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El último día de la estatua de Franco


22 de febrero de 2021

Nos inspiramos en el título de la novela de Alexander Solzhenitsyn (venerado en este blog), “Un día en la vida de Iván Denisovich“, para componer el epitafio de la estatua del dictador Franco en Melilla, la única erigida después de muerto, y la que más ha prolongado su estancia en todo el territorio del Estado. Si reinar después de muerto es posible, eso es lo que ha hecho esta estatua en nuestra ciudad, hasta el día de hoy, en el que se ha decidido su retirada, en un acto de la misma categoría jurídica con la que fue instalada.

La estatua ha extendido la negra sombra del franquismo hasta el primer cuarto del siglo XXI, y ha impedido el favorecimiento de una monumentalidad distinta a la bélica, solo quebrada con las esculturas de Mustafa Arruf, el artista urbano más representado y representativo de la ciudad. Esta retirada era algo importante y necesario, porque su sola desaparición desfranquistizará la imagen de la ciudad, y la noticia circundará el mundo en un solo día. No puede haber más monumentos bélicos en las calles de Melilla. La sociedad civil, su creatividad, y su riqueza cultural también existen, y debe fomentarse su representación a partir de ahora.

La historia no puede borrarse, eso es una verdad de perogrullo, pero del mismo modo en que no puede borrarse todo lo concerniente a la catástrofe de 1921, y la derrota de Annual, tampoco se puede pasar por alto, ni omitir, que Francisco Franco impuso su dictadura militar a toda España, entre 1939 y 1975. Por tanto, aunque la estatua lo representase desnudo, seguiría siendo una estatua al dictador,

Dunia Almansouri, Vicepresidenta de la Asamblea; Gloria Rojas, Vicepresidenta del Gobierno; Elena Fernández, Consejera de Cultura, defendieron la propuesta retirada por parte del gobierno de coalición. En la otra bancada, Miguel Marín, y Juan José Imbroda, ex presidente de Melilla, defendieron la “falta de sentido y contenido de un Pleno extraordinario, para dirimir la retirada de una estatua, a un comandante del ejército”. Para ser algo sin importancia, y que no afecta ni preocupa a la ciudadanía, se han tomado demasiadas molestias en su defensa en los últimos 20 años, y hasta el último día. No solo ellos, sino también todos los que les secundan.

Ha sido un acierto el Pleno extraordinario y con un único punto en el orden del día, porque eso ha impedido que se mezclase con otros temas y preocupaciones de la ciudad, también muy importantes, y a los que tampoco debe restarse su tiempo. La exposición por parte de las tres representantes de la coalición de gobierno ha estado muy bien trabada, defendiendo cada una su ámbito de actuación, y sin dar oportunidades a refriegas innecesarias. No han dejado fisuras, y eso se ha notado en la intervención del ex presidente Imbroda, más afectado por la retirada de la estatua de lo que nunca reconocerá, y que no ha encontrado perfiles para la defensa de una estatua anacrónica, incluso en el tiempo en el que fue instalada (1977). España ya había cambiado mucho entre aquel noviembre de 1975 y 1977, lo que motivó que nunca se supiera que hacer con ella, ni tampoco como retirarla. Si se mantuvo merodeando en esa zona, fue por la presión del bunker franquista, siempre beligerante en lo que consideraba su talismán.

En 1999 se creó el COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas), siendo Melilla la primera ciudad en la que se pintó, de color malva, una estatua de Franco. Luego seguirían Madrid, en rojo, y Ferrol, en rosa. Una de la integrantes de aquel colectivo, Yonaida Sellam, única condenada en España por pintar una estatua de Franco, ha tenido la oportunidad hoy de votar hoy su retirada definitiva de nuestras calles. Son los rizos del destino y un día que ya siempre recordaremos.

Enhorabuena a todas y todos los que así lo han decidido, y que han llevado el proyecto a su término, con agentes históricos que jamás hubiésemos imaginado. La oportunidad ahora es para Melilla.

