La cuestión de los vados


Vados en Melilla

                 En Melilla es difícil aparcar, como en cualquier otra ciudad. Para garantizarse el aparcamiento, o un tiempo determinado durante una franja horaria, existe los vados, entendiéndose por vado en la vía pública toda modificación de estructura de la acera y bordillo destinada exclusivamente a facilitar el acceso de vehículos a locales sitos en las fincas frente a las que se practique. Hay vados permanentes y otros limitados, generalmente para carga y descarga. En nuestra ciudad, la señalización de los vados es confusa. En Almería, junto a la licencia municipal, se instala una pequeña placa metálica, en la que figura el número del año correspondiente. Así se sabe si ese vado está vigente o  no. El vado debe estar apoyado por la pintura amarilla en el bordillo de la acera y esto nos lleva a una nueva cuestión, y es la del tamaño del mismo, que en principio debe ser el mismo que el de la embocadura del garaje al que se debe acceder. Ocurre también, que en algunas zonas, si la zona de vado coincide con el de la puerta a la que se pretende acceder, y dada la estrechez de algunas calles, la maniobrabilidad no existe, por lo que algunos pintan la zona amarilla un poco más de la cuenta. La sensación, como viene siendo habitual en nuestra ciudad, es la que todo funciona con demasiada manga ancha. Las licencias de garajes y habitabilidad se conceden con excesiva benevolencia, sobre todo en las nuevas construcciones de los barrios del Real, Monte de La Libertad, Tesorillo, Cabrerizas, El Rastro y luego aparcar resulta toda una hazaña. Hay que regular con cierto criterio y luego vigilar. La pregunta es: ¿ Cómo se sabe si una licencia de vado está en vigor?.  Este que muestro es de la avenida de  Castelar, pero podría ser de cualquier otro lugar de la ciudad.

Benedicto XVI renuncia en el año de La Fe


 

                            En el día de la Virgen de Lourdes

                            Desde este mismo momento se abre el tiempo de la especulación, porque La Iglesia nunca comunica motivos. Hay que hilar muy fino para interpretar sus movimientos, o sus intenciones. Destaca un hecho y es que el Papa Benedicto XVI no haya comunicado a nadie la intención de renunciar al Papado, a ninguno de los componentes del círculo íntimo papal, del propio gobierno pontificio. Lo ha hecho en público, en  medio de una ceremonia religiosa de canonizaciones y beatificaciones y en el idioma oficial de La Iglesia, el latín. A preferido hacerlo frente al anonimato de los feligreses, que ante los propios componentes de La Curia romana. La bofetada personal y política es de un elevadísimo contenido y calado. Renunciar a aquello por los que muchos venderían, y no es un decir, su alma al diablo si fuera necesario.

                     Además renuncia en el año llamado, de modo sonoro, de La Fe. Renuncia sin que mediara la más leve sospecha de sus intenciones, sin que pueda ligarse a ningún acontecimiento concreto. En dos mil años de historia, solo tres Papas han renunciado a la llamada «silla de Pedro». El último, Gregorio XII,  lo hizo en 1415 empujado por la espada de un emperador.

                     Ha escogido cuidadosamente el momento para el anuncio que ha sorprendido al mundo, pero no al Alminar. Ha sucedido en un 11 de febrero, día de la conmemoración de la Virgen de Lourdes, y también a dos días del inicio de la Cuaresma, tiempo de penitencia y oración entre la feligresía cristiana. La lectura canónica del día era la relacionada con las Bodas de Caná, primer milagro público de Cristo. El que la renuncia se haga efectiva el 28 de febrero, que también será el último día de su papado, no deja de ser un dato más para interpretar. Hoy también es el día de Santa Teodora, nombre que significa regalo de Dios, emperatriz de Bizancio. El estudio de

                                      El futuro de La Iglesia

        La Iglesia católica, existen otra iglesias cristianas agrupadas bajo el nombre de ortodoxas, se juega su futuro en el presente siglo XXI. El camino emprendido por el Papa Juan Pablo II, y ampliamente secundado por su sucesor, de ampararse en movimientos internos de carácter integrista, es solo una solución temporal, que llena ahora las plazas y algunas parroquias, pero que no tiene una proyección de futuro válida. El mundo actual es muy complejo, muy abierto, con dilemas morales y éticos de difícil solución y posicionamiento, a los que no se les puede ofrecer postulados y máximas teológicas del siglo XII. Seguir en ese camino es entrar en una vía muerta.

