En el décimo aniversario del Alminar


El 3 de mayo de 2011 inscribimos el blog en la plataforma de WordPress, entre otras opciones posibles. Nos pareció la más versátil y además ofrecía una gran abundancia de temas de portada gratuitos, y muchas herramientas interiores con posibilidad de desarrollo. Iniciábamos una aventura en un entorno hostil, dominado por la censura y la vigilancia de la prensa local. Se podía escribir en las redes sociales, pero había una hostilidad máxima hacia cualquier crítica. Amparados en el anonimato y blindados con falsos pseudónimos, arrojaban insultos feroces sobre cualquiera que se atreviera a disentir. Lo normal era que todo acabara en el bloqueo o en la expulsión. Como curiosidad, diremos que esos servidores de lo oscuro, conocían al detalle las vidas de todos/as, y no dudaban en recurrir a descalificaciones personales de gran calado. En esas condiciones decidimos abandonar todo ese entorno fangoso, y crear este blog, surgido al amparo de la luz y como servidores de ella.

En todo ese primer mes de mayo, recibimos un total de 500 visitas, lo que siempre consideramos como algo extraordinario. No tardamos en ser detectados, y hasta aquí llegaron con sus críticas feroces, que al principio admitíamos, siempre que no incluyesen insultos, pero que al final nos obligó a realizar duras acciones de poda, tanto de comentarios como de comentaristas. Hay algo que no hemos contado, y es que llegaron a crear un blog de similar nombre, que no escribiremos, pero que pretendía ser una ridiculización de este.

El primer artículo o entrada se publicó el 5 de mayo, y el formato del título no ha variado. A pesar de que el nombre del autor figura visible junto al Ángel de Canjayar, constantemente especulaban sobre si utilizábamos tal o cual nick en las redes sociales. La respuesta era invariable: Si existe un blog con el nombre del autor, visible para el mundo entero, no tendría sentido que nos amparásemos en el guano de las cuevas de los murciélagos, como sí hacían ellos. Esa ha sido y es nuestra principal defensa en aquel periodo oscuro, y entorno hostil.

Siempre recordamos que jamás imaginamos seguir escribiendo 10 años después, y que el blog se haya convertido en una referencia para la ciudad de Melilla, en el sentido que cada uno quiera darle. No podemos calificar cuál es nuestro propio valor. Lo que sí fue un eje en cualquiera de las 2400 entradas publicadas hasta el día de hoy, es acompañar el texto con las fotografías, para que cada cual formule su propio juicio opinión. Para mostrar la verdad de un hecho, hay que mostrarlo del modo más preciso posible, con la mayor objetividad de la que se sea capaz. A estas alturas, casi todos los países del mundo han accedido al Alminar, aunque solo sea una vez, como Mongolia. Es curioso ver como los seguimientos desde cada país cambian cada año, siendo siempre el primero España, luego EEUU, y entre los puestos 3º y 5º siempre México, Marruecos y Francia, aunque en el presente año, Israel ha entrado de lleno en el selecto G5 de la Comunidad Alminarense.

No podemos asegurar en qué posición de nuestra travesía nos encontramos, si en un lugar intermedio, o camino del final. Lo que sí estamos ya, es muy lejos del principio. Y lo que también seguro, es que lo que tiene origen, debe tener también un final. Alfa y Omega siempre presentes en toda obra humana. Ahora, en este décimo aniversario, recogemos una buena idea de un amigo y colaborador: hacer una selección de artículos, y editar un libro que conmemore este aniversario. Pensaremos en ello y lo editaremos con medios propios.

Como última reflexión, agradecer siempre a todos y todas nuestros/as comentaristas, que hicieron y siguen haciendo de este lugar un espacio diferente. También a todos nuestros lectores y lectoras que nos siguen de modo constante y silencioso. Reproducimos en este 10º Aniversario, el artículo sobre la feroz represión que los sublevados ejercieron sobre la Comunidad Israelita de Melilla. Fuimos los primeros en dar a conocer ese luctuoso hecho, y el brutal asesinato de Fortunato Mafoda.

Nota:La represión sobre la comunidad hebrea en Melilla (1936-1939) | El Alminar de Melilla