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Cambiar de acera en Melilla


                 Cambiar de acera era una antigua expresión equivalente a la actual de salir del armario. Como decía Wittgenstein: el significado es el uso en el lenguaje. Hoy por hoy, la primera de las expresiones ha acabado significando la literalidad de la expresión, sin dobles sentido. En Melilla, cambiarse de acera significa únicamente cambiarse de acera, y más vale hacerlo rápido y seguir la recomendación, salvo que se quiera que un edificio se nos venga encima de modo inmediato. La demolición y derribo de edificios está alcanzando proporciones épicas en nuestra ciudad. Nunca se vio venirse abajo tanto y en tan poco tiempo. El estado de cambio es tal y tan rápido, que resulta difícil seguir la secuencia de hechos, pese a contar con un blog como “La otra Melilla”, cuya actividad es parecida a la de un satélite en órbita geoestacionaria sobre Melilla. Si alguna foto no se encuentra allí, es que no existe. Hemos asistido a demoliciones en todos los lugares de la ciudad. La última es esta, de la calle García Margallo, con fachada a la calle Gran Capitán. En este caso, el espeluznante estado del inmueble desde hace más de 10 años, hacía aconsejable su derribo. No pueden existir edificios en ese estado, en el mismo centro de Melilla, en lo que se supone que es el “triángulo modernista”, el escaparate a visitar por una cifra cada vez más numerosa de turistas, que siguen arribando a Melilla en domingo, siendo esta la ciudad con menos cosas que hacer y con más lugares y comercios cerrados, sumando Europa (continente en el que no estamos)  y África (continente al que no se reconoce pertenecer).

       Cuando vea este aviso frente a vd., no lo dude y cambie de acera.

Situación dantesca en la calle Alférez Sanz


                       Y la ciudad se cae

      Esta situación se produce en el centro modernista de Melilla, apenas a 100 metros de la mezquita  que nosotros conocemos como de García Cabrelles o Central. Los enormes maceteros de hierro galvanizado presentan un aspecto lamentable. Uno se situa junto al contenedor de reciclado de cartón, los otros dos impiden o se apretujan junto a los bancos. Toda la calle Alférez Sanz tiene su mobiliario urbano en estado inutilizable o descompuesto. Los mosaicos centrales, imitando una composición modernista estan completamente descompuestos. Por si fuera poco, la instalación de un supermercado  en la calle García Cabrelles, convierte la zona en un caos, y deteriora la acera de modo irremisible, ya que la carga y descarga de los contenedores de suministros se efectúa en la misma acera, con la utilización de “toritos de descarga” que incrementan el peligro para los viandantes. La descarga se realiza en los almacenes o entrada lateral de la calle Alférez Sanz, lo que deteriora la acera. Se ha instalado incluso una rampa provisional junto al bordillo. Hay que decir que la Mezquita de García Cabrelles es uno de los lugares más visitados de Melilla, ya que está en la llamada “Ruta de los templos”. Enfrente está el Mercado Central y la zona es altamente transitada.

   Ls iniciativas turísticas, las campañas de publicidad, la promoción exterior de Melilla, son inicativas que se deben hacer para promover la llegada de visitantes a la ciudad, aunque hasta la fecha el rendimiento tenga poco impacto sobre nuestra economía. Lo que no puede permitirse es que esas campañas se realicen y falle de modo estrepitoso todo lo que rodea. En publicidad, marketing y propaganda hay que dar un 9 a la ciudad de Melilla. La realidad ofrece como mucho un 6,5 y eso siendo generosas las agencias de calificación.

Sortear el poste en la avenida


          

          La obras en el antiguo edificio de la avenida están poniendo de manifiesto la insólita colocación de poste en la calle más ´céntrica de Melilla. Al quedar la acera estrecha por las obras, pos peatones nos vemos obligados a transitar por la mitad de la acera, para alejarnos dle perímetro delimitado por las obras. Son muchas las veces que hemos escrito sobre la arbitraria y anárquica  colocación de los postes eléctricos, telefónicos o incluso señales de tráfico en la vía pública melillense. Su desorden constituyen un peligro tanto para los peatones como para el tráfico. Aparte está el desastre estético que organizan en el centro de Melilla.

         Ahora se están renovando las aceras, se están colocando losas identificativas de una campaña turística denominada : “Renueva Melilla”, y no estaría demás, el solicitar a las  compañías de Movistar y Gaselec a que colaboraran en la campaña para renovar la imagen del centro de la ciudad, colocando sus postes de una manera adecuada, o por lo menos intentar alinearlos. Esta situación, en pleno centro modernista es “insólita, aparte de romper cualquier fotografía artística que pretenda uno realizar.

2012. Odisea en el modernismo


           Aparecen nuevos monolitos en las calles de Melilla

   A filo de las 13 horas de la mañana de ayer,  operarios municipales instalaban un nuevo monolito en la céntrica plaza de Menéndez Pelayo, ante la sorpresa y curiosidad de los viandantes y trabajadores que deambulaban por la calle. Ultimamente se está viendo un incremento de los monolitos conmemorativos, que está incluso rivalizando con la colocación de placas que rememoran hechos o inauguraciones gloriosas. El más celebrado de los monolitos era el que reflejaba la culminación de las obras de rehabilitación o remodelación del Parque Hernández en el pasado año 2010.      En 2007 ya se había instalado uno en la recien creado Parque Forestal, para conmemorar la 1ª y probablemente última visita a Melilla del Monarca y Jefe del Estado español, S. M. Juan Carlos I.

         Según se desprende de la leyenda (en inglés y español), de este más reciente monolito, parece que Melilla se haya dentro de una campaña de renovación de su “centro modernista”. Se ha escogido un lema contundente, que sin embargo pierde algo de fuerza en su traducción inglesa. Un nuevo reto: “Melilla renovada”. Por una vez estamos enteramente de acuerdo con los promotores de esta campaña. La necesidad de renovar Melilla es absoluta. Tampoco vamos a preguntar qué ha costado esto,  ni cuánto se va a invertir en publicitar esta campaña.