                    La gente de este siglo se enfrenta al desamparo de la caída de las ideologías políticas, del relativismo moral y de la ley del todo vale. No todo es bueno, no todo puede ser admitido. Hay que seguir manteniendo unos referentes morales, éticos y personales, ante los que el catecismo y la amenaza del infierno ya nada valen. Seguir en esa marcha atrás, es como encerrarse en un cuarto oscuro y tirar la llave por la ventana. No se trata de admitir todo, pero sí de enfrentarse a los problemas del mundo con coherencia, con credibilidad, y sobre todo con ejemplos. Esto es lo principal.

      Nota: Video de la renuncia de Benedicto XVI, en la página web del Opus Dei: http://www.opusdei.es/art.php?p=52043

Benedicto XVI y la profecía del Alminar


                                 La renuncia de un Papa abatido

        El comentario más generalizado ante la renuncia del Papa Benedicto XVI al solio pontificio es la de sorpresa, sin embargo, en El Alminar no podemos decir o escribir lo mismo. El 29 de mayo de 2012 publicábamos una entrada titulada: El Vaticano y la grieta del diablo», en la que analizábamos la insostenible posición de Benedicto XVI, tanto en el aspecto de guía espiritual de los cristianos, como en el personal. Tan solo 9 meses después de haber dejado escrito aquel texto, ya profético, Benedicto XVI se convierte en el primer Papa que renuncie al papado en los últimos 500 años. Voy a entresacar los párrafos y frases más importantes de aquella entrada, que concitó gran interés y 23 comentarios.

                      El Vaticano y la grieta del diablo*

   (1)-  En junio de 1972, el Papa Pablo VI afirmó lo siguiente: “Por alguna rendija se ha introducido el humo de Satanás en el Templo de Dios“. Cuatro décadas después de aquella afirmación la rendija ya es grieta o brecha  y ya no parece humo, sino auténticos vendavales del diablo los que recorren a su antojo los intrincados pasillos del Vaticano.

   (2)-  Un Papa anciano como Benedicto XVI al que papeles filtrados por su ex mayordomo, presentan como un rehén de oscuros intereses y una parte de la cúpula cardenalicia en la que ya no está presente el Espíritu Santo.

   (3)-  Un anciano de 87 años no puede limpiar semejante cantidad de basura. Da la sensación de que un grupo, quizá limpio, de cardenales y seglares intentan acabar con siglos de ocultación  y de silencio.

   (4)-   Cardenales del pasado implicados en la Logia Masónica Propaganda 2, con inconfesables relaciones con la mafia italiana. Décadas de silencio en los casos de pederastia, que está aniquilando a la Iglesia Católica en muchos países. Silencio y obediencia ciega  en el robo de bebés en España.

    (5)- El aserto final: «Como no aprovechen esta ocasión para limpiar aquello a fondo, de una vez y para siempre,  la Iglesia de Pedro no llegará hasta el fin de los tiempos como pretende».

                                        Sic

 Nota: *https://elalminardemelilla.com/2012/05/29/el-vaticano-y-la-grieta-del-diablo/

El Carnaval de Melilla


 

La carroza del diablo

                       Toda Melilla es Carnaval, en donde los y las mejores comparsas dan ruedas de prensas diarias, abundantemente reflejadas en los medios de propaganda de la ciudad. La propaganda es infinita y densa, y la información real emitida es absolutamente escasa. Con los datos ofrecidos es imposible saber si el Carnaval de Melilla está remontando, se mantiene, o está absolutamente caído. La gente que se dio cita en la avenida y calles adyacentes en la fría y desangelada tarde del 9 de febrero, no era ni la tercera parte de la que presenció la cabalgata de los Reyes Magos. No había aglomeraciones, ni tumultos, y se podía deambular de un lado a otro sin problemas. La Cabalgata resultó digna, pero sin más. La participación ciudadana en el desfile es cada vez más escasa y las asociaciones de vecinos son cada vez menos visibles. El Carnaval melillense fue en tiempos no muy lejanos más relevante.

