¿Conquista o fundación de Melilla?


La necesidad del Día de Melilla

Sabemos que fue en septiembre, y que una de las dos crónicas de la conquista fija la fecha en el día 17, aunque cambiando el año, por el de 1496. Sabemos también que no hubo una gran batalla, más bien casi ninguna, en el momento de ocupación y conquista. Hubo un enfrentamiento armado, pero cuando ya estaba asentada la propia conquista. Melilla existía ya con ese nombre, por lo que no fue fundada. Fue reedificada y reconstruida, porque estaba en mal estado debido al abandono, al constante asalto de los piratas, y a que ya no era sostenida por ningún imperio. Los almohades desaparecieron de la historia de España en 1248, tras la conquista de Sevilla, y el Reino de Fez no tenía suficiente fuerza.

En el ciclo de conferencias desarrolladas con ocasión del 450 Aniversario de su conquista, en el Casino Militar de Melilla, Tomás García Figueras relató minuciosamente los datos disponibles, que no son muchos más de los que hay ahora, y mencionó que el morisco Mebile, informó al duque de Medina Sidonia del mal estado de la ciudad, en 1495. Ese mal estado se acrecentará con la certeza de su inminente conquista, según había quedado estipulado en el Tratado de Tordesillas en 1494, entre España y Portugal. Se acaba de derruir la ciudad, para que no sirva de refugio a «los cristianos», como reflejará en su obra, Juan León, el africano.

La estrategia política de los Reyes Católicos estaba centrada en África. En 1497 ningún español había pisado todavía el continente americano. Nadie podía saber en aquel momento que España se iba a convertir en el mayor imperio que habría de conocer el mundo y que el norte de África, estaba a punto de perder su interés estratégico y político para España.

Dia de la Ciudad Autónoma de Melilla

A la efeméride de la conquista solo se le empieza a dar importancia tras la expansión de la ciudad desde sus límites históricos, en lo que siempre hemos denominado como «la larga noche de los 400 años». La definición como día de la conquista solo empieza a tomar cuerpo histórico con el franquismo. Ya en Democracia, en la etapa de Gonzalo Hernández y a las puertas del ayuntamiento, se celebraba una pequeña fiesta popular, en la que se repartían bocadillos, cervezas y refrescos. Será con Ignacio Velázquez cuando se declare día festivo, y se consolide la celebración, tras la aprobación del Estatuto en 1995.

Melilla necesita un día que la identifique como Ciudad Autónoma, pero esto debe hacerse con consenso y con el acercamiento de posturas. Rechazarlo sin más, y sin proponer nada a cambio no es una actitud que sirva para el futuro de la ciudad. Insistir solo en la efeméride bélica, sin escuchar otro tipo de contenidos, tampoco, porque tampoco puede hacerse de un día, lo que no fue. El Día de Melilla necesita de una definición y de un acuerdo, pero con un requisito irrenunciable, que es el de su vinculación efectiva con la historia de España, y en este caso existen solo dos posibilidades. El día del Estatuto (13 de marzo) no sirve para nada, y no es el día de Melilla, porque entre otras cosas, no es lo que estaba previsto en La Constitución. Tampoco ayudó el que fuese urdido detrás de las cortinas del salón de Plenos.

Melilla no fue fundada, en ningún caso, pero sí es un primer intento de buscar un camino que sirva para todos. Sin olvidar la efeméride, se intenta buscar una alternativa. Sin embargo, esta iniciativa no llevará a ningún lado, si los dos partidos mayoritarios persisten en tirar en sentidos opuestos, sin ofrecer opción alguna. Al final, Melilla se quedará sin Día propio, y eso traerá malas consecuencias.

De la propuesta Fundación española de Melilla, entendemos que ha sido elaborada por la parte socialista del gobierno, sin colaboración alguna de los socios cepemistas. De todo lo propuesto, es digno de alabar el interés por resignificar el 17 de septiembre, y la inclusión de los fuegos artificiales. Todo lo relacionado con las Medallas de Oro de la ciudad (Javier Imbroda y Carlos Baeza) y los pebeteros a las víctimas de la pandemia, son un acierto y deben permanecer. La sustitución del lugar del evento, plaza de Las Culturas por la de Armas, es algo que debe continuar y definirse más, pero para eso es necesario el acuerdo y el debate público en la Asamblea.

