Volviendo a la incineradora


 

        Las acciones del pasado nos han conducido a la realidad  presente, y el daño que se está haciendo hoy  a la sociedad española se verá dentro de dos décadas, pero entonces ya no habrá a quien reprocharle nada.

       Esta historia arranca en un pasado muy lejano, aunque no tanto, apenas un cuarto de siglo, allá por 1990. El gobierno del alcalde socialista Gonzalo Hernández, para resolver transitoriamente el problema de las basuras generadas por nuestra ciudad, construyó una primitiva incineradora, que en realidad era un quemador gigante de basura. El error fue apostar por un modelo especialmente dañino para la salud ciudadana. Y como en la política no se aprende de los errores anteriores, el alcalde popular Ignacio Velázquez no solo siguió la senda marcada por su antecesor, sino que además multiplicó por diez el tamaño de la incineradora. El actual gobierno de Juan José Imbroda, que lleva más de otra década en el poder, ha seguido dejando hacer, o sea «quemando basura», sobre las mismas cabezas de los ciudadanos/as que allí viven.

          La incineración de residuos es una opción muy contaminante y peligrosa para la salud pública y no puede hacerse dentro de un casco urbano, porque la ley obliga a que existan dos mil metros de distancia mínima entre estas plantas y las zonas habitadas. En Melilla se conculcó esa ley, pero lo que es peor es que un Tribunal afirmó en sentencia, que al no existir esos 2 kilómetros de distancia, no podía cumplirse ese apartado específico. Todo un despropósito que seguimos pagando los ciudadanos, nos demos cuenta o no, porque el aire envenenado de la incineradora nos alcanza de una manera u otra.

                           La vida en la calle de la incineradora

       Los vecinos de la carretera de Horcas Coloradas y los del poblado que existe junto a la Planta de Incineración de Residuos, soportan un ruido infernal las 24 horas del días, situación que se amplifica durante el silencio de la noche. Ese ruido constante provoca problemas nerviosos de toda índole. Los olores y los humos, a veces insoportables, las plagas de moscas, las de insectos, e incluso las de unos animales que los residentes en sus inmediaciones llaman «los bichos», porque les parecen demasiado grandes para ser roedores.

      En la última década se han gastados cantidades exorbitantes de dinero en obras faraónicas, en rotondas inservibles, en obras incomprensibles o duplicadas, mientras que no se ha invertido un solo euro en sacar de este insalubre lugar,  a la treintena de familias que viven justo debajo o enfrente de la incineradora. Son infraviviendas, es el inframundo de Melilla, es la tierra de los desheredados de la sociedad. El Gobierno de Melilla se va a gastar 4 millones de euros en aceras en el Barrio del Real, Carlos de Arellano, o plaza Héroes de España, pero ni un solo euro en este lugar, que recuerda a los barrios extramuros de las ciudades medievales. Esto es Magma Melilla. Las vistas son magníficas, a un lado el cementerio, al otro el horno.

                       La higuera de la incineradora

        En medio de la desolación, la gente lucha por abrirse paso, y junto a ella la naturaleza. Una higuera se yergue orgullosa ofreciendo sus atractivos frutos, aunque no se pueda disfrutar de su envolvente fragancia porque hay otra superior y cercana que la oculta, menos respirable y nada poética. Dentro de un mes, el día uno de octubre, la Planta Incineradora entrará en su parada técnica anual. El único olor que se percibirá entonces y a lo largo de un mes, será el de la basura. Las incineradoras solo ocultan el problema de los residuos sólidos urbanos, no lo solucionan.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/11/15/el-barrio-de-la-incineradora/

A rebato en torno a La Patrona de Melilla


 

