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Bolardos, abrelatas y otros obstáculos


           En todo este tiempo de desconexión sobre el acontecer diario de la ciudad, nos hemos reafirmado en un concepto anterior: Aquello de lo que no se escribe, no se ve; lo que no se muestra, no capta la atención; lo que no se denuncia no se repara. Hace falta un cambio de rumbo en la ciudad, porque parece que seguimos caminando por la senda marcada con anterioridad. La política de obras  a mansalva, muchas de ellas ya decididas, no funciona. Necesitamos otro modelo que no se parezca en nada a lo que hemos padecido durante dos décadas. Meter el arado más profundo no sirve de nada, porque se acaba impactado con el terreno rocoso y el movimiento se detiene.  Hay que corregir el errado rumbo anterior y empezar a rectificar obras mal hechas.

                                                   La ciudad inmovilizada

          Maceteros metálicos o abrelatas, bolardos, y otros obstáculos que solo contribuyeron a hacer más difícil la maniobrabilidad, la movilidad y el acceso de los vehículos de emergencias. Hay lugares en los que ya no es posible pasar casi ni andando. El modelo de supuestos “adornos urbanos”, solo es un modelo de negocio común para las ciudades, incluyendo el arbolado urbano.

                   Los maceteros metálicos son peligrosos y no sirven para nada. Los bolardos de protección de aceras mal instalados, crean dificultades de paso a los vehículos, y causan accidentes. Se extendieron las aceras y se estrecharon las calzadas, con lo que aumentaron las dificultades de paso, incluso para motocicletas y bicicletas. Vemos a diario como los ciclistas buscan las zonas más despejadas posibles, alejadas incluso del carril bici.

              Empezar la movilidad sostenible de una ciudad por el carril de bicicletas, es empezar una casa por su tejado. Todo lo que se ha conseguido es expulsar al transporte urbano de sus recorridos tradicionales y limitar su alcance. Durante unas obras en las calles centrales del barrio del Real, la COA o autobús urbano melillense, tuvo que hacer parte de su recorrido por la calle Mar Chica, y ese sería el objetivo. No puede ser que haya que atravesar medio barrio para buscar la parada más próxima. El transporte público debería ser lo principal. Sin una red lo más extensa posible de autobuses urbanos, no hay movilidad ni sostenibilidad para una ciudad.

             Se derriban las señales, se golpean los bolardos, se atascan las rotondas. Nada ha funcionado porque nada se pensó bien. Es hora de cambiar el rumbo y corregirlo todo.

 

 

 

 

Los autobuses urbanos de Melilla


                  Todo contra la COA (autobuses de Melilla)

        Me reconozco usuario de la COA, la uso siempre que puedo y cuando no tengo ganas de utilizar el coche. Es un descanso que te lleven de un lado a otro de la ciudad sin estar pendiente del envilecido tráfico de la ciudad, en la que cada vez hay más accidentes, y por la que cada vez es más difícil circular.  La proliferación de atascos, el abuso de la doble fila, la ausencia de civismo al volante y el “aparque donde quiera”, convierte a los conductores y conductoras (hay seis mujeres al volante de la COA), de los autobuses urbanos en magos y magas del volante.  Atravesar la ciudad y sus calles, de una punta hasta la otra en tan solo 20 minutos, es difícil incluso para un automovilista y sin hacer paradas.

                                              Historia de la COA

       El origen de nuestros  autobuses urbanos  se remonta a 1927 bajo el nombre de Omnibus Automóviles de Melilla. Esta empresa desapareció en la década de 1930 por problemas laborales y salariales con los empleados. Tras un fallo judicial en su favor, los  trabajadores constituyeron una cooperativa obrera de transporte urbano, que entró en competencia con otras empresas  existentes en la ciudad. En la década de 1940 todas se unifican bajo el nombre actual, siendo su primer presidente Rafael Gallego. En 1957 adquirieron el actual edificio que les sirve de talleres, garaje y oficinas, en la calle Cabo cañón Antonio Mesa en el Barrio del General Sanjurjo o Hipódromo.

                                   ¿Hay alguna maniobra en contra de la COA?

