Cinco imágenes de Melilla


             No diremos jamás aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor, pero al menos sí parecía más verde, mas frondoso. En 1976 el generalísimo Franco había muerto, y Melilla ni siquiera tenía una estatua dedicada al dictador. Probablemente era la única ciudad de España que no lo había hecho. Todas las estatuas del tirano, tanto la pedestre como la ecuestre, son erigidas al menos cuatro años después de su muerte, lo que convierte todo en algo más inexplicable. La nostalgia suele ser casi siempre mala. Es bueno recordar cosas, pero no dejarse llevar por la nostalgia.

    Todas estas postales son de la década de 1970, y hay algunos aspectos interesantes que merecen destacarse. El primero es que la ciudad tenía más zonas verdes que en la actualidad, y que eran incluso más frondosas. El monumento a los Héroes de África, en la plaza de España, estaba mejor conservado sin la fuente de agua que lo está destruyendo, y que instaló el alcade Mir Berlanga. A pesar de estar todavía el mosaico del águila maligna, que retirara el ayuntamiento del socialista Gonzalo Hernández, el aspecto de la plaza difiere poco del actual.

        La postal más interesante, es la vista general de la ciudad, desde el Cerro de Camellos, en el que se aprecia el aspecto original de la mezquita del Habús, destruida por un rayo en 1980, y que hemos sacado en detalle. La mezquita antigua, inaugurada en tiempos de Gómez Jordana, tenía un acceso distinto, un patio y un frondoso árbol en su centro. La mezquita quedó en ruinas hasta que fue rehabilitada bajo el mandato de Gonzalo Hernández.

         También puede verse el antiguo aspecto de los bazares del mantelete, la estatua del “fundador” de la Melilla española, Pedro de Estopiñán, en su posición original, y que fue desplazada durante el mandato del popular Ignacio Velázquez. La demolición del resto de la Estación de Autobuses, dio paso con el tiempo, a la actual Plaza de las Culturas.

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2 Respuestas a “Cinco imágenes de Melilla

  1. Parece mentira que tanto dinero tan mal invertido haya ido poco a poco creando esta ciudad vacia de sentimientos que lo que es la actual Melilla.

  2. Una ciudad despersonalizada, sin nada que la distinga, pero un verdadero río de oro para una exigua clase dominante.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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