fuerte, era en el que vivían su última noche, los condenados a muerte en la  etapa más dura de la represión franquista.

Demolición del ascensor panorámico


 

            La estructura metálica destinada a soportar el ascensor panorámico será demolida antes de que acabe el mes de julio. Tras desprenderse en días pasado un gran trozo de metal, que no causó percance alguno, los técnicos responsables de la Ciudad Autónoma y de la seguridad del edificio, ha emitido un dictamen inapelable: la corrosión del armazón metálico  es absoluta. Su estado es irreversible y el mayor riesgo es dejarla en pie. Lo más seguro es demolerla. Los trabajos de desmontaje comenzarán en los próximos días. La zona alrededor del ascensor panorámico, que nunca funcionó, ya ha sido acordonada. Su desaparición será inmediata. Hay que desmontar la estructura por parte, como si se tratase de un mecano gigante.   ¿Es esto el principio del fin de Las Torres V Centenario?.

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/06/25/el-oxido-que-corroe-las-torres/

Estampas de la Feria Medieval 2014


 

          Siempre que acudo al Pueblo, o Melilla La Vieja, con el reclamo de la Feria Medieval, pienso en los que habitaron dentro de esas murallas y de su escaso perímetro durante 400 años, sin ninguna otra alternativa que no fuese la muerte o la locura. Una nutrida guarnición militar, una escasa población civil y una población constante de presidiarios. Así, durante una larga noche de 4 interminables siglos, entre 1497 y 1860. No hay un solo monumento o recuerdo a los presos de Melilla, importantísimos en la defensa y en la subsistencia de la plaza, como tampoco en recuerdo de su población civil. Durante la batalla de Stalingrado, el Iósip Stalin no permitió evacuar a la población civil, porque decía que sin población a la que defender, el ejército podría tener la tentación de rendirse. Los hechos le dieron la razón en los tres grandes asedios que superó: Moscú, Stalingrado y Leningrado. La lógica militar es implacable, nada humana, pero eficaz.

                                     Imágenes de un desfile medieval

             La aparición de serpientes, en cualquier lugar, no indican nada bueno. Son muchos los que preguntan al Alminar, cuál puede ser el significado de que apareciera una en un macetero de la calle García Cabrelles, o de la presencia de los ofidios en el Mercado Medieval. No conozco dichos, refranes u oráculos que asocien las serpientes con algún hecho positivo. Pocas cosas hay en este mundo que huelan peor que una madriguera de serpientes. La aparición esporádica de las mismas, o si son traídas por algún festejo, no suelen en principio ser signo o señal de nada.

             Hay varias cosas que llamaron más mi atención que las serpientes, con las que se debe tener siempre mucha precaución. Aun así, me retraté con una de ellas, no con la pitón amarilla, sino con la otra, la más oscura y amenazante. La serpiente solo indica la presencia cerca del diablo, bien bajo la forma de íncubos (masculina) o súcubos (femenina). Fue esta última la que escogieron para hacer desfilar por las calles de la ciudad.

                                              El caballo de Troya

                El dragón era espectacular y de aspecto realmente fiero, ocurre que a veces no es lo más evidente lo que más puede resultar amenazante, sino aquellas cosas que con apariencia inofensiva, puede causar el daño más devastador. El caballo presente en el desfile, de formidable tamaño, resultó inquietante. Los troyanos estaban divididos antes su presencia. La profetisa Casandra advirtió de que de ninguna manera se el dejara entrar en la ciudad, presagio que apoyó Laocoonte. Sin embargo Timetes, envanecido, al igual que el rey Príamo, dijeron que había que aceptar el regalo de la diosa Atenea.

               Una vez que vi el inmenso caballo, no pude dejar de pensar en su posible significado. Alguien ha dejado entrar al caballo de Troya en Melilla, e incluso pasó muy cerca del Ayuntamiento, ofreciendo metáforas inmediatas. De todo lo visto en el desfile, esto fue lo que más me ha hecho pensar.