        ¿Qué sentido tiene abrir un concurso público de transporte urbano?. No tiene sentido alguno, salvo que exista algún interés que no conocemos ni se hace público, tal cual ha sucedido con el transporte marítimo. Si el servicio de transporte público ya es deficitario en una empresa melillense, con trabajadores sen régimen de cooperativa, es difícil que una empresa foránea, con trabajadores y autobuses  traídos de la península, consiguiese resultados satisfactorios, salvo que duplicara el precio de transporte nada más llegar, situándole en precios peninsulares, próximos a 1,5€ por trayecto.  Luego, todo sería entrar en la dinámica de mega subvenciones, como ha sucedido con Air Nostrum y Acciona, empresas que si no fuese por el dinero público que se las inyecta, bajo los contratos publicitarios, ni siquiera estarían aquí.

                          ¿Porqué no se subvenciona o municipaliza la COA?

         Todas las capitales españolas tiene empresas municipales de transporte público urbano salvo Melilla. No se entiende que los trabajadores melillenses de los autobuses tuvieran que amenazar con una suspensión del servicio, por una falta de ayuda al combustible, en la ciudad en la que se subvenciona absolutamente todo, y en cantidades mucho mayores que el transporte urbano. Entidades culturales, asociativas, deportivas, reciben cantidades mucho mayores que la COA, y tiene mucha menor utilidad social. En todo lo que sucede con el transporte urbano de pasajeros hay algo o mucho, que no se entiende.

                              Los problemas del transporte y su futuro

        Lo primero a solucionar es el control sobre el caos circulatorio. Impedir las dobles filas sistémicas, el aparcamiento sobre el lugar autorizado para el estacionamiento de autobuses y el mal aparcamiento que obstaculiza el paso de los autobuses. Regular el tráfico con algún tipo de criterio y no solo mediante el abuso de las rotondas. Instalación de marquesinas y paradas de autobús acordes con el siglo en curso. Información sobre horarios y recorridos y diseño de nuevas líneas de tráfico. Pero sobre todo, lo que hace falta es una gestión eficaz, comprometida con el ciudadano y atenta a la solución inmediata de los problemas. La ciudad no se puede controlar desde los despachos. Hay que pisar el asfalto y las aceras.

Aparcar sin miramientos


   En la mañana de ayer día 21 de diciembre, alguien creyó haber encontrado el aparcamiento de su vida, y sin consideración alguna, sin miramientos de ningún tipo, sin la más mínima voluntad de respeto hacia el resto de los conductores, dejó allí aparcado el coche y se marchó a realizar gestiones, compras o lo que sea. El caso es que cegó completamente el carril de circulación en la plaza de los Héroes de España (la nacional). Llegó la COA, el autobús urbano de Melilla y el atasco monumental. Dos COAs, una detrás de otra, tuvieron que hacer una complicada maniobra marcha atrás y salir en dirección contraria hacia La Avenida, tomando el escape de la calle de Justo Sancho-Miñano.

        Ese aparcamiento fue un acto bárbaro. Hay una minoría que no respeta nada, que aparca como y donde quiere. A la que no le importa dejarte encerrado  el coche, utilizar el espacio de dos aparcamientos o aparcar los vehículos en sentido contrario. Se creen más listos que nadie. Casi todos nos molestamos en buscar aparcamiento en condiciones, en dar vueltas y más vueltas hasta encontrarlo y llegado el caso, procurar dejar el espacio suficiente para facilitar las maniobras. Algunos no, y contra esa minoría hay que ir de modo contundente.

     Estas navidades  tanto la Policía Local,  como los Agentes de Movilidad, están siendo bastante tolerantes. Hay zonas que no son específicamente de aparcamiento, pero en las que se permite hacerlo, porque no se interrumpe el tráfico, ni se dificulta maniobra alguna. Sin embargo, hay una minoría, que acaban estropeando las cosas para todos. Esto que he presenciado, ha sido incalificable, por eso lo coloco en vandalismo urbano, ni siquiera en foto denuncia.

