Nexus 6


Hemos visto carriles «b» prolongarse más allá de Las Pléyades, las hijas de Atlas, el Titán que sostiene al mundo, sin distinguirse su final. Hemos recorrido incontables sendas sin cruzarse nunca unas con otras.

Atravesar las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo, y el cinturón de asteroides sin chocar, incluso las enormes corrientes de basura espacial. Todo girando en la armonía universal y la inmensidad del espacio exterior.

En el Universo todo es orden, aunque no todos/as podamos verlo, ni podamos verlo todo, porque para ello necesitaríamos varias vidas. Como cada año, nuestro viaje está limitado en el espacio y en el tiempo.

Regresamos a nuestra pequeña base, dominada por la entropía y el caos, en los dos únicos tipos de nave que permiten el acceso a ella. Aire y agua, dos de los cuatro elementos originarios.

En todo este lapso de tiempo que llamamos vida, hemos visto progresar bases más pequeñas y alejadas de nuestro pequeño mundo, en los confines de Riga y Alfa Centauro.

Hemos visto a grandes transportadores «c» trasladar poblaciones de un lado a otro, y a todos los destinos imaginables. Una vez más regresamos a nuestro mundo, que ya no es el de allí fuera.