Lo que sí hay que replantear, aunque históricamente conste como conquistador de la ciudad, es el homenaje a Pedro de Estopiñán, cuya estatua e invención histórica es solo atribuible al alcalde franquista Mir Berlanga. A lo largo de 11 años hemos indagado todo lo posible sobre la figura de Estopiñán, y pese a la certeza de su nombre, existencia y fecha de fallecimiento, no hay nada más. Se puede mantener el 17 como Día de Melilla, porque el acontecimiento es real, pero sin el escollo político del conquistador. O estamos todos juntos en esto, o la catástrofe y la fractura social de la ciudad llegará antes de lo que nadie desea, y de lo que esperábamos ver.

Una fecha tan redonda, 525 años desde la conquista, hubiese merecido un esfuerzo mayor.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2021/10/14/hic-iacet-don-pedro-de-estopinan/

Hic iacet Don Pedro de Estopiñán


En el décimo año del Alminar estamos saldando cuentas pendientes con acontecimientos de la historia de la ciudad y de las que hasta el presente, no habíamos escrito sobre ellos. Estamos continuando también con las historias que siempre nos han distinguido y que constituyen nuestra seña de identidad, y también concluyendo otras historias, como la del fundador de la Melilla hispana.

La historia de este blog es también la de sus comentaristas, lectores/as y colaboradoras/es. Una de esas colaboradoras, Feliciana Torralbo, nos ha permitido llegar hasta el mismo lugar en donde reposan los restos del Contador de la Casa de Medina Sidonia, Pedro de Estopiñán. Muchos ven por nuestros ojos, y nosotros vemos con la ayuda de otros o de otras, como en este caso.

Pedro de Estopiñán era un excelente contable, de esos que si gastaban diez, ponían diez, y no 13 ni 25, y esto le granjeó probablemente muchas enemistades. El porqué de esto, es algo que se entenderá fácilmente en nuestra ciudad, tan dada a malgastar, casi desde su misma fundación.

En 1957, con ocasión del 450 aniversario de la conquista de la ciudad, se organizó en Melilla un Congreso sobre su historia, en el que participaron historiadores franquistas e historiadores en el franquismo, como Hipólito Sánchez de Sopranis. Poco aclararon sobre la enigmática figura del fundador de la Melilla hispana, salvo que estuvo en la ciudad en septiembre de 1497, junto con Martín Galindo, Martín Bocanegra, Gómez Suárez de Figueroa o capitán Andino , Gonzalo Mariño de Ribera y Bernal Francés. Los primeros pobladores de Melilla alcanzaron la cifra de 700, todos varones y en su mayor parte de profesión militar.

En aquellos tiempos, un varón como Estopiñán, debía tanto manejar una pluma como un sable, contar escrupulosamente los gastos o repartir mandobles con ambas manos. Es innegable que tuvo un papel importante en la conquista, aunque no esté claro si mandó la flota de desembarco. Lo que sí es un hecho es que nada podía moverse sin su conocimiento. La conquista costó dos millones de maravedíes y el apunto dos. Hoy en día el precio final hubiese sobrepasado los 6, con los errores contables, de los que tanto sabe el Tribunal de Cuentas.

Pedro de Estopiñán era un enlace habitual entre la Casa Ducal y la Corona de España. Se le reconoce en compañía de la Reina Isabel y del Rey Fernando, y también con sus sucesores, la Reina Juana y Felipe el Hermoso. Parece ser que organizó otras expediciones en la zona de Orán, para combatir a los piratas berberiscos. Era uno de los integrantes del Consejo de 24 de la ciudad de Jerez. Se casó con Beatriz Cabeza de Vaca y tuvo al menos 7 hijos. Su fecha de nacimiento es desconocida, y Sopranis conjeturó que podría situarse en 1470. Lo que sí está clara en la fecha de su muerte, el 3 de septiembre de 1505, en el Monasterio de Guadalupe, de forma repentina.