           El que se haya hecho participar como figurantes a los equipos de «Danza Artística» y de La Escuela de Danza, indica que no han estado muy sobrados de participación, sin embargo, las jóvenes de ambos grupos ofrecieron conjuntos visuales muy agradables y con representaciones  estéticas de gran calidad. La labor de estos grupos y la carroza del diablo, llenaron de color la fría tarde de febrero. Los disfraces individuales, los de parejas, los infantiles y los de grupo, muestran que el espíritu del carnaval sigue en pie, pese a gestiones que se puede calificar de deficientes.

Los puentes de Melilla


                        El nombre de los puentes en Melilla

          El territorio de la ciudad de Melilla está dividido por el cauce del Río de Oro, y también el de otros ríos, tan históricos como el mencionado, el arroyo Mezquita y el de Farhana. Todos esos cauces y la abundancia de agua hicieron de «las tierras circundantes» un entorno habitable y fértil.

           A partir del Tratado de Ampliación de Límites de la ciudad en 1860, se inició la desviación y encauzamiento del Río de Oro (1872), así como la correspondiente construcción de puentes para comunicar las dos partes en las que había quedado dividido el nuevo territorio melillense. La mayor parte de los puentes se construyeron en esa época y en la etapa de Protectorado Español. El franquismo, tan dado a la construcción de pantanos y esperpénticos monumentos auto conmemorativos, nos dejó secos en lo que a la construcción de nuevos puentes se refiere. En realidad, el régimen franquista no tendió puentes con nadie, sino todo lo contrario.

              Hubo que esperar a La Democracia para ver en nuestra ciudad la construcción de nuevos puentes, como el del Paseo Marítimo, el nuevo del Tesorillo, y el que comunica la carretera de Hidúm con la barriada de La Constitución.

                             Confusión en la denominación de los puentes

           Una de las características de los puentes de Melilla, que han sufrido grandes transformaciones desde su inauguración (algunos ya no existen), es la confusión en cuanto a su nombre. Cada uno los denomina como quiere, y no es infrecuente ver fotografías de un mismo puente, denominado de maneras distintas. El único intento serio por catalogar el nombre y la historia de los puentes melillenses, se llevó a cabo por parte de la Asociación de Estudios Melillenses, en el callejero ilustrado que editó el Ayuntamiento en 1997. Es usual seguir denominando como puente «de los alemanes», a un puente que jamás se ha llamado así, y que es el del Ferrocarril o de La Minas del Rif, junto a los edificios del Centro Asistencial, y que une los dos tramos de la calle Alcalde Antonio Díez.

                             Obras en el puente del General Marina

             El lunes 11 de febrero se cerrará al tráfico el puente del general Marina, que sin embargo es más conocido como el puente de «Triana», aunque jamás se ha llamado así. Existía en este punto, un puente llamado de la Reina Victoria, que por su posición fotográfica, coincide con el del General Marina. No sé si este último sustituyó al anterior, o se trata de un puente desaparecido.

El apartadero


 

     El apartadero es un tramo de vía ferroviaria conectada con la vía principal, en la que puede entra un  tren para esperar el paso de otros, esto sucede cuando solamente hay una vía principal para ambos sentidos de la circulación de ferrocarriles,  o para su simple aparcamiento. Melilla fue en el pasado una ciudad de ferrocarriles,  con pasos a nivel, vías férreas atravesando la ciudad, y sus correspondientes estaciones, entre las que destacaba la del Hipódromo. Sin embargo, no hay una sola calle dedicada al ferrocarril en esta desmemoriada ciudad. El Alminar tiene  algunas normas no escritas, entre las que destaca el trabajar, en la medida de lo posible, con fotografías propias.