        Han tocado a rebato en torno a La Patrona. Este año 2014 no ha faltado nadie, nos referimos a autoridades,  en la procesión de La Virgen de La Victoria, patrona de la conquista de Málaga y de Melilla, advocación heroica de los franciscanos de la Orden Mínima, y que nada tiene que ver con la victoria de Lepanto. Faltaba, como siempre, público, pero al menos podemos decir que los 100o de La Patrona se mantienen. Había gente en las inmediaciones, que no se ha acercado a ver el desfile y procesión que pone el broche a las fiestas patronales de la ciudad, al que le falta marketing. Estaban todos, menos los sarracenos, cosa lógica por supuesto, pues las imágenes de Dios o de sus seres cercanos, suena a herejía en el resto de las religiones monoteístas. El desfile de la Madre de Dios, una de las tres personas indivisibles de la Santísima Trinidad, no es entendido por nadie, salvo por los cristianos.  También hemos de decir que a La Patrona de Melilla, La Virgen de La Victoria, le ha faltada una Junta de Gobierno integradora, y la actual, aunque nos pese decirlo,  ha creado más división que unión. Han hecho cosas, indudablemente, pero también le han faltado otras muchas.

                                Procesión y desfile en 2014

       El Gobierno en pleno, mujeres y hombres, junto con la oposición y las autoridades militares, han participado en el desfile procecional. No ha faltado nadie, pero ha destacado, el reencuentro con La Dama de Melilla, Angelita Hernández Lopez, tras un paréntesis temporal, en una mujer no puede decirse años, que por problemas de salud e incluso protocolarios, la han tenido ausente hasta la procesión del presente año. Iba en solitario, como corresponde a su categoría, por delante del resto de mujeres vestidas con el traje regional de Melilla. Han procesionado las Fuerzas de Regulares Indígenes, como suelen hacerlo desde hace décadas, los representantes de las Casas Regionales de Melilla, representantes de otras instituciones y bastante  gente de a pie. Faltaba público, pero esto ya es habitual desde hace algunos años. Muchos dicen que todos los años es la misma procesión y yo creo que cada año hay un elemento diferente.

Conducir en la ciudad de Mad Max


 

          Mad Max es una legendaria película australiana de ciencia ficción del año 1979. Retrataba un mundo imaginario en el que había desaparecido cualquier tipo de normas de circulación. Se conducía por cualquier lugar, de cualquier manera, y sobre todo, con cualquier artefacto. La gasolina era un bien preciado, casi como ahora,  y solo al alcance de unos pocos. Se destilaba cualquier cosa que pudiera servir como combustible y sobre todo, se robaba. Los ladrones de combustible constituían una verdadera plaga. En Melilla no hemos llegado a esos extremos, pero casi, por lo menos en cuanto a artefactos e ingenios mecánicos se refiere.

          Vehículos del tamaño de carros de combate, camiones de la II Guerra Mundial, o incluso palas excavadoras utilizadas casi como utilitarios. Todo es posible en la ciudad sin normas.  Melilla tiene un espacio físico limitado y tiene la población que tiene. Resulta absurdo añadir más dificultades a las que de por sí ya hay. En esta ciudad solo hay un lugar en el que realizar un carril para bicicletas, y eso solo es posible en la carretera de La Alcazaba y el nuevo Paseo Marítimo. He estado en otras ciudades y solo los he visto en las zonas de costa, en grandes zonas verdes o en los paseos marítimos. En los centros urbanos no existen.

           Los vehículos no sobrepasan a lo largo del mes los 16 km/h de media si solo se ha conducido en el casco urbano, y eso teniendo suerte porque lo normal es no pasar de los 14 km/h. Instalar más caballones, pasos sobre elevados puede servir en algunas circunstancias excepcionales, pero si se convierte en noma, solo añadirá una mayor dificultad a lo que ya de por si es un tráfico infernal.

           La acumulación de obras, el asfalto demolido, lleno de costurones y de baches convierten la circulación en un una «carrera» de obstáculos. Hay más accidentes, pero no son por el exceso de velocidad, salvo en casos excepcionales, sino en la nula regulación del tráfico, la falta de visibilidad en los cruces, el exceso de obras y la proliferación absurda de rotondas, algunas inservibles y mal diseñadas. La peatonalización de determinadas zonas en barrios periféricos, en lugares de la ciudad que no lo necesitan, y la pérdida constante de aparcamientos públicos gratuitos, son elementos que se añadirán a una ciudad ya de por sí insostenible. Hemos escrito de todo, pero les da igual.