La quema de Giordano Bruno


Reflexiones sobre La Cena de las Cenizas

Justo en el lugar en que fue quemado Giordano Bruno el 17 de febrero de 1600, en el Campo di Fiori, no muy lejos del Vaticano, y frente al Castello di Sant Angelo, se alza la estatua conmemorativa del fraile dominico nacido en Nola. La Orden de los predicadores de Santo Domingo, que tuvo a su cargo la dirección de la Inquisición, veía como se quemaba a uno de sus más eminentes pensadores. Desafiar la posición imperante tiene sus riesgos, pero no por ello debe dejar de defenderse la verdad.

En Roma existió un personaje al que se conocía como Catón el censor, y Bruno advertía: “No temáis, pues estos Catones serán muy ciegos y locos si no saben descubrir lo que se esconde bajo estos Silenos“. Era una advertencia a no conformarse con la apariencia de las cosas. Hay que buscar, y mirar por debajo y por detrás de lo que se ve. Esto es así en El Alminar desde hace una década.

En la Cena de las Cenizas, de inquietante y premonitorio título, Bruno, que era muy irónico, describe la teorías de los contrarios, y es verdad que siempre hay una visión y su opuesta, y entre ellas nos movemos siempre. La Cena, redactada en forma de diálogo, es en realidad una conversación consigo mismo, pues alude muchas veces al Nolano, patronímico de Nola, su ciudad natalicia. En 1543 Nicolás Copérnico ya había formulado su teoría heliocéntrica, a la que Bruno dará carácter y forma filosófica y teológica, que lo situará en la diana de la Inquisición. Estamos en la tesitura de estar a favor o en contra, disyuntiva de la que no nos dejan escapar.

Giordano Bruno, de la Orden de Predicadores, no se contentó con el solo seguimiento de las teorías científicas, sino que quiere extenderlas a otros campos, con lo que chocará de modo inexorable con el yugo Tridentino. Cuando recita al gran profeta Isaías: El buey conoce a su dueño (Dios) y el asno sabe buscar su pesebre (Jesucristo), lo hace con una intención prístina, pero no era una observación que La Inquisición dejara pasar como si no la hubiera leído, o como si no la hubieras dicho. Roma podía tolerar lo del heliocentrismo, e incluso la rotación terrestre, pero no algo así.

Ningún objeto natural es puramente redondo, decía Bruno, o sea, perfecto, y esto ya sí empezaba a oler a humo, porque negar la perfección del Universo, era poner en cuestión la Creación. El círculo pitagórico es perfecto, pero es una creación humana. Ninguna órbita es redonda, sino elíptica. Todos los planetas se achatan en los polos. No solo puede existir un planeta habitable, sino muchos, en los que se den las mismas condiciones. Esto quiere decir, por extensión, que no solo nuestro pensamiento, obras y mundo pueden ser perfectos, sino que también pueden caber esas perfecciones en los otros, o en otro lugar.

Las Escrituras Sagradas son contendidos y normas morales, pero no contienen verdades científicas. Son y sirven para un propósito, pero para todo lo demás hay que pensar por nosotros mismos.

Cruces , signos y símbolos

Como en otros autos de fe, a Bruno, un sacerdote le acercó una cruz con una pértiga, para que la besara y se arrepintiera, con las llamas ya encendidas. Como era lógico, giró la cabeza hacia otro lado. En los últimos tiempos, se están retirando “cruces de los caídos” en diversos lugares de España, lo que está creando polémicas bastante agrias. Una cruz en esas condiciones, sin valor histórico, es solo un artefacto callejero. Es una cosa distinta una cruz consagrada o una cruz histórica, como la de La inquisición en Sevilla, erigida para conmemorar el lugar en donde se produjo una quema de herejes en la capital hispalense (1781). No es que sea una cruz inquisitorial, sino que se la denomina así.

La retirada de una cruz de los caídos en Aguilar de la Frontera, ha originado polémicas en donde la gente opinante, comete delitos verbales. Algo muy usual en estos tiempos, en los que se muestran que las mentalidades que denunciaba Bruno, y que le llevaron a la hoguera, siguen plenamente vigentes y actuales. La gente se declara dispuesta a matar si es preciso, por la simple defensa de un objeto.

