Ante la agresión a Javier García Angosto


Javier García Angosto

Javier García Angosto

                   El 7 de febrero de 2002 publiqué un artículo con este nombre  en el ya extinto Telegrama de Melilla, cuando un amigo periodista fue amenazado con una paliza, por publicar artículos críticos contra determinado empresario melillenses. Hoy, un buen amigo del Alminar de Melilla, Javier García Angosto ha sido apaleado por una causa similar. La diferencia con lo sucedido hace 13 años es que todo quedó en unas amenazas verbales, hoy, pasado ese tiempo se ha traspasado ese límite, y el periodista ha sido agredido. Está claro que todo camina hacia un punto de no retorno, y los responsables de esta situación, las Autoridades Públicas, deben atajar estas acciones intolerables, y emplearse con contundencia contra quienes las llevan a cabo.

            Los periodistas nunca deben ser objeto de las noticias, y cuando lo son, no suele ser por buenos motivos. En Melilla hace ya tiempo que las diferencias y las desavenencias   políticas traspasaron el límite de lo tolerable, y de los éticamente admisible.

                                     A lo «joseantoniano». El Telegrama (07/02/2002)

                 Decía Jose Antonio Primo de Rivera, fascista y creador de Falange que: «Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia…pues no hay más dialéctica admisible que la de los puños y las pistolas cuando se ofende a la Justicia o a la Patria».

                    A semejante salvaje, Jose Antonio, Melilla le sigue dedicando una de las calles principales de la ciudad , y si imaginamos que los nombres de las calles y monumentos que se veneran en una ciudad imprimen carácter, entonces debemos colegir que en Melilla siguen imperando el ideario de Falange, y que por ello resulta normal que nante una crítica periodística, o quizá ni siquiera eso, con la simple mención de un nombre en una crónica, sea motivo para que una persona determinada , se sienta herido en su honor y amenace con matar, aplastar a puñetazos o cualquier otra cosa parecida, al director de un periódico. En este caso  a un periodista.

                    Comunicado de la Asociación de la Prensa de Melilla
Ante los hechos que se recogen en el semanario La Luz acerca de una agresión al periodista Javier García Angosto La Asociación de la Prensa de Melilla quiere hacer patente su condena más firme.
Esta entidad denosta cualquier tipo de agresión y lo hacemos con más fuerza si cabe, cuando esta agresión la sufre un periodista en el ejercicio de sus funciones.
Desde la Asociación de la Prensa de Melilla defendemos siempre el diálogo y condenamos toda manifestación agresiva hacia la labor de los periodistas.
No queremos ni debemos olvidar que el trabajo del periodista está basado en ser fedatarios de la actualidad y ejercer esa labor no puede sumirse en una indefensión e intolerancia hacia lo que publicamos.
Vaya desde aquí nuestra condena mas firme y el deseo a Javier García Angosto de una pronta recuperación.

La lenta pérdida de árboles


  Pérdida de árboles en el Parque Hernández

           El centenario Parque Hernández, pierde frondosidad poco a poco. La única zona con sombra fresca y abundante es la Oeste, la lindante con la calle Luis de Sotomayor. Esta mañana han sido talados un pino o abeto de más de 60 años, y una palmera, muy atacadas por el picudo rojo. Este es el estado de la gestión Medio Ambiental de la ciudad. Los árboles ornamentales son solo eso, y lo centenario no se cuida como es debido. Los claros son cada vez más grandes y el sol africano se cuela implacable entre ellos.

          El Parque Hernández fue degradado durante décadas con las instalación de la Feria de Melilla en su recinto. A duras penas se reponía de la agresión durante el resto del año, cuando le volvía a caer otra encima. En el año 2010, según reza en una placa ya ilegible, el parque Hernández fue reinventado por una módica cantidad de algunos millones de euros, y declarado «parque del mundo». Cinco años después, olvidada ya la propaganda y borrado el texto de la placa que inmortalizaba la milenaria efeméride, la tala, la devastación y el picudo rojo; se adueñan de su superficie.

               Alguien preguntó, hace tiempo, no recuerdo si en en privado o públicamente a través del Alminar, si pensábamos que el parque había perdido masa forestal. Ahora respondemos que es claro y evidente que sí.  Las enredaderas de la imitación del jardín del Generalife no han llegado a prender, y el paseo está completamente pelado. Las otrora frondosas pérgolas son hoy solo un recuerdo de lo que en su día fueron.  También sabemos ahora qué ha pasado en la Consejería de Medio Ambiente en la última década.

                             Un estornino llamó mi atención de manera ruidosa al salir del parque, y hasta que no lo fotografíe no abandonó la verja. Quizá estaba avisando de la lenta decadencia de su parque. Ya empiezan a tener problemas hasta las aves. Las palmeras y los árboles serrados ya no se reponen. He podido contar al menos 6 muñones de antiguos árboles.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/13/2012-odisea-en-el-modernismo/

El fuego de San Juan


            El día de San Juan marca el verano en Melilla. Anoche sopló viento del NO. Casi siempre suele ser un día accidentado en el aspecto meteorológico. Cuando domina el levante los fuegos arden mal, porque se llena de humedad. Hace tres años resultó herido el maestro pirotécnico. El año pasado todo se cubrió de agua, rayos y truenos, como un signo de los tiempos tormentosos en los que estamos inmersos. Pocas tradiciones quedan ya en pie, y las que todavía se mantienen están vaciadas de contenido. Empieza a no importar ni siquiera aquello que se conmemora. La desmemoria avanza y se extiende.