             Estamos en septiembre Nos espera la vuelta al colegio, al trabajo, al horario normal, Bienvenidos a la ciudad de Mad Max.

      PD: El camión de transporte de mercancías, merece estar en el Museo del Automóvil.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/07/13/real-y-arellano-obras-que-no-se-entienden/

Isabel II y Sor Patrocinio


            Mujeres en un mundo de hombres

       La sociedad patriarcal ofrece pocos resquicios en un duro muro de dominio. Las mujeres son las principales víctimas, la gran revolución pendiente,  aunque los hombres tampoco escapan a la construcción de modelos y patrones diseñados para todos y de los que es difícil escapar.

             El 10 de noviembre de 1843 una niña de 13 años, Isabel de Borbón, a la que el Parlamento español, compuesto íntegramente por hombres,  jura el cargo como Isabel II, como Reina de una monarquía absolutista. Su educación fue deficiente y muy escasa en cualquier aspecto. Tres años después la obligarán a casarse, por decisión parlamentaria, con su primo Francisco de Asís, al que despreciaba, en el mismo día en que cumplía los 16 años, el 10 de octubre de 1846. «Pónganse ustedes en mi caso. Este me aconsejaba una cosa, aquel otra, y luego venía un tercero y me decía: ni esto ni aquello debes hacer, sino lo de más allá», le confesará a Galdós, en una citas rescatadas por el libro de Isabel Burdiel sobre la vida de esta ultrajada mujer, un juguete en manos de los más oscuros intereses de la época. «Diecinueve años y metida en un laberinto en el cual tenía que andar palpando las paredes pues no había luz que me guiara. Si alguno me encedía una luz, venía otro y me la apagaba». Isabel II abdicará en 1868, tras el triunfo de la Revolución conocida como La Gloriosa. Dice la autora de la biografía que no es posible ponerse en su lugar y yo creo que sí.

         Mª  Josefa Dolores Anastasia de Quiroga y Capopardo

    Este aparentemente complicado nombre se resumiría muy pronto y cobrará toda su dimensión si la mencionamos por su apodo religioso, Sor Patrocinio, a la que algunos quisieron comparar con la versión española de Rasputín, el monje negro que ejerció una nefasta y perversa influencia sobre la zarina Alejandra.  Mª Josefa Dolores nació un 27 de abril de 1811. Las biografías de la Reina Isabel II y de la monja coincidirán desde los primeros años de su reinado y la biografía de la primera mujer  no puede entenderse sin la de la segunda.

       Fue la época de los espadones, Espartero, Narvaez, O Donnell, Olózaga, su propia madre la regente Mª Cristina y la de tantos hombres a los que describe de esta manera el mejor biógrafo de Sor Patrocinio,  Benjamín Jarnés: «Y más si el espíritu se debate en un mundo grosero, entre hombres rectilíneos o de torpe sinuosidad, como lo fueron casi todos los hombres que nutrieron el ejercicio político de España, durante el siglo XIX».

           El 2 de febrero de febrero de 1852, el sacerdote demente conocido como el cura Merino, intentó asesinar a la Reina en la madrileña calle de Atocha. Sor Patrocinio sufrió también otros dos intentos de atentado en el refectorio,  por parte de intereses tan oscuros, que jamás se llegó a averiguar los motivos o la autoría. A lo largo del reinado de Isabel II, sor Patrocinio sufrió diversos destierros en suelo español, e incluso uno entre 1868 y 1877, que finalizó tras la Restauración de la monarquía en la cabeza de Alfonso XII, hijo de Isabel, a la que jamás se permitió regresar a España.

         La dignidad de ambas mujeres fue atropellada en lascivos panfletos que las representaban en un burdel, caso de Sor Patrocinio, o de prácticas lujuriosas y desenfrenadas, caso de la Reina. Curiosamente, los panfletos se editaron el las imprentas de los hermanos Becquer, y dicen que con el patrocinio (sin doble sentido), del espadón Narváez, que a su vez se hacía pasar por uno de los grandes valedores de Isabel II. El camino para dñar la imagen de una mujer es siempre el mismo. El imaginario machista es cerril y siempre sigue la misma senda, como la de las yuntas de  bueyes.

