Una curruca en Melilla


               Todos/as conocen que nos fijamos en todo. Hace unos días, desde un árbol, un pájaro llamó nuestra atención con un canto no habitual. Detuvimos el tiempo unos instantes para hacerle unas fotografías, y el ave posó orgullosa durante unos instantes. Al sentir el movimiento y el ruido del zoom, alzó el vuelvo. Una vez dentro del coche, el pájaro regresó y entonó su canto de la misma manera. Considerando que ese gracioso pájaro merecía más tiempo para ser objeto de nuevas fotografías, volví a salir del vehículo y se repitió  la misma sucesión de acontecimientos. Por ella, el juego se podía haber repetido hasta la caída del Sol.

                    En El Alminar estamos muy lejos de saberlo todo, y de saber de todo. Todo lo que no sabemos lo preguntamos. Afortunadamente contamos con una pléyade de amigos, colaboradores y expertos, que nos informan y asesoran de todo aquello que no es desconocido.

                   Uno de esos amigos nos informa de que se trata de una Curruca, un ave insectívora que se ha establecido en Melilla hace poco más de una década. Según su opinión, puede tratarse de una curruca mirlona o de un bulbul naranjero, de gran parecido en algunos de sus ejemplares. Es un ave que prefiere el sotobosque y las zonas húmedas. Puede tratarse tanto de un ave residente, como de una migratoria.

                        A pesar de ser un ave común, su principal peligro radica en las podas salvajes y a tiempo completo que se realizan en Melilla, y también en otras muchas ciudades, que no respetan plazos ni tiempos de anidación, ni ninguna otra cosa.  Esta es la principal causa de que Melilla y otras muchas ciudades estén perdiendo sus poblaciones de aves insectívoras, en beneficio de la proliferación de insectos. No vamos a identificar su localización, para preservar su habitat, ya sea permanente o temporal.

                 Nota:http://www.seo.org/ave/curruca-capirotada/

Valsaín, las ruinas del esplendor


 El Palacio de los Señores del Mundo

     Nadie duda de que los Austrias españoles ( Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, y Carlos II), fueron los Señores y Dueños del mundo a lo largo de 200 años, desde 1516 (año de la entronización de Carlos I), hasta la muerte de Carlos II en 1700.

      Valsaín es una localidad segoviana que pertenece al municipio del Real Sitio de San Ildefonso, o La Granja (término más popular con el que es conocido). Sus pocos habitantes llevan siglos allí establecidos, y tienen la misma y secular dedicación: la cría de caballos, la industria de la madera y el cuidado del monte. La zona es hoy ya un Espacio Natural Protegido de la Junta de Castilla y León.

                                 Carlos I de España en Valsaín

        Valsaín es un nombre conocido en toda Segovia y en los muchos visitantes que disfrutan de sus vacaciones en toda esta zona. Segovia fue la provincia de descanso de la Corte española, tanto con Austrias como con Borbones,  a lo largo de toda su historia y de Jefes de Estado, incluida la II República y el franquismo.

              La cuestión sería el intentar averiguar el por qué el Señor del Mundo, Carlos I, hizo construir en un lugar inhóspito, y del que no hay noticias de asentamientos anteriores, su primer palacio de caza y descanso en un paraje como el de Valsaín, al que imaginamos de muy difícil acceso en 1552, fecha en la que se inicia su construcción, por orden directa del monarca y emperador, a solo 4 años de su abdicación en 1556, fecha que coincidirá también con la de la terminación de las obras.  El arquitecto fue Luis de Vega y los decoradores Gaspar Becerra, Rómulo Cincinato, Juan Flores y Francisco Urbino.

             El Palacio Real de Valsaín, de gran tamaño y soberbia estructura, recibirá a todos los Austrias españoles, celebrándose allí grandes acontecimientos como el 4º matrimonio de Felipe II y Ana de Austria en 1570.  En 1566 nació entre sus muros la princesa Isabel Clara Eugenia, hija preferida de Felipe II, e hija de Isabel de Valois, fallecida  en Aranjuez en 1558.   Como ironía del destino hay que señalar que el palacio fue devastado por un incendio en 1700, el mismo año de la muerte del último Austria español. Se incendió o fue incendiado, que en España viene a ser lo mismo. Todo el conjunto palaciego pasó a manos privadas en 1869.

