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Noviembre en El Alminar


            En noviembre quien no haya sembrado, que no siembre. Acabando noviembre, en El Alminar ya está casi todo hecho y dicho. Nuestro año acaba aquí, en las puertas del frío. Esto no quiere decir que no se escriba en diciembre, pero la tendencia y las cifras del trabajo del año ya están marcadas. Tampoco puede darse nada por cerrado, porque siempre hay acontecimientos imprevistos, pero un vuelco en los datos no es algo que suela darse. Es verdad que hasta el 31 de diciembre nada hay seguro. Sin embargo, la actitud hacia el último mes de año es distinta. Diciembre, el décimo mes romano, trae otros ritmos y dedicaciones.

       Este es el 6º año completo del Alminar, en el que se sigue consolidando y manteniendo la  tendencia que sitúa el blog por encima de las 200.000 visitas, rebasando siempre las 240.000. La publicación de artículos o entradas esta estabilizado en las 200 anuales en los tres últimos años, muy lejos de los dos primeros en los que el ritmo de publicaciones parece ya inalcanzable, con 413 en el año 2012 y 371 en 2011. Ahora todo es más estable, más cómodo y menos estresante. Para poder continuar hay que economizar tantos las fuerzas, como los tiempos disponibles

          A lo largo de este tiempo han existido muchas campañas contra El Alminar y el viento ha azotado con mucha fuerza su cúspide. El gran objetivo fue y sigue siendo la desaparición de los comentaristas, aspecto que nos define y marca la diferencia. Es cierto que cada vez hay menos ganas de comentar las cosas que ocurren en nuestro alrededor. Esta tendencia se ve hasta en las redes sociales. Cada vez se comenta menos, o se comentan cosas que comprometen poco. Temas livianos suscitan una gran reacción y los de más peso parece que espantan la opinión. No corren buenos tiempos para la expresión libre y pública. Los comentarios en El Alminar superan ya los 1100, aunque la cifra se ha reducido a algo más de la  mitad de lo que era habitual, los 2500 comentarios anuales. sin embargo, aunque la opinión expresada haya disminuido, el apoyo de público y visitas se sostiene, lo que quiere decir que nos leen y apoyan aunque no escriban. Es cierto que echamos de menos a muchos de los/as comentaristas que nos acompañaron en el pasado más reciente.

            Dejamos hecho ya el balance, no sea que después no haya tiempo. En apenas dos días alcanzaremos dos logros muy importantes. El primero es rebasar el listón de las 200.000 visitas, y el segundo alcanzar los 1,5 millones de visitas totales, en un contador no trucado. Esto, en aquel lejano mes de mayo de 2011, cuando El Alminar hizo su aparición pública, era algo en lo que no podía pensarse, ni siquiera en sueños.

         Por santa Catalina el frío se afina. Entra el frio en noviembre, y las nieblas y las nieves. El agua queda para diciembre.

 

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Cielos rojos de noviembre


Cielos rojos en Melilla

Cielos rojos en Melilla

      Los cielos rojos del verano siempre indican la presencia del calor y también lo anuncian parta el día siguiente. La diferencia es que en noviembre, el mes de los santos, el Sol ya se ha retirado a las seis de la tarde. El día 5, en el que fue tomada esta fotografía lo hizo a las 18h 08´, por eso el refrán dice: Los Santos traen las velas y Las Candelas (2 de febrero) se las llevan.

      Son pocos los refranes climatológicos peninsulares que funcionen en Melilla. Por algo estamos en el norte de Africa. Es tiempo de vendimia y también de siembra, sobre todo de esto último. “Siembra y recogerás”, dice el evangelio y es  imprescindible la labor de la siembre, si se pretende obtener algún fruto. No siempre sucederá así, porque hay muchos factores que pueden echar a perder las cosechas. Lo que es seguro es que el que nada siembra, nada recogerá.

       La fotografía de este atardecer rojo, está hecha desde un punto secreto de observación, porque siempre hay que tener un lugar elevado, a ser posible, desde el que observar las cosas con precisión. Siempre hay que tener un lugar al que recurrir, para verlo todo de un modo amplio.

