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Instantáneas del pasado de Melilla


       Todo ha existido, pero si no hay imágenes de lo anterior, parece que lo que vemos ahora es lo que ha sido siempre. El recuerdo y la memoria precisan de un cuidado constante. Melilla salió del franquismo casi como una ciudad abandonada. Hay una colección de revistas del primer ayuntamiento democrático de la ciudad tras la dictadura, que muestran el estado paupérrimo de la ciudad.  La revista municipal se publicó entre 1980 y 1982 y debería estar digitalizada y disposición del conocimiento público.

        Aquella ciudad no tenía futuro y de hecho mucha gente la abandonó en cuanto les fue posible, con las nuevas posibilidades de trabajo que abrió la Democracia. Buscamos imágenes del pasado para no perder la memoria común y también la individual, pero no porque pensemos que cualquier tiempo pasado fue mejor.

         La construcción del futuro se fundamente en gran parte con el conocimiento exacto del pasado, sin deformaciones, sin ocultar nada.  Existe un intento de recrear un pasado que nunca fue, y de vivir en un presente de apariencia. Hay cosas del pasado que no deben retornar bajo ninguna forma, deben solo conocerse pero nada más. En ese recuerdo no se puede dejar fuera nada.

         Resulta llamativo, que cuando no interesa el recuerdo de un determinado acontecimiento, o de un edificio desaparecido, como el original de la Casa Paraíso, todo lo relacionado con ellos desaparece o es muy difícil de localizar. No hay fotos disponibles de la Casa Paraíso o de otros edificios monumentales desaparecidos.

        El recuerdo, el pasado histórico de una ciudad, de una región, de una nación, es algo muy fácilmente alterable y sobre todo un instrumento muy potente en manos de los movimientos populistas y nacionalistas. Es una herramienta eficaz para hacerse con el poder, y para afianzarse en él.

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Atravesando La Vía Láctea en Melilla


 

24 bandas reductoras de  velocidad en una sola vía

       La carretera de la Vía Láctea, nombre absurdo donde los haya,  comienza junto al callejón de Pandora (carretera de Hidúm) y acaba junto a la Fuente de Trara (carretera de Rostrogordo). Es, era, una vía muy adecuada, pues comunica la zona de alta de Tiro Nacional y el Poblado legionario, con la carretera de Farhana en apenas 5 minutos, yendo a 50 kms/h, velocidad recomendada en vías urbanas. Es una vía que suelo utilizar para cambiar de un sector a otro de la ciudad, sin necesidad de pasar por el saturado tráfico del centro. También sé que esta zona no es transitada por la mitad de la población de Melilla, pese a que aquí hay un mirador con las mejores vistas de la ciudad y del barranco de Cabrerizas.

          Reconozco que cuando leí en prensa que un grupo de vecinos de la zona protestaban por la instalación de bandas reductoras de velocidad me extrañó por un doble motivo. El primero porque nunca había oído noticia alguna sobre excesos de velocidad en esta zona, o accidentes, que sí suelen ser frecuentes en otras parte de Melilla, como el Paseo Marítimo (antiguo y nuevo), la carretera de Alfonso XIII o la calle Álvaro de Bazán. El segundo motivo de extrañeza era el propio hecho de protestar, pues las bandas reductoras han sido instaladas en otros lugares de nuestras calles y nadie ha protestado, es más, se han recibido como “una bendición”.

                        Bandas reductoras de lomo de asno

       A principios de la semana tuve que utilizar esta vía de comunicación y me encontré con una auténtica tortura sobre el asfalto. Se han instalado 18 bandas reductoras del tipo lomo de asno, construidas en cemento, que se añaden a las 6 existentes , lo que ofrece un total de 24, sobre una de vía de 2 kms, o sea, algo más una cada 1oo metros. En dos tramos concretos hay instaladas 3 consecutivas (cemento, goma rígida, cemento), en distancias que no superan los 50 metros entre las tres. Es un despropósito y una auténtica ruina para los amortiguadores.  Ahora entiendo por qué, todas las piezas de los amortiguadores de los vehículos, son las estrellas en las tiendas de repuestos automovilísticos. No solo son los baches, socavones y hoyos en las vías, son también las bandas reductoras de velocidad, especialmente las de goma rígida, especialmente dañinas para la amortiguación, según me contaba alguna de las personas a las que pregunté, si la situación del tráfico en la zona aconsejaba una acción tan contundente y desproporcionada.