Viaje en la COA


     Cooperativa Omnibus de Melilla (COA)

      Viajamos en la COA, somos usuarios de los autobuses de Melilla, porque no queda más remedio, porque no son autobuses, no es transporte urbano, son COAs. Una linea de autobuses urbanos cuyo socio fundador era el propio Alcalde, ¿insólito?. No, son cosas de Melilla y eran cosas del Protectorado español en Marruecos, en donde todos venían a enriquecerse, en donde se iniciaron muchas de las nuevas fortunas del País en las décadas de 1910 y 1920. Guerras coloniales y económicas disfrazadas de motivos patrióticos. El dinero lo ponía el Estado español, los beneficios se los llevaban los empresarios y los muertos los ponía, a miles, el pueblo. Cualquier otra visión idílica y romántica de esas guerra es falsa.

                                           La COA

           Los transportes en Marruecos beneficiaron a muchas personas, se hicieron grandes fortunas con los transportes del Protectorado marroquí. Este tipo de transporte urbano es una herencia del Protectorado. Melilla es la única ciudad de España sin Empresa Municipal de Transportes. En la tarde del sábado decidí coger la COA, pensando que pasaba un autobús cada 20 minutos hasta las ocho de la tarde, pero no. Estuve esperando desde la 18h 55´ hasta las 19h 25´,hora en que por fin pasó la COA. Casi media hora perdida en una parada infame, sin asiento y sin casi señal de parada. Le pregunté al conductor y me dijo que los sábados por la tarde el autobús pasa cada ¡¡ 40 minutos !!, entre y 20´y menos 20´. Un horario absolutamente irracional. Lo lógico sería que pasara cada media hora a en punto y a y media. Pero claro, estamos hablando de la COA, que tienen un horario de lunes a viernes, otro el sábado y otro el domingo, que además es extraordinariamente largo: Barrio Chino, Real bajo, Beni Enzar, Plaza de España.

      Así es imposible. La COA no se utiliza porque no es útil, ni casi nadie sabe a que hora pasa. La mitad de los barrios no tienen servicio de autobús y los que lo tienen, pues casi como si no lo tuviesen.

 

Melilla sin transporte público


              Declaración de Melilla por la movilidad sostenible   

    Entre el 16 y 21 de septiembre, Melilla se ha adherido a la Semana Europea de la movilidad sostenible. Melilla ha editado dípticos y ha publicitado todo la propaganda posible, pero la realidad es muy tozuda y la propaganda sólo es eso. Melilla es probablemente la única ciudad de España que carece de un transporte público, pues no hay nada parecido a una empresa municipal de transportes.  Nuestra ciudad tiene los mismos problemas que cualquier otra de España, pero también carece de muchas cosas que son habituales en el resto del País.  

         El transporte público en Melilla no existe. Los autobuses melillenses (COA), no cumplen con las expectativas que se esperarían de un medio de transporte que intentase evitar, en lo mas posible, el uso del vehículo privado. En la mayor parte de los casos, los melillenses tenemos que esperar de pie y al raso la llegada de los autobuses (COA). Las pocas marquesinas existentes, o están muy deterioradas o carecen de asientos. La COA tiene tres lineas de transporte fronterizo ( Beni Enzar, Barrio Chino y Mariguari) y sólo dos de las que podrían denominarse como urbanas ( Cabrerizas y Victoria/Real). Los horarios son imposibles y la frecuencia de paso es demasiado larga. No hay información alguna en las paradas acerca del recorrido  o de los horarios. También hay barrios y nuevas zonas residenciales sin línea de autobús. La COA vive en realidad de la subvención municipal, por lo que  resulta inexplicable no acometer la municipalización del servicio de transporte público en Melilla.

           Y por si esto no fuera bastante, en la última encuesta sobre el servicio de taxis, resultó que Melilla es la ciudad de España con los taxis menos seguros. Carecen de cinturones de seguridad en los asientos traseros, no disponen de sillas de seguridad para niños. En su mayoría son automóviles absolutamente obsoletos y carecen de cualquier comodidad como el “aire acondicionado”.

            Para tener todas estas cosas, habría que sentarse en los despachos y gestionar la ciudad y eso es lo que se echa en falta en Melilla. No somos diferentes en cuanto a problemas, pero sí en cuanto a carencias y en cuanto a resultados.