Esto es terrible, pero como dijera el Nolano, todo tiene un valor y también su opuesto. Con esa cruz que se defiende ciegamente, se quemó también a la religiosa Beata Dolores en Sevilla. La cruces de los caídos, hábilmente reciclada en Melilla por la presión del COCISSFRA (Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas) albergan también un significado tenebroso. Lo decía también Don Quijote: “Guárdate Sancho, que detrás de la cruz también está el diablo”. Todo esto hay que entenderlo siempre del modo más extenso posible.

Nota:La inquietante historia de la beata Dolores, la última bruja condenada en Sevilla (abc.es)

Carlota Leret, Medalla de Oro de Melilla


En los brazos del padre

En el año 2010, recorríamos una vez más el cementerio de Melilla con Carlota Leret O´Neill y su hija Laura, esta vez para el rodaje del documental El Caballero del Azul, patrocinado por Euskal Telebista y la Universidad Pública de Navarra y dirigido por Mikel Donazar. Carlota, siempre atenta a todo, en un instante determinado se empezó a interesar por los movimientos de mi hija, que nos acompañaba en el rodaje. En aquel momento tenía 4 años y Carlota se transportó al pasado y se imaginó, quizá, corriendo al lado de su padre en la Mar Chica. Mi hija, ya cansada, pidió que la cogiera en brazos y en ese instante, justo detrás de mí Carlota le decía: Diga que sí hija, en ningún lado estará mejor que en los brazos de su padre.

Porque todo este viaje que nos ha ocupado 20 años, es el de una hija por recuperar la memoria de su padre, sepultada para siempre en una fosa común para militares, en el cementerio de la ciudad de Melilla. Es el lugar en donde Carlota perdió para siempre el abrazo de su padre. Ha realizado un viaje sin tregua a lo largo de todo este tiempo, con una tenacidad, de la que seguro, su padre se sentirá orgulloso.

El libro de Carlota O’Neill, el original, estuvo siempre en los estantes de la trastienda de la Liberia Mateo. Era un mensaje en una botella, que seguía viajando en el océano de la desmemoria forzada que supuso el franquismo. Porque siempre pretendieron que esos nombres no volvieran nunca.

La carta de Caracas

En 1999 empecé a publicar en el extinto Telegrama de Melilla: La historia nunca contada de la sublevación de julio de 1936, bajo la firma registrada de Meketaton News. Fue la única forma de evitar el veto de la Comandancia General de Melilla, que advirtió al entonces director del Telegrama, que si volvía a ver mi nombre en él, retirarían las suscripciones del periódico en los cuarteles, y dejarían de editar un boletín de información militar que editaban mensualmente, a través de su oficina de comunicación.

Las publicaciones se iniciaron en el mes de mayo y el día 27 de junio dediqué un capítulo a lo que se sabía de Carlota O’Neill y de sus hijas, ya residentes en Venezuela. Gracias a la colaboración de su prima Lidia, conseguí la dirección de un club deportivo de Caracas, al que remití una copia de la publicación, acompañado de una carta personal. Mis esperanzas de obtener respuesta eran por entonces nulas. Sin embargo, un día en el buzón había una carta procedente del otro lado del océano:

“En nuestras manos tu hermosa carta y los reportajes que sobre Carlota
O‘Neill y Virgilio Leret has escrito. ¡¡Gracias!! Gracias por tan hermoso recuerdo a esos dos seres que tanto dieron por la República Española, y por la libertad; gracias por recordar a quienes deliberadamente, por razones que desconocemos, silencian en todas las publicaciones que se han escrito sobre la guerra civil.
¿Quién eres tú querido amigo? ¿De qué planeta has venido? ¿Por qué te
interesan estos seres “olvidados y ofendidos”, como los llamaría Dostoyevski?
Gracias a ti, Melilla, un lugar remoto y terrible, al que habíamos
decidido no volver jamás, ha vuelto a existir, y a pesar de que podría ser muy doloroso, alguna de nosotras planea estar allí la próxima primavera, para visitar esos lugares tan amargos y esos amigos tan queridos.
Mariela y Lotti *.