               La historia del convento abandonado de San Ildefonso

          Jamás pude pensar, que ese fantasmal edificio de granito de la sierra de Guadarrama, cercano a la casa de mi madre, pudiese albergar tantos secretos en sus ya enmudecidas piedras y celosías. El edificio hipnotiza. El eco de los sucesos vividos allí dentro tarda en apagarse, diría que no se ha extinguido aún. Las piedras hablan y a veces llaman, pero hay que estar atentos y saber escucharlas, y también a personas. Hay que buscar las voces de aquellos que conocieron las cosas antes que nosotros. Lo que no se escribe desaparece en la tiniebla del olvido.

             San Ildefonso, o La Granja, fue durante 25 años la capital espiritual del reinado isabelino. Por allí pasaron Sor Patrocinio o monja de las llagas, y el padre Claret. En 1858 Sor Patrocinio fundo 4 conventos entre El Pardo, La Granja, El Escorial y Lozoya, lugares a los que Jarnés llama «los parques reales». Tan solo 10 años después todo estará quemado y destruido.

              Todos los años me acerco allí, y entre sus rendijas intento captar la presencia de algún eco del pasado, de algún fantasma, o de alguna voz no oída de las piedras, en las que todavía hay algo que sigue llamando.

           PD: La importancia del reinado de Isabel II para Melilla es absoluta, pues durante el mismo se firmaron los tratados de ampliación del territorio melillense en 1860. En sus manos se puso el Decreto de la demolición y tala de la mezquita, morabito e higuera santa del cerro de Santiago, el secreto mejor guardado de la historia de Melilla,  hasta que lo desvelamos. Fue la época en la que los espadones españoles camparon a sus anchas por el territorio marroquí.

 (1) http://elfarodigital.es/enrique-delgado/28099-la-mezquita-de-la-higera-147-anos-de-su-demolicion.html#

Al finalizar agosto


 

       El mes de agosto tiene verbo propio: agostar. Lo que ha sobrevivido al mes de julio, no lo hará al de agosto. De éste mes se dice que guarda el secreto de doce meses completos. En la sabiduría popular existe lo que se denomina el cálculo de «las cabañuelas», según el cual, en los doce primeros días de agosto se ejemplifican lo que va a ocurrir en el resto del año. El día primero marca lo que ocurrirá todo el mes de agosto, el día 2 señala a septiembre, el tres a noviembre y así hasta el duodécimo día, que marcará lo que ocurra el mes de julio, pero del año siguiente. El cálculo también puede repetirse en enero.

       La tradición, o la leyenda dicen que «las cabañuelas» toman su nombre de las costumbres de los sucesivos invasores de la península ibérica, que iban talando y despejando bosques para ganar superficie para la agricultura y ganadería, y que al aproximarse septiembre iniciaban la construcción de cabañas o cabañuelas, para pasar los meses de otoño e invierno.

        Atravesar la península en agosto resulta desolador, por la cantidad de superficie, casi provincias completas, desprovistas de cualquier resto de masa forestal (Córdoba, Jaén, Ciudad Real, Toledo, Valladolid, Almería, Albacete). Todas estas y algunas más, conforman una inmensa superficie yerma de bosques, que componen lo que muy bien pudiera llamarse «la pampa española».

           Pese a que el mes de agosto pierde casi una hora de luz entre su principio y su final, el implacable sol del mes tiene tiempo más que suficiente para abrasar amplias superficies del hemisferio norte. El sol de agosto es un inmenso brasero sobre el cielo. Cuando algo se acaba y llega a su final, se dice que se agosta.

La llegada de la bruma


    Hemos visto en ocasiones como la ciudad aparecía cubierta por la bruma, pero verla llegar, desbordando  el litoral, rebasando los acantilados y alcanzando la parte de la ciudad más cercana al mar es más difícil de ver o de coincidir con ella. La bruma costera se forma cuando una masa de aire templado y cargado de humedad pasa por encima del agua del mar y está más fría. La meteorología distingue entre niebla y bruma, que son fenómenos distintos y que tienen diferentes causas, incluso para  cada uno de ellos.

