Trompetas y tambores del Cautivo


 

             La Banda de trompetas y tambores del Cautivo ha iniciado sus ensayos en el solar conocido como el patio del cura.  Antaño fue un una zona de esparcimiento del barrio de La Victoria, y su último uso fue como centro educativo.  Está formada por 40 personas, entre hombres y mujeres. Todos son voluntarios y autodidactas. Los que llevan años en La Banda del Cautivo, desde 1996,  y saben de música, enseñan a los que menos saben y a los nuevos. Tienen suficientes tambores y bombos y ahora quieren incrementar los instrumentos de viento, trompetas y cornetas, que son los que exigen más esfuerzo, más dedicación y aprendizaje y también lo que da mayor vistosidad y lustre a una banda. Las trompetas y cornetas cortan el silencio en las procesiones y lo transforman en vibrantes sonidos que sugieren todo tipo de sensaciones, de sentimientos. El ritmo de los tambores son aldabonazos dirigidos a la conciencia o al espíritu. El incienso es la corriente que conecta todos los sentidos. Nada hay más evocador que los olores, son una sopa cuántica que activa todo tipo de recuerdos y sentidos.  Durante unos segundos o minutos, la combinación de música y el embriagante aroma del incienso procesional y litúrgico, parecen transportarnos a un situación atemporal  en la que no hay problemas, incertidumbre o angustia.  El tiempo se detiene aunque solo sea por un instante fugaz.  No hace falta ser creyente para sentir esa sensación. El no creyente, el agnóstico, al que le gusta el ambiente y la ceremonia de la Semana, percibe unos matices distintos.  Dejarse mecer por los sones suaves y bamboleantes acordes de las trompetas, dejarse transportar por las sensaciones que de ellas emanan. Nada es exclusivo de nadie.

              La Banda del Cautivo, sin local de ensayo      

             Es a todas luces un lugar inadecuado, sin sonoridad alguna, con dos bloques de viviendas familiares rodeándolos, con un hospital y un centro educativo colindantes. Ellos, los 40 del Cautivo, inician sus ensayos a las 7 de la tarde y hasta las 9 de la noche.  El año pasado lo hacían a las cinco de la tarde, en la hora de la siesta, pero las quejas de los vecinos les obligaron a retrasar la hora hasta la actual. También ha protestado la dirección del Hospital, porque hay gente enferma en sus instalaciones.  Si en las inmediaciones de un centro hospitalario no se puede tocar una bocina, mucho menos una docena de trompetas  y otra de tambores, y están todos los días de buen tiempo, de lunes a sábado.

                                   El extraño caso del Patio del Cura

          Lo contamos todo hace un año, el 26 de septiembre de 2011. Un solar y unas instalaciones cedidas por el Estado a la ciudad y que incomprensiblemente, fue vuelto a ceder por el Gobierno de Melilla, mediante decreto de la entonces Consejería de Hacienda, en manos de Juan José Imbroda,  siendo Presidente de Melilla Enrique Palacios.  A eso se llama hacer favores y caridad con la Iglesia, con el dinero y las propiedades de todos los melillenses. En la ciudad en la que se derrocha el dinero  a manos llenas, en donde tenemos muchas cosas duplicados (pabellones deportivos, palacios de congresos, auditorium al aire libre o se pagan estaciones marítimas al precio de tres), 40 muchachos y muchachas de la Banda del Cautivo, no tienen un solo local en donde ensayar,  a cubierto de las inclemencias temporales y sin incomodar a nadie.

       PD:   http://youtu.be/R-ppUtnqL5o

                    http://youtu.be/kgAXntvYYfQ

  Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/09/26/el-extrano-caso-del-patio-del-cura-2/

                            http://www.marchasdeprocesion.com/