A partir de aquellas publicaciones, nos vimos envueltos en una dinámica de acoso institucional y de familiares, tanto a nivel personal, como del Colectivo para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), con denuncias judiciales, cuyos procesos y sentencias se extendieron a lo largo de 10 años. No contesté a aquella carta, pero en la vorágine posterior, siempre albergué la satisfacción de que les hubiese llegado, y de que ese escrito reavivase el fuego de una memoria a punto de extinguirse.

En el año 2000, gobernando un cuatripartito, en el que también estaban CPM y PSOE, Carlota Leret llegó a la ciudad por primera vez, y acudiendo ella misma a buscarme a mi trabajo. Veinte años después, gobernando una nueva coalición de partidos, y creado un nuevo interregno de libertad, un gobierno de coalición, cierra de la manera más hermosa y honrosa posible, con la concesión de su Medalla de Oro, uno de los capítulos más negros y dolorosos de la historia de la ciudad. Incluso la coincidencia de la distinción con la otorgada al Personal Sanitario de Melilla, por su dedicación y esfuerzo personal dentro de la pandemia que nos asola, enaltece aún más la distinción.

Elena Fernández Treviño, Consejera de Cultura

Toda causa, por muy noble que sea, no solo necesita de alguien que la defienda, pues son numerosas las amigas y amigos de Carlota, sino también de alguien que la represente y que se atreva a enarbolarla. Este ha sido el caso de la Consejera de Cultura Elena Fernández. En esta ciudad, todavía, hay que ser valiente para hacerse abanderado del testimonio que representa Carlota Leret O´Neill. No es una causa fácil y no lo ha sido, porque aunque hemos tenido hondas satisfacciones, también nos ha reportado mucho sufrimiento. Creíamos que ya lo habíamos dado todo y que no teníamos más posibilidades.

Sin embargo, a veces, el mundo cambia en un solo día y por la voluntad de una persona. Gracias eternas a la Consejera de Cultura y al Gobierno de esta ciudad, por haber puesto este magnífico colofón a esta historia. Gracias el Presidente de Melilla, don Eduardo de Castro, por estas palabras: “No podemos devolver la vida a nadie, pero sí mostrarles el agradecimiento y el recuerdo de esta ciudad”.

Notas para un nuevo ceremonial común

Un acto Institucional nuevo, surgido de la suspensión del que desbarató el huracán infernal del pasado 17 de septiembre. Un acto colectivo y laico, que aunó a todos los colectivos que componen la ciudad y que contó con la presencia de todas sus autoridades. Un acto magníficamente conducido por el que debe ser nombrado como “Maestro de ceremonias de Melilla”, Antonio Ramírez. El pebetero con el fuego inmortal que conmemoraba a los fallecidos por la pandemia , con la participación de todos los segmentos que forman la Sanidad de Melilla, fue a la vez sencillo y emotivo. Hay espacio para una cultura y ciudad común, pero hay que empezar a trabajar en ella.

Nota: *Mª Ángeles Sánchez, Mujeres en Melilla.

Memoria Histórica en Melilla


           Hay muchas historias y muchas memorias, pero bajo el concepto de Memoria Histórica se pretende recuperar la dignidad histórica y social de los defensores de la II República, y el rescate desde el olvido de la memoria de todos los que perdieron su vida por defender la legalidad legítima republicana, bajo la feroz represión franquista.

                    Podemos Melilla tras la Memoria Histórica

                Recuperando el pasado y el trabajo anterior, el Círculo Melilla Sí se puede, organizó las I jornadas por la recuperación de la Memoria Histórica, que se organiza bajo ese epígrafe, y cuya pretensión es recuperar todo el trabajo anterior y poner en marcha el embrión de una futura asociación de la Memoria Histórica de Melilla, que se pretende de carácter independiente. El Circulo de Melilla, dirigido por Gema Aguilar y José Cabo, contó en el respaldo de Laura Pérez Ruano, secretaria general de Podemos Navarra y José Ramón Ustasun Recalde, responsable de la asociación de Memoria Histórica de Navarra.

