Archivo diario: 22 septiembre, 2016

Desmontando las grúas del hospital


       Las grúas del abandonado hospital universitario de Melilla podían verse desde cualquier lugar de la ciudad, y desde los cuatro puntos cardinales. El partido Popular ya ha cumplido 1500 días en el gobierno, que coinciden exactamente con los de la paralización de las obra sen el hospital. Desde los primeros días de la semana se apreciaban signos de actividad en el interior del mismo. Se estaban retirando cubetas de hormigonado, materiales de obras y hoy, se apreciaba cómo se desmontaba una de las grúas. Puede ser el principio del desmontado de todas, lo cual puede significar varias cosas: (1) la grúa retirada estaba en mal estado; (2) el proceso por la paralización de las obras ha llegado a su final, lo que significa que se renuncia a la reanudación de las obras y,  (3) se desmontan todas las grúas porque hay que volver a reiniciar el proceso de adjudicación de obras.

              Esto tiene una parte buena y otra mala. La buena es que ya nadie escuchará, caso de repetirse las elecciones, la ridícula promesa de: “las obras del hospital se reanudarán en los próximos meses. La parte mala es que efectivamente las obras no se reiniciarán en los próximos meses, y que los melillenses no tendremos hospital nuevo hasta pasado el año 2020, como mínimo.

Anuncios

Aparcar mal en Melilla


             En algún momento concreto todos hemos aparcado mal en Melilla. Es algo que conlleva el riesgo de ser multado, pero a veces no hay más remedio porque no hay aparcamiento en las inmediaciones. Si se aparca mal, al menos,  hay que tener cuidado con no obstaculizar el tráfico, bloquear un giro o la entrada y salida de un garaje. Aparcar mal es algo que no debe hacerse, pero si no hay otro remedio, debe tenerse cuidado con no alterar el tráfico, no provocar una doble fila o crear un embudo. Aun así debe asumirse el riesgo. Esta es la esquina más arriesgada de toda la ciudad, porque se trata de una esquina con dificultad de giro, porque hay un vado reservado para vehículos policiales, y porque suelen aparcar coches coches oficiales. El vado tiene espacio suficiente, por lo que quienes pueden aparcar ahí, tienen que hacerlo en el extremo superior. Este vehículo no tuvo en cuenta todo eso, y provocó que el camión de la fotografía tuviera que realizar un centenar de milimétricas maniobras, subido a la acera, y con los bolardos como amenaza constante para la integridad de la carrocería. No debe aparcarse ahí, no debe aparcarse así. La maniobra duró tanto que provocó un embudo y llamó la atención de mucha gente.

Un edificio menos en el Real


     El barrio antiguo o histórico del Real está perdido. El último edificio derribado ha sido en la calle del coronel Cebollino. El proceso siempre es el mismo e igual de silencioso. Hasta no hace más de cinco años ahí vivían vecinos. Los que se van parchando ya no se alquilan y el edificio se va desocupando. Cuando ya no queda nadie se echa el cierre. Probablemente el edificio cambia de titular y se sigue deteriorando. No se invierte nada y nadie obliga a efectuar la más mínima reparación. Son edificios escondidos que nadie vigila, de los que nadie se preocupa. La batalla se ha centrado en desfigurar el paseo central de barrio, en la calle de La Legión, en donde la gente se ha quedado sin aceras y sin paseo central, porque todo está invadido por las terrazas. El transporte urbano ha desaparecido del centro del barrio, y hay que esperar el autobús en esquinas indignas y peligrosas. Las calles laterales están saturadas de tráfico. La circulación es muy densa y los atropellos y accidentes son constantes. Los árboles han sido desfigurados más allá del límite de lo razonable. Hay giros imposibles para acceder a las calles laterales. La carga y descarga de mercancía es una odisea. El barrio del Real ya es solo una postal fea, en donde hasta pasear,  o circular en bicicleta es peligroso. El aparcamiento ya no existe. Es el cuento de aquellos que se creyeron su propio cuento.