                                   Las ruinas olvidadas

         Si son muchos los que conocen el nombre, son menos los que saben qué fueron esos derruidos muros, esas abandonadas construcciones y capilla. Uno de los que sabían es mi hermano Fernando, que este verano nos llevó hasta allí. Pese a haber oído hablar antes de la ruinas del palacio, y haberlas visto desde una de las calles del núcleo diseminado de Valsaín, jamás me había acercado a verlas con detalle, ni a interesarme por su historia. La verdad también es que no hay absolutamente nada que las identifique. Tampoco existe mención alguna sobre su existencia, en los cientos de folletos turísticos de la provincia de Segovia o del Real Sitio de San Ildefonso.  En algún lugar debería mencionarse su situación, preferentemente a la entrada de la localidad, y debería indicarse qué es lo que fueron, y la catalogación  de lo existente.

          Existen todavía la capilla, la Casa de Oficios, el Patio de Vacas, La Torre Nueva, y los restos de los muros del Jardín de la Reina, así como arquerías, y abundantes detalles arquitectónicos del denominado «estilo de los austrias». Hya un excelente artículo que explica con detalle todos los pormenores de este ya extinto palacio. Lo que queda merecería conservarse, explicarse y darse a conocer. Esto es Patrimonio Histórico español.

  Nota:http://www.elarcodepiedra.es/index_archivos/Palacio_Real_de_Valsain_Segovia.htm

Enrique Palacios, el presidente olvidado


 

El ex presidente Palacios, víctima de la inseguridad ciudadana

     El que fuera presidente de Melilla en 1998, fue víctima el pasado martes de la inseguridad ciudadana, no reconocida en la ciudad, y  a la que se denomina como «sensación de inseguridad». Resulta paradójico que el que fuera concejal delegado de seguridad ciudadana, bajo el mandato de Ignacio Velázquez, haya resultado objeto de una agresión violenta, con el único fin de robarle el teléfono móvil. El hecho es también un síntoma. No existe ninguna zona segura en la ciudad.

          Como en los buenos tiempos del franquismo, o de la prensa soviética, hay que leer entre líneas para intentar atisbar la realidad. Cuando se dice que un dispositivo de 700 agentes vigilará la seguridad de la Feria, se está diciendo que la inseguridad es mucha. Esa cifra es la que desplegaron los golpistas de Turquía para intentar tomar el poder. Cuando el consejero de Seguridad Ciudadana dice que: las peleas en la Feria son las normales, se está reconociendo un grado de violencia normal. La realidad es que fuera del recinto blindado de la explanada de San Lorenzo, el resto de la ciudad es una boca de lobo.

            Enrique Palacios fue presidente de Melilla en 1998, durante ese año y el siguiente, el de la presidencia de Mustafa Aberchán, fuimos libres. Nos gobernaban las coaliciones y el cuatripartito y nadie imponía su concepción cesarista del poder.

             Enrique Palacios Hernández es sobre todo, una buena persona. Su situación actual es la de funcionario municipal jubilado y dedicado a las labores familiares. Cuida de sus hijas y nietos. Ha pasado duros trances en la vida, tras abandonar la política, relacionados siempre con la salud. Llevó de manera estoica su regreso a su puesto de trabajo en la Policía Local, y en esa situación, se ganó el aprecio de muchos, por la modestia con la se reintegró a su empleo de siempre. Esto es algo de lo que no serían capaces casi ninguno de los que vemos.

             Al salir a su paseo matutino, fue asaltado por una o varias personas. No pudo ver nada porque le intentaron asfixiar, le tiraron al suelo y le dieron un brutal puñetazo en un ojo, que le pudo ocasionar la pérdida de la visión. Tras pasar un día en observación, fue dado de alta y se restablece en su domicilio. El hecho no existe como estadística de inseguridad ciudadana, porque al no ver nada, no ha podido denunciar nada.

               Desde el Alminar le deseamos un restablecimiento completo.