        En las hogueras de San Juan se quema, en símbolo, todo lo malo que nos ha acontecido. Mojarse en el agua es rememorar el rito del bautismo, el agua que limpia y purifica, peor de nada vale si no se es consciente del hecho. Sin memoria, sin amarres ideológicos, sin nada que sirva de orientación y guía, somo pasto fácil de las llamas del relativismo moral y político, del carpe diem. Así nos va a todos y a estas sociedades, en las que cualquier gurú mediático, acaba convirtiéndose en un fenómeno de masas. Aun resguardados por una fuerte carga de ideología y de compromiso ético, la capacidad de resistencia que podemos oponer al vaciamiento colectivo de la sociedad es poca. En realidad, estamos a salvo de muy pocas cosas.

                                     En busca del fuego    

          El temporal de viento del noroeste arreció a lo largo de toda la tarde. La medianoche no fue el inicio de nada. Las autoridades se movían nerviosas frente al no muy numeroso público congregado. Los allí congregados querían disfrutar de la majestuosidad del fuego y de su poder hipnótico. La situación de la hoguera oficial, solo permite que una reducida cantidad de público pueda disfrutar de ella. Tras los efímeros fuego artificiales, pasada media hora desde la media noche, la hoguera oficial de las vanidades se envolvió en llamas en apenas unos instantes, justo cuando el viento ofreció un pequeño instante de tregua. La temperatura junto a la hoguera se elevó de modo instantáneo. El aire caliente envolvió a los allí congregados. El fuego absorbe todo lo que le rodea, no se mezcla con nada y consume todo lo que tiene a su alcance. El dominio del fuego permitió el desarrollo de la humanidad y su supervivencia. Honrarlo y venerarlo es un rito.

          La hoguera modernista ardió en poco tiempo. Las alegorías de las estaciones se ofrecieron sombras fantasmales dentro de las llamas. Como todo lo mágico, dura apenas un instante. Por eso volvemos siempre al fuego.

El modernismo melillense en la hoguera


                            Este año queman el modernismo melillense en la hoguera de San Juan. ¿Motivo?. Nadie lo sabe. La hoguera institucional de San Juan  tiene el rumbo perdido desde hace años. No debemos retroceder demasiado, solo los de existencia del Alminar. En 2011, un gobierno sin estilo, el de la derecha popular, quemó, simbólicamente, a la oposición. Es año queman al símbolo pretérito de la ciudad, el modernismo. No tiene sentido alguno, como este gobierno en funciones, sin función alguna y que dejó de funcionar hace años.   Esta legislatura ha sobrado completa, pues ha resultado la prolongación de la agonía de un grupo sin ideas, y fosilizado.

                        Hace cuatro años, en 2011, estábamos igual que ahora, bajo las sombras de un pucherazo electoral, y a la espera de una resolución judicial sobre los resultados electorales. Hace cuatro años surgió El Alminar, no estábamos tan atentos a todo, y no realizamos ninguna imagen de la hoguera en la que ardió, simbólicamente,  la oposición melillense.

                                      Modernismo entre llamas y aguas fecales

              La hoguera oficial quema simbólicamente al Modernismo, mientras que al real, al que está en las calles, lo deja arruinarse y desmoronarse. El modernismo simbólico arderá entre un un charco de aguas fecales, que lleva más de un mes en la zona y que no han sido capaces de drenar. El modernismo real se cae y desaparece de la vista de todos, mientras que el simbólico desaparecerá rodeado de fango . Como marca ha dado buenos resultados internos pero no ha conseguido consolidarse mas allá del límite académico.

              Como símbolo de lo que sucede con el modernismo está el de este edificio de la Avenida, con más de un año de andamiaje, y cuya rehabilitación de fachada no ha podido ser completada, porque la Ciudad Autónoma no tiene dinero para pagar la subvención prometida. Son más de 200.000 euros los que adeudan a la empresa constructora. Todo está parado desde hace meses.

                Uno de los símbolos de la ciudad arde o se cae, tanto da. En esta noche se debe quemar simbólicamente lo malo, o aquello que no ha funcionado. Esto no es lo que no va a suceder esta noche. Otras cosas sí.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/24/el-gobierno-de-melilla-incinero-a-la-oposicion/

Poda y repoda en el Barrio del Real


 Cortan las ramas de los ficus del Real por las obras del bulevar 

                       Nos había avisado de que se estaban repodando los ficus de la calle de La Legión, debido a que el estrechamiento de la calzada impide la circulación de los autobuses urbanos, de los grandes camiones y de los vehículos de emergencias, como es el caso de camiones de Bomberos. Siempre creímos que los de talar árboles para ver mejor el bosque era uno de los dichos de Abundio, pero no creímos que llegase a plasmarse en nuestras calles. En la parte alta del bulevar principal del Real ya se había llevado a cabo este despropósito, pero entre las elecciones, la paralización de la obras, y la mordaza constante, el asunto había quedado silenciado o disperso en las profundidades de las redes sociales, en donde acaba todo aquello que ya no encuentra cabida en los medios de propaganda. Había que verlo in situ, y poder comparar la magnitud de esta repoda, que se sitúa en torno a los 20 cms. de ramas frondosas. Se pierden aparcamientos y ahora nos dejan sin sombra en los laterales.

