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Cinco imágenes de Melilla


             No diremos jamás aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor, pero al menos sí parecía más verde, mas frondoso. En 1976 el generalísimo Franco había muerto, y Melilla ni siquiera tenía una estatua dedicada al dictador. Probablemente era la única ciudad de España que no lo había hecho. Todas las estatuas del tirano, tanto la pedestre como la ecuestre, son erigidas al menos cuatro años después de su muerte, lo que convierte todo en algo más inexplicable. La nostalgia suele ser casi siempre mala. Es bueno recordar cosas, pero no dejarse llevar por la nostalgia.

    Todas estas postales son de la década de 1970, y hay algunos aspectos interesantes que merecen destacarse. El primero es que la ciudad tenía más zonas verdes que en la actualidad, y que eran incluso más frondosas. El monumento a los Héroes de África, en la plaza de España, estaba mejor conservado sin la fuente de agua que lo está destruyendo, y que instaló el alcade Mir Berlanga. A pesar de estar todavía el mosaico del águila maligna, que retirara el ayuntamiento del socialista Gonzalo Hernández, el aspecto de la plaza difiere poco del actual.

        La postal más interesante, es la vista general de la ciudad, desde el Cerro de Camellos, en el que se aprecia el aspecto original de la mezquita del Habús, destruida por un rayo en 1980, y que hemos sacado en detalle. La mezquita antigua, inaugurada en tiempos de Gómez Jordana, tenía un acceso distinto, un patio y un frondoso árbol en su centro. La mezquita quedó en ruinas hasta que fue rehabilitada bajo el mandato de Gonzalo Hernández.

         También puede verse el antiguo aspecto de los bazares del mantelete, la estatua del “fundador” de la Melilla española, Pedro de Estopiñán, en su posición original, y que fue desplazada durante el mandato del popular Ignacio Velázquez. La demolición del resto de la Estación de Autobuses, dio paso con el tiempo, a la actual Plaza de las Culturas.

Imágenes de diciembre


       El sol frío de diciembre deja de verse en Melilla casi media hora antes de su puesta real. La ciudad está situada al nivel del mar, en el borde de la falda de una montaña de casi un kilómetro de altura. También está rodeada de mesetas, como la de Zoco el Had, y esto hace que la luz solar se apague sobre la ciudad antes que la meseta situada detrás del Monte Gurugú. La humedad del mar entra implacable sobre Melilla e inunda calles y plazas., tras el abandono de la protección solar.

         Hemos dejado de escribir sobre lo que acontece. Es tiempo de observar y de ver. Hay muchas más cosas de lo que podemos darnos cuenta. La realidad es más profunda, aunque la visión superficial lo domine todo. Es el ritmo frenético que nos imponen el que nos impide fijarnos bien en lo que sucede. Para poder observar la realidad, alcanzando lo más posible la verdad, hay que detenerse. Lo que nos muestran es mentira, un inmenso engaño. Hay otro modo de ver las cosas, pero las circunstancias no nos permiten contemplar siempre esa otra cara de la moneda que todos vemos.

          Acercarse demasiado a la verdad quema, la cercanía a ella altera para siempre nuestra visión. No es posible contemplarla cara a cara, del mismo modo que es imposible acercarse al centro de La Tierra. La superficie es fría y rígida, pero solo es una  apariencia; apenas una fina capa sobre el interior, compuesto de líquido ardiente.

            El Alminar es imagen y palabra, que existía desde el principio.

Sin acuerdo en la mezquita del Buen Acuerdo


             

                    Marruecos en el centro de Melilla

       ¿Qué hace una mezquita de titularidad marroquí en el centro de Melilla ?. La explicación no es fácil ni tiene respuesta, salvo la relacionada con la tortuosa y complicada historia de Melilla. Cuando se llevó a cabo el Acuerdo de Demarcación de Límites con Marruecos en 1863, existía una mezquita dentro del nuevo territorio melillense que fue derribada, la de Lal-La Zurzut o de La Higuera: http://www.webislam.com/articulos/40409-la_mezquita_de_la_higuera_sagrada_147_anos_de_su_demolicion.html.