¿Infarto o envenenamiento? Nada se sabe, pero dejó una viuda muy joven, con hijos pequeños y con abundantes deudas. ¿Qué ocurrió? parece ser que su escrupulosidad contable dio al traste con una expedición de conquista que querían llevar a cabo los Guzmanes, señores de Jerez. Estopiñán identificó barcos en mal estado, dudosa capacidad de las tripulaciones y algunas cosas más, que desbarataron un pufo en toda regla a la Corona, y quizá ahí se granjeó alguna enemistad africana.

La angustia de su situación económica, una expedición malograda a Mazalquivir o quizá un plato demasiado cargado de condimentación, acabaron con su vida en 1505. Los frailes jerónimos del monasterio guadalupano se compadecieron del finado, probablemente bien considerado y con cierto carisma como hombre de corte, y decidieron evitarle el anonimato de la fosa común, esculpiéndole una lápida en la capilla de Santiago, en cuya cripta reposa desde entonces.

Con estas fotografías, damos por concluido uno de nuestros principales temas, aunque nunca puede afirmarse que se ha escrito la última palabra sobre algo, y menos aún si se trata del personaje más homenajeado y desconocido de la ciudad de Melilla.

Pedro de Estopiñán


¿Quién fue nuestro fundador, qué sabemos de él? Casi nada y eso que ninguna otra persona tiene dedicadas más edificios, calles, acuartelamientos, cooperativas de trabajadores, clubs deportivos o incluso colegios, a su nombre. Pese a todo, no existe un galardón con su nombre que reconozca a quien se dedique a la investigación histórica seria sobre el pasado de Melilla.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fue una creación del Opus Dei, de hecho ellos fueros sus primeros gestores. Antes solo existían el Instituto de Estudios Africanos , y el Instituto General Franco para la investigación hispano-árabe.

Resulta muy indicativo que tengamos que recurrir a estos dos últimos Institutos de investigación, para intentar averiguar algo sobre la figura de la figura a la que se atribuye la conquista de la ciudad en 1497.

Hipólito Sánchez de Sopranis escribió una aproximación biográfica a nuestro legendario personaje, en 1953. Los Estopiñán son una familia cuyo patrón es Remón de Estopiñán el viejo, al que el autor califica como el primer linaje indígena de la provincia de Cádiz. Pedro de Estopiñán pertenece a una rama secundaria de la genealogía, en su cuarta generación, y era hijo de Ramón de Estopiñán y doña Mayor de Virués.

Dentro de una prosa grandilocuente y fantasiosa, no podemos aclarar si nuestro fundador nación en Cádiz o en Jerez de la Frontera, ni siquiera su fecha de nacimiento. El autor solo pudo documentar la presencia del padre como Jurado en Jérez, en las posibles fechas de su nacimiento. En 1489 nació el primer hijo de Pedro el conquistador, por lo su nacimiento podría situarse en la década de 1460. En 1496 sí era el contador oficial de la casa de Niebla, lo que sí indicaba cierto prestigio social y posición. Su hermano Bartolomé sí participó en la conquista de Las Canarias, entre 1480 y 1483.

El conquistador tenía otros dos hermanos, Servando e Isabel. Él contrajo matrimonio con Beatriz Cabeza de Vaca, con la que tuvo al menos 5 hijos. Fue hombre de más fama que riqueza, porque los sueldos en aquellos tiempos no solían ser altos. Probablemente la organización de la conquista sí estuvo a su cargo, quizá la dirección técnica, pero no la realización del plan, algo mucho más complejo. En su elaboración sí suena nombre muy significados en la historia de España, como Martín Galindo, Martín Bocanegra o Ramírez de Madrid, el marido de La Latina.