                  Sostenerla y no enmedarla, es la actitud de los empecinados. Esto es lo que está ocurriendo en las obras de la falsa peatonalización del barrio del Real. Esta vez lo están haciendo rápido, para dar menos oportunidades a los paparazzis aficionados. Las ramas ya convertidas en leña eran amontonadas y quitadas de la vista con celeridad. Después de una rápida pasada se perderá el recuerdo del estado anterior. Esto es destrozar los árboles. No hay más que decir. Los hechos están a la vista de todos/as.

Las higueras fronterizas


                  La higueras, su floración y sus frutos marcan el principio y el final del verano. Primero son las brevas y finalmente los higos. Melilla es un ciudad de higueras y de frontera. Llevamos dos años catalogando las higueras de la ciudad, tanto las que están en el interior, como las más extremas y desconocidas. Por lo general son casi todas silvestres, aunque se pueden ver algunas en patios y en huertas privadas. No hay rincón que no recorramos en su busca.  El Alminar es también visual y evocador, aunque muchos no comprendan este tipo de entradas. Necesitamos también evadirnos. Únicamente mirar, y contemplar la escasa naturaleza que va quedando en Melilla. Hay que hacer un gran esfuerzo por astraerse del todo y fijarse solo en aquello que queremos ver.

                       En el futuro recordaremos a Melilla como una ciudad de higueras, aunque sean desconocidas para muchos y frente a la omnipresencia de árboles ornamentales de la flora australiana.  El aroma de la higuera invade todo el entorno en el que florece. Su presencia se advierte mucho antes de que se las vea. Por San Bernabé, salen los higos a ver (11 de junio) y por San Juan brevas comerás (24 de junio). Este es el tiempo en el que arranca el verano.

                           Las higueras volverán a dar sus frutos, esta vez los higos, hacia finales del mes de agosto.: por San Miguel los higos son miel (29 de septiembre). Es un agradable imagen para comenzar el verano.

Los obra de los votos perdidos del Real


 La peatonalización fallida del Real, causa de pérdida de votos

       La falsa peatonalización  del  bulevar principal del Barrio del Real ha sido la causa de la evaporación de un millar de votos para el Partido Popular en Melilla, un tercio de la totalidad de los votos de la ciudad. La diferencia entre mayo de 2011 y 2015 sitúa la pérdida de votos para la derecha popular en 3202, lo que supone un 11,11% menos de respaldo electoral, pasando del 53,91% de mayo de 2011, al 42, 80% de mayo de 2015. Ahora nadie se siente responsable de esta obra, ni los que la propiciaron, ni los que la apoyaron.

        La obra está llena de errores en su acabado y ejecución. El primero es la elevación de la calzada, lo que obliga a utilizar las peligrosas rampas de acceso, que ni siquiera respetan las medidas estipuladas para estas elevaciones. Son escalones peligrosos y dañinos para todos los vehículos, desde camiones hasta bicicletas. La pérdida de aparcamientos duplica la cifra inicialmente prevista y la deficiente diferenciación del color del pavimento, hace complicado saber cuando se está sobre la zona peatonal, sobre la de rodadura de vehículos, o sobre la propia acera, que ahora está invadida por las sillas de las cafeterías y establecimientos de restauración.

             Los peatones han perdido movilidad, y se ven obligados a circular por la calzada de vehículos, al haber quedado anulada la acera, que siempre ha sido una zona de protección peatonal.

                 La maniobrabilidad de los vehículos ha quedado también muy comprometida. Los camiones grandes, los vehículos de bomberos, o los autobuses urbanos, no podrán realizar algunos giros, al haberse estrechado demasiado la calzada de vehículos, e instalados los maceteros abrelatas en las antiguas isletas. Habrá que ver cómo gira el autobús urbano procedente de la  calle Aragón, en dirección hacia la calle de La Legión. Las maniobras son tan difíciles, que las señales están llenas de golpes o constantemente en los suelos. Han tenido que podar los ficus del paseo central de un modo extremo, para que puedan pasar los camiones de bomberos o los autobuses sin partir las ramas o chocar contra ellas. Los cambios de nivel del pavimento de circulación no están indicados con las debidas y preceptivas señales.

                   Una obra no solicitada por nadie, que no contaba con el apoyo ni del 1% de los 13.000 habitante del barrio, ni con el de los comerciantes, ni de aquellos que acuden al Barrio del Real a diario. Han sido dos millones de euros arrojados al suelo, con un resultado completamente deslucido, y que al menos ha supuesto un castigo electoral para aquellos que perpetraron una obra, que ha desfigurado 100 años de historia del barrio.