      Después de ver el resultado, que ha costado 67.000€, y de leer los consejos del Ministerio de Fomento sobre la instalación de este tipo de medidas disuasorias de la velocidad, tengo mis dudas de que se correspondan con la normativa y sobre el material elegido, el cemento, que se deteriora con mucha rapidez, como es el caso de las instaladas hace poco más de dos año sen diversos lugares de la ciudad, como la de la calle Ibañez Marín, que en realidad es un paso sobreelevado y que ya es una ruina. Pero todo esto ya lo escribimos hace tiempo.

             Lo que resulta absolutamente incomprensible es la situación de los márgenes de la carretera, llenos de escombros y de basura desde hace meses.

         Nota: (1) http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/180E9859-01CD-45A2-92CB-B5B4D1137624/81033/1160101.pdf.

                          (2) https://elalminardemelilla.com/2011/12/31/pasos-sobreelevados/

Las higueras de Trara


        Melilla es una ciudad de higueras.  Ahora que nos estamos fijando en ellas las encontramos en todas partes. Estas son las que están más al norte de la ciudad, muy cercanas al depósito de agua de Trara, y cerca de la fuente homónima. Están sobre el mirador natural del barranco de Cabrerizas, también conocido como Barrio de Colón. Es la zona más alta habitada de la ciudad, ya que se encuentra sobre una cota de 84 metros de altitud.

        La higueras proporcionan una sombra abundante y sobre todo embriagan con  su olor. En donde hay una higuera se deja notar por su aroma, que alcanza incluso aunque se esté a varios metros de distancia. Estas están en la zona norte de la ciudad, son casi las últimas, pues más allá solo está el reino de los pinos. Son las higueras más extremas y situadas en el punto más elevado. Dentro de lo que es el depósito de agua de Trara, también hay dos higueras, que no solo proporcionan sombra, sino también sabrosos frutos. Primero las brevas, al inicio del verano y en su final los higos. Hay refranes relativos a sus frutos que dicen: con brevas vino bebas, y con higos agua y vino. Sin embargo, nada debe beberse tras tomarlas: sobre brevas, nada bebas.

          Sobre el mismo mirador del barranco hay tres higueras y junto al borde de la calle México hay otras dos, muy grande y de gran sombra. No existen en las parque de la ciudad, solo se pueden encontrar las silvestres, en patios de casas y en antiguas huertas. Muchas de las que fotografiamos hoy, no existirán en apenas unos años, pues se encuentran en patios de casamatas, que en el futuro serán derruidas para construir viviendas. La especulación y la extensión del cemento acabarán con todo. Este barranco es una zona que debería estar protegida, cuidada e incorporada al cinturón verde de Melilla.

             Un absurdo que no vamos a dejar de señalar, es que esta calle se llame de la Vía Láctea, cuando su nombre debería ser el “de la fuente de Trara” o del “barranco de Cabrerizas“.

La fuente y el jardín de Trara


        Melilla sigue siendo un pueblo en algunos aspectos, y eso es bueno, porque quiere decir que el proceso de aculturación y de desvinculación de los habitantes con sus raíces, no ha sido eliminado del todo. Uno de esos referentes, es el trasiego de los melillenses hacia las fuentes públicas, que siguen en el punto de mira de la Consejería de Medio Ambiente. La presión ciudadana y algunas denuncia públicas, han conseguido aparcar, de momento, estos funestos planes.

               Una de los más emblemáticos e  históricos espacios ciudadanos, es el de la fuente de Trata. su aspecto resulta desolador. El mármol está cubierto de humedad  y de hongos y solo hay tres grifos activos. Todo adolece de una absoluta falta de mantenimiento, pese a que es un lugar céntrico y eso que a pocos metros se encuentra la sede del Ministerio de Defensa. El descuido es absoluto y la suciedad se ha hecho dueña de la zona.

