8º aniversario del Alminar de Melilla


                   Este blog esta registrado el día 3 de mayo de 2011, y tras dos días de prácticas, el primer artículo apareció el día 5. Desde entonces se han publicado más de 2100 artículos o entradas. Casi desde el inicio, tenemos asentado el dominio, lo que quiere decir que ya es un legado para la posteridad. Si se quiere entender qué es lo que ha sucedido en esta ciudad, y lo que todavía sucede, deberá analizarse el contenido de este blog. Aquí no solo hay noticias y sucesos, está también lo que Unamuno llamaba la intrahistoria, o las motivaciones y causas que motivan las acciones humanas.

                  El mes de mayo es cada cuatro años, un mes electoral. Lo fue en 2011 y lo es también en el presente. En aquel mes de mayo reapareció en la ciudad Ignacio Velázquez, con la propuesta electoral de Populares en Libertad. No pudo liderar la lista electoral porque se reactivó judicialmente la ejecución de su «inhabilitación» para cargos públicos, que solo se ponía en marcha a instancia de parte. Era la bala en la recámara con la que contaba el Partido Popular, si llegaba el caso de que el primer presidente de la Ciudad decidiese cruzar el Rubicón,  poniendo fin a su destierro, y desafiase el poder de Imbroda. Por este motivo lo comparamos con Julio César, una similitud histórica que dio mucho juego en las redes sociales de Melilla, que por aquel entonces eran libres. La inhabilitación latente tuve el mismo efecto para Velázquez que los puñales para Julio Cesar.

           A todas las publicaciones del año 2011, las denominamos como el «El Alminar oculto», porque entonces las lecturas de las entradas y las visitas al blog eran muy limitadas, apenas unas decenas. En aquel mes de mayo hubo casi 600 visitantes, que se convirtieron en 10.000 en el mes de noviembre. Por este motivo, animo a los lectores y lectoras del Alminar, que busquen en el archivo mensual, y relean los artículos de mayo de hace 8 años. Aparecerán ante sus ojos acontecimientos olvidados, y lecturas que sorprenderán por su vigencia con el tiempo actual. No solo porque los actores sean los mismos, sino porque el déficit democrático de Melilla se ha acentuado, y porque los malos modos de una determinada forma de gobierno, no se han corregido ni siquiera en un ápice. El mal trato de este modo de gobierno hacia los representantes de la oposición, es una constante claramente visible y fácilmente constatable. Ya entonces avisábamos de ello.

                                        El final del tiempo gris

                  En la política melillense, al igual que en el infierno de Dante, parece estar escrita la leyenda. «al entrar aquí, abandonad toda esperanza». Invariablemente, mientras el resto del mundo cambia, aquí se repiten resultados, porcentajes. El inmovilismo melillense es completo. No cambian ni los nombres. Solo han quedado trituradas todas las formas posibles de oposición y todas las alternativas ensayadas. En aquel mes de mayo se sustituyó el salmón modernista del palacio de La Asamblea por el gris franquista.

          El siempre latente recuerdo de Sarajevo, las comilonas de Santa Rita (patrona municipal), el catálogo de los monumentos franquistas, los maceteros cordobeses de Melilla la Vieja, el desplome de los edificios modernistas, el abuso del poder, la marcha de los paúles de San Agustín; fueron los temas de algunos de los artículos de aquel mes de mayo, dominado por las elecciones. El revisionado de miles de fotografías, muestra que casi todo sigue en el mismo estado que entonces. Todo sigue ahí esperando a que algún día cambie.

              Como siempre, agradecemos a todos y todas los que forman la comunidad alminarense y que nos siguen de modo constante. A todos y todas los que nos han permitido alcanzar ese 1,7 millones de visitas. Ocho años después, el Alminar sigue siendo una ventana abierta al mundo.

