Archivo diario: 8 julio, 2016

La historia obrera de Melilla


El abrazo de hierro

        “El carácter militar de Melilla fue esculpido de tal manera que en pleno siglo XXI aún pervive en la conciencia de la ciudad, penetrando transversalmente en su instituciones, condicionando su marco social, económico, jurídico y, por supuesto, su espacio y ordenación urban. La ciudad moderna y actual no puede ser explicada desde ninguna perspectiva sin tener en cuenta la omnipresencia militar que la marcó y condicionó” ; desde sus mismos orígenes. Esto el lo único que les ha faltado decir o escribir a Francisco Narváez Lopez (Culi), abogado, concejal solcialista (1983-1991) y funcionario de la Autoridad Portuaria, y a Miguel Ángel Roldan Guijarro, tipógrafo, concejal socialista (1979-1981), y senador (1982.1986).

        Han escrito a lo largo de años un libro magnífico, y una obra absolutamente necesaria, presentado justo en un momento, en el que todo parecía estar a punto de perderse. La Historia del Movimiento Obrero de Melilla (1893-1923 y 1924-19369), marcará un antes y un después en la historiografía real de la ciudad. Sin ser historiadores profesionales, han ofrecido una lección magistral de lo que debe y puede hacerse, en busca de la historia negada de la ciudad.

           Hasta ahora se ha apostado por el modelo histórico africanista y el perfil guerrero,  e incluso falsamente romántico de la aventura del Protectorado, con total y absoluto olvido del último siglo de historia de Melilla, La que media entre la expansión de la ciudad en 1860, tras los Tratados de Wad-Rass, hasta la restauración de La Democracia y el restablecimiento de sindicatos y partidos políticos en 1979. En cierta ocasión, el eminente historiador Claudio Barrio me dijo que: “historiador es el que cita fuentes”. Estamos pues ante dos historiadores, y ante Historia de Melilla. Citan absolutamente todo y a todos/as los que escribieron antes que ellos.

          Finalizada la larga noche de los 400 años, de presidiarios, desterrados y  galeotes; Melilla se convierte en una ciudad civil, de hombre y de mujeres, de profesiones, de gremios, de diferencias políticas y sociales, totalmente imbricada en el devenir histórico español. Cualquier movimiento social, político, o cualquier otro acontecimiento, tenía su inmediato reflejo traslado a la ciudad.

             Las actividades relacionadas con las Guerra de Marruecos, sacudieron por tres veces todo el conjunto político español (1909, 1921 y 1936). Resultaba inexplicable que una ciudad desarrollada en torno a la explotación minera de Uixan, o todo el afán de construcción de obras públicas en el Protectorado Norte marroquí, no tuviese su propia historia de del movimiento obrero, y con ellos, sus políticas sociales, educativas y compromiso y actividad sindical.

             Son cientos de nombres rescatados del olvido, de la negación histórica. Lo insólito es que esta obra se haya publicado en 2016, lo incalificable es que no esté editada por ninguno de los mal llamados institutos de historia o cultura melillense. Estamos ante una obra personal de dos autores casi neófitos en el campo de la Historia. Han fijado para siempre la columna vertebral del movimiento obrero en la ciudad, sus historias sociales, colectivas, las de sus familias, eso sí, vigilados muy de cerca por el ineludible carácter militar de Melilla, plaza de soberanía, hasta la llegada de La Democracia en 1978, y salvo claro está, el quinquenio republicano, con mucho el periodo más activo social y culturalmente, desde la conquista de la ciudad en 1497.

              Los autores agradecen especialmente la ayuda y apoyo de Miguel Rosa Rosa, y nosotros debemos dejarlo aquí reseñado de igual modo. El libro, obra en dos tomos,  fue presentado el pasado 1 de julio, en los salones del hotel Melilla Puerto.

Anuncios