               Tanto José Ramón Ustasun como Laura Pérez explicaron las dificultades que han existido en Navarra, muy carlista y tradicionalista y gobernada por la Unión del Pueblo Navarro hasta 2013; para eliminar la abundantísima simbología franquista existente en el Territorio Foral. El caso más llamativo y difícil ha sido la exhumación de los restos de los generales golpistas Sanjurjo y Emilio Mola en Pamplona, que recibían culto en un enorme mausoleo y conjunto monumental en la capital Navarra, ahora ya vaciado.

                  Tras la exposición argumental y política, quedó entre los asistentes a estas primeras jornadas, la intención de hacer surgir en la ciudad un asociación con esta finalidad, para lo cual regalaron un cuadro del propio Ustasun, recreando la figura de Virgilio Leret, que se pretende sea el vínculo entre Navarra y Melilla, aparte de que nuestra ciudad fuese conquistada decenas de años antes de la incorporación del ilustre Reino de Navarra a la Corona de Castilla, como figura en los embretes de los sobres municipales.

                                 La recuperación del pasado en Melilla

           En nuestra ciudad, desde hace tres décadas se está intentando recuperar todo ese pasado, desconocido para muchos melillenses, y al que ni siquiera se le da importancia. En los 8 años de gobierno socialista en Melilla (1983-1991), se hizo un primer intento desde el propio poder municipal, pero sin demasiada profundidad ni amplitud. Al llegar la derecha al poder en el inicio de la década de 1991, nada tuvo continuidad y todo volvió a caer en el olvido. Esta parte de la historia estaba representada y argumentada por el que fuera concejal socialista Francisco Narváez, conocido en la ciudad como “Culi”.

              La parte histórica profesional le correspondió al historiador y director del Archivo Central de Melilla Vicente Moga, autor de diversas publicaciones sobre el tema, como La Historia de la Masonería y su represión en la ciudad, y también de varios libros sobre la obra literaria de Carlota O´Neill, escritora española encarcelada en Melilla, y esposa del comandante aviador Virgilio Leret, primer fusilado tras la sublevación militar de Franco.

                  La argumentación social y política corrió a cargo de Enrique Delgado, portavoz del Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), agrupación de asociaciones, sindicatos y partidos de izquierda en Melilla, que se mantuvo activo entre 1999 y 2010. Son tres intentos de recuperar la memoria en diferentes vías, en diferentes periodos de tiempo y sin continuidad entre ellos.

           Nota:http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20160831/el-ayuntamiento-de-irunea-comienza-los-tramites-para-exhumar-los-restos-de-mola-y-sanjurjo

Melilla incumple la Ley de Memoria Histórica


                          El Monumento al Alzamiento Nacional en Melilla

     La Ley de Memoria Histórica fue promulgada el 26 de diciembre de 2007. Desde entonces, y de modo deliberado, el Gobierno de Melilla la incumple . Cualquier gobierno, tras la entrada en vigor de la Ley, al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, hubiese elaborado un catálogo de monumentos, denominaciones del callejero, placas y símbolos de enaltecimiento de la Dictadura, y hubiese procedido a su retirada, para lo cual hubiese podido solicitar las correspondientes subvenciones. No lo han hecho porque no han querido, y han preferido esconderse tras los eufemismo y mentiras con las que han recubierto los monumentos franquistas.

          El artículo 15 de la LMH, establece la obligación de elaborar un catálogo de monumentos y símbolos para proceder a su retirada. Esto lo deberían haber hecho en los primeros meses de 2008. Son pues ya 89 años de manifiesto incumplimiento. Para conservar los monumentos, símbolos, denominaciones y títulos de enaltecimiento del dictador Franco, han contando con un nutrido grupo de franquistas nostálgicos, y de intelectuales orgánicos, que les han hecho creer que el monumento de Franco no era al dictador, sino al comandante (como si hubiese diferencia), y que el mamotreto de la avenida era solo un resto una alegoría faunística de Enrique Nieto, por la presencia del león y del águila. Son puros y duros monumentos franquistas, de enaltecimiento del dictador y de su obra.  Con la publicación ayer del texto de acuerdo del Ayuntamiento de Melilla sobre los motivos para erigir la estatua de Franco, y con la publicación del acuerdo de 1940 para edificar el monumento al Alzamiento Nacional, sito en la plaza Héroes de España, denominación que también tendrán que cambiar; ya no les queda ninguna coartada más, para seguir manteniendo los monumentos de la dictadura franquista en la calle.

              Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas

      El COCISSFRA fue un movimiento ciudadano, integrado por asociaciones culturales, sindicatos y partidos políticos, creado en 1999 para señalar y denunciar la abundantísima simbología franquista existente en la ciudad. Melilla fue la primera ciudad de España en pintar la estatua de Franco de color malva. A esa primera acción siguió la del Ferrol, en donde pintaron la estatua del dictador de rosa, y Madrid, en donde se pintó de color rojo. Los integrantes del Cocissfra fueron perseguidos y denunciados por el ya presidente Imbroda y su primer equipo de gobierno.

      La denuncia interpuesta por el abogado madrileño Eduardo Ranz, enlaza con la lucha pasada del movimiento contra los símbolos franquistas, y disuelve la aceptación tácita como mal irremediable, cuando no de aquiescencia, que se había instalado en Melilla, con respecto a los símbolos franquistas.

      Nota:http://www.foroporlamemoria.info/noticias/2004/cocisfra_08092004.htm; http://www.foroporlamemoria.info/2016/11/la-justicia-obliga-a-melilla-a-mover-ficha-contra-sus-numerosos-simbolos-franquistas/

La reforma del callejero de Melilla


       Si una ciudad pretende ser patrimonio de La Humanidad, no solo debe estar en perfecto estado de revista, cosa que no sucede con la nuestra, sino que además, debe mostrar un contenido real de aquello de lo que pretende ser modelo, en sus calles:  su política monumental, los nombres del callejero, la existencia de nombres de mujeres en sus calles. En estos últimos apartados, por mencionar solamente tres, no llegamos ni siquiera a la nota de “insuficiente”, y eso siendo generosos con Melilla, que lo somos.

        Sólo del centro de la ciudad, se me ocurren media docena de nombres que deberían saltar del callejero: Tte. Coronel Emperador (asaltador de la base del Atalayón), José Antonio Primo de Rivera (ideólogo del golpe de 1936), Teniente Sánchez Suárez (repartidor de armas a los sublevados en 1936), Cardenal Cisneros (el mayor quemador de libros de la historia de España), plaza Héroes de España (por razones evidentes), calle General Pareja ( de los primeros en secundar la sublevación de 1936). Esto en cuanto a la vinculación franquista de los nombres.  En todo el centro de la ciudad, salvo el de la monja Sor Alegría, no hay un solo nombre de mujer.

    La reforma debe acometerse y consensuarse con todos los grupos políticos, porque la imagen de una ciudad es algo que compete a todos, y el único mérito establecido para entrar en el callejero no deber ser “morirse”, y además ser propuesto por el entorno del equipo de gobierno. Hay nombres de la etapa republicana que merecen estar en el callejero, pero no en calles del fin del mundo, o en calle sin casas, para que nadie se tome jamás la molestia de enviar allí una carta (medio de comunicación antidiluviano). Los nombres con significados deben estar a la vista de todos y en lugares en los que inciten a la reflexión, aunque sea por un solo momento, o sea, en el centro de Melilla. Y por supuesto, con nombre de mujeres. Hay dos espléndidos: Aurelia Gutierrez Blanchard (fundadora de la Escuela de Magisterio y asesinada en Valladolid y Carmen Gómez Galindo (joven socialista ejecutada en las calles de Melilla en 1936)*, ambas biografiadas y sacadas del olvido en el libro “Mujeres en Melilla”, de Mª A. Sánchez.

          Nombres de falangistas

     El el último recuento que hiciera el Cocissfra (Colectivo Ciudadano por la Supresión de los Símbolos Franquistas), existían 56 nombres de personas vinculadas al Régimen de Franco. Sería cuestión de estudiar si todavía tienen familiares en la ciudad, y de preguntarles  si aceptarían o no el ser removidos del callejero.