 

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/05/18/la-defensa-de-la-democracia/ ;https://elalminardemelilla.com/2011/05/10/el-poder-omnimodo-de-imbroda/

Elecciones, recuentos y recursos


             Celebrar unas elecciones sin la presencia de Coalición por Melilla situaría a la ciudad en los tiempos de la Suráfrica de Pieter Bhota. En 1984 la ciudad multicultural y multiétnica de Sarajevo fue sede Olímpica de los Juegos de Invierno y apenas una década después fue el escenario de una guerra en donde se liberaron todos los demonios de las diferencias raciales, religiosas y nacionales. Pasar de un estado a otro es solo cuestión de una decisión errónea, de una declaración fuera de lugar. Volver a la situación política y social de 1985 no es deseable ni recomendable.

                   Mustafa Aberchán es el fundador de Coalición por Melilla y su líder indiscutible. Agrupa y cohesiona a un movimiento o partido con sensibilidades muy diferentes. Eliminarlo de la vida política, tanto a él como a su formación, como afirman con asiduidad los dirigentes del Partido Popular melillense, colocaría a la ciudad ante el abismo de la incertidumbre política y social. No es un partido de corte musulmán, como se aventuró a calificarlo un medio de comunicación. Es ante todo el partido de los desclasados, el partido de esa otra Melilla por la que muy poca gente se atreve a transitar, y que coincide con la población española de origen amazigh, y a la que pocos partidos suelen prestar atención. Coalición se ha erigido con la representación de esos votantes, que están en situación de orfandad política y de desamparo social.

                             La participación electoral

                 El bien mayor en una democracia es el derecho de sufragio. El derecho a la participación activa y pasiva en las listas electorales. El derecho a escoger a los representantes más afines, como establece el artículo 23 de La Constitución. Este es el bien mayor a proteger. Por tanto: ¿Puede cercenarse ese derecho máximo por un error minúsculo y de carácter administrativo?. La lista electoral de CpM sí era paritaria, pues estaba compuesta de 13 mujeres y 12 hombres, pero mal ordenada entre los puestos 11 al 16, y 21 al 25.

                La listas del Partido Popular  y de Vox llevan a 3 hombres en los 3 primeros puestos. Todas respetan el ordenamiento 3/2 que prevé la ley pero están desequilibradas. Lo lógico serían las listas cremalleras, como sí hacen Podemos y PSOE, cuyas opciones políticas están encabezadas por mujeres. En Ciudadanos hay 3 varones entre los 4 primeros puestos. Se cumple la ley pero dando prevalencia a los varones.

                 Otra cuestión sería la presencia de ciudadanos españoles rifeños en las listas de los partidos, casi nula en el caso de los Populares y de Vox, con solo un integrante en cada  lista y con nula posibilidad de salir elegidos. Si no fuese por la presencia de Coalición por Melilla, la Asamblea de Melilla sería solo un parlamento de ciudadanos de origen europeo (blancos), dicho con todas las precauciones necesarias. Es pues esta formación la que corrige este desequilibrio en la representación de las comunidades mayoritarias de la ciudad. Solo el partido socialista sitúa en el número dos a un español de ascendencia rifeña, con claras posibilidades de obtener el acta de diputado.

                Volvemos pues a la cuestión que abre esta reflexión. Siendo indudable el error de Coalición de la confección de su lista: ¿Sería legítimo dejar a Melilla sin esta opción política esencial para la ciudad, solo por un error mecánico?. Fuera de la certeza del error, todo son dudas. ¿Se advirtió de modo claro y por escrito, con indicación precisa de cual era la deficiencia y de cuando se iniciaba y cerraba el plazo para subsanarla?

                              La presentación del recurso

               Coalición por Melilla ya ha presentado un recurso ante  la Junta Electoral Central y mañana lo hará en el Juzgado Número 1 de lo Contencioso en nuestra ciudad. La esperanza de muchos melillenses, de todas las ideologías y etnias, es que se acepte que un error administrativo, no puede impedir la opción mayor del derecho de voto, ladrillo básico de La Democracia. En alguna de estas instancias, o incluso en el Tribunal Constitucional, la decisión tomada en Melilla será anulada. En caso contrario, lo que espera es muy incierto.

                 Sorprende también la tibia o nula reacción del resto de las formaciones políticas melillenses, salvo en el caso de Gema Aguilar de Podemos, que se ha posicionado claramente junto a las tesis de Coalición. Parece que algunos crean posible la celebración de unas elecciones sin el concurso de esta formación.