                      El Presidente Imbroda y la serpiente

               El séquito presidencial llegó muy rápido a la Plaza de Armas, tanto que pude distinguirlo por el ruido de las cámaras que seguían su paseo inaugural. Estaba flanqueado por miembros escogidos de su gobierno. El posado con la serpiente es algo ya habitual, pero no le gustan, se nota en la imagen. Los brazos pegados al cuerpo sugieren una posición defensiva, la sonrisa, sin ser forzada, muestra cierta desconfianza ante el inmenso ofidio que le rodea.  Se ve claramente su urgencia en pasar a la siguiente fase, la del ágape, mucho menos arriesgada y que dominan mejor.

          Nadie pone en duda su valor, aunque está muy muy colocado en el grupo. Si la pitón decidiese dar su abrazo mortal, se llevaría por delante a los miembros externos de su gobierno. El César deber estar siempre bien protegido. Son otros los destinados a caer. El hacha del verdugo está ya esperando en el Foso del Hornabeque. Esa fue la otra gran instantánea de esta Feria Medieval de 2014.

Escultura de una mujer desnuda


 

Nueva estatua junto al Auditorium Carvajal

    La entrada del Auditorium Carvajal está siendo remodelada desde hace tiempo. Se están llevando a cabo obras de adecentamiento y ornamentado de la zona. Aquí están los locales de ensayos de los grupos de teatro y de música de Melilla, también los almacenes de los vestuarios y utensilios de esos mismos grupos. En el pasado hubo bastantes robos de materiales, pero eso no es ninguna novedad en ninguna parte de la ciudad.

     Hasta ahora no había visto esta estatua, que representa a una mujer desnuda. No consta autor, título de la obra o su motivación artística. Es una escultura de corte y pose académica. El rostro no llega a estar definido, y tiene las piernas aparentemente rotas. Si la escultura está concebida así, podría representar o ser un símbolo del maltrato a las mujeres, pero eso es algo que estamos imaginando.

        La otra posibilidad, aunque más improbable, es que ya haya sido objeto del vandalismo urbano, o de la ira hacia las estatuas y representación artísticas de formas humanas. En un pasado muy remoto, hubo cuatro esculturas de sacerdotisas  desnudas en el tanatorio municipal, que fueron atacadas hasta su total aniquilación, en una investigación que todavía tenemos pendiente.

     También, hace dos o tres años,  fue robada y nunca recuperada, una figura femenina del escultor Mustafa Arruf en el Paseo Marítimo de Melilla. Por el momento dejamos abierta la duda y la especulación. No podemos afirmar nada, solo observar, mirar y dar cuenta de lo que sucede.

Redada en la Edad Media


 La Feria Medieval comienza con una redada

     Intentar obtener unas imágenes antes de la inauguración oficial de las cosas supone encontrarse con lo inesperado. Esta mañana, junto a las escaleras de acceso a Melilla La Vieja, en la Puerta de La Marina, se llevó a cabo una redada contra los menores no acompañados que viven y deambula por la ciudad antigua, el núcleo fundacional melillense. Eran más de 10, estaban sentados en las escaleras y la gente que atravesaba el túnel de acceso tenía miedo. Alguien debió llamar a la policía. Los menores que ya no viven en el baluarte de La Concepción, no tienen oficio, ni beneficio y eso es una situación social y personal explosiva. Circulan a diario desde El Pueblo hasta la Alcazaba, en busca de cuevas en donde alojarse, o de limosnas, con las que comprar pan y algún que otro alimento. También de pegamento para esnifar. El que no esté maleado ahora, lo estará en apenas unos meses. Nadie puede resistir en la calle de una forma noble.

     Sin opciones, techo, cobijo, alimento o futuro, no hay manera de desarrollar una vida digna. Esto lo ven todos los días, todos y todas las melillenses que acuden a La Plaza de Las Culturas para pasar una tarde de ocio con amigos e hijas. Lo ven todos los melillenses que residen en la ciudad vieja. Los únicos que no lo ven, hacen como si no lo vieran, son nuestras autoridades. Ellos viven en otro mundo y en otra realidad.

