Archivo diario: 19 abril, 2020

Expediente Covid-19


                               La amenaza de Andrómeda

       Las armas biológicas existen y Saddam Husein  las tenía y estaba preparado para emplearlas contra el mundo, tal y cual nos aseguró el ex presidente más resentido de la Democracia española, José María Aznar. Luego se demostró que el presidente iraquí no tenía en sus manos ni siquiera una capsula para provocar viruela inactiva, y la ONU (Naciones Unidas) lo sabía.

             Hay dos novelas que anticipan una catástrofe planetaria por un microbio o virus traído a la Tierra por una de las innumerables expediciones espaciales. La primera es La amenaza de Andrómeda (1969) de Michael Crichton (2008†), novela siempre presente en la biblioteca de mi hermano Fernando y a la que nunca presté demasiada atención. La otra novela es The eyes of darkness (los ojos de la oscuridad- 1981) de Dean Koontz. En este otra novela nos encontramos frente a un virus que se escapa accidentalmente de una base de experimentación biológica en la provincia de Wuhan, y cuyo agente patógeno es bautizado primero como Gorki-400 y finalmente como Wuhan-400.

           Nos encontramos frente a dos novelas anticipativas escritas con 20 años de diferencia, pero la primera escrita hace 50 años, y 30 la segunda. En el espacio exterior, que sepamos, no hay vida, pero es que el virus Covid-19 no es un organismo vivo y resiste prácticamente todo, incluido el frio, y si algo hay en el espacio, es frio.

                                   Catástrofes universales

             Probablemente nos encontremos frente a una catástrofe accidental como consecuencia de la actividad humana (Chernobyl-1986, Fukushima-2011) aunque esta última como consecuencia de un terremoto previo, eso sí, sucedido el 11 de marzo, justo dos días antes de nuestra fecha de confinamiento, el 13 de marzo.

                   La energía nuclear es una actividad industria segura, pero que entraña grandes y muy peligrosos riesgos, tanto si hay una manipulación irresponsable como en Chernobyl, o acontece una catástrofe natural como el maremoto de Japón. Todavía hoy es imposible saber cuanto gente murió de modo directo en la explosión del Reactor 4, o como consecuencia de la radicación y de enfermedades derivadas. La amenaza de la radiación liberada seguirá acechando a la humanidad durante los próximos 100 años como mínimo.

                             Laboratorios de guerra bacteriológica

               Los laboratorios de investigación bacteriológica con fines bélicos existen, y son los lugares más peligrosos del mundo, porque tratan con microorganismos de tamaños difíciles de imaginar. El personal civil y militar que trabaja en ellos pasan controles constantes tanto a la entrada como a la salida. El riesgo de contaminación accidental o de un incidente por escape, no es posible controlarse a un 100% de seguridad. Son las armas más peligrosas de mundo, muy por encima de las nucleares, en donde el riesgo de un accionamiento involuntario parece no existir. Sin embargo, los microorganismos infinitesimales en algo que no vemos.

                Este es un párrafo de La amenaza de Andrómeda: “Estas consideraciones me hacen pensar que la primera interacción humana con una vida extraterreste consistirá en contactos con organismos similares —si no idénticos— a las bacterias o los virus terrestres. Las consecuencias de tales contactos le alarman bastante a uno, si recuerda que el 3 por 100 de todas las bacterias de la Tierra son capaces de obrar un efecto deletéreo en el hombre”.

         ¿Qué han hecho ahí fuera?. Tanto en la Estación Espacial Internacional (ISS), como en la Estación Espacial de China Tiangong (Palacio Celestial), hay tripulaciones permanentes realizando todo tipo de experimentos, de los que desconocemos absolutamente casi todo. La versión oficial es que se experimenta con microorganismos con fines médicos y científicos y esto es algo reconocido, pero no sabemos nada de su evolución o mutaciones  en condiciones de gravedad cero. Esto es lo primero que apareció en la red social China Weibo: Según varios usuarios de la red social china Weibo: Los delegados norteamericanos que participaron en los Juegos Mundiales Militares que se celebraron en Wuhan, en octubre, fueron quien introdujeron el virus en China. “Quizás se produjo una mutación en el virus, lo que lo hizo más mortal y contagioso, y causó un brote generalizado”. Las redes sociales están lo suficientemente desacreditadas en cuanto a su contenido de verdad, pero serían el lugar indicado para colocar una verdad y que no se distinga de una mentira.

             En el lado antagónico, los EEUU, es el propio Presidente Donald Trump el que habla del “virus chino” y de que pronto estarán en condiciones de probar qué ha ocurrido, y esto nos situaría en la hipótesis de Wuhan. No estamos ante teorías de conspiraciones, sino ante acusaciones formales y directas entre líderes mundiales. La temprana acusación China y la inmediata respuesta de los EEUU, sugiere que ambos estaban siguiendo una misma línea de investigación biológica, y conocían perfectamente dónde señalar para guiar la atención mundial. El General Mark Milley, del Estado Mayor estadounidenses, afirmó que la posibilidad de que el Covid-19 fuera un virus “creado” no era concluyente. Claro que una cosa es creado, y otra potenciado de modo artificial, por causa de un investigación científica. Pero ambos países parecer tener claro hacia dónde dirigir sus sospechas.

          Por si faltaba alguien por echar más leña al fuego de las sospechas, esta mañana las agencias reportaban unas declaraciones del Presidente de Francia Enmanuel Macron en las que decía lo siguiente: El presidente de la República francesa ha exhortado a no ser “ingenuos” con el que caso de China, ya que “sin duda han pasado cosas que desconocemos”.

           Científicos y políticos cercanos a estas cuestiones  en el mundo entero, afirman que “no se trata de una creación de biotecnología”, con lo cual están afirmando que sí existen esas creaciones, que saben como son, y por eso descartan ese origen para el Covid-19. Ahora, esta afirmación solo descarta una posibilidad, pero abre la posibilidad de otras muchas, y como afirma Enmanuel Macron, “algo ha ocurrido”.

            Todo apunta hacia una misma dirección, pero sea lo que sea, se ha cargado el mundo y su sistema económico. El silencio del presidente de China Xi Jinping es absoluto.

Nota:https://www.forbes.com/sites/brucelee/2020/03/17/covid-19-coronavirus-did-not-come-from-a-lab-study-shows-natural-origins/#286d0e753728