Archivo diario: 9 julio, 2016

El último gran solar del Real


        Solo un vecino mantiene en pie este edificio, último gran ejemplo del modernismo obrero del barrio del Real. El barrio se está saturando de población, y de nuevas viviendas, sin que la Consejería de Fomento haga nada por regular el desordenado y asimétrico crecimiento del barrio. Cada edificio es de una traza, y no hay uniformidad ni siquiera en el tamaño de los edificios. Cada semana o mes se derriba una casa nueva, de la que surgirá un nuevo edificio. La reforma del paseo central, es una de los mayores fiascos de toda su historia. Todavía se está a tiempo de impedir la especulación desaforada, y de reordenar el barrio con un criterio unificador. Los aparcamientos están desapareciendo en todas las calles. La población aumenta y el tráfico se está dirigiendo hacia otras calles, como la de Jiménez Iglesias, que en algunos momentos resulta intransitable. El transporte público (COA), pierde pasajeros porque han eliminado los recorridos y paradas tradicionales. Hacer reformas sin prever sus consecuencias, como la de la calle La Legión, suele crear problemas no previstos.

            Este gran solar, solo queda una casa habitada, ya ha cambiado dos veces de propietario. Si no se corrige el rumbo de la construcción sin límite de edificios, el barrio se macizará por completo. No habrá espacio para nada, ni para peatones, ni para habitantes, ni para aparcar los coches. Si se quiere que se ande, habrá que dejar los coches en algún lado. No todo puede ser derribar una vivienda, y construir 100. El barrio del Real no necesita ya más viviendas.

   Nota: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/; (2)https://elalminardemelilla.com/2012/02/10/la-ley-del-derribo-en-melilla/

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Parábola del socialista y el vicario


                  Yo soy el buen pastor. El que es asalariado y no pastor, ve venir al lobo y abandona a las ovejas, y el lobo las arrebata y dispersa. Yo conozco las mías, y las mías me conocen. Otras ovejas tengo que no son de mi aprisco; esas también las tengo yo que recoger. Evangelio de Juan.

          José Torres Vega, médico endocrino y socialista apasionado es una de las mejores personas de Melilla, y con él, su mujer Mª del Carmen Muñoz. Es un matrimonio al que siempre se les ve juntos, tanto, que ambos fueron atropellados gravemente en mayo de 2015, cuando salían de votar del Colegio Reyes Católicos. Pepe Torres es socialista y su mujer también, él fue secretario general y presidente del PSOE de Melilla, ella concejala en al menos dos legislaturas. José Torres, Pepe Torres, resultó afectado de manera muy grave, debatiéndose  varios meses, 7, entre la vida y la muerte.

             Reconozco que en un principio me sorprendió la presencia del veterano y entrañable socialista en la misa del pasado 1 de julio, la primera del sacerdote melillense Ruíz Guillot, pero luego no, porque pensé que en esa amplia familia hay integrantes muy significados de los socialistas melillenses. Luego, reflexionando en casa, y en días posteriores, me llamaron la atención las muchas y significativas ausencias, entre los que se denomina a sí mismos, hombres y mujeres de iglesia, y eso que la celebración litúrgica contaba con la presencia de monseñor Catalá Ibáñez, obispo de la diócesis.

                                  Pepe Torres y la parábola del buen pastor

              Pepe Torres me manifestó que quería hablar conmigo y contarme algo importante. Me lo encontré apenas dos días después y me contó lo que sigue: “Durante los primeros días posteriores al atropello, se me acercó el Vicario Roberto Rojo, y además de tranquilizarme, me preguntó que si deseaba que me administrase el sacramento de la “extrema unción”; a lo que le respondí que yo era médico, socialista, y que no creía en otra cosa que no fuera el ADN. Luego me dijo que si no me importaba que viniera todos los días a hablar un rato conmigo. Le dijo que por supuesto podía hacerlo. A lo largo de 7 meses, más de 200 días, el Vicario Roberto Rojo, no faltó un solo día a la cita. Nunca intentó hacer proselitismo, ni yo le hablé nunca de política. Entre nosotros se estableció una sólida y profunda mistad, surgida en circunstancias muy especiales.

              Me contó todo esto porque había seguido atentamente la conspiración de la derecha eclesial de la ciudad contra el vicario episcopal, algo nunca visto hasta la fecha, y también porque  había leído mi artículo,  publicado en El Alminar, y en los medios de comunicación de la ciudad. Quería que contase con ese elemento de juicio, no solo para mí, sino para todos aquellos que nos leen y siguen. He de reconocer que es un dato importante, para unir a otros muchos, de los que nada puede decirse, aunque muchos ya han salido a la luz en los medios de comunicación, y en conciliábulos en las redes sociales.

               Seguimos pensando lo mismo, que entre las ovejas, hay acechando lobos. Que hay muchos que pretender darle lecciones a Dios, que creen que las cofradías son cortijos, y que las están vaciando de gente y de fe. También seguimos pensando que el Vicario debió conducirse de otra manera en muchas cuestiones, pero que también, los peores enemigos los tiene o ha tenido dentro. Quienes han aireado todo, eran los que estaban más cerca suyo. También ha quedado muy claro que cuenta con el apoyo del Obispo de la Diócesis. Todo esto es lo que ha salido a la luz ahora, y por eso también es muy importante lo relatado por Pepe Torres, un socialista creíble y convencido.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/04/23/el-por-que-de-las-parabolas/