Las mejores aceras de Melilla IV


                       El eslalon de postes, de la avenida de Castelar

                 La palabra inglesa slalom se refiere a una modalidad de competición  en la que hay que zigzaguear entre diferentes obstáculos, y siempre en referencia a modalidades deportivas. La voz española es eslalon se refiere a: Una competición de esquí con pasos obligados. O sea, que hay un recorrido con un trazado determinado, marcados por palos, llamados también puertas, entre los que hay que pasar sin tocarlos, pues hacerlo supone alguna penalización.

                 Melilla, la ciudad que se ofrece como modelo accesible, tiene tal cantidad de postes de cableado eléctrico y telefónico, mas del primer grupo que   del segundo, que en algunas de sus calles se podrían realizar competiciones de eslalon, no de esquí, pero sí de monopatines. Este trazado de la avenida de Castelar tiene un grado de dificultad máxima. Sortearlos en un monopatín, en velocidad lanzada, supone un ejercicio de riesgo. Si no podemos ofrecer «puenting» u otras modalidades de deporte extremo, podríamos llevar a cabo la competición de «posting», que consistiría, obviamente, en atravesar este entramado de postes (se podrían incluir también farolas extremas), sin darse el más grande de todos los leñazos, u «ostión», en la acepción del lenguaje coloquial, todavía no admitida por el diccionario de la RAE ( Real Academia Española). La propuesta es seria.

El regreso del lado oscuro


         Hacía mucho que no volvíamos a notar sus efectos, casi desde el principio del Alminar, pero el lado oscuro ha vuelto y ha partido el Explorador de Windows. El ordenador central del Alminar apenas pudo ser utilizado ayer. Afortunadamente trabajamos con el disco del sistema operativo original, lo que permite una reinstalación, y evita que la información y los archivos se pierdan. Nuestros conocimientos informáticos son exiguos pero eficientes, y constituyen una base estrecha pero sólida. Nadie está a salvo de nada. La informática es un mundo extenso y también muy vulnerable. Casi nadie y casa nada puede resistir un ciber ataque. Hemos salido a flote con una instalación de urgencia y también con el explorador de Google, el Chrome. Esta noche volveremos a intentar reanudar nuestra singladura. La última vez que sentimos los efectos del lado oscuro, teníamos  187 visitas diarias, la 1/4 parte que las actuales.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/21/el-lado-oscuro/

La jaula sin barrotes del Parque Forestal


 

                       Se quedan sin techo y las aves no se van

  «En tiempos de tribulación, no hacer mudanza», esto ya lo saben hasta las aves, incluidas las del Parque Forestal de Melilla. El viento de las últimas semanas ha reventado la red que hacía de techo y que cubría el recinto en donde viven, pero de allí no se ha escapado nadie, o ningún pájaro, pues siguen todos en su jaula. Es mejor tener una casa, aunque no tenga techo, que no tener ningún sitio donde cobijarse y allí todos los días reparten comida y agua limpia. El dato es importante, porque por fin tenemos una muestra de un grupo, de aves en este caso, que se encuentran satisfechas en Melilla y con lo que nuestra ciudad ofrece. No quieren irse, aunque se hayan quedado sin techo.

     Nosotros criticamos la elevada inversión realizada en el Parque Forestal, el excesivo coste de mantenimiento y quizá la falta de correspondencia entre la inversión realizada y el resultado obtenido. Está claro que no vemos la vida como la ven las aves y los pájaros, aunque últimamente hay muchos humanos más parecidos a los pájaros que a cualquier otra especie animal. Es tiempo de pájaros. Pese a todo, resulta enternecedora la imagen de la jaula destrozada por el viento, y todos los pajaritos dentro de ella, como si nada hubiese pasado. Nosotros criticaremos que la jaula haya reventado por el viento, pero a ellas, a las aves,  eso parece no importarles.

      El mundo animal nos  sigue llevando ventaja en muchas cosas. Impresionan la dignidad del gallo en su casa destrozada,  la indiferencia resignada de los verderones, la paloma sin techo que no escapa, o el resto de las galinas, charlando tranquilas en su rinconcito. Ninguna parece inmutarse por lo sucedido. Hya muchos animales que ya no están en mini zoológico. Ya no quedan conejos, perritos de las praderas, los cerdos de Vietnam, u otros pequeños animalitos. Sin embargo las aves permanecen fieles, pese a que podrían escapar en cuanto quisieran. Eso es lealtad, animal, por supuesto.

