La geometría masónica


El renacer del interés por el Modernismo melillense

Escuadras y cartabones, el compás, el disco solar, el triángulo. La simbología masónica también tiene su lugar en la arquitectura de Melilla. La masonería y sus logias o talleres fueron muy abundantes en la Melilla republicana y en la etapa inmediatamente anterior. Vicente Moga recoge la existencia de 8 talleres masónicos en la ciudad y su área de influencia, en Al Oriente de África (2004).

Dentro de la abundante simbología existente en los edificios modernistas, los masones y sus talleres también quisieron dejar su impronta, en forma de representaciones geométricas, en las que destaca el triángulo. al menos tres edificios de Melilla albergan simbología claramente masónica. Dos de ellos están en el Barrio del Tesorillo y uno en el del Príncipe. Probablemente habría más, pero la huella de su existencia fue ferozmente barrida de la ciudad, así como a sus integrantes, que sufrieron una durísima represión. Pagaron con su vida o la cárcel, su pertenencia a las logias.

En la ya cumplida década del Alminar (2011-2021) hemos visto caer un edificio modernista tras de otro por toda la ciudad, en una segunda etapa de demoliciones, tras la funesta de la década de 1990 en la que desaparecieron los edificios más representativos, como la casa de Basilio Paraíso y el gran Teatro Monumental. En esa misma etapa, el historiador y Cronista Antonio Bravo, junto con otros autores (Salvador Gallego-Mª Rosa Marqués), convirtió el decaído y siempre en peligro «modernismo melillense», en una marca exportable, que sin embargo no fue acompañada de una política real de conservación y restauración de edificios. Se pintaron y conservaron algunos, los situados en el denominado «triángulo modernista», pero el derribo y la ruina siguieron acechando al resto de los inmuebles en cualquier parte de la ciudad. En el centro urbano, muchos edificios siguen vacíos y en situaciones muy precarias.

Arquitectos, decoradores, dejaron su impronta en forma de mensajes para el futuro. Un renacido interés por conservar lo que todavía queda, está permitiendo redescubrir todo tipo de detalles en las fachadas y en el interior de esos mismo edificios, a los que ya no se miraba para casi nada, está sacando a la luz todo tipo de elementos decorativos: aldabas, esgrafiados, decoraciones florales, rostro femeninos y de niñas/os, monstruos, arpías, leones. Algún sentido debía tener toda esa simbología, aparte del meramente decorativo. Hemos perdido casi toda conexión con los elementos del pasado.

Diego Martínez Barrio, el gran masón

Diego Martínez Barrio, la más alta personalidad del la II República que haya estado nunca en Melilla, nos visitó en abril de 1935. En ese año la masonería estaba en su máximo apogeo. Era también un modo de promoción social y personal. Apenas un año después todo quedaría barrido para siempre. Por eso hay que catalogar todo, agrupar e interpretar los elementos de decoración, y «las caras» que aparecen en muchas casas.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/10/23/diego-martinez-barrio-en-melilla/