El Alminar en noviembre


Melilla desde el otro lado

      El arroyo de Farhana y el Río de Oro juntan sus cauces en la llamada avenida de Barcelona. Esto es una ladera del monte de Reina Regente y al abrirse paso entre las nubes, el Sol nos sorprendió detrás del alminar de la mezquita del califa Abu Bakr as-Siddiq, primer sucesor del profeta Mahoma y primero de los califas del Islam. Nadie viene por aquí. Esto es la Melilla oculta, la que está más allá de esa frontera no visible que divide los dos realidades principales de la ciudad. Esto es el Distrito V.  Sin embargo, la vida se abre paso de cualquier forma y en cualquier lugar, aunque sea una vida sin opciones de futuro.

    Desde la calle Canteras de Reina Regente la vista de la ciudad es muy hermosa. Las moderadas temperaturas de noviembre y la ausencia de lluvias, hacían soportable estar en este lugar. La calle está sobre la descuidada y peligrosa ladera del monte, que está siendo saneada y asegurada, ante el peligro de desprendimientos. Toda la zona es bastante inaccesible, lleno de escaleras muy estrechas, calles no asfaltadas y con grandes pendientes.

        El final del mes de noviembre, el de los días más cortos, nos sorprende en un lugar distinto. Por San Clemente (día 23), alza la tierra y tapa la simiente. Es mes de siembra y de cubrir bien la semilla para que no la echen a perder los tiempos fríos de diciembre y de enero, del que también dice el refrán que la climatología es similar a la de este mes que acaba. Noviembre y enero tienen un mismo tempero.

         No hay comentarios o visitas,  si no hay entradas. Para que otra realidad  pueda ser conocida, debe ser mostrada y puesta por escrito. Los hechos existen y seguirán sucediendo, aunque no cuenten con un observador que los relate. Desde este lugar iniciamos un tiempo de descanso.

 

Noviembre


            Noviembre es un mes sonoro, precede al invierno. En Melilla suele ser de temperatura agradable y suave. Tengo siempre buenos recuerdos de este mes, entre otros, el más importante es el de haber bautizado a mi hija en la Iglesia de La Concepción en Melilla La Vieja.

            En El Alminar de Melilla ya vivimos nuestras propias efemérides. En este mes hemos superado las 10.000 visitas, 1253 en solo dos días, 660 en uno solo. El Alminar se extiende y se alza, con el apoyo de todos y cada uno de sus visitantes, con sus colaboradores y opinadores anónimos. Ahora se empieza a sentir el vértigo porque estamos a la vista de todos y se empiezan a esperar cosas, respuesta. Hay un tema en el que todavía no he entrado a fondo, el de la política local, pero en una ciudad tan politizada como esta, es preferible pasar siempre por “la tangente”, es la única manera de mantenerse sin caer.

           Los tiempos que se avecinan son inciertos, es la hora de los ciudadanos más que de los partidos. Ciudadanos que vigilen y estén atentos a la gestión que se hace del dinero público. Quien quiera copas de vino, que se las pague de su bolsillo. Por cierto, el Partido Popular de Melilla celebrará su victoria electoral con un copa de vino el próximo día 2 de diciembre y por primera vez, los que quieran acudir a la misma, deberán pagar 15€. Algo hemos empezado a avanzar. La crítica, la vigilancia, la exigencia democrática, siempre es más útil que el servilismo y la doblez, y sobre todo, consigue y otorga algo que es muy importante, el respeto.

             Concluyo esta reflexión con aquello que ha sido lo más visitado este mes y estos días, las sensacionales fotografías del Monumento al Alzamiento Nacional y un recuerdo a lo que ocultó, el Café la Peña. Vamos a seguir aquí y quien quiera y quien nos busque, solo tendrá que alzar la vista y mirar siempre hacia la luz de El Alminar.

  Nota: El nonaguillo que mira a cámara es impresionante.