         Probablemente para compesar aquel hecho, se inició en 1905 la cesión del solar para construir una mezquita que reparase aquel injustificado suceso, propiciado por el temor de los españoles a albergar un santuario islámico dentro de los nuevos  límites territoriales.

            Este edificio, emplazado en los márgenes del Río de Oro, recibe diversas denominaciones, pero yo prefiero llamarla “la mezquita del Habús”,  Institución Marroquí de asuntos religiosos que es  la propietaria del edificio. El suelo pertenece al Ministerio de Asuntos Exteriores como heredero del anterior ‘Ministerio de la Guerra’. Por tanto nos encontramos ante un complicado asunto con posibles derivaciones exteriores. 
                ¿Quién tiene razón en este conflicto?

         En el verano de 2010 el Ayuntamiento quiso iniciar la reparación del edificio por las bravas, llamémosle procedimiento de urgencia, y enquistó de modo irresoluble el problema. Quisieron apuntarse un tanto político y religioso y no tuvieron en cuenta las especificidades del edificio. Es verdad que la asociación cultural “Mezquita de Buen Acuerdo”, que administra la mezquita desde el año 2000, ha puesto mucho orden en un edificio en el que no se pagaba ni la luz. Sin embargo, la asociación que preside Mohamed Tieb, se vio superada por una anárquica gestión de más de 20 años, en la que los negocios existente en los laterales de la mezquita, fueron ampliando y haciendo reformas, no consolidadas legalmente. En un principio había tres familias autorizadas a residir dentro del entorno de la mezquita. En  la actualidad solo reside legalmente el “almuédano”.

          Todos los locales que tienen su sede social en la mezquita pagan el alquiler a Marruecos a través del Habús e incluso los impuestos catastrales anuales son satisfechos por el citado organismo marroquí. El Habús es una Instutición religiosa y benéfica islámica, fundada por el propio profeta Mahoma, que no tiene equivalente en el mundo cristiano. El Habús equivale a “ligar” un patromonio  o una vida a la caridad y al servicio a Dios, sin que ese lazo pueda ser jamás disuelto.  Es una Institución en la que no puede haber cristianos, ni dinero procedente de manos que no sean musulmanas, por lo que la intervención de la Ciudad Autónoma de Melilla, no pudo ser más desacertada.      Por otro lado, el Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos carece en Melilla de los instrumentos jurídicos necesarios para poner orden en el complicado laberinto de los locales allí asentados.

      El aspecto interior de su sala de rezo es magnífico, pues fue completamente reformado en los finales de los años 80 del pasado siglo, con materiales y técnicas modernas. En los primeros años de esa década un impresionante y potentísimo rayo abatió toda la techumbre del edificio (que estaba realizada en un magnífico artesonado de madera), y lo redujo prácticamente a ruínas y carbones. La reparación consistió en realizar una nueva superficie de rezos, dotarla de columnas de hormigón y  la realización de una doble cúpula, una de ellas de estilo bizantino de gran altura. Es una mezquita muy luminosa y de aspecto muy esbelto.

     Personalmente creo que los funcionarios marroquíes del Habus actuaron conforme a sus derechos al precintar el acceso a lo que es un edificio de su propiedad. Ellos son los encargados de velar por la seguridad de los fieles que allí se congregan y de permitir o no, el paso al edificio, cuya titularidad ostentan. La CIM (Comisión Islámica de Melilla), no actuó correctamente al reventar los candados colocados por los marroquíes. La historia de Melilla es la que es y también la de ese edificio. Además, todo se está llevando a cabo con la vigilancia de la asociación de La Mezquita del Buen Acuerdo, que es la que gestiona y administra legalmente esta mezquita emblemática.

Nota:http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/9207-la-mezquita-del-habus.html