     Sin entrar en ese espinoso tema, aunque los represaliados por Franco también tienen sus descendientes en la ciudad, hay calles con nombres como Auxilio Social, Matías Montero, Julio Ruiz de Alda, General Moscardó, Onésimo Redondo, que podrían caer sin más en el próximo Pleno, pero no para colocar a “amiganchos” y ocurrencias varias, del equipo de gobierno reinante. Los nombres deben ser una cuestión de todos.

     Nota: El Cocissfra, nunca incluyó la calle del aviador García Morato, entre las destinadas a ser removidas.

         PD: Enlace al libro Mujeres en Melilla, de MªA. Sánchez.

http://www.stes.es/melilla/revista/mujer_melilla.pdf

Ángel Turrión, siempre en la memoria


              ¡ Que tu reposo sea apacible, querido camarada!

   Ángel Turrión ha fallecido hoy, tras un largo año de intensa batalla contra el cáncer.  Hasta ese momento había sido un infatigable luchador de las causas más nobles de la izquierda. Músico, sindicalista de UGT, siempre leal y afiliado al PSOE, siempre amigo y siempre dispuesto a colaborar. Lo conocía desde hace mucho tiempo, pero mi relación con él se hizo más estrecha cuando iniciamos la lucha contra los símbolos franquistas en Melilla. En nuestra ciudad fuimos los primeros en pintar de malva la estatua de Franco, y luego siguieron las ciudades de Ferrol (rosa) y Madrid (rojo). Melilla inició la lucha contra la esperpéntica simbología franquista.

      Ángel Turrión, “Turri”, estuvo con nosotros desde el primer momento.  Es un honor haber compartido con él todos esos momentos por las calles de Melilla. Colocando las pegatinas de: “Fuera de la vista los símbolos franquistas”, contabilizando escudos y placas franquistas olvidadas o camufladas, repasando las estatuas pintadas, o recabando apoyos cuando la Ciudad Autónoma nos llevó a los juzgados. Es curioso que nos echaran todo el peso de la Ley y del Gobierno Local encima, por haber pintado una estatua de Franco, y los activistas de Chramti ni siquiera hayan sido condenados, al menos testimonialmente, por aserrarle el brazo a Estopiñán.

     Pasamos momentos muy duros en aquel año de 2001, cuando nos llevaron al juzgado y no exigieron 18.000€ de fianza y un año y medio de prisión a cada integrante del COCISSFRA (Colectiv0 Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas), que depositó Carlota Leret O´Neill. También recibimos la ayuda económica de UGT, a través  de su dirigente Dionisio Muñoz, del empresario Armando Gallego, y de José Luis López Belmonte,  que nos ayudaron a pagar los casi 2000€ de costas procesales, incluida la multa.

      Nadie que no estuviera en nuestra piel, o la de nuestras familias, puede imaginarse la inmensa presión a la que nos sometió el Gobierno de la Ciudad de Melilla, pidiendo para nosotros las máximas condenas posibles.  Sin embargo, hubo un gesto que hizo saltar todo en pedazos, y fue el de Dionisio Muñoz Pérez, dirigente de UGT y del PSOE, que citó a la prensa y a los acusados sin decir nada a nadie de sus planes. Delante de todo el mundo, con luz y taquígrafos como testigos, llenó de brochazos color rosa la estatua de Franco. Fue un acto valiente y osado, por el que también fue denunciado por el Gobierno de la Ciudad.  Aquel gesto, que volatilizó la presión del Gobierno y de la Justicia sobre todos nosotros, cambió por completo nuestra suerte judicial, que hasta ese momento era muy negra.

       Como tampoco se extinguirá nunca en mí la eterna sonrisa de “Turri”, su buen humor, su optimismo, su actitud colaboradora para todo tipo de causas que protegiesen a los desfavorecidos, o a la memoria de los represaliados. Gracias siempre, camarada Ángel Turrión, compañero, amigo. Fue un honor inmenso haber estado junto a tí, y compartido todos esos momentos, que ya son historia de Melilla, y también historia de nuestras vidas.

                                  ¡ Hasta siempre, Turri !.