             El jardincillo de la fuente de Trara

          Sin embargo, el motivo para traer hasta El Alminar el desolador aspecto de la fuente y sus inmediaciones, junto con la horrible barandilla de madera y la rampa de accesibilidad, no es solamente el de la propia fuente, sino además el del jardincillo que debía embellecer la zona, y que mas que podado, ha sido arrasado. Mucho se ha escrito y denunciado, en todos los medios posibles y por parte de infinidad de grupos y de ciudadanos,  sobre la brutalidad de las podas en nuestra ciudad, en estado de poda permanente; pero pocas veces se consigue obtener una imagen que evidencie de un modo tan claro, el paso de los podadores por un lugar, como este del jardín/erial de Trara. Poca más hay que decir, cuando se puede mostrar algo así. Hace un año estaba descuidado, ahora ya ni siquiera existe.

Las fuentes de Melilla


              Varios cursos de agua, abundancia de manantiales y un puerto natural hicieron de Melilla y su vega, un lugar adecuado para el asentamiento humano. Tierras fértiles proporcionaban cosechas. También era una zona de intercambio para los pueblos o cábilas de las inmediaciones, siempre presentes a lo largo de toda la historia de la ciudad. Hace unos días escribíamos acerca de la actividad de los garraferos, hoy lo haremos de los aguadores y aguadoras.

                   En Melilla nunca se ha podido beber agua del grifo. Una de las actividades más sorprendentes cuando llegué a esta ciudad en 1979,  era la de los aguadores, con sus carros tirados por mulas o asnos, y con las grandes cubas de agua.  El grito que anunciaba el agua, y que daban los aguadores en el portal, es algo que no puede olvidar quien lo haya escuchado. Traían la famosa agua de Trara, una marca comercial que se podría haber comercializado. Otra de las cosas que también recuerdo, era cuando acompañaba a mi padre, no siempre, a la fuente de Trara a llenar las garrafas (para beber o cocinar). En aquellos años en nuestra ciudad no existía el agua embotellada y cuando empezó a llegar, era muy cara, todo un lujo y eso ha sido así hasta hace muy poco.

                                          Bombillo, Trara y Cuatro Caños

             Son las tres fuentes clásicas de Melilla. La única que conserva un aspecto lúcido es la última. La del Bombillo, inaugurada a principios del siglo XX, sufre un desgaste y una erosión considerable, pese a todos los arreglos y reparaciones de las que ha sido objeto. La que tiene el peor aspecto de todas, pese a estar en una posición privilegiada, es la de Trara. Pasé por allí el otro día y me sorprendió verla tan descuidada, con solo dos grifos activos.

                                             Las fuentes de Aberchán

                 Las fuentes de ósmosis inversa, son conocidas como las fuentes de Aberchán, porque la idea y la instalación de las mismas fue obra suya, cuando era consejero de Medio Ambiente durante el gobierno del “cuatripartito” (una década antes que Cataluña). Mustafa Aberchán quiso universalizar el uso gratuito del agua y se le ocurrió una de las mejores ideas de los últimos años. Tuvieron un éxito rápido y su utilización se ha asentado perfectamente entre todas las capas de la población. “Agua para todos” y además gratis.

                 El actual equipo de gobierno, en algunas de las anteriores campañas electorales, quizá 2003 ó 2007, dejó caer la idea de que una vez que la desaladora surtiese de agua a toda Melilla,  acabaría con las fuentes de ósmisis inversas.  Afortunadamente, de momento, no parece haberse llevado acabo esa infeliz idea. Hay que dar agua gratis a la gente, entre otras cosas, porque el agua del grifo sigue sin poderse beber y la embotellada sigue siendo cara. Hay que mantener y cuidar las fuentes de Melilla, tanto las tradicionales y como las nuevas.  Lo que ya no sé es si el agua de la fuente de Trara y la de los Cuatro caños sigue siendo de manantial, o la sobre explotación de los acuíferos ha acabado ya con su procedencia natural.

             PD: La fuente de ósmosis inversa de la Explanada de Camellos, lleva varios días sin grifos. Parece que se han retirado por los Servicios Municipales, no sabemos sin con el fin de realizar alguna reparación, o es el inicio silencioso del plan que pretendía acabar con las fuentes de Aberchán.