Atasco en el puente


        Han sido días de vientos y lloviznas cargadas de arena. Todos los automóviles de la ciudad han quedado impregnados de una capa de tierra rojiza, como si todos hubiésemos salido al desierto. Lo insólito, es que la ciudad con la tasa de más  coches del mundo por habitante, tengo solo un lavacoches automáticos, y que no tenga estaciones de servicio al estilo de las que suele haber en Europa. El consumo de gasolina en la ciudad es uno de los negocios más prósperos, porque la conducción en ciudad dispara la media de consumo, incluso en los automóviles más modernos. No hay quien baje de los 12 litros cada 100 kms. El beneficio de este tipo de servicio es uno de los más elevados de la urbe, sin embargo, la inversión no se corresponde con las necesidades del automovilista local.

          En el mundo moderno, el del siglo XXI, las gasolineras cuentan con mini-mercados, venta de periódicos y revistas, e incluso cafeterías. En la sociedad actual, nadie puede desprenderse del coche durante una hora, coger turno desde el día anterior, y esperar a que te devuelvan el coche. Se necesitan estaciones con máquinas de lavado automático del vehículo. A lo largo de todos estos días, los esforzados trabajadores del lavacoches del Puente del Ferrocarril, no daban abasto para satisfacer la demanda de limpieza de vehículos. En Melilla no hay nada que esté a la altura de lo que se ofrece más allá del Mediterráneo. Con tanto vehículo, con tanto consumo de combustible, los usuarios melillenses deberían tener otras opciones para lavar el vehículo, que no sea en la calle, o en una interminable espera frente al único lavacoches  semi.automático del Puente.

   Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/08/31/lavacoches-en-melilla/

El muro vencido


                         Puente del Ferrocarril de Melilla   

          Este antiguo puente del ferrocarril, acabado en 1925,  es una de los pasos más transitados de la ciudad, está claro que por lo ciudadanos y no por nadie del equipo de gobierno de Melilla. En coche no se suelen ver estas cosas.  Basta simplemente pasear, o trabajar en la calle, fijarse un poco, aunque no demasiado,  para ver y apreciar cosas,  que “la propaganda no ve, ni tampoco aprecia “. Este muro está totalmente vencido y separado de sus apoyos laterales y desde el mismo arranque. Si no está en el suelo es por la ley de las fichas del dominó, que precisan de una pequeña fuerza externa que las ponga en movimiento  y las haga caer una detrás de otra.  Un poco de agua más, una semana de alta oscilación térmica entre el día y la noche y  Catacrac, el muro se precipitará al vacío sin solución.

            Está claro que el muro es un añadido posterior que  debió sustituir a alguna barandilla u obra anterior, con el fin de  impedir la caída al cauce del río, justo por encima de lo que fueron unos pretiles de un puente que no llegó a construirse. Este puente, llamado del ferrocarril, fue construido por la Compañía Española de Minas del Rif, entre 1920 y 1925. La última reforma, la que lo abrió a la circulación peatonal y rodada, está fechada en 1992.

           Lo que no tiene respuesta, es como el estado del muro no ha sido advertido por los correspondientes servicios operativos, dado su peligroso estado. Los planes de empleo están próximos a iniciarse, y suele emplearse a mucha gente en la limpieza del cauce, por lo que el estado de este muro, supone una amenaza potencial. Cuando se caen las muros, la casas y causan víctimas, es por que en las etapas anteriores se ha fallado en la vigilancia.