Al final, el derribo


          La categoría del «modern-ruinismo» en Melilla, se incrementará en los próximos días,  con un nuevo edificio en la lista de los derribados. La desgracia es que en esta ocasión se cobrara la vida de un trabajador, en el pasado mes de octubre. Esto pone de manifiesto la deficiente gestión en materia urbanística que existe en Melilla. Los edificios pasan años deteriorándose. sin que intervenga autoridad alguna. Este está en una zona muy transitada y pasó años arruinándose frente a la vista de todos. Tuvo que ser apuntalado, los inquilinos y los negocios que allí existían tuvieron que cerrar sus puertas, y pese a su evidente estado de ruina y peligrosidad, intentó ser restaurado en el mes de octubre del año 2012. El estado del inmueble no resistió las obras, se produjo un derrumbe y un trabajador de la construcción perdió la vida. Han pasado 4 meses desde el luctuoso suceso, y los trabajos para la demolición del insalvable edificio, han comenzado en días pasados. Se están retirando las rejas de los balcones y  otros elementos, para proceder a su demolición.

    Un año antes, que octubre de 2011, habíamos  advertido desde El Alminar, del mal estado de ese edificio. Había algo amenazante en su aspecto. En julio del pasado verano realicé unas fotografías que mostraban claramente su ruinosa amenaza. Ahora ya está siendo demolido. En unos días se le dejará de ver. Melilla se sigue cayendo a pedazos, y nadie lo impide ni lo evita.

      Nota:    https://elalminardemelilla.com/2012/10/09/una-tragedia-con-responsabilidades/

Lo que el lenguaje esconde y muestra


                                        La crisis del Partido Popular

           Hoy hay que ser obligatoriamente críptico y debemos mostrar sin decir. Todo el mundo ve, escucha, oye y también espera. Quienes nos gobiernan están atrapados en la zanja que media entre lo que dicen y lo que luego hacen, entre lo que exigen a los demás, y lo que luego no hacen consigo mismos, ni con sus hijos, ni con sus familiares. Han impuesto sacrificios a todos, pero ellos no han renunciado a ningún privilegio.

         Decía Wiitgenstein que:  «la verdad o falsedad de una proposición, de una afirmación, consiste en el acuerdo de su sentido con la realidad».  El contenido de lo que afirman, parece no corresponderse con la realidad de lo que vemos.

              Hay un libro de un filólogo judío, Victor Kemplerer, que analizó minuciosamente el lenguaje del Tercer Reich, y los sutiles cambios que fueron introduciendo para enmascarar la realidad, porque el lenguaje es también «un arma», incluso más potente que muchas. Estamos inmersos en eso, en el intento de encubrir todo con le lenguaje, de enmascarar la realidad, por eso hay que intentar buscar, no en lo que dicen, si no en el cómo.

                      Hay una frase de Talleyrand, muy citada, que dice que: «El lenguaje sirve para ocultar los pensamientos del diplomático», del político. Kemplerer lo refuta diciendo que es precisamente lo contrario: «El lenguaje saca a la luz aquello que se quiere ocultar de una forma deliberada, ante otros o ante sí mismo., y aquello que lleva dentro inconscientemente. Las afirmaciones de una persona pueden ser mentira, pero su esencia queda al descubierto por el estilo de su lenguaje». Y todo esto sirve para muchos.

La casa más antigua de Melilla


                 Esplendor y ruina de la Casa Lafont

           Lo que está habitado y se mantiene en uso se conserva, lo que se olvida se desmorona. Casi nada escapa a esta ley inexorable. Hasta la década de 1980 la Casa Lafont se mantuvo en uso por sus dueños, los herederos de la histórica familia. La Casa Lafont era famosa por unas pinturas, algo toscas, existentes en el hueco en de la escalera, y que representaban a las cuatro estaciones climatológicas. Tras un cambio en la propiedad del inmueble, la Casa Lafont fue ofrecida en dos ocasiones a la Ciudad de Melila,  para que a cambio de que ésta corriese con los gastos de la rehabilitación, cederla por un periodo de diez años para usos culturales. No cuajó la iniciativa. El presidente de Melilla era entonces Mustafa Aberchán, y ni siquiera se tuvo en cuenta la propuesta, entre otras cosas, por ser demasiado onerosa la rehabilitación, y por ser una cesión temporalmente corta.

        Diez años después, en 2009, se intentó repetir la cesión, corriendo esta vez la rehabilitación a cargo del Ministerio de Cultura, asunto que originó un escándalo en La Asamblea de Melilla, con intervenciones muy agresivas por parte de los miembros del Gobierno. Como inmueble,  la Casa Lafont, carece de valor artístico, salvo por los sillares.  Lo único que la hacía llamativa era su antigüedad, y que  ha sido considerada siempre como el primer inmueble civil de la ciudad, y las pinturas de la caja de las escaleras, que ya el Cronista de Melilla señaló como toscas y de poco valor artístico. Nada justificaba pues, una rehabilitación (500.000€),  a cargo del erario público.  Hace ya tiempo, un correo advirtió al Alminar de que los frescos, o las pinturas, ya no estaban en el interior de la vivienda. No se sabe si han sido retirados para ser conservados, o simplemente se derrumbaron.

         En el interior ya no queda nada. El histórico inmueble ya solo es habitado por un gato, y dentro está todo diáfano. El derrumbe parece haber dejado al descubierto la existencia de un antiguo fuerte, pues en el fondo se puede ver lo que parece ser una tronera defensiva. Últimamente están apareciendo en la Ciudad Vieja,  restos históricos con los que nadie contaba, caso de la Capilla de La Enramada en la Casa del Reloj. Otra ley inexorable es que nada desaparece del todo, sino que todo aguarda su momento para volver a ser descubierto. Caso de hacer alguna obra aquí, habría que excavar primero y ser visada la propuesta por la Comisión de Patrimonio.

    Notas: (1) http://www.diariosur.es/20090130/melilla/imbroda-anuncia-casa-lafont-20090130.html,

                 (2) http://www.diariosur.es/20090130/melilla/sarompas-cuestiona-actitud-gobierno-20090130.html

El convento de Capuchinos de Melilla


De hotel con encanto a hospedería fantasma

  La Consejería de Turismo de Melilla es una de las que ha hecho más propuestas, muchas de ellas  quiméricas, y que luego se han disipado como el humo. Una de las más llamativas fue la de transformar el antiguo convento en hotel con encanto, o incluso hospedería. Hubo un Vicario Arciprestal, Antonio Ramos Ayala,  que pensó en utilizarla como vivienda arciprestal. El caso es que casi 20 años después de su abandono por la comunidad de monjes capuchinos de Melilla, sigue siendo un espacio vacío. Podría ser utilizado como archivo diocesano, si se consiguiesen recuperar, digitalizados, los archivos parroquiales que se fueron a la Catedral de Málaga, y que podrían ser puestos al servicio y consulta de los investigadores melillenses.

          Habría mil y una formas de poner en uso, para todos los melillenses, el antiguo convento, sin que caiga en manos de alguna nomenclatura, o de que sea entregada a alguna entidad fantasma que la explote con ánimo de lucro. Un centro de investigación sobre Melilla La Vieja, sede de la Agrupación de Cofradías, biblioteca.  Podrían ser varios los usos y se podría hacer sin un coste excesivo, algo sin lo que este gobierno autonómico no sabe hacer casi nada. La hospedería no parece aconsejable, tanto por los problemas de acceso a la ciudad vieja, como los relacionados con la seguridad. En las noches del «pueblo» se dan cita gran cantidad de merodeadores, que lo mismo le sierran un brazo a Estopiñán, que causan cualquier otro tipo de problemas.

            He aprovechado esta historia casi olvidada de la hospedería, para recuperar este interesante artículo de José Luis Blasco, sobre la propiedad del convento y su relación con la comunidad capuchina, escrito hace ya 19 años. Siempre ha habido gente que se ha preocupado por la historia de Melilla. La lástima es que el archivo de prensa no esté digitalizado. Hay dinero para cualquier proyecto, menos para hacer accesible la cultura y la historia de la ciudad.

         Nota: El convento de Capuchinos de Melilla, José Luis Blasco. El Telegrama de Melilla, 18/abril/1993.