   En Melilla se están produciendo robos violentos y con grandes daños para los ciudadanos, pero sus estadísticas y sus medios de propaganda dicen otras cosas, por eso no hacen caso de nada. Como cuando antaño El Generalísimo llegaba a una ciudad, era vaciada previamente de vagos y de maleantes. ¡Que nuestras autoridades sigan sin ver nada, para que puedan seguir viviendo en su mundo feliz!.

 PD: El trato que las fuerzas policiales ofrecieron a los menores fue impecable, tanto el de los policías locales uniformados, como el de los funcionarios de paisano. Las imágenes fueron, como siempre, fruto de la casualidad.

Melilla, el fortín inexpugnable


 

  Marruecos inicia la construcción de su valla

     Melilla está acostumbrada a vivir bajo asedio. Tras cuatro siglos de constantes intentos de reconquista, se mantuvo bajo bandera española, pese a que la situación geográfica y el aislamiento físico con la península eran importantes y casi decisivos factores en su contra. Melilla es como ninguna otra, la ciudad de la resistencia tenaz, muy por encima de la mítica Numancia. El precio que se paga es el del síndrome del aislamiento, algo que condiciona mucho el carácter de los melillenses y el de la propia ciudad. Se vive en constante alerta y eso supone un desgaste psíquico, tanto para los ciudadanos, como para sus propios representantes políticos. La lejanía geográfica de la península acaba pesando. Melilla es una ciudad totalmente diferente a cualquier otra de España, completamente distinta de la que nunca ha sido su ciudad hermana, Ceuta.

            Los dos años de masivos y constantes  saltos a la valla, llevados a cabo durante el gobierno del Partido Popular, han cambiado la imagen exterior de la ciudad, y también ha conseguido que sea conocida en el mundo entero, como ninguna campaña publicitaria hubiese conseguido. El impacto publicitario es superior al de un Campeonato Mundial de fútbol.

              Por primera vez, nuestras autoridades, en vez de llorar, han conseguido que la Unión Europea se implique en la tarea de proteger sus fronteras. El dinero fluye desde Bruselas hacia las ciudades norteafricanas y hacia Marruecos, que ha iniciado la construcción de su propia valla, con sirga y foso, lo que unido a las dificultades orográficas, convertirá el paso hacia Melilla en una odisea cada vez más dificultosa. El viaje a través de Africa ya no tendrá siempre, salvo excepciones, la recompensa del salto a Europa, al menos por tierra. Marruecos está levantnado su valla, y también iniciando la construcción de torretas de vigilancia y nuevos puestos de control parecidos a los que ya existen en el lado español.

El ataque de las gaviotas


                    Gaviotas en picado y en vuelo rasante

     Llevamos mucho tiempo escribiendo sobre ellas y sobre el dominio que están ejerciendo sobre toda la ciudad. Sus gritos demoníacos se oyen en cualquier barrio. Son  muy territoriales. Están nerviosas, sobre todo cuando se trata de cuidar de sus pollos. Nunca, hasta ahora, habíamos recibido su ataque, que se produjo por sorpresa, y en pareja.

        Ascendían hacia  el cielo  dando amplios giros sobre mi cabeza y de repente se dejaban caer en picado sobre su objetivo, que era yo. Se relevaban la una a la otra en esta misión. En algún momento pensé que iban a impactar sobre mi, en plan kamikaze, pero son más listas que eso. Se trata de asustar y de intimidar, de momento. Ejercitaron su baile de ataque varias veces. Rasearon sobre una anciana,  que me advirtió: Ten cuidado, son muy malas. No me dejé intimidar en ningún momento, y así pude fotografiarlas en pleno ataque sobre El Alminar. Luego parecieron quedar en calma y necesitar de una tregua.

         Eran rapidísimas y se acercaban gritando hasta casi buscar el contacto. Detrás de mí, y un poco más arriba se encontraba los pollos a los  que protegían. Llegué a creer que vigilaban, al igual que fantasmales gárgolas, las obras paralizadas del hospital universitario, situado apenas a unos metros, y que constituye un auténtico paraíso de anidación de gaviotas.

             Tenemos un problema, y no lo hemos solucionado.