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Grúas en la niebla


     Por alguna razón, las grúas son uno de los objetos preferido de las películas de terror y de ciencia ficción. Después de ver Terminator en su primera versión, no he vuelto a confiar en las grúas. Su silueta en las ciudades forman sombras inquietantes. Las grúas son el icono de la burbuja del ladrillo, cuando España se llenó de grúas.

        Melilla amaneció en la mañana del día 6 de septiembre, cubierta totalmente por una espesa bruma que no dejaba ver nada. Los objetos normales dibujaban paisajes diferentes y siluetas y contornos extraños. El altísimo calor ha provocado una gran evaporación, y la humedad retenida en el aire cubre todo con un manto de invisibilidad. Todo está ahí, pero nada se ve.

         Hemos compartido en varias ocasiones  hermosas imágenes de la bahía de la ciudad , compartida con Marruecos. En esta ocasión, y ya rebasado el medio día solar, la bruma comenzaba a retirarse del mar y empezaban a atisbarse las siluetas de las grúas de descarga de mineral del puerto de Beni Enzar.

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El efecto del espejo


            Siempre existe la posibilidad de redondear un final, hacerlo más atractivo o fijarlo en nuestra memoria con una buena imagen. No escogemos los finales, pero sí los hacemos buenos o no depende de nosotros. Un final no puede alterarse, pero hay que saber detenerse. Hay imágenes que no puede pasarse por alto, ni dejarlas perder. Hay días que sobre la bahía del puerto compartido de Melilla Y Beni Enzar, en la línea de playa que hace siglos se extendía sin obstáculos hasta el río Muluya, se produce el efecto espejo. Esos días se inician cubiertos de bruma, con nubes altas que retrasan la aparición de la luz solar, pero la nitidez del fondo resulta diáfana. El campo de visión no se agota. Cuando el Sol lentamente consigue abrirse paso, se enciende como una antorcha sobre el mar, produciéndose un espectacular efecto espejo.

         Esta hermosa imagen, este efecto único, solo es posible verlo desde las Torres del V Centenario (en su lado sur), construidas por  la Ciudad Megalómana de Melilla. Algún día habrá que echarlas abajo, de momento ya se ha desmontado su ascensor panorámico, sin embargo, al menos, para el futuro quedará la constancia de estas imágenes, que sí merecen la pena. El Alminar es un blog que utiliza las imágenes como complemento imprescindible de la palabra escrita, y con las imágenes también se descansa. Es lo que pretendemos e iniciamos en este primer día de diciembre y que anunciamos en el día último de noviembre. Hemos prolongado un poco el final, eso sí puede hacerse.

A mar revuelto, ganancia de colectores


 

        Repiten los vertidos de aguas fecales en la bahía de Melilla

  En Melilla todo es así, se pasa de la excelencia a la cochambre en el mismo día. Pasamos de comentar un espléndido arco iris a contemplar un masivo vertido de aguas fecales sin depurar. Lo han vuelto a repetir. Aprovechan los temporales, el estado revuelto del mar, para vaciar las sentinas de una estación depuradora que nunca funciona. Llevamos 10, 15, 20 años sin que consigan solucionar el problema de la desembocadura del Río de Oro. La verdad sea dicha, tampoco es que se hayan esforzado demasiado. El único trabajo constante que contemplamos los que trabajamos en las Torres del V Centenario, es el de las máquinas excavadoras cerrando y abriendo el supuesto “estuario” de nuestro único y seco río. Un mes toca abrir y otro cerrar.

      Cuando se acumulan las aguas y los lodos apestan toda la zona “chic” de San Lorenzo y las quejas vecinales arrecian, se espera a que venga un día de mar revuelto, ausencia total de bañistas y abren las compuertas a la porquería de par en par. El último vertido presenciado fue en febrero y era menor que éste que traemos a El Alminar. El vertido del día 27 de octubre ha sido masivo a juzgar por el perímetro del mismo. Estaban a tope de lodos y de cieno, y como a este problema han sido incapaces de darle solución, emprenden una huida hacia adelante y nos prometen cubrir toda la desembocadura del Río de Oro, hasta el puente de Setolazar, que es el más cercano a La Gota de Leche. Pero esta solución es solamente esconder “la mierda” debajo de la alfombra, y perdón por la palabra.

  El que quiera ver claramente esto que digo, que se acerque al blog de mi amigo Carlos Esquembri y que lea lo que oculta la obra de cubrir un río. El ejemplo es Almería y lo que esconde su rambla: http://surdealboran.blogspot.com/2011/10/lo-que-esconde-la-rambla-de-almeria.html

  Nota: En las fotografías comparativas, se pueden apreciar perfectamente la diferencia de ambos vertidos y la mayor intensidad de este último, con respecto al del mes de febrero.