Consta su presencia en una almadraba atunera de Conil, en donde participó en el apresamiento de una galeota de moriscos, que intentaba arribar a las costas gaditanas. Los pocos datos recopilados sobre su biografía consolidan más el perfil de consejero más que el de militar. Su vida era muy poco pública. Tras la conquista de 1497, todo parece oscurecerse, aunque se sabe que se dedicó a la producción y venta de vino, pues tenía viñas propias. Organizó otras expediciones, como la de Salses, y también participó en el viaje a Flandes en 1505, para tomar contacto con los nuevos soberanos de Castilla (Juana y Felipe), tras la muerte de Isabel I o la conquista de Mazalquivir en 1505, que resultó desastrosa en el aspecto económico.
¿Se arruinó aquí el conquistador de Melilla, comprometiendo su posible fortuna en esta última empresa? Los datos muestran que murió repentinamente en Guadalupe (Cáceres) a finales de 1505, dejando a su Beatriz, su viuda e hijos en una difícil situación económica. Hubieron de vender propiedades y haciendas para cubrir las deudas . Beatriz, tía del fututo conquistador Alvar Núñez Cabeza de Vaca (que explorara y anexionara para la Corona española todo el sur de Norte América, desde Florida hasta California) fue amparada por familiares y contadores que liquidaron sus deudas, estableciéndose de modo definitivo en Jerez de la Frontera.

En la investigación histórica suele decirse es que si un documento no aparece es porque no existe o fue destruido. La historiografía franquista removió cielo y tierra para documentar la vida y milagros del conquistador Estopiñán, pero no hallaron nada más. Lo más probable es que su prematura y no aclarada muerte, llevara a los cronistas oficiales de la Casa de Niebla y a la de Medina Sidonia, a otorgarle un papel superior al que en realidad tuvo, en la conquista de Melilla, como privilegio póstumo.

Cinco imágenes de Melilla


             No diremos jamás aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor, pero al menos sí parecía más verde, mas frondoso. En 1976 el generalísimo Franco había muerto, y Melilla ni siquiera tenía una estatua dedicada al dictador. Probablemente era la única ciudad de España que no lo había hecho. Todas las estatuas del tirano, tanto la pedestre como la ecuestre, son erigidas al menos cuatro años después de su muerte, lo que convierte todo en algo más inexplicable. La nostalgia suele ser casi siempre mala. Es bueno recordar cosas, pero no dejarse llevar por la nostalgia.

    Todas estas postales son de la década de 1970, y hay algunos aspectos interesantes que merecen destacarse. El primero es que la ciudad tenía más zonas verdes que en la actualidad, y que eran incluso más frondosas. El monumento a los Héroes de África, en la plaza de España, estaba mejor conservado sin la fuente de agua que lo está destruyendo, y que instaló el alcade Mir Berlanga. A pesar de estar todavía el mosaico del águila maligna, que retirara el ayuntamiento del socialista Gonzalo Hernández, el aspecto de la plaza difiere poco del actual.

        La postal más interesante, es la vista general de la ciudad, desde el Cerro de Camellos, en el que se aprecia el aspecto original de la mezquita del Habús, destruida por un rayo en 1980, y que hemos sacado en detalle. La mezquita antigua, inaugurada en tiempos de Gómez Jordana, tenía un acceso distinto, un patio y un frondoso árbol en su centro. La mezquita quedó en ruinas hasta que fue rehabilitada bajo el mandato de Gonzalo Hernández.

         También puede verse el antiguo aspecto de los bazares del mantelete, la estatua del «fundador» de la Melilla española, Pedro de Estopiñán, en su posición original, y que fue desplazada durante el mandato del popular Ignacio Velázquez. La demolición del resto de la Estación de Autobuses, dio paso con el tiempo, a la actual Plaza de las Culturas.

Pedro de Estopiñán, una historia oscura


 

        ¿Murió El Conquistador de Melilla en la indigencia?

Enrique Delgado 

               Pedro de Estopiñan, el oscuro contable de La Casa de Medina Sidonia, pudo haber muerto en la indigencia, envenenado o por ingerir comida en mal estado. Todo lo relacionado con la conquista de Melilla, hecho que se sigue presentando a los melillenses en formas adulteradas, sigue envuelto en la oscuridad más profunda.

