Alminar, Melilla y mundo


                                   9º aniversario del Alminar

          Un año más y ya son 9, recibimos la felicitación de WordPress en el día en que inscribimos el blog en esta plataforma, que empezó a desarrollarse de modo público a finales de 2005, y cuya génesis se debe al programador de la CNN Matt Mullenweg, con tan solo 20 años. Estamos aquí casi desde el origen.

             Ya contamos en una ocasión, que antes de que El Alminar existiese, ya era, porque el último nick que utilizamos en una plataforma melillense de noticias, y de cuyo nombre no queremos acordarnos, fue precisamente ese y no queríamos que se perdiese. Por muchas razones era y resultó ser el más apropiado de todos los posibles, y ahora es conocido en el mundo entero, incluida Mongolia.

           Cuando surgió el blog, la situación política de la ciudad en 2011 era muy asfixiante, la de las mayorías aplastantes del Partido Popular con 15 diputados sobre 25 posibles. Existían medios de comunicación, pero la libertad de expresión se encontraba en jaque y vigilancia permanente. El único modo de comunicarse con el mundo y de emitir opiniones libres y fundamentadas, era el de aventurarse en el mundo de los blogs, con una suerte incierta e imprevisible.

          En estos 9 años, hemos visto desaparecer de todo (El Telegrama de Melillla, el semanario La Luz, el Vigía TV, Cablemel radio y televisión) así como otros blogs que nos acompañaban la pasada década, y de las que ya solo existen La Otra Melilla, y Al Sur de Alborán. Salvo que se escribiese sobre el tiempo climatológico y el sexo de los ángeles, las posibilidades de sobrevivir eran muy limitadas. También se podía escribir sobre religión y cofradías, y aun así eso también resultaba peligroso. En nuestra ciudad cualquier tema expone al peligro.

                                Y en esto llegó la pandemia

             Lo que nadie esperaba pasados 9 años, era la conmemoración del aniversario en medio de una pandemia, sometidos a confinamiento en los domicilios, y bajo el Estado de Alarma, que se prolonga desde el pasado 15 de marzo. No hemos podido salir a la calle, pero da igual, porque contamos con la memoria. Hoy además, es domingo y Día de las Madres, así que desde aquí, enviamos un sincero recuerdo a todas las que nos leen y a las madres de todos nuestros colaboradores.

           En 2011 estaba recién iniciada la etapa de desidia en la gestión de la ciudad, en lo que ha constituido su «década perdida». Ese año empezábamos a entrar en el yacimiento del Gobernador, o fotografiábamos la Casa del Capellán, todavía en estado recuperable.

            Agradecemos siempre a todos/as nuestros lectores y colaboradores, a los que siguen, a los/as que estuvieron, a los que permanecen y a todos los que han llenado el blog a lo largo de estos nueve años. Ellos y ellas nos han orientado mucho en todo este tiempo.

 

Nota: https://elalminardemelilla.com/2016/01/16/un-mundo-en-libertad/

 

La ruina


          La ruina es una categoría en Melilla. Ahora no estamos saliendo a observar, pero da igual, pues los hechos continúan produciéndose, solo que no cuentan con un relator constante. Antes de abandonar las calles lo habíamos observado todo, como siempre hacemos. El confinamiento afecta al Alminar, pero no impide su actividad. De esto ya se dio cuenta Miguel, un miembro de nuestra comunidad. Hace ya mucho tiempo, un colaborador nos comentó que la ruina de los edificios, su derribo, o su implosión no tenían interés para el lector. Creemos que erraba en su percepción, porque sí despiertan interés, y hay una relación directa entre la mención en el blog, y el aceleramiento de su estado de ruina hasta la desaparición total, sin que sea un hecho trascendente el que estén catalogados como bienes culturales. Los casos en los que la sola mención ha ejercido de fulminante, llenarían una entrada entera.

         La fachada de las 7 caras, casi el último ejemplo del modernismo obrero en el barrio del Real, está desmoronándose. Ya solo quedan seis y así hasta su total desaparición. Eran solo ornamentos, pero eran parte de un estilo que ya se pierde. Todo es ruina y negocio.

         Existe también un interés histórico y también estético, aparte del que consideramos más necesario de todos, y que es el de dejar constancia. El instante anterior a la desaparición tiene un indudable interés, aunque solo sea testimonial.  Las ruinas son una categoría tanto en la ciudad como en el Alminar, y esto es así desde casi el mismo instante de su origen. A lo largo de todo este tiempo, del que se cumplirá el 9º aniversario en los próximos días, hemos visto caer de todo, y hemos visto caer más de lo que se ha construido, e incluso hemos visto caer  más casas y cosas con interés, del que carecía luego casi todo lo que se ha construido. Reducir a ruinas es el máximo castigo posible.

         Esto sucede en todos los barrios de Melilla. La despersonalización y la pérdida de carácter es completa. La nueva realidad se nos echa encima y aquí no parece cambiar nada, ni siquiera se vislumbra la conciencia de que debe cambiar. El viejo camino sigue ahí, pero no debe volver a transitarse. Nosotros solo advertimos, nadie tiene porqué hacernos caso.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/03/23/la-manzana-de-oro-del-barrio-del-real/