     El día anterior hizo un calor extremo, la evaporación del agua es mayor y al encontrarse con una masa de aire cálido y húmedo, se produce la saturación y se forma la bruma. Al entrar en contacto con el suelo  ardiente la humedad  se disipa, se queda sobre la tierra y no penetra más allá del borde litoral. Ha sido una circunstancia momentánea.

       Como metáfora cabe decir que hasta los entendimientos más claros puede nublarse en un instante. Una vida puede oscurecerse en una hora. Un periodo histórico puede sumergirse en la neblina en un día. La niebla acecha hasta en los días más claros.

El patriarca en su otoño


            

         

                      Fabio, las esperanzas cortesanas
                       prisiones son do el ambicioso muere, 
                       y donde al más astuto nacen canas.

           Sobre  Juan José Imbroda, Presidente de Melilla, se ha escrito muy poco en términos que no sean hagiográficos o de claro culto a la personalidad. Hay miles de fotografías suyas, en cualquier parte y actividad, pero todas son «posados». Apenas hay fotografías que le muestren en actitudes cotidianas y sin que él mismo perciba que está siendo observado.

           En El Alminar mantenemos un equilibrio escrupuloso entre los actos de su gobierno, que juzgamos con dureza, y el respeto a su persona, a la que no juzgamos en momento alguno. La simbiosis es perfecta, porque cualquier imagen no preparada del Presidente melillense supone un éxito numérico en las visitas al  blog, pero sin que ello suponga ningún otro beneficio, aunque tampoco perjuicio.

           Nos consta, desde hace mucho, que el Presidente Imbroda lee cualquier referencia a a su persona, y que si ésta tiene la más mínima traza de verdad, se cuida de atenderla o desmentirla en cuanto le es posible.  Si hay algún integrante del Ejecutivo local que se puede ver paseando por la playa, o andando en  lugares en los que otros integrantes de su gobierno no se atreven, es al Presidente Imbroda. Desconozco hasta qué punto es una imposición propia o una actitud personal, pero es un hecho.

                                 La máfora del Poder

       Ver abdicar a un rey, renunciar a un Papa, o cesar por propia voluntad el mandato de un político, son anomalías. Hay contados casos a lo largo de la historia. El poder es una pasión que rara vez se abandona. Solo cataclismos sociales, revoluciones, o la propia naturaleza retiran a un dinasta o jerarca.

          En el año 2011 concedió una entrevista en la que dijo  lo siguiente: veo próximo mi retiro, quiero disfrutar de lo que he conseguido. probablemente se trate de la expresión de un sentimiento real, que no ha podido llevar a cabo porque está atrapado por las circunstancias «personalistas» de su propio poder.  Todo depende de él y todos/as dependen de él. El Presidente Juan José Imbroda se encuentra en el otoño de su vida y en el otoño de su poder. Es la mejor época para disfrutar de aquello que se ha conseguido, siempre y cuando uno se encuentre en óptimas condiciones físicas y mentales, lo que parece ser el caso, aunque pudiera seguir ganando elecciones otros  «doscientos años».

          Frente al vendaval de las sospechas e imputaciones judiciales, frente al calor del verano y a las críticas sobre el estado de las playas, el Presidente de Melilla, acompañado de su esposa y también diputada local Francisca Conde, recorrió el litoral melillense desde un extremo hasta el otro. Como cualquier otro ciudadano, recogió un trozo de cristal o algún elemento peligroso de la arena y lo depositó en el cubo de basura más próximo. Hace solo dos días habíamos escrito que los altos cargos melillenses no se dejaban ver por las arenas melillenses.

           Como siempre, todo fue casual, simplemente estábamos ahí. Ni demasiado lejos, ni demasiado cerca, en el fino equilibrio del Alminar.

      Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/09/28/coloso-o-gigante-con-pies-de-barro/