                  No hay acuerdo sobre la fecha, que la propia Casa Ducal sitúa en 1496 y la Casa de Niebla en 1497. Decidirse por una u otra fecha aun es difícil y más si se lee la comparación y análisis que establece Joaquín Rodríguez Puget en “Crónicas de una Fortificación”. Sin embargo las Crónicas oficiales no dudan en señalar el objetivo por el que se llegó a estas costas. La de Pedro de Barrantes lo explicita sin género de dudas: “Juan de Guzmán envió una armada a África para ganar, reedificar y poblar la ciudad de Melilla, que era de moros.

           Hay que hacer notar los tres verbos que emplea para describir la acción: Ganar por conquistar, reedificar que no fundar o sacar de la nada y poblar de nuevo. Es obvio que los habitantes de Melilla sabían lo que se les venía encima, la mayor y más poderosa flota del Mundo, por lo que lejos de presentar batalla, decidieron dejar el terreno vacío para luego intentar la reconquista de Melilla. El error táctico fue mayúsculo, porque habiendo estimado bien la envergadura del ejército que iban a enviar los castellanos a conquistar la plaza, subestimaron la capacidad de los ingenieros y militares para reconstruir las defensas y sostener cualquier acometida sobre la ciudad recién conquistada. Resulta obvio señalar también que el ejército enviado a Melilla, era el que había conquistado todo el Reino Nazarí de Granada en apenas 10 años. La resistencia era inútil y cómo había observado uno de los exploradores de la época, la potencia de los guerreros de la zona de Melilla, no era ni siquiera comparable a ninguno de los ejércitos que defendieron las principales ciudades del Reino de Granada.

          Pedro de Estopiñan, un oscuro final

   Pedro de Estopiñán, el oscuro contable de la Casa de Niebla ha dejado para la historia poco más que su nombre. Probablemente, la atribución de la conquista de Melilla se le asignó con posterioridad, como única forma de paliar el final precipitado y enigmático de su vida, cuando visitaba el Monasterio de Guadalupe en 1505. Quizá sus hermanos Bartolomé y Francisco quisieron perpetuar la memoria de un hermano, que los acompañó en diversas aventuras guerreras, pero que no tuvo suerte alguna en la vida.

         En 1947, el Ayuntamiento de Melilla llevó a cabo unas jornadas históricas con ocasión del 450 aniversario de la conquista y ocupación de Melilla. En la etapa franquista no había necesidad de buscar subterfugios y leyendas de alguaciles traidores para justificar una conquista, la de Melilla. Los conferenciantes fueron Tomás García Figueras y Hipólito Sancho Mayi, quien realizó una profunda investigación histórica sobre lo poco que podía saberse del hombre al que se atribuyó la conquista de Melilla.

        Casado con Beatriz Cabeza de Vaca, a la que dejó con tres hijos pequeños, que hubieron de ser amparados por familiares, hasta que ya con cierta edad pudieron emigrar emigrar a Canarias, Perú o Argentina. Probó suerte con el comercio de todo tipo de mercaderías, y parece ser que fue el precursor de la exportación de vinos de Jerez, localidad en la que desarrolló la última etapa laboral de su vida, terminada de modo abrupto en Guadalupe ( Cáceres). Los últimos años, tras la conquista de Melilla, los pasó acuciado y reclamado por acreedores. Ostentó varios cargos de honor, como ser un 24 de Jerez, pero que no le reportaban beneficio alguno y quizá, muchos enemigos. Las conferencias de 1947 sirvieron para corregir en 11 años la fecha de su muerte (de 1516 a 1505) y fueron las primeras en las que se investigó, con rigor histórico, tanto la figura del supuesto conquistador de la ciudad, como el propio hecho de la conquista. En la interesantísima conferencia de Hipólito Sancho Mayi, nos enteramos que hubo tres expediciones previas al propio hecho de la conquista y que para preparar y facilitar el desembarco, se conquistaron varias pequeñas villas del entorno de Melilla, o sea, que antes de iniciar el desembarco, se creo un pequeño cinturón de seguridad.

         Notas: https://elalminardemelilla.com/2012/05/15/melilla-ano-1497/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/27/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-yiii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/23/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-ii/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/el-dia-de-la-conquista-de-melilla-i/, https://elalminardemelilla.com/2011/09/16/en-busca-del-dia-de-melilla/, https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/