     El ferrocarril o tren, es uno de los medios de locomoción que más ha estimulado la imaginación y los sueños de los niños, o incluso de cualquier persona. Si hay una sensación relacionada con los viajes, esa es la del tren. El avión traslada de un lugar a otro en demasiado poco tiempo, y en el mar no suele verse más que agua. Sin embargo, en el tren se atraviesan montañas, campos, ciudades y todo lo imaginable. Por eso me gusta comparar al Alminar con un tren en marcha, que también necesita de sus paradas, y del estacionamiento en un apartadero.

         No se puede estar siempre caminando de un lugar a otro sin detenerse. No se puede caer en la ansiedad de creer que un gobierno puede caer en un día, o que una transformación social puede llevarse a cabo en un plazo corto. Todo suele ser gradual, de modo que nos vamos acostumbrado a los cambios.

         Los cristianos del siglo I murieron en la creencia de que «El Reino de los Cielos» llegaba de forma inminente, y por eso se presentaban alegres a las autoridades romanas para sufrir el martirio de modo voluntario. En el primer cambio de milenio, el del año 1ooo, la humanidad europea pensó que se  acababa el mundo y se podía ver a los ricos y potentados, deshaciéndose de sus riquezas para ir más livianos al cielo. En el segundo cambio de milenio, el del año 2000, los ricos ya no se dejaron engañar, y todo se limitó a una catástrofe informática, que tampoco se produjo.

           Lo que sí ha habido en El Alminar es una catástrofe informática provocada por el mundo oscuro, y que está obligando a realizar cambios en la «unidad central del Alminar».  Estamos en el apartadero, pero seguimos aquí, ya no nos vamos. En este último año han ocurrido muchas cosas. El pasado mes, el de enero, alcanzamos 22.000 visitas, lo que constituyó el 2º mejor registro de los 20 meses de nuestra pequeña historia.

¿Hay que derribar la antigua estación marítima?


 

               «Demolition Man» en la autoridad portuaria

               El singular presidente portuario de Melilla, D. Arturo Esteban, conmocionó a la ciudadanía melillense el pasado día 29 de enero, al anunciar el posible derribo y demolición de la antigua estación Marítima de Melilla. Según la máxima autoridad portuaria melillense: «Se estaba estudiando si se derruye o salva» este símbolo de la iconografía y la historia melillense. Hay una obsesión por destruir cualquier vinculación con el pasado de las ciudades, y crear formas y espacios nuevos. Se aludía en la información, a la creación de una posible nueva infraestructura (que no se concretaba), y de la instalación de no se sabe qué negocio que podría precisar, tanto su derribo como su conservación. La rueda de prensa del presidente portuario era tanto una cosa como su contraria.

                         La imagen que ofrecen es la de desorientación absoluta. Han cambiado varias veces sus mismos proyectos (Puerto Deportivo, Cargadero del Mineral), en una constante huida hacia adelante, escapando de unos resultados y realidad mediocre. Solo hay que ver la destartalada y enorme Estación Marítima, que costó el triple de lo presupuestado, para ver que sus proyectos no coinciden con los sueños que prometen, ni con la propaganda que ofrecen. Cuando sus propios resultados no les satisfacen, los transforman y amplían, caso del propio Puerto de Melilla, que ahora hay que multiplicar por tres o por cinco.

                   La nueva Estación Marítima de Melilla es inmensa, y la han convertido en un «parque de bolas», como la llaman los niños, y que los adultos transforman en: «El puerto de las bolas» (sin dobles intenciones), para tenerla ocupada con algo. Yo dudo que  la legalidad permita  que los niños puedan corretear entre personas, que están accediendo o saliendo del embarque del buque.  No he visto nada igual en ningún puerto del mundo.

     No pueden atracar dos buques a la vez en la nueva Estación, tienen que construir una pasarela para un segundo barco; pero ya se plantean derruir la antigua estación, para realizar allí, algo que todavía no saben. Nada tiene sentido en Melilla.

   Nota:  http://www.ideal.es/agencias/20130129/economia/melilla-puerto